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Este cuerpo no es mío
Este cuerpo no es mío
Author: Mar de cristal

Iris Nox

last update publish date: 2026-09-18 15:41:07

La noche había cubierto la ciudad con una oscuridad espesa cuando Iris Nox salió de las oficinas del Ministerio con una pequeña memoria escondida dentro de la manga de su chaqueta. Caminaba con aparente tranquilidad entre los empleados que abandonaban el edificio, sosteniendo una carpeta contra el pecho y fingiendo ser una mujer más que terminaba su jornada laboral. Nadie habría imaginado que aquella mujer de aspecto elegante acababa de entrar en un sistema restringido, copiar información clasificada y descargar archivos capaces de destruir las carreras de varios hombres que ocupaban puestos demasiado importantes dentro del gobierno. Iris había tardado meses en llegar hasta ese momento y sabía perfectamente que aquella información podía costarle la vida, pero también sabía que si no sacaba los documentos del edificio, todo lo que había descubierto desaparecería bajo las órdenes de quienes estaban preparando un golpe de Estado.

Al llegar al estacionamiento, Iris pulsó el botón de su automóvil y caminó hacia él sin apresurarse. Sin embargo, cuando estaba a pocos metros del vehículo, percibió algo extraño. Dos hombres permanecían junto a una camioneta negra fingiendo conversar, pero ninguno llevaba identificación visible y ambos tenían la mirada demasiado pendiente de los movimientos de los empleados. Iris continuó caminando sin modificar el ritmo, aunque su mano se deslizó discretamente hacia el pequeño comunicador escondido bajo su ropa. Entonces escuchó el sonido de una puerta cerrándose detrás de ella y supo que había cometido un error: habían descubierto la intrusión.

—¡Iris Nox! —gritó uno de los hombres mientras sacaba un arma y señalaba hacia ella con expresión amenazante.

Iris giró la cabeza y, en lugar de detenerse, sonrió con ironía mientras aceleraba el paso.

—Qué manera tan poco elegante de despedirse —murmuró, llevándose una mano al bolsillo antes de echar a correr.

Los primeros disparos rompieron el silencio del estacionamiento y obligaron a varias personas a gritar mientras buscaban refugio. Iris se agachó justo cuando una bala pasó sobre su cabeza y corrió entre los vehículos, utilizando las columnas de concreto para cubrirse. Sacó su arma mientras avanzaba y disparó contra una de las luces del techo, dejando una zona del estacionamiento completamente a oscuras. Los hombres comenzaron a gritar órdenes y a perseguirla, pero Iris ya había calculado su ruta de escape. Saltó sobre el capó de un automóvil, rodó por el otro lado y salió por una puerta de emergencia que daba hacia una calle lateral.

—¡No la pierdan! —rugió uno de sus perseguidores mientras corría detrás de ella con el arma en alto.

Iris siguió corriendo sin mirar atrás, con la respiración agitada y la memoria escondida contra su cuerpo. Había conseguido lo que necesitaba, pero ahora tenía a media organización siguiéndole los pasos. Giró por una calle estrecha, derribó un contenedor para retrasar a sus perseguidores y continuó hacia el río, convencida de que todavía podía alcanzar el viejo puente antes de que cerraran todas las salidas de la zona. Entonces un dolor ardiente le atravesó el costado y sus piernas vacilaron durante un instante. Bajó la mirada y descubrió la sangre extendiéndose por su ropa.

—Maldita sea —murmuró entre dientes mientras apretaba una mano contra la herida y continuaba corriendo.

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