LOGINAfter being accused of killing her best friend, Lyra flees her pack to avoid being killed where she finds love with Killian, only to be betrayed by him and her best friend. But fate smiles at her when she is given another chance to prove that a cursed omega can be desired when she has a one night stand with Damien. He offers a contract marriage which she accepts to get back at Killian only for her to find out that her new husband is none other than the famous cursed Lucan of the Blackthorn pack.
View More“¡Corre!”
Esa voz, un grito ahogado por la desesperación, retumba en mi mente. Es tan familiar que duele no poder recordar de quién es.“¡Andy, corre!”
La angustia en su tono me atraviesa como una lanza de hielo. Me está advirtiendo… algo. Algo importante. Algo aterrador.
Pero… ¿quién es? ¿Por qué no logro recordar?
Me despierto de golpe, jadeando. El corazón me late con fuerza, como si intentara escapar de mi pecho. La voz todavía resuena dentro de mí, cargada de miedo. Me oprime el pecho, aunque no logro entender por qué. Solo fue un sueño… ¿cierto?
Miro el reloj — Demonios, ¡es tarde! — exclamo.
Salto de la cama tan rápido que mi mente no logra procesar nada. Todo es una maraña borrosa de prisa y ansiedad. Me meto en la ducha, me visto sin pensar y salgo corriendo.
Afuera, la madrugada me recibe con una bofetada de aire gélido. El invierno apenas comienza, pero ya cala los huesos. Son las cinco de la mañana y, aun así, voy retrasada.
Cada día corro diez cuadras hasta llegar al subterráneo. Siempre he pensado que todo sería más fácil si pudiera mudarme más cerca de la universidad, pero mi trabajo como ayudante de cocina apenas alcanza para pagar una renta modesta en las afueras de la ciudad.
Por suerte, hoy hay pocos pasajeros y consigo un asiento. Apenas me dejo caer, el cansancio me vence. Mis ojos se cierran.
“Debes volver, Andy… La reina está muriendo.”
Me despierta un suave empujón — Señorita, ya llegamos a la estación terminal —
Miro el reloj. Las 6:35 a.m — ¡No, no, no! — mascullo, desesperada.
Si no me doy prisa, no llegaré. El profesor Norton fue claro la última vez: una falta más y reprobaré el semestre.
Subo al autobús a las 6:40. Voy repitiendo en mi cabeza que, si corro lo suficiente, tal vez aún pueda llegar antes que el profesor.
La ciudad amanece bajo un cielo plomizo. Al llegar a la universidad, corro por el campus con las mejillas ardiendo por el frío. Cada bocanada de aire es una punzada en el pecho. Subo las escaleras hasta el tercer piso casi sin sentir las piernas.
Miro el reloj: 7:03.
— Lo logré — susurro, jadeando
Me deslizo hasta mi asiento justo antes de que el profesor entre. La clase transcurre sin contratiempos, pero yo no estoy realmente allí.
La frase sigue resonando en mi mente.
“La reina está muriendo.”
¿Por qué esa afirmación me afecta tanto? ¿Qué sentido tiene? Mi madre no puede estar muriendo… y aunque lo estuviera, no puedo volver.
Pero el pensamiento me persigue.
La realeza de Dargenthu es inmortal. En toda la historia reciente, solo tres miembros de la familia han muerto: mi abuela, Pandora, y su hijo, Félix.
Las circunstancias de sus muertes nunca fueron esclarecidas. Se dijo que murieron defendiendo el reino de las criaturas oscuras. Por eso sus nombres se convirtieron en leyenda.
Pero las leyendas también sangran. Y si la reina realmente está muriendo, todo podría estar a punto de cambiar.
— ¡Andy! — La voz del profesor Norton irrumpe con fuerza, arrancándome de mis pensamientos — ¡Andy, por favor, contesta! La pregunta 16 de tu libro de texto —
Demonios. Ni siquiera sé en qué página estamos — Lo lamento, profesor... no estoy segura de cuál es la respuesta — respondo, sintiendo cómo el calor me sube a las mejillas.
Nunca he sido buena para inventar excusas.
— Debes prestar atención a la clase — dice con tono severo — Recuerda que necesitas sacar un 9 en el examen final si quieres aprobar —
Sus palabras me devuelven a la realidad como una cachetada.
