LOGINDespués de que Paula Solís, mi mejor amiga, diera a luz, yo, Alejandra Ponce, tomé al bebé en brazos y empecé a hacerle cariños. —Hola, pequeño. A mi lado, Ricardo Pineda habló de pronto: —Soy su papá. Creí haber oído mal. Sin embargo, él esbozó una sonrisa despreocupada y repitió: —El niño es mío. Paula y yo nos acostamos la noche en que murió tu padre. No usamos protección. Me quedé paralizada. Sentía un nudo en la garganta y no lograba emitir sonido alguno. Mucho después, apenas pude decir: —Pero nosotros nos casamos por lo civil ayer. Ricardo me rodeó con un brazo y trató de tranquilizarme con una sonrisa. —No te preocupes. Lo de Paula y yo no pasó de una aventura sin compromiso. Si hubiéramos querido casarnos, lo habríamos hecho hace años. Hizo una pausa antes de añadir con malicia: —¿Todavía no te lo había contado? Nosotros fuimos novios. Yo fui el primer hombre con el que se acostó.
View More—Se lo debo a Paul. Apareció y me dio una paliza. No vine a buscarte enseguida porque…Se subió la pernera del pantalón y dejó a la vista una tobillera electrónica.—Contraté al abogado más famoso y pasé mucho tiempo peleando en los tribunales. Solo así conseguí que aplazaran un año el inicio de mi condena y tuve la oportunidad de venir a verte.Sonrió con amargura.—Sé que, sin importar lo que diga o haga, quizá nunca me perdones. Aun así, quería verte y saber si estabas bien. Perdóname. Todo fue culpa mía.Su voz empezó a temblar.—Te amo, Alejandra. Debí haber entendido antes lo que sentía. La persona que amo eres tú. Cuando me dijeron que habías muerto, yo…—¡Cindy, ven rápido! —gritó una de mis compañeras desde más adelante.Las palabras de Ricardo quedaron incompletas y él no intentó terminarlas. Solo me contempló en silencio, como si quisiera memorizar cada detalle de mí.Su confesión no despertó nada en mí.—¿Ya terminaste? Tengo que irme.Asintió con pesar, pero se apartó del
Dos años después, yo estaba sentada en una cafetería de otro país, escuchando por la radio las noticias de mi país."Según los últimos informes, Ricardo Pineda, expresidente del Grupo Pineda, fue acusado por la fiscalía de haber ordenado una violación y cometido homicidio doloso. Después de un proceso judicial de dos años, recibió una condena a cadena perpetua cuyo inicio fue aplazado por un año, y la pérdida total de sus derechos civiles de por vida".La taza tembló levemente entre mis manos. Un instante después, recuperé la calma.Oí detrás de mí los pasos apresurados de Paul.—Alejandra, volviste a olvidar tus cosas.Me entregó el bolso.—¿De verdad no quieres que te acompañe?Sonreí mientras negaba con la cabeza.—En el grupo de senderismo somos todas mujeres. ¿Aun así quieres venir?Paul negó con la cabeza de inmediato. Sabía que le molestaban las chicas demasiado ruidosas y parlanchinas. Prefería a alguien como yo, tranquila, amable y poco habladora. Según él, le agradaban mi voz
—¡Déjenme salir! ¡No quiero quedarme aquí!La puerta se cerró con firmeza.Ricardo entró en otra habitación y le lanzó una patada a Diego entre las piernas. Echó un vistazo al informe de la prueba de paternidad que habían preparado con urgencia y soltó otra risa helada.—Se pusieron de acuerdo para engañarme.Diego se encogió de dolor, pero aun así logró sonreír.—Señor Pineda, me crea o no, ella también me engañó.Ricardo no respondió. Al darse la vuelta para marcharse, dijo con lentitud:—Lárgate con tu hijo.Diego preguntó:—¿Y ella?Ricardo detuvo sus pasos.—Ella tiene que pagar con su vida por lo que le hizo a Alejandra.Se sentó afuera de la habitación. Desde el interior llegaban los gritos y las maldiciones de Paula.—¡No me toquen! ¡Déjenme! ¡Ricardo, me equivoqué! ¡Perdóname! ¡Ayúdame, por favor!Él permaneció inmóvil en la silla, con la urna entre los brazos. La acariciaba una y otra vez.—Alejandra, estoy vengando tu muerte. ¿Puedes oírme? Resulta que el hijo de Paula ni si
Ricardo no le prestó atención. Le mostró el correo en la pantalla de su celular.Su voz era pausada, pero tan fría que helaba la sangre.—Tú enviaste este correo, ¿verdad?Paula retrocedió instintivamente y murmuró:—Pero yo lo borré del celular. ¿Cómo lo descubriste…?Ricardo soltó una risa amarga, al borde de perder por completo el control. No podía aceptar que una trampa tan burda lo hubiera llevado a empujar a Alejandra hacia la muerte.De pronto, agarró a Paula del cuello con una mano.—¿Por qué lo hiciste? ¡Era tu mejor amiga! ¿Por qué la empujaste al suicidio? Alejandra no hizo nada malo. Fuimos nosotros quienes tuvimos una aventura a sus espaldas y la traicionamos. ¡Los culpables éramos nosotros!Sus dedos se cerraron con más fuerza.—Mereces morir. ¡Voy a matarte! Después pagaré por todo lo que le hicimos a Alejandra.Paula empezó a ahogarse. Apenas podía respirar. Diego tiró de Ricardo con todas sus fuerzas y logró apartarlo, protegiéndola con su cuerpo.Diego no había imagin












Bienvenido a Goodnovel mundo de ficción. Si te gusta esta novela, o eres un idealista con la esperanza de explorar un mundo perfecto y convertirte en un autor de novelas originales en online para aumentar los ingresos, puedes unirte a nuestra familia para leer o crear varios tipos de libros, como la novela romántica, la novela épica, la novela de hombres lobo, la novela de fantasía, la novela de historia , etc. Si eres un lector, puedes selecionar las novelas de alta calidad aquí. Si eres un autor, puedes insipirarte para crear obras más brillantes, además, tus obras en nuestra plataforma llamarán más la atención y ganarán más los lectores.