INICIAR SESIÓNDesde aquella despedida no volvi a ver a Sofía . Cuando regrese de la base ya no estaba allí .
Les confieso que mi corazón lo resintió , ¿ porque? no lo sé ! yo no entendía que lo hacía sentir eso . Pasaron los meses y rápidamente paso un año desde aquella noche que la conocí .No supe de ella , y para ser sincero tampoco me esforcé por saber de ella . Tenía tanto en mi cabeza a Sabana que no podía ver a otra mujer . Y respecto a Sabana , mi madre me dijo que se había ido de Alabama .Se casó con su nuevo amor y se había ido lejos de la ciudad . Eso me ayudó mucho . Porque fue para mí más fácil saber que no estaba y que no la vería del brazo de su esposo .En fin ! mi vida estaba estancada . Siempre en lo mismo . Ni yo me reconocía ya . Me había vuelto un hombre aventurero , eso era nuevo en mi . Pero quería llenar de alguna manera ese vacío y esa soledad que sentía .Pensé que jamás volvería a ver a Sofía . En serio ! pensé que había quedado en el pasado , como esas personas que conoces un día y luego ya no vuelves a ver .Pero estaba muy equivocado . Sofía estaba a punto de volver a mi vida y de qué manera .Un día recibe una notificación de traslado . Tenía que irme así que sin quejarme de nada empaque mi equipo y me subí al avión .El viaje fue muy largo y cansado . Pero llegamos a nuevas tierras .Me presenté con mi nuevo grupo y comencé a trabajar enseguida . Dos noches después salimos a recorrer la zona , era aún mas peligrosa que la anterior, así que había que tener el doble de cuidado.Llegamos a una aldea y todos nos miraban como si fuéramos el enemigo . Eso no era nada nuevo para nosotros . De repente todos empezaron a esconderse en sus casas .Allí supimos que íbamos a hacer atacados . Corrimos a buscar trincheras y efectivamente empezó el ataque . Todo se vuelve confuso en ese momento. Es como si se detuviera el tiempo.Se escuchan gritos y explosiones por todas partes . Pero nada era nuevo para mí . De repente . Todo quedó en silencio , pero eso no era nada bueno .Quedamos pendientes escuchando . Cuando de un momento a otro , el fino ruido de un misil acabo con todos . yo salí volando a metros de dónde estaba .No supe nada más . No sé que pasó después . Perdí el conocimiento . No sé cuánto tiempo paso , pero cuando mis ojos , no podía creer que estaba viendo nuevamente esos ojos verdes .¿ Se está volviendo costumbre que tenga que salvarte la vida ? con esta ya van dos veces !Me dice ella sonriendo _ Mientras pone una inyección en mi brazo .¿ Cómo estás ? _ Me preguntaYo me quedé solo mirando . Pensé que estaba muerto o algo así .¿ Cómo estás ? _ Me vuelve a preguntar y me mira con tanta ternuraYo reacciono y le contesto adolorido _ Bien , creo ! ¿ Que estás haciendo aquí ? _ pregunto extrañadoParece que salvando de nuevo tu vida _ Me dice ella con una sonrisaEn ese caso _ Muchas gracias ! _ le contestéDe nada ! señor soldado _ Me dice ella¿ Dónde estoy? _ pregunto confundidoEstás en nuestro campamento médico , fuimos a la aldea después del ataque y te trajimos aquí . Sabes ! me sorprendió mucho verte , te veías muy mal . Pero gracias a Dios no fue nada grave . Solo costillas rotas y golpes .¿Mis soldados como están ? _ le pregunto muy preocupadoLamentablemente están muertos la mayoría _ Dice Sofía con dolor en sus palabrasParece que traigo mala suerte , ¿ Verdad ? _ le pregunto yo con mucho sentimiento y dolorNo . Lo que pasa es que en la guerra nada es imposible . Todo puede terminar de un momento a otro _ Contesta ellaNo solo en la guerra terminan todo de un momento a otro _ Le respondo yo _ Mientas en mi mente pienso en Sabana .Ella solo me mira y sigue curando mis heridas .Al día siguiente me trató de levantar pero no puedo aún .