LOGINLos pasos de Ivy se tambaleaban levemente mientras caminaba hacia Xander. Su visión se nublaba y aclaraba, su cuerpo ardiendo más con cada segundo. La droga estaba haciendo efecto más rápido ahora, volviendo irregular su respiración y confusos sus pensamientos.
Xander la observaba con atención desde donde estaba. ¿Por qué se tambaleaba así? ¿Estaba borracha? Un ligero ceño se le formó en el rostro. ¿Por qué Adrian le enviaría a una mujer ebria? El pensamiento lo molestó un poco. Odiaba las complicaciones, y odiaba especialmente a las mujeres que no podían controlarse. Pero en el momento en que ella entró por completo a la luz, sus pensamientos se detuvieron. Era hermosa. No. Impresionante. Por un breve segundo, incluso Xander se descubrió mirándola fijamente. Su piel impecable brillaba suavemente bajo la luz tenue de la habitación, y su expresión levemente aturdida la hacía, de algún modo, aún más atractiva. Su cabello largo enmarcaba su rostro a la perfección, y sus labios —ligeramente entreabiertos mientras luchaba por respirar con normalidad— capturaron su atención de inmediato. Adrian sí que sabía elegir. Xander se apoyó levemente contra la mesa, observándola de cerca. Normalmente no tocaba a mujeres ebrias. Pero por alguna razón… esta noche estaba dispuesto a hacer una excepción. —Desnúdate —dijo con calma. Ivy no vaciló. Estaba demasiado incómoda como para pensar con claridad ya. Casi de inmediato, comenzó a quitarse la ropa hasta quedar solo con el sostén y las bragas. Sus movimientos eran apresurados, incluso desesperados, porque el calor dentro de su cuerpo se estaba volviendo insoportable. Los ojos de Xander se oscurecieron. Antes de que pudiera contemplarla con calma, Ivy se movió de pronto hacia él. Entonces lo besó. Lo repentino del gesto lo tomó desprevenido. Los labios de ella chocaron contra los de él con hambre, necesitados e impacientes, y por un segundo Xander se quedó paralizado. Entonces algo dentro de él se quebró. La sujetó firmemente de la cintura y le devolvió el beso con la misma intensidad. Crudo. Ardiente. Peligroso. La habitación se sintió al instante más pequeña. La forma en que ella se aferraba a él, la forma en que su cuerpo temblaba contra el suyo, despertó algo profundo dentro de él. Su piel estaba caliente bajo su tacto, casi febril. Un pensamiento le cruzó la mente. ¿Se habría drogado ella misma para esto? Tal vez quería rendir mejor. Pero, honestamente, ¿le importaba? No era asunto suyo. Él estaba pagando. Eso bastaba. Sus manos se deslizaron despacio por los muslos de ella, atrayéndola más cerca contra su cuerpo. Ivy dejó escapar un gemido suave contra sus labios, y el sonido le provocó una ola de calor por dentro. Xander rara vez disfrutaba complacer a las mujeres. La mayoría de las veces, era rápido, sin emoción, olvidable. Pero esta noche se sentía diferente. La besó lentamente por el cuello, dejando huellas cálidas sobre su piel mientras Ivy temblaba bajo él. Luego deslizó la mano dentro de sus bragas y comenzó a acariciarle el clítoris mientras deslizaba un dedo dentro de ella. Los dedos de ella se aferraron con fuerza a los hombros de él, como si necesitara sostenerse de algo real. —Por favooor… —suspiró ella, sin darse cuenta de que había hablado en voz alta. Los ojos de él se alzaron hacia el rostro de ella por un breve instante. El sonido de sus súplicas le provocó algo extraño. La mandíbula se le tensó. La habitación pronto se llenó de respiraciones agitadas, gemidos suaves, y la tensión que ninguno de los dos intentó detener. Todo en esa noche se sentía imprudente. Salvaje. Como dos extraños tratando de escapar de algo el uno a través del otro. La mente de Ivy apenas funcionaba ya. Todo lo que sabía era que el calor insoportable dentro de ella se aliviaba cada vez que él la tocaba. Y Xander… Xander no lograba recordar la última vez que había perdido el control de esa manera. Sacó su miembro y, sin previo aviso, se deslizó dentro de ella, comenzando