Se connecter~VALDÉS~—Con Montalvo fuera del camino, las cosas se van a poner interesantes —dije.Esteban, mi segundo al mando, levantó la vista de los documentos que tenía frente a él.—Después de la emboscada en el cementerio, sus hombres quedaron desorganizados y como no quedó ningún heredero para hacerse cargo del cártel Montalvo, algunos ya empezaron a buscar con quién acomodarse.Sonreí.—Era cuestión de tiempo para que eso pasara.Desde que Ezequiel había desaparecido, el territorio se había vuelto mucho más sencillo de mover. Sus hombres no sabían si estaba muerto, escondido o secuestrado, pero para efectos prácticos daba igual. Sin Montalvo dando órdenes, su cártel empezaba a desmoronarse desde adentro y yo pensaba aprovechar cada maldito pedazo que quedara libre.—Podríamos absorber parte de su gente —dijo mi hombre—. Los que sirvan.—Los que sirvan —repetí—. Los demás que se vayan a la chingada.Me recosté en la silla y miré los papeles sobre el escritorio. La desaparición de Montalvo
~ARTEM~ —Te llamaba para avisarte que pronto vas a recibir una prueba de que Montalvo no volverá a ser un problema para ti ni para tus negocios. Del otro lado de la línea, Valdés guardó silencio apenas un segundo antes de soltar una carcajada. —¿Qué vas a mandarme, ruso? ¿La cabeza? Porque si es así, te advierto que pienso colgarla en la pared de mi oficina. Me recosté contra el respaldo de la silla. —Ya lo verás. —Ahora sí me dejaste con curiosidad. —Ten paciencia. —Eso me dices siempre. —Esta vez vale la pena esperar. Además, hay alguien que todavía se está divirtiendo con Montalvo. La risa de Valdés desapareció un poco. —¿Quién? Miré por la ventana. —Eso es todo lo que necesitas saber. —No seas cabrón. Ahora quiero saber. —Te llamé para avisarte, no para contarte una historia que no es de tu incumbencia. —Pinche ruso. —Nos vemos, Valdés. No le di oportunidad de seguir fastidiando. Colgué y dejé el teléfono sobre el escritorio. Había cumplido con mi parte, ahora f
Varios días después...~ARTEM~Me despedí de Mina en el vestíbulo de la mansión Volkov con una mano en su cintura y un beso que ella respondió sin importarle demasiado que hubiera hombres entrando y saliendo a pocos metros.—Voy a bajar a ver a mi mascota —dijo cuando nos separamos.La miré.—¿Otra vez?—Tengo que asegurarme de que Zequi siga aprendiendo buenos modales.No pude evitar sonreír.—Disfruta de tu momento con tu mascota entonces.—Pienso hacerlo.Me dio otro beso rápido y se alejó en dirección contraria mientras yo subía hacia el despacho de Maksim.Habían pasado varios días desde que capturamos a Montalvo y Mina había seguido visitándolo con bastante regularidad. No necesitaba preguntarle qué hacía cada vez que bajaba. Por cómo regresaba, generalmente mucho más relajada que antes, podía imaginar que el hijo de puta estaba pagando exactamente como ella había prometido.Golpeé dos veces la puerta del despacho.—Entra.Abrí justo cuando Maksim terminaba una llamada y dejaba
~MINA~—Ay, ya quiero verlo. Estoy tan emocionada que anoche casi ni dormí por estar imaginando este momento.La miré de reojo mientras bajábamos.—Qué exagerada eres.—No soy exagerada. Lo que pasa es que ahora que estoy embarazada, esto es lo más emocionante que el paranoico de mi marido me deja hacer, así que tengo que disfrutarlo.No pude evitar reírme y negué con la cabeza. Alessia siguió caminando a mi lado con una sonrisa que cualquiera habría confundido con la de una mujer a punto de pasar una tarde divertida con una amiga y no con alguien que iba a presenciar cómo otra mujer se vengaba del hombre que le había destrozado la vida.Llegamos a la puerta y la abrí.Apenas entramos, Alessia se detuvo y sus ojos encontraron inmediatamente la jaula.Ezequiel estaba dentro, encorvado de una forma incómoda, con las piernas dobladas porque apenas tenía espacio para acomodarlas. Se veía peor que la última vez. Sucio, despeinado, con la ropa arrugada y manchada, el rostro todavía marcado
~EZEQUIEL~Desperté con un dolor insoportable atravesándome el hombro y la cabeza latiéndome como si alguien siguiera golpeándome.Intenté moverme y entonces descubrí que algo estaba terriblemente mal.No podía estirar las piernas.Abrí los ojos de golpe y traté de incorporarme, pero apenas levanté el torso, la parte superior de mi cabeza chocó contra metal, provocándome más dolor.Solté una maldición y volví a encorvarme, todavía desorientado, mientras intentaba entender dónde chingados estaba.El espacio era tan reducido que tenía las rodillas dobladas casi contra el pecho y una pierna atrapada en un ángulo incómodo debajo de la otra. Moví el brazo sano buscando apoyo y mis dedos chocaron con barrotes.¿Barrotes?Me quedé inmóvil durante un segundo.—No mames...Intenté girarme, pero apenas pude hacerlo.Miré a mi alrededor para darme cuenta de que estaba metido en una puta jaula y esta era lo bastante grande para contenerme, nada más.No podía ponerme de pie, no podía estirar compl
Horas antes...~ARTEM~Odiaba el plan.No porque fuera malo. Precisamente por eso había terminado aceptándolo. Mina conocía a Montalvo mejor que cualquiera de nosotros y estaba convencida de que, si conseguíamos que uno de sus hombres la viera sola en aquella colonia, la noticia terminaría llegando hasta él. Después solo había que confiar en que su obsesión hiciera el resto.Eso no significaba que me gustara verla caminar sola por un territorio controlado por ese hijo de puta.Desde donde estaba podía seguir parte de sus movimientos sin acercarme lo suficiente para llamar la atención. Maksim y yo habíamos repartido a nuestros hombres alrededor de la zona desde mucho antes de que Mina apareciera, manteniéndolos fuera de vista y preparados para moverse en cuanto fuera necesario. No sabíamos quién podía reconocerla ni cuánto tardaría en suceder. Solo necesitábamos que alguien lo hiciera.Mina se detuvo frente a la casa donde había vivido con su familia.La observé desde lejos mientras pe