¿ Que haces ? aún no puedes levantarte señor soldado _ Dice Sofía muy seria¿ por qué me dices señor soldado siempre ? _ le pregunto yo _ Con mi mano en mis costillas y adolorido .Porque eso eres ! un soldado _ Dice ella mientras me ayuda acostarme de nuevo .Tengo que irme , Necesito reportarme con mi superior _ Digo muy angustiadoYa lo hicimos ! ya saben que estás aquí . hasta que un helicóptero no venga por ti no irás a ningún lado , la zona es muy peligrosa .Me dice con autoridad .Que sería ! _ le digo yoElla solo sonríe y va donde otro herido . Era el soldado Hansel , no lo había visto y estaba a escasos metros de mi .Pasaron varios días hasta que llegó el helicóptero . Sofía me ayuda para poder subirme a el .Sofía ! ¿ no vienes ? _ le pregunte preocupado . Ella estaba en una zona muy peligrosa .No . tengo que quedarme aquí . Muchos aldeanos necesitan ayuda _ Me contestaYo no podía creer que alguien se preocupara tanto por los demás , en sus ojos solo se reflejaba ternura . Tal vez estaba actuando egoístamente , pero no quería que se quedara allí . Así que la tome del brazo y le dijePor favor ! ven conmigo . No te quedes aquí te lo pido ! _ No se porque me sentía tan preocupado , no quería que nada le pasará .Ella me miró extrañada pero con ternura al mismo tiempo y me contestóNo te preocupes soldado , estaré bien . Nada me pasara , ve con tu grupo y yo me quedo con el mío .Se veía tan segura , tan decidida . Que no tuve otra opción que dejarla allí .los días pasaron , pero esta vez Sofía se había quedado en mi mente , estaba realmente preocupado así que empecé a averiguar por ella. Pero no sabían nada de ese equipo médico .Estaba tan preocupado por Sofía , que ni yo mismo me di cuenta que había dejado de pensar en sabana esos días .Una mañana estaba organizando mi equipo , me dolia aún , pero ya podía caminar y hacer lagunas cosas .Cuando de repente escuché a un grupo de soldados hablar de un equipo médico que había sido atacado . Me asuste tanto . pensé en Sofía inmediatamenteSalí del dormitorio y les pregunte angustiado¿ Cuál equipo ?Ellos me respondieronUno que estaba arriba en las montañas sargento . Parece que los mataron a todos .Dice él _ Mientras fumaba un cigarroYo quedé allí parado con el corazón paralizado . No quería pensar que Sofía era una de esas víctimas . Así que fui preguntar a todos lados . Pero aún no sabían los nombres de los muertos .Esa noche no dormí , estaba pensando en ella . Era algo tan angustiante , era como si algo de mi se hubiera desgarrado .¿ Porque ? Esa es una pregunta que aún no tenía respuesta .Se abrazaron con una desesperación desesperada, como dos náufragos que logran aferrarse a la balsa de salvación en medio de la peor de las tormentas oceánicas. Canela apoyaba la cabeza en el hombro empapado de David, sollozando sin control, liberando a través de sus lágrimas todos los días de agonía, las noches de insomnio, la humillación de la huida y el vacío insoportable que la ausencia de él había dejado en su vida. David la sostenía con fuerza, hundiendo el rostro en el cabello suelto de la joven, inhalando el aroma familiar a vainilla que la tormenta no había logrado borrar. Sentía que el corazón, que creía marchito y seco, volvía a latir con una fuerza inmensa, llenándole las venas de un calor vivificante que desafiaba el frío invernal de la ciudad. —Peróname, David... por favor, perdóname por ser tan tonta, por no escucharte esa mañana, por haber ido a la casa de esa infeliz a dejar que se burlara de nosotros —decía Canela entre sollozos, apretándose más contra su pecho—
El reloj de la terminal de autobuses del pueblo marcaba las cuatro y cuarto de la mañana cuando David compró su boleto con destino a la capital. La terminal era un lugar desolado a esa hora; solo unos pocos comerciantes abrían sus puestos de café y pan, y el aire olía a humo de diésel y a tierra mojada. David subió al viejo autobús de pasajeros, acomodándose en un asiento junto a la ventana en la parte media del vehículo. Sostenía la mochila contra su pecho, como si dentro de ella llevara el talismán que le devolvería la vida. El motor del autobús arrancó con un rugido ensordecedor que hizo vibrar toda la estructura de metal. El vehículo comenzó a avanzar lentamente saliendo del pueblo, adentrándose en la autopista oscura que serpenteaba entre las montañas. David apoyó la cabeza contra el vidrio frío, mirando el paisaje exterior que apenas comenzaba a vislumbrarse con los primeros tonos grises del amanecer. No había podido dormir en toda la noche, pero no sentía cansancio. Su me
