Entre Traición y Venganza
Sofía me miró y preguntó:
—Mamá, ¿estás triste?
Sonreí con calma. —¿Y por qué debería estar triste?
—Porque a mamá le gustaba papá.
Le pellizqué la mejilla con ternura. —Mi amor, querer es solo un sentimiento del pasado, como las flores que florecen pero tarde o temprano se marchitan. Ahora te tengo a ti y a nuestra vida juntas. Soy muy feliz.
Sofía asintió, aunque no terminó de entender.