LOGINEl llanto de Kevin se volvió más agudo, rompiendo el silencio de la noche opresiva. El pequeño bebé se retorcía en los brazos de Miranda, sintiendo el miedo y la adrenalina que emanaban del cuerpo de su madre."Kevin... ya, ya, hijo... Mamá está aquí", sollozó Miranda, meciendo a su bebé con movimientos frenéticos. Sin embargo, cuanto más asustada estaba, más fuerte lloraba Kevin.Randy miró esa escena con el corazón destrozado. Dio un paso adelante, extendiendo ambas manos. "Miranda, dame a Kevin. Tu voz asustada lo pone más histérico. Déjame calmarlo.""¡No!" Miranda retrocedió hasta que su espalda chocó contra la pared. Sus ojos se abrieron con horror, mirando las grandes manos de Randy que acababan de golpear el rostro de Tony hasta dejarlo cubierto de sangre. "¡No lo toques! ¡Le harás daño! ¡Me lo quitarás!""Miranda, por Dios, ¡no le haría daño a mi propio hijo!" La voz de Randy sonaba desesperada."Alfons", de repente Randy se giró hacia su primo, su voz sonaba firme y fría. "B
Los puños de Randy aterrizaron con brutalidad, golpeando la mandíbula de Tony hasta que se escuchó un crujido horrible. Sangre fresca brotó de la nariz y los labios de Tony, empapando el suelo de madera de esa habitación estrecha. Randy no se detuvo. Se echó encima del cuerpo de Tony, su mano derecha levantada para golpear de nuevo con una fuerza capaz de pulverizar huesos."¡Randy! ¡Reacciona!"Alfons, que acababa de llegar, se abalanzó de inmediato, abrazando el cuerpo de Randy por detrás y sujetando ambos brazos del hombre. "¡Randy, detente! ¡Si lo golpeas otra vez, lo vas a matar! ¿¡Quieres ir a la cárcel y dejar a Miranda y a tu hijo!?""¡Se merece morir! ¡Se atrevió a tocar a mi esposa!" rugió Randy, su respiración agitada, sus ojos aún encendidos con una ira abrasadora. Seguía forcejeando, tratando de liberarse del agarre de Alfons."Randy, ¡mira al bebé!" gritó Alfons, señalando la esquina de la habitación.Randy volvió la cabeza. En la esquina de la habitación, Kevin estaba c
Al oír eso, Randy no perdió tiempo. Se acercó directamente a la Sra. Neneng. Sin muchas palabras, Randy sacó su billetera y le tendió un fajo de dinero en efectivo—un total de un millón de rupias—a la mano de la mujer."Llévame a su casa. Ahora", ordenó Randy, su voz temblaba conteniendo la adrenalina.La Sra. Neneng abrió los ojos de par en par al ver tanto dinero, pero al ver el rostro pálido y lleno de desesperación de Randy, asintió rápidamente. "S-sí, señor. Sígame."---Mientras tanto, dentro de la pequeña casa de Widya, el ambiente comenzaba a convertirse en una pesadilla para Miranda.Tony, ya medio borracho, irrumpió en la casa. El olor a alcohol emanaba fuertemente de su cuerpo. Miranda, que estaba doblando ropa, retrocedió asustada."¿Mas Tony? ¿Estás... estás borracho? Por favor sal, Mas. El olor no es bueno para mi hijo", dijo Miranda nerviosa, tratando de mantener la distancia.Tony rió con desdén, sus pasos eran inestables pero agresivos. Se abalanzó y agarró la muñeca
El club nocturno *Velvet Lounge* siempre estaba concurrido por la noche. La música con fuertes bajos y las luces de neón parpadeantes eran el telón de fondo de Tony, que estaba sentado en la barra, bebiendo su tercer vaso de whisky."Vaya, vaya, vaya. Mira quién finalmente se digna a salir de su guarida", se oyó una voz ronca pero melodiosa a su lado.Tony se giró y sonrió de medio lado. "Hola, Tía Sonya. El club de la tía sigue igual de animado, ¿eh?"La Tía Sonya, dueña y gerente del club nocturno que conocía a Tony desde que era adolescente, se sentó a su lado. La mujer de mediana edad, vestida de forma glamurosa, se sirvió una copa para sí misma. "No te he visto en meses, Ton. Normalmente pasabas cada semana. ¿Qué pasa? ¿De repente te has vuelto un buen chico?"Tony rió amargamente. "Viajando, Tía. Cuando volví, cuidé de mamá. Además... hay algo bueno en casa."La Tía Sonya levantó una ceja, finamente tatuada. "¿Algo bueno? ¿Te refieres a una chica? Vaya, Tony está enamorado, ¿eh?
En el último piso del edificio de Adinata Group, el ambiente en la oficina del CEO se sentía opresivo. Las gruesas cortinas estaban completamente cerradas, ocultando la luz del sol de la tarde. Randy estaba sentado frente a su amplio escritorio, pero el escritorio no estaba lleno de documentos de la empresa. Estaba cubierto de mapas de la ciudad, fotos impresas de Miranda y una pantalla de laptop que mostraba cientos de fotogramas de CCTV desde varios ángulos de la ciudad.Los ojos de Randy estaban rojos, su mandíbula apretada, y había ojeras bajo sus ojos que indicaban que no había dormido en días.La puerta de la oficina se abrió. Alfons entró con el rostro frustrado, llevando una carpeta gruesa. "Randy, escúchame. La reunión de accionistas comienza en veinte minutos. Es una reunión crucial para la fusión con la empresa de Japón. *Tienes* que asistir. ¡La junta directiva ya está empezando a preguntarse si aún estás cuerdo o no!"Randy no apartó la mirada de la pantalla de la laptop.
Una semana había pasado desde que Miranda huyó del hospital con el bebé Kevin en brazos. Sus días ahora se llenaban con una rutina sencilla en la pequeña casa junto a la casa de Bu Widya. Cada mañana, después de amamantar a Kevin y bañarlo con agua tibia calentada en una pequeña estufa de gas, Miranda lavaba la ropa y la tendía en el estrecho patio trasero que, sin embargo, recibía suficiente luz solar.El dinero que tenía casi se había agotado. Las monedas que le quedaban del pasaje del autobús de ese día ahora eran solo unos pocos billetes de mil que guardaba en una lata de galletas usada debajo de la cama. Miranda sabía que debía buscar trabajo pronto, pero no podía dejar a Kevin solo. El bebé prematuro aún era muy frágil, todavía necesitaba leche materna cada dos horas, y Miranda no tenía el corazón para dejarlo al cuidado de otra persona.Esa mañana, el cielo estaba despejado sin nubes. Miranda estaba de pie junto al tendedero, sujetando la ropita de Kevin, de tamaño minúsculo, c







