Compartir

CAPÍTULO 2

Autor: Blue Ink
last update Fecha de publicación: 2026-07-11 20:27:26

Mientras Luca y el mayordomo Silas conversan, lo único en lo que Olivia puede pensar es en que Rocco Valentino está despierto.

Una cosa es fingir que eres la esposa de un hombre en coma, pero cuando dicho hombre despierta, eso es algo que ella simplemente no puede hacer.

Saliendo del auto, comenzó a caminar hacia la salida, ignorando los llamados de Luca.

—¡¿A dónde cojones vas?! —le gritó Luca cuando logró alcanzarla.

—¿No lo escuchaste? Rocco está despierto. Todo terminó.

—¡Aquí no ha terminado nada! —espetó él, apretando con fuerza el agarre en su muñeca—. Escúchame, puede que esté despierto, pero eso no cambia las cosas. Nuestro plan seguirá adelante sin importar qué —sentenció Luca antes de recibir una llamada.

Media hora más tarde, Olivia siguió a Luca al interior de un hospital que lucía sumamente lujoso. Lo vio hablar con la enfermera de la recepción antes de avanzar por el pasillo, haciéndole una seña para que lo siguiera.

—¿Cómo puedes seguir con esto ahora que Rocco despertó? Está claro que sabrá que estamos mintiendo —dijo Olivia mientras el ascensor los llevaba rápidamente al séptimo piso.

—No lo sabrá —respondió Luca con calma—. Según lo que me dijo mi madre de camino aquí, Rocco efectivamente despertó, pero sufre de pérdida de memoria parcial.

—¿Pérdida de memoria parcial?

—Cortesía del accidente de hace un año. Ha perdido parte de sus recuerdos, lo cual es una gran ventaja para nosotros.

—No puedo creer que todavía quieras que le mienta a tu hermano. Ahora que está despierto, ¿no puedes simplemente hablar con él sobre el dinero? Estoy segura de que ustedes dos...

—¡De ninguna manera voy a rogarle a Rocco por un dinero que debería ser mío! —la cortó él bruscamente.

Las puertas del ascensor se abrieron, poniendo fin a la conversación.

—Mi madre y mi hermana están ahí dentro con él; espera aquí hasta que te llamen —le informó Luca antes de entrar a la habitación.

Olivia se sentó en una silla vacía fuera de la sala, debatiéndose sobre qué hacer. Si entraba allí fingiendo ser la esposa de Rocco, ya no habría marcha atrás; pero si se marchaba ahora, todavía tendría una oportunidad.

Irse era lo mejor que podía hacer en este momento.

Se levantó y se dispuso a marchar, pero se detuvo en seco al escuchar que la llamaban por su nombre. Al darse la vuelta, vio a la hermana de Luca, la joven que había visto subir al auto antes, parada en el umbral de la puerta.

—Tú eres Olivia, ¿verdad?

—Sí, yo...

—Entra. Mi hermano quiere verte —dijo, interrumpiendo a Olivia.

«Ahí va mi plan de escape», pensó mientras seguía a la belleza de ojos oscuros al interior de la habitación.

Le sudaban las palmas de las manos al adentrarse en la costosa suite médica. Notó a Luca apoyado contra la pared, observándola, y luego a la mujer mayor —a quien reconoció como la madre de Luca— de pie junto a la cama, también mirándola. Sin embargo, quien captó por completo su atención fue el hombre sentado en la cama, con la mirada clavada en ella.

Las fotografías no le hacían justicia, porque ¿cómo era posible que fuera tan jodidamente atractivo? Había leído en el expediente que le dio Luca que las mujeres se le amontonaban en cuanto tenían la oportunidad. Le había parecido exagerado que alguien poseyera tal magnetismo, pero ver a Rocco Valentino en persona la hizo cambiar de opinión.

—Tú eres Olivia Dante, ¿cierto? —preguntó Rosalie Valentino, la madre de Luca.

—Yo... sí —respondió Olivia, desviando la mirada hacia Rocco solo para encontrarse con que sus ojos azul océano seguían fijos en ella.

¿Tenía algo en la cara?

Su teléfono vibró. Al sacarlo, vio la foto de su hermano Julian atado, con un arma apuntándole a la cabeza. Debajo de la imagen, había un mensaje de texto de Luca.

LUCA: No hagas nada que los haga dudar de ti. Da lo mejor de ti para convencerlos o tu hermano pagará las consecuencias.