Ya no soy la princesa de Dargenthu.
Fui exiliada por mis propios padres. Ahora no soy más que una estudiante más, atrapada en una rutina que no me pertenece. Un trabajo agotador, una vida sencilla, y una existencia donde la magia es solo un recuerdo lejano.
Las clases finalizan sin novedades, aunque mi mente sigue divagando. Me encamino hacia el trabajo. La jefa de cocina me odia con suficiente intensidad como para reportarme por un solo minuto de retraso. No puedo darme ese lujo.
El restaurante está a reventar. Viernes por la tarde: todos los estudiantes que pueden permitírselo salen a divertirse. Los que no, como yo, trabajamos.
La cocina es un hervidero de gritos, vapor y pasos apresurados. En fines de semana se convierte en una batalla campal, y todos tratamos de sobrevivir el turno. Yo estoy en las freidoras. El calor es insoportable, pero te acostumbras… o eso intento decirme.
Observo cómo el aceite burbujea, lanzando pequeñas explosiones de vapor al contacto con los alimentos. Tengo que tener cuidado, basta un solo paso en falso para salir herida.
Entonces, algo cambia.
El aceite tiembla. No es solo una ilusión: las freidoras, los platos, incluso el suelo… todo se está moviendo.
— ¡Un terremoto! — grita uno de los meseros.
Apenas puedo procesar lo que dice. El chef jefe grita órdenes.
— ¡Cierren las válvulas de gas! ¡Salgan todos, ya! —
El suelo retumba con violencia. Hay gritos afuera, cristales vibrando, el caos adueñándose de todo. Cuando por fin salgo del restaurante, la escena es inquietante: gente corriendo, edificios evacuados, rostros llenos de pánico. Todos sacan sus celulares buscando respuestas, pero las redes están saturadas. No hay información clara. Solo incertidumbre.
Pasan unos minutos eternos.
Entonces empiezan a llegar las primeras publicaciones en redes sociales:
“Múltiples terremotos provocan caos en distintas ciudades del mundo.”
“Alerta de tsunami tras un sismo masivo.”
“Científicos desconcertados por la sincronía de los sismos globales.”
Nada tiene sentido. Cuatro terremotos, en distintos puntos del planeta, y sin epicentros confirmados. Las comunicaciones fallan. Las líneas telefónicas están saturadas. La gente entra en pánico, tratando de contactar a sus seres queridos.
Yo, en cambio, solo siento angustia.
No debería preocuparme. No tengo a nadie aquí. No en este mundo. Tal vez solo sea ansiedad colectiva. Siempre se ha dicho que el miedo se contagia.
Pero algo en mí sabe que esto es más que eso.
La sensación en mi pecho no es pánico. Es una advertencia.
Con el paso de las horas y la reanudación parcial de las comunicaciones, las teorías comienzan a florecer como hongos tras la lluvia. Conspiraciones, suposiciones, predicciones apocalípticas… nadie tiene una respuesta certera, solo fragmentos de miedo.
Y yo también tengo mi propia teoría.
¿Y si esto no es natural? ¿Y si es algo más? ¿Una grieta, quizás, en los campos que separan la Tierra de Dargenthu?
No… es absurdo. Esos campos han permanecido intactos durante siglos. Son una barrera perfecta. Infalible
Sigo perdida en mis pensamientos, alimentando mis propias conjeturas… hasta que lo veo.
Al otro lado de la calle, parado entre la multitud.
Sus ojos clavados en mí.
Por un segundo, el mundo se desvanece.
Siento que el suelo desaparece bajo mis pies. El aire se vuelve denso, irrespirable.
No sé si estoy alucinando, si el estrés me juega una mala pasada…
Pero por un instante, vi a Liam.
Mi hermano.
Eso no puede ser real. Él no puede estar en la Tierra. No es posible.
Pero sus ojos…
Sus ojos eran los mismos.
***
Mi hermano Liam es el tercero de cinco. El mejor mago de Dargenthu, miembro de la corte y del Gran Consejo del Rey. Pero más allá de sus títulos y habilidades, siempre fue el único que realmente entendió por qué me fui. Él podía ver lo que otros no: mis miedos, mi tristeza, ese vacío que ni siquiera yo podía nombrar. Nuestra comunicación era única, constante… hasta el día en que tomé la decisión de marcharme.