a moverse contra su cuerpo, despacio al principio, pero ella le rogó que fuera más rápido, y él lo hizo. Cuanto más respondía ella, más áspera se volvía la respiración de él. Sus reacciones lo enloquecían de formas que no esperaba. —¿Te gusta así? —preguntó él contra su piel, con la voz más ronca que antes. Ivy apenas podía responder con claridad. Lo único que podía hacer era aferrarse a él con más fuerza. La noche se difuminó a su alrededor después de eso. El tiempo pasó sin que ninguno de los dos lo notara. Una ronda se convirtió en otra. Y otra. Ninguno parecía dispuesto a detenerse. Fue desordenado. Agotador. Intenso. Como si ambos intentaran enterrar su dolor el uno en el otro por una sola noche. Para cuando el reloj marcó la medianoche, el silencio finalmente se instaló dentro de la habitación. Xander estaba recostado contra el respaldo de la cama, respirando despacio mientras miraba hacia la mujer que dormía a su lado. Ivy se veía tranquila ahora. Se había quedado dormida de inmediato después de su última ronda. Su cuerpo estaba levemente acurrucado bajo las sábanas, el agotamiento marcado en su rostro tras horas de pasión. Incluso el propio Xander se sentía exhausto, algo que casi nunca le sucedía. Se pasó una mano por el cabello húmedo antes de alcanzar su teléfono en la mesita de noche. En el momento en que la pantalla se encendió, frunció el ceño. Múltiples llamadas perdidas de Adrian. Sin pensarlo demasiado, devolvió la llamada de inmediato. Adrian contestó casi al instante. —Ya devolví a la chica. Las cejas de Xander se fruncieron. —¿Qué chica? —La chica que reservé para ti esta noche —respondió Adrian, sonando frustrado—. Tu puerta estaba cerrada con seguro y no contestabas mis llamadas, así que pensé que habías cambiado de opinión. Silencio. Xander volvió la cabeza despacio hacia la mujer dormida a su lado. Por primera vez esa noche… la confusión lo golpeó. Si la chica de Adrian nunca entró a la habitación… entonces, ¿quién era exactamente la mujer que ahora yacía a su lado?La propiedad Russo se sentía distinta cuando Ivy regresó.Las paredes eran las mismas. Los pisos pulidos seguían reflejando la luz de los candelabros, y los guardias seguían de pie en sus puestos. Sin embargo, algo dentro de ella había cambiado.Durante meses, cada rincón de la casa le había recordado el peligro que los rodeaba. Cada sonido inesperado la había hecho preguntarse si Víctor había encontrado otra manera de alcanzarla.Ahora, mientras cruzaba las puertas principales, no sintió ningún impulso de mirar sobre su hombro.Estaba en casa.Raven caminaba a su lado, cargando una pequeña bolsa.—Estás mirando la casa —comentó Raven.Ivy sonrió levemente.—Estoy tratando de recordar la última vez que entré aquí sin esperar que pasara algo terrible.—¿Lo recordaste?—No.Raven deslizó su brazo a través del de Ivy.—Entonces tal vez deberíamos crear mejores recuerdos.Pasaron la tarde en la habitación de Ivy, hablando sobre su infancia.Raven recordó cómo Ivy solía robar la almohada m
Víctor sacó el arma de su chaqueta.—¡Entonces mueran juntos!El disparo quebró el silencio.Xander se movió antes de que Ivy pudiera reaccionar, lanzándose frente a ella mientras la bala golpeaba el suelo a su lado.—¡Al suelo!Empujó a Ivy detrás del auto y cargó contra Víctor.Sus cuerpos chocaron con suficiente fuerza para hacer que Víctor se tambaleara hacia atrás. Xander lo golpeó en la mandíbula, pero Víctor se recuperó rápido y le clavó el codo en las costillas.Xander gruñó, el aliento atascándosele en la garganta.Víctor siguió con otro golpe.—¡Siempre haces esto! —gruñó Víctor—. ¡Siempre me quitas todo!Xander bloqueó su siguiente puñetazo y lo estrelló contra el costado del auto.—¡No te quité nada!Víctor le clavó la rodilla en el estómago. Xander se dobló, y Víctor lo golpeó en el rostro.—¡Te llevaste el amor de Padre! ¡Su nombre! ¡Su imperio!Xander se limpió la sangre de la comisura de la boca.—¡Y tú destruiste a nuestra familia tratando de recuperarlos!Víctor rugi
