El teléfono de Angel vibró una vez más, y otra, y otra. En la pantalla aparecía siempre el mismo nombre: Victoria . Llamadas perdidas, mensajes, preguntas y reproches que se acumulaban sin respuesta. «¿Por qué no me contestas?», «¿Qué está pasando?», «Angel , necesito hablar contigo». Él leía cada notificación, pero no respondía. No porque no quisiera verla ni porque hubiese dejado de importarle de repente, sino porque por primera vez no sabía qué decir. Todo se había vuelto demasiado confuso. Victoria , su padre, aquel acuerdo absurdo, el matrimonio, Manuela Fonalledas, una mujer cuyo rostro ni siquiera conocía y que, sin embargo, ya ocupaba un lugar escrito en su futuro por decisión de otros.Dejó el teléfono sobre el sofá con brusquedad y se pasó ambas manos por el pelo.—¿Qué coño estoy haciendo?La respuesta llegó sola: nada. No estaba haciendo nada porque, por primera vez en mucho tiempo, sentía que no tenía control sobre absolutamente nada. Durante toda su vida lo habían prepa
Zuletzt aktualisiert : 2026-10-10 Mehr lesen