No intentó detenerme. Solo me deseó suerte y me dijo que, si alguna vez lo necesitaba, podría buscarlo.
Ahora que es él quien me busca, algo dentro de mí se agita. Esa incertidumbre que llevo arrastrando desde el incidente de los terremotos parece tomar forma. ¿Y si la reina realmente está en peligro? ¿Y si todo esto es real?
Ha pasado una semana desde aquel día en que creí verlo entre la multitud. Desde entonces, no he sabido nada. Ningún mensaje, ninguna señal. Si realmente fuera algo grave, sé que ya habría encontrado la forma de contactarme. Quizá estoy pensando de más. Tal vez es solo mi ansiedad… o el anhelo oculto de volver a lo que un día fue mi hogar.
— ¿En qué estás pensando? Te ves más distraída de lo normal — me dice Gale, sacándome de mis pensamientos
— ¿Eh? No, en nada… Solo en los exámenes finales. Y en las vacaciones. Las espero con ansias —
— Yo también. No veo la hora de salir de la ciudad, romper un poco la rutina. Dime que vendrás conmigo, ¿verdad? —
— No lo sé. Este año quiero buscar un empleo de tiempo completo. Si tengo suerte, podré ahorrar lo suficiente para cubrir el último semestre de la universidad —
— Vamos, ya te lo he dicho: puedo ayudarte con algunos gastos. Así podrías venir conmigo a la cabaña de mis padres —
— Sabes que no puedo aceptar eso. No me sentiría cómoda involucrando el dinero en nuestra amistad — y era verdad, aunque Gale tenía suficiente dinero para vivir mil vidas en comodidad, yo no podía aprovecharme de eso
— Hmm… siempre tan terca. Está bien, aceptaré que no vengas esta vez. Pero la próxima no dejaré que pongas ni un solo pretexto —
— De acuerdo, pero ahora debo irme, o llegaré tarde al trabajo —
— Nos vemos luego, entonces —
— Hasta luego —
Estoy agotada. El trabajo fue especialmente agitado hoy, pero al menos logró mantener mi mente lejos del pasado por unas horas. Son las doce y media de la madrugada, y apenas voy camino a casa. Debo darme prisa o...
— ¡Liam! — mi mente se queda en blanco al verlo frente a mí, esta vez estoy segura de que no es una ilusión — ¿Liam...? ¿Eres realmente tú? —
— Hola, Andrómeda. Me alegra verte tan bien — su voz, es la misma que recordaba, su expresión amable y con ese toque suave de su sonrisa… es mi hermano, mi refugio
— Yo... yo... —
Las lágrimas me brotan antes de poder contenerlas. Él está aquí. Es real. Está frente a mí. No es una visión. No es un sueño.
— Oye, tranquila... Todo está bien —
Me envuelve en sus brazos, y en ese instante, dejo de ser la mujer adulta que intenta sobrevivir en un mundo ajeno. Me vuelvo la niña pequeña e indefensa que alguna vez se escondía en su abrazo cuando tenía miedo. Su presencia es cálida, firme. Como si con solo tocarme, pudiera reconstruirme. Me hace sentir... en casa.
— Me alegro tanto de verte. Hace tanto que dejé el castillo que parece toda una vida. Pero dime, ¿por qué has venido a la Tierra? ¿Está todo bien en casa? — le digo con voz ronca
— Andy... Tenemos que hablar —
Su voz es grave. Su mirada, opaca, llena de sombras. En sus ojos se dibuja un temor que nunca había visto. Y cuando habla, algo en su tono hace que mi corazón se detenga por un instante. El miedo que carga parece contagiarme, como una ola oscura que se arrastra hacia mí sin aviso
— Se trata de la reina... ¿verdad? —
— Es más complejo que eso —
Mientras hablábamos, algo comenzó a cambiar en el ambiente. Un hedor putrefacto impregnó el aire, como carne en descomposición mezclada con humo. La atmósfera se volvió pesada, cargada de odio. Una sensación densa, venenosa, nos rodeó como una advertencia. Ambos lo reconocimos al instante.
Un lamento.
Nos miramos en silencio, sin necesidad de decir nada más.