Olivia dirigió la mirada hacia Luca, quien seguía apoyado contra la pared con una expresión de advertencia.

—¿Te encuentras bien? —preguntó Rosalie, y Olivia lo único que pudo hacer fue asentar con la cabeza.

El miedo y los nervios que sentía por su hermano hicieron que se le saltaran las lágrimas. Fue por esa misma razón que terminó acortando la distancia entre ella y el dios de ojos azules que tenía enfrente, rodeándole el cuello con los brazos para darle un abrazo.

Con las lágrimas rodando lentamente por sus mejillas debido al pánico por la vida de su hermano, dijo:

—Te extrañé tanto. Me alegra tanto que hayas despertado.

Él no le devolvió el abrazo, lo cual fue un alivio ya que ella lo habría odiado; pero cuando se separó y él le limpió con delicadeza las lágrimas de la mejilla, Olivia se descubrió buscando el calor de su mano. Se sintió cálido y reconfortante. ¿De verdad este era el hombre al que todos tildaban de frío, distante y mujeriego?

—¡Ja! ¿Lo extrañaste y aun así no apareciste en todo un año? —soltó Maria, la hermana menor de Luca y Rocco, desde donde estaba de pie.

—Maria —la llamó Rosalie con tono de advertencia.

Sin embargo, Maria ignoró a su madre, lanzándole una mirada furiosa a Olivia antes de continuar:

—Eres su esposa y no te apareces en un año, y de pronto, justo cuando despierta, decides presentarte. Qué conveniente para ti.

—Cállate, Maria —le espetó Luca.

—¿Por qué demonios tendría que callarme? ¡Por lo que sabemos, bien podría ser una cazafortunas!

—¡Ya te dije que no lo es! Trajo su certificado de matrimonio y tiene pruebas de que es la esposa de Rocco —le gritó Luca a su hermana.

—Pues yo no me lo creo, y más vale que tú tampoco te lo creas, Rocco —dijo Maria, girándose hacia su hermano mayor, quien, por cierto, no había dejado de mirar a Olivia.

Ella lo miró, preguntándose por qué no decía nada, solo para encontrarse de nuevo con su mirada fija en ella.

—Lamento si mi hija es grosera, pero no puedes culparnos por encontrar esta situación un tanto...

—Lo entiendo, señora Valentino. Yo también tendría mis dudas si estuviera en su lugar —dijo, deteniéndose para tomar la mano de Rocco que descansaba sobre la cama.

Él clavó la mirada en sus manos unidas antes de volver a mirarla a los ojos.

—Pero Rocco y yo sí nos casamos hace un año. Fue dos meses antes del accidente; estábamos locamente enamorados. No sé si lo recuerdes, pero en nuestra primera cita me dijiste que habías estado obsesionado conmigo desde la primera vez que me viste, y desde entonces no pude resistirme a tu encanto —dijo, asegurándose de no sostenerle la mirada al hombre sentado frente a ella para evitar que adivinara su mentira.

Sin embargo, en ese preciso instante ocurrió algo más. Sintió que los dedos de Rocco se cerraban con fuerza alrededor de los suyos. Al mirarlo, vio que él contemplaba sus manos entrelazadas antes de subir lentamente la vista hacia ella. Era como si le estuviera enviando un mensaje. Un mensaje que decía que le gustaba la sensación de tener su mano entre las suyas.

—Yo no...

—Ya es suficiente, Maria —pronunció Rocco por primera vez desde que ella entró a la habitación, con una voz profunda, tersa y agradable al oído.

—Rocco, tú...

La puerta se abrió y dos médicos, acompañados por un par de enfermeras, entraron al cuarto. Al tratarse de la gran familia Valentino, todos en el hospital, incluido el director, estaban a su entera disposición.

—Lo lamento, señora Valentino, pero necesitaré que todos se retiren, ya que el señor Rocco necesita descansar —informó el médico a cargo.

Viendo esto como su oportunidad para escapar, Olivia se dispuso a irse, pero la mano de Rocco se apretó con más fuerza sobre la de ella.

—Continuaremos esta conversación pronto —dijo él, mirándola fijamente.

—Nosotros...

—El doctor necesita que descanses, hermano. Yo llevaré a Olivia a mi casa —intervino Luca, tomando a Olivia del otro brazo antes de sacarla de la habitación.

—No creo que pueda seguir con esto —dijo ella en cuanto estuvieron afuera.

