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50. Arrepentimiento

last update publish date: 2026-10-26 02:59:00

Lina

Salgo lo más rápido que el cuerpo me lo permite, solo me coloco una bata en los hombros y la sujeto mal; mi piel está demasiado sensible. Ese maldito psicópata quería acabar conmigo; necesito un hospital ahora mismo.

Mientras bajo, pido un taxi, nunca había visto esta face de Leandro y en verdad da más miedo que su padre, maldito infeliz. Subo al auto y por fin puedo dejar correr las lágrimas, el dolor es insoportable.

Envío un mensaje de texto a la única persona que puede ponerle un
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  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   51. Hablemos

    Omar Después del maravilloso fin de semana que hemos vivido, el lunes llega arruinando todo, se ha metido ha ducharse, yo le quedo sentando en la cama pensando en como haré para no querer romperle la cara a Leandro si se atreve a tocarla. —Estás muy serio ¿Qué tienes? —sale del baño secando su cabello con una toalla. —¿Y si se acerca a ti? —hablo con la voz apagada y la cara gacha. —Pues más le vale que no se le ocurra, lo del viernes no se vuelve a repetir ni en sus mejores sueños. ¿Te has comunicado con Tom? —Aún no, tengo la cabeza en la luna —trago el nudo en mi garganta. —Tienes como una hora antes de irnos, toma un baño y mientras te vistes le marcas, bajaré a preparar el desayuno, te amo —deja un pequeño beso en mis labios e ingresa al vestidor. Me quedo tres segundos sin entender que es lo que acaba de suceder, al cuarto reacciono y corro a la ducha; en menos de cinco minutos ya he cerrado la llave. Al salir, lo primero que hago es tomar el móvil y marcar el núme

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   50. Arrepentimiento

    Lina Salgo lo más rápido que el cuerpo me lo permite, solo me coloco una bata en los hombros y la sujeto mal; mi piel está demasiado sensible. Ese maldito psicópata quería acabar conmigo; necesito un hospital ahora mismo. Mientras bajo, pido un taxi, nunca había visto esta face de Leandro y en verdad da más miedo que su padre, maldito infeliz. Subo al auto y por fin puedo dejar correr las lágrimas, el dolor es insoportable. Envío un mensaje de texto a la única persona que puede ponerle un alto a ese loco, al llegar al hospital me retiro la bata, la enfermera que me atiende me pasa de inmediato a urgencias; a lo lejos escucho las voces de los médicos y demás personas, solo entiendo que son quemaduras graves, antes de perder la conciencia por el dolor. Me siento cansada, han sido años de este ajetreo entre padre e hijo, la conciencia me mata al saber tantos secretos; creo poder con ellos, creí que pronto terminaría todo y que por fin podría tener un momento de paz. Jamás terminé

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   49. Amanecer

    Isabel Mis ojos pesan, no puedo ni quiero abrirlos, me siento tan cómoda entre sus brazos; lástima que mi cuerpo no piense lo mismo y las necesidades fisiológicas me llamen. A regañadientes intento levantarme y antes de poder poner un pie en el suelo, mis piernas fallan y termino sobre la alfombra. —¡Ahhh! —grito del dolor muscular y por el golpe en el trasero que acabo de darme. —¡Isa! —Omar se levanta como un resorte de la cama, sin un rato de dolor —ven aquí pequeña, ¿que intentabas hacer? —me toma entre sus brazos y le lleva nuevamente a la cama. —¿Por qué estás tan..? —no sé ni cómo llamarle, solo lo señalo con la vista, no puedo creerlo. —¿Tan?.. —Asi, sin dolor y caminando —masajeo a mi pobre trasero. —Ja, ja, ja, ja, ja, ja, mi amor, yo te lo advertí anoche, y la señorita dijo que no importaba —se lleva la mano a la boca y se ríe en voz baja. —No es gracioso, necesito ir al baño y no siento las piernas —me cruzo de brazos y hago pucheros. —Ja, ja, ja, ja, lo

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   48. Rabia

    Leandro Llego al apartamento de Lina, me recibe con una bata roja transparente, ¿cómo me pude fijar en alguien tan vulgar? la pregunta resuena en mi cabeza; la mujer es joven, atractiva, y con un cuerpo que pondría a cualquiera a sus pies, sin embargo, ahora me doy cuenta que no es más que otra zorra más, nada comparada con la dulzura, la elegancia, el porte de Isa. Al recordarlo, la sangre me sube a la cabeza con rabia, soy el idiota más grande del mundo, pude tenerla a mi disposición y preferí a esta mujer vulgar y sin clase, sin esa ternura que destila Isabel; ella es perfecta para mis fantasías, y estúpidamente la solté antes de tenerla. Tomo a Lina por el cuello, y la arrastro a la habitación, está noche no pienso tener ninguna contemplación con ella; antes de entrar me detengo de golpe. Un pequeño destello rojo sale del mueble frente a la cama. —Creo que tienes una sorpresa para mí ¿cierto? —asiente frenéticamente. —Sí, solo espera un poquito mi vida —sale y veo desde l

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   47. Fin

    Isabel Ambos dejamos caer lágrimas en silencio, nos quedamos varios minutos viéndonos, en un silencio que dice más que cualquier palabra; me acerco un poco más y limpio su rostro, toma mi mano y besa mi palma.—¿Cuando podremos estar juntos? —me atrevo a preguntar con la voz temblando.—En cuánto metamos a los Arriaga a la cárcel —asiento en silencio —imagino que tú padre ya te ha puesto al tanto de ese tema —vuelvo a asentir —no quiero ponerte en mayor riesgo.—Entiendo, solo que no esperaba que toda mi vida terminará en un desastre por culpa de un idiota —cierro los puños hasta dejar los nudillos blancos.—Lo sé, a mi tampoco me agrada saber que eres su esposa, tuve una discusión muy fuerte con tu padre por eso.—Hablando de mi padre... Aún no me explicas ¿cómo es que terminaste como vicepresidente en nuestra empresa? Una cosa es el favor y el agradecimiento que tengas con mi padre, pero... —No es tan complicado, es solo una alianza para vigilar de cerca a ese par, fingir demencia

  • Esposa Trofeo Adiós CEO Egoísta   46. Mía

    Omar Pensé en negarme, en respetar mi promesa de darle una noche especial, en reprimir todo lo que siento; más la súplica en sus ojos, mi palabra de darle lo que ella quisiera, el combo perfecto para no poder hacerlo, no puedo negarme a nada de lo que ella pida. Nuestros labios se unen con hambre, con necesidad, con deseo contenido por mucho tiempo; en mi mente se reproducen todos esos bellos momentos donde la veía a la distancia, cada sonrisa, esa mirada llena de ternura, lo feliz que se veía en ese entonces. —Te amo Isa, te amo desde el primer día que te vi jugando entre las flores —nos detenemos tras mis palabras. —¿Cuáles flores? —su respiración es agitada, más no me permite continuar, soy un imbécil —solo quiero la verdad Omar, no más mentiras, no me hagas pensar que eres la misma basura que Leandro. —Nunca me compares con esa escoria, yo jamás te lastimaría como él lo hace con los más débiles. —Entonces se sincero conmigo —su voz es suave y acaricia mi mandíbula. —

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