Lyra's POVI woke up with a headache that felt like someone had taken a sledgehammer to my skull.For a moment, I just lay there, staring at the ceiling, trying to piece together why everything hurt. Then I shifted and caught my reflection in the vanity mirror across the room.Hand marks, dark purple bruises in the shape of fingers wrapped around my throat snd suddenly, I remembered.Damien's hands on my throat. His eyes—cold and empty and nothing like him. The pressure building until I couldn't breathe, couldn't think, couldn't do anything but claw at his hands and pray he'd stop before—I touched my neck gingerly, wincing at the tenderness. What the hell had happened to him? Damien had his moments of coldness, of distance, but violence? That wasn't him. He'd looked possessed, like something else was controlling his body while the real Damien was locked away inside.I needed to talk to him because the least he could do was explain to me why he'd decided to kill me unprovoked last nig
Damien's POVAfter she retired to our bedroom, I retreated to my study because paperwork never stopped and I preferred working at night when the house was quiet.That's when everything went to hell.The first sign was the headache, sharp and sudden, like someone driving railroad spikes into my skull. I gripped the edge of my desk and breathed through it, waiting for it to pass.It didn't pass like it always did. Instead, I felt like i was being wacked in the head repeatedly.Then came the voice, dark and ancient and completely wrong.Kill her.I froze, every muscle in my body going rigid. The voice was inside my head but it wasn't mine, it wasn't me, it was something else entirely.She doesn't belong, she's making you weak, kill her before she destroys you."No," I said out loud, my voice hoarse. "That's not, she's not—" I let out a guttural noise as pain exploded through my body like I was being torn apart from the inside. My bones felt like they were breaking and reforming, my wol
Lyra's POVElena listened without interrupting, sipping her tea with perfect composure. When I finally ran out of words, she was quiet for a long moment."When I married Damien's grandfather," she said finally, "I was twenty years old and absolutely terrified. He was cold, demanding, impossible to please. Our first year of marriage, I cried myself to sleep most nights.""That's... not exactly comforting.""I'm not finished." She smiled. "It took me years to understand that his coldness wasn't cruelty. It was fear. He'd lost his first wife in childbirth, you see. Lost the woman he loved and their baby in one terrible night.""It must have hurt him badly. I know what it feels like to lose someone so dear." I shook off the image of seeing het in that pool of her blood."Yes, So he built walls and made himself untouchable. Told himself that if he didn't love me, he couldn't lose me."My chest tightened. "What changed?""I stopped trying to tear down his walls and started finding doors ins
Lyra's Pov Three days since Killian's surprise visit, and my phone was basically a horror movie in my pocket. Unknown numbers. Anonymous threats. Someone who knew way too much about my life and seemed determined to make me paranoid as hell.Mission accomplished, asshole."Nice dress today. Blue really is your color.""How's the bound wolf treating you? Still feeling incomplete?""Does your husband know what you did? What you really are?Each message was worse than the last. Each one made my hands shake and my stomach twist. I couldn't eat not could I sleep. Spent every moment looking over my shoulder, wondering who was watching me, waiting for the other shoe to drop.And now I was sitting in the most important client meeting of the quarter, barely holding my shit together."—which brings the projected ROI to approximately thirty-seven percent over the fiscal year," I said, pulling up the wrong slide on the presentation. Shit. "I mean, forty-seven percent. Sorry, wrong slide."Mr. Has
Lyra's pov"How many people live here exactly?" I asked as we made our way into the house."About thirty pack members use this as their primary residence. Others have their own homes but gather here for meals and meetings.""Thirty people." I took a deep breath. "Thirty werewolves who can probably
Damien leaned back in his seat, one leg crossed over the other, before he dropped the bombshell. “I want a wife,” he said simply. Lyra blinked repeatedly. “Excuse me?” She'd come here for a job, not for some sort of clown show.His lips curved faintly, though there was no humor in his eyes.
Lyra’s POVAfter leaving the hotel, I went back to my apartment, picked the most sultry dress I could lay my hands on, and did my makeup.No one will ever want you. His words rang in my head like a curse. I dug my nails into my palms until they hurt.Now wasn't the time to cry. Tonight I woul
Lyra’s POVThe hotel smelled like roses and was like happiness. Guess what, everyone? Tonight was my last night being single!The receptionist smiled politely as she slid the room card across the counter.“Mr. Killian checked in an hour ago. He asked us to expect you," she informed me. "and he sa
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