—¡Baja la voz! Todo salió bien allá adentro, no lo arruines —siseó él entre dientes—. Ve a esperarme al estacionamiento, necesito hablar con mi madre.

Olivia hizo lo que le pidió y se dirigió de vuelta al ascensor, que la llevó de regreso a la planta baja. Iba de camino al estacionamiento cuando su teléfono comenzó a sonar.

—Soy yo, Julian.

—¡Dios mío, Julian! ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño esos hombres? —exigió saber Olivia.

—No me hicieron nada porque logré escapar. Escucha, sé que estás en Milán ahora mismo haciendo lo que ese psicópata de Luca te ordenó. Pero quiero que te vayas de ese lugar; toma el primer vuelo y vete.

—No puedo, Luca va a...

—No va a poder hacer nada. Estoy con Matilda en este momento y vamos camino a un lugar seguro. Así que sal de ahí tú también, no dejes que te use —le dijo Julian.

—¿Estás seguro de que ustedes dos van a estar a salvo? —preguntó Olivia.

—Lo estaremos. ¡Saca el trasero de ahí de una vez! —le ordenó Julian.

Así que, en cuanto colgó la llamada, salió corriendo del estacionamiento. Le hizo la parada a un taxi que pasaba por ahí y este la llevó directo al aeropuerto...

Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Comentarios (1)
goodnovel comment avatar
Mimi-01817
voy comenzando la historia y es muy interesante
VER TODOS LOS COMENTARIOS

Último capítulo

  • La Esposa Por Contrato Del CEO En Coma   CAPÍTULO 74

    —Te juro que te voy a romper la madre, Lucas —dijo Raymond sosteniendo la mirada con la frente en alto. Ambos tenían la misma estatura.—¿A romper la madre? —Lucas soltó una risita de incredulidad.—¡Ya estuvo bueno, es suficiente! —gritó Elsa, metiéndose de lleno entre los dos. Se giró hacia Raymond y le puso la mano en el abdomen.—Por favor, Ray, te lo pido —le suplicó. Su voz pareció calmarlo esta vez, porque comenzó a dar pasos hacia atrás lentamente. Le estaba costando un huevo de fuerza de voluntad no pegarle un buen puñetazo en la cara al infeliz este, y si se quedaba ahí un segundo más, iba a terminar destrozando todo el cuarto.Elsa regresó a ver a Lucas con una mirada llena de decepción. Negó levemente con la cabeza y se fue detrás de Raymond. Charlie también se retiró.—Cielos, ¿ahora qué carajos hice? —murmuró Lucas, pasándose la mano por el cabello mientras los veía alejarse a todos.—Ray —llamó Elsa al chico, que caminaba a paso veloz para salir de ahí—. ¡Ray! ¿Puedes e

  • La Esposa Por Contrato Del CEO En Coma   CAPÍTULO 73

    Un auto se detuvo frente a un edificio alargado. Elsa soltó un suspiro. El día de hoy había sido divertido, gracioso y travieso. Todavía no podía asimilar el hecho de haber besado a Raymond apasionadamente en el cine. Por suerte, la escena de la película estaba tan ruidosa que nadie escuchó su fuerte gemido en el momento en que él le metió el dedo. La hizo venirse en menos de un minuto.—¿Estás bien? —preguntó Raymond.—Todavía no puedo creer lo que hicimos hace unas horas. ¿Cómo se te ocurrió hacer eso en público? —Elsa ladeó la cabeza.—No era para tanto. Nadie nos vio, así que todo bien. Además, sé que te gustó. —Él le dirigió una sonrisa pícara.—¿Y bien, qué tal el día de hoy? —preguntó él.—Bueno, hoy sí me sorprendiste. O sea, nunca supe que tenías esta faceta. Pensé que sería dificilísimo darte una lección. Bueno, quitando la parte atrevida, hiciste un buen trabajo hoy, amor —dijo ella.—Entonces, ya que aprobé, ¿puedes concederme mi petición ahora? —preguntó él.—No, este ape