La llegada de Canela a la ciudad fue un choque cultural y emocional absoluto. El apartamento de la tía Elena estaba ubicado en un tercer piso de un edificio antiguo en un barrio residencial de clase media alta, rodeado de grandes avenidas, edificios de oficinas y un tráfico incesante que no se detenía ni un segundo. Para una joven acostumbrada al silencio del campo y al ritmo pausado del pueblo, el ruido de las bocinas, el murmullo constante de las multitudes y la velocidad con la que se movía la gente resultaban abrumadores. Elena, la hermana menor de Sol, era una mujer soltera, jefa de enfermeras en un hospital público importante. Era una persona pragmática, activa, pero dotada de una gran sensibilidad. Recibió a Canela con un enorme plato de sopa caliente y un abrazo sincero que reconfortó un poco el espíritu de la joven. —Sé que las circunstancias por las que vienes no son las mejores, mi niña —le dijo Elena esa primera noche, mientras compartían la cena—. Tu madre me contó
El amanecer del día siguiente llegó con una neblina densa que cubría los campos del pueblo, como si la naturaleza misma se uniera al ambiente de tristeza que rodeaba la casa de Canela. Eran las cinco y media de la mañana. El motor de un automóvil de alquiler roncaba suavemente frente a la entrada principal, rompiendo el silencio de la madrugada. En la cocina, Sol servía café caliente en unas tazas de porcelana, mientras Patrick terminaba de amarrar la maleta grande en el maletero del auto. El rostro del hombre reflejaba el cansancio de una noche de insomnio; las ojeras marcaban su semblante, y su actitud, usualmente enérgica, se notaba apagada. Canela bajó las escaleras lentamente. Vestía unos pantalones de mezclilla cómodos, una sudadera holgada y llevaba el cabello recogido en una coleta sencilla. No llevaba maquillaje; su rostro lucía lavado, pálido, y sus ojos reflejaban una madurez amarga que no correspondía a sus pocos años. Sostenía una pequeña mochila con sus pertenencia
En el otro extremo del pueblo, en una pequeña casa de paredes blancas y tejas de barro, David se encontraba encerrado en su habitación. El cuarto estaba en penumbras; las cortinas permanecían cerradas, impidiendo el paso de la luz del sol. David estaba sentado en el suelo, con la espalda apoyada contra la base de su cama y las rodillas pegadas al pecho. Tenía la misma ropa de la noche anterior, arrugada y con el olor del sudor de la fiesta y de la desesperación. Su mente era un caos de imágenes que se repetían en un bucle tortuoso. Recordaba el momento exacto en que salió del baño, sintiéndose el hombre más afortunado del mundo por tener a Canela como novia. Recordaba la aparición repentina de Caterine, sus palabras venenosas, su mirada fría y calculadora. Y luego, el movimiento rápido y felino con el que ella lo había empujado contra la pared del pasillo. David había intentado zafarse, pero Caterine se había aferrado a su camisa con una fuerza sorprendente, estampando sus labios c
El silencio en la habitación de Canela se sentía denso, casi sólido. Las paredes, que alguna vez habían sido testigos de sus risas, de sus tardes de música y de las largas llamadas telefónicas con David, ahora parecían cerrarse sobre ella como un recordatorio constante de su desgracia. Sobre la cama matrimonial de sábanas gastadas descansaba una vieja maleta de lona azul, abierta de par en par, esperando ser llenada con los restos de una vida que Canela deseaba desesperadamente dejar atrás. Con las manos temblorosas, la joven doblaba una blusa blanca. Sus ojos, hinchados y enrojecidos por las horas de llanto ininterrumpido, fijos en la nada. Cada prenda que guardaba se sentía como un clavo más en el ataúd de sus ilusiones. Recordaba el vestido azul de la fiesta, aquel que se había puesto con tanta emoción, pensando que esa noche sería mágica. Ahora, ese vestido estaba arrugado en el fondo del armario, una reliquia maldita de la noche en que su corazón se partió en mil pedazos. —