Ivy estaba de pie frente al espejo, mirando su reflejo.La habitación estaba en silencio, pero su mente no lo estaba. El último mensaje de Víctor seguía repitiéndose en su cabeza.*Trae a tu esposa.*Se tocó la leve cicatriz cerca del hombro, luego bajó la mano.Durante años, había creído que necesitaba elegir entre dos personas viviendo dentro de ella. Aria, la asesina que Víctor había creado, e Ivy, la mujer que había aprendido a amar de nuevo.Había pasado tanto tiempo tratando de enterrar a Aria que a veces se preguntaba si solo estaba fingiendo ser otra persona.Pero, ¿y si no tenía que elegir?Aria era parte de ella. Esos recuerdos, el entrenamiento, las cosas terribles que había hecho bajo el control de Víctor: todo eso era parte de su historia.No podía borrarlos.Pero ya no tenía que obedecerlos.Un suave golpe sonó desde la puerta.Ivy se giró y vio a Raven ahí de pie.—¿Estás lista? —preguntó Raven.—Casi.Raven entró y cerró la puerta. Estudió el rostro de Ivy antes de ace
Las palabras de Silas resonaron por el edificio abandonado.Ivy se quedó mirando la pantalla, el corazón golpeándole con fuerza contra las costillas.—¿Qué dejó?—Una carta.Sus labios se entreabrieron, pero no pudo hablar.—¿Una carta? —repitió Raven, acercándose más al monitor—. ¿Dónde está?Silas apartó la mirada de la cámara. Cuando volvió a mirar, su expresión había cambiado.—Alguien se las llevará.—¿Alguien? —la voz de Xander se volvió fría—. ¿Nos pides que confiemos en otra persona conectada con tu organización?—No tienes que confiar en mí —Silas se recostó hacia atrás—. Pero si quieres lo que tu padre dejó, tendrás que decidir si conocer la verdad vale el riesgo.La mandíbula de Xander se tensó, pero Ivy le apretó suavemente la mano.—Quiero la carta.Silas la estudió por un momento antes de hacerle un gesto a alguien fuera del alcance de la cámara.Unos minutos después, un hombre entró a la habitación cargando un pequeño sobre sellado. Se acercó con cautela y se lo entregó
Ryder giró el teléfono hacia todos.—Alguien me envió esto antes de que saliéramos.Xander leyó el mensaje, su expresión endureciéndose con cada palabra.*No confíes en Silas.**No es la persona a la que deberías temerle.*Le devolvió el teléfono a Ryder.—Deberíamos haberlo esperado.—¿Esperar qué? —preguntó Zara.—Que Silas nos ofreciera exactamente lo que queremos —Xander miró a Ivy—. Ha estado esperando a que vayamos con él. Sabe lo que le pasó a ella, y de pronto está dispuesto a revelarlo todo. Eso no tiene sentido a menos que quiera algo a cambio.Ivy cruzó los brazos, pensando en la voz de Silas en el dispositivo.—Tal vez sí quiere algo. Eso no significa que todo lo que nos diga sea mentira.Xander se giró hacia ella.—No digo que esté mintiendo en todo. Digo que no podemos darnos el lujo de creerle solo porque conoce tu pasado.—Lo sé.Entendía su miedo. Después de todo lo que Víctor había hecho, confiar secretos a otro hombre poderoso era lo último que quería. Pero Silas ha
"Voy contigo."La respuesta de Xander fue tan rápida que la habitación quedó en silencio.Ivy permanecía de pie junto a la mesa, aún sosteniendo el dispositivo que Silas había usado para contactarlos. La pantalla se había apagado, pero sus últimas palabras resonaban en su mente."Ven y tómalo."Xander apretó la mandíbula. "De ninguna manera."Ivy bajó el dispositivo. "Xander…""No." Se acercó, con voz firme. "Sabemos lo que Silas quiere. Sabemos que se llevó a Victor, y sabemos que ha estado involucrado en tu vida desde antes de que siquiera entendieras lo que te estaba pasando. ¿Por qué caerías en sus manos?""Porque tiene respuestas.""O porque quiere que creas que las tiene.""Lo sé.""Entonces entiendes por qué me niego."Ivy lo miró. La tensión en sus hombros le indicó que ya estaba imaginando todas las posibles maneras en que la reunión podría salir mal. Ella le tomó la mano.—Yo tampoco confío en él —admitió—. No sé qué planea, y no voy a fingir que esto no es peligroso. Pero