  • La Esposa Por Contrato Del CEO En Coma   CAPÍTULO 72

    ~HOSPITAL~Charlie entró corriendo al hospital. Su cabello rosado ondeaba detrás de ella mientras corría hacia Jake junto a Leonard.—¿Cómo está? —preguntó, acercándose a Jake, cuyos ojos estaban rojos por las lágrimas.—No lo sé. Se desmayó cuando se enteró de la muerte de su madre —sollozó Jake.El policía asignado a quedarse con ellos solo pudo observarlos.Leonard corrió a sentarse a su lado y lo abrazó.—Está bien. Ella estará bien —dijo.—No lo sé, amigo. No ha visto a su madre en meses y ahora está muerta. Está sufriendo, Leo.Se agarró el cabello. El rostro afligido de Natasha no dejaba de aparecer en su mente y comenzó a llorar aún más.Los ojos de Charlie ya estaban llenos de lágrimas cuando sacó su teléfono para llamar a Elsa, pero ella no respondió. La llamó ocho veces antes de rendirse.—¿Dónde demonios está? —suspiró.Soy el detective Wilson. Encontramos al culpable.La radio de la policía sonó y todos dirigieron la mirada hacia ella, esperando escuchar el nombre del sos

  • La Esposa Por Contrato Del CEO En Coma   CAPÍTULO 71

    Raymond salió del baño después de vomitar. Caminó lentamente hacia Elsa, que lo estaba esperando.Elsa se puso de pie con expresión preocupada en cuanto lo vio.—Ray, ¿estás bien? —preguntó suavemente. El rostro de Raymond estaba pálido.—No precisamente —respondió con voz ronca antes de sentarse en el banco.Cerró los ojos, sintiendo que las náuseas volvían.—¿Por qué no me dijiste que tienes miedo a las alturas? —preguntó ella.—¿Esperabas que te lo dijera? —preguntó, arqueando una ceja.—Sí, claro. Podríamos haber buscado otro lugar donde divertirnos. No tienes que mentirme —dijo ella, algo molesta.Raymond apoyó la cabeza contra la pared mientras ambos se miraban.—Estabas tan feliz que no quería arruinarlo —dijo con ligereza, haciendo que el corazón de ella se hinchara de emoción.A Elsa le habían encantado las montañas rusas desde que era pequeña. Nunca había tenido la oportunidad de subirse a una porque había estado demasiado ocupada intentando construir una vida para ella y su

  • La Esposa Por Contrato Del CEO En Coma   CAPÍTULO 70

    Piper levantó la mano hacia la perilla de la puerta y…—¡Piper! —llamó Mason. De hecho, la había visto salir de la cancha cuando él llegó y la siguió hasta allí—. ¿Qué haces? El partido ya empezó. ¿Quieres que tu equipo pierda? —Mason arqueó una ceja.Piper retiró la mano y suspiró. No se escuchaba nada adentro. Quizá no había nadie. Corrió hacia Mason.—Vamos —sonrió mientras ambos se alejaban del lugar.Venom soltó una carcajadas en su sitio y sacudió la cabeza.—Piper Rolland. Por supuesto que es ella —recordó la manera en que lo había mirado en la cancha—. Qué entrometida tan astuta. —Sus ojos se enfriaron al volver a mirar a la mujer—. Así que, ¿en qué nos quedamos? —preguntó con ligereza.Había algo en su voz: era calmada y apacible, pero a la vez peligrosa.—Por favor, déjame ir. Lo siento mucho. No quise provocarte.—Eres policía —hizo una pausa y se rió entre dientes—. Solo una simple policía intentando descubrir mi identidad. Mira a dónde te llevó tu curiosidad. ¿Cómo crees

  • La Esposa Por Contrato Del CEO En Coma   CAPÍTULO 69

    —Dios mío —Elsa se cubrió la boca con la palma de la mano, con los ojos muy abiertos mientras veía al chico rodando por el suelo con los labios ensangrentados. Su mirada pasó de Raymond al chico y luego volvió a Raymond. Abrió la boca, pero no le salió ninguna palabra.Raymond la agarró bruscamente del brazo y se la llevó, dejando al pobre chico tirado en el suelo. Al llegar a un rincón, Raymond se detuvo y se volvió hacia ella.—¡¿Qué demonios fue eso?! —espetó Elsa de inmediato. Jamás había imaginado que Raymond llegaría a golpearlo.—¡¿Qué coño te pasa, Elsa?! ¡¿Por qué harías eso?! —preguntó él, casi gritando.—¡Ah, ahora resulta que es culpa mía! Tú empezaste esto al permitir que una chica te abrazara, y ahora yo hice lo mismo, así que ¿por qué estás tan alterado? ¡Quiero decir, le diste un puñetazo en toda la cara, Ray!—¿De verdad tenías que hacer eso? —El rostro de Raymond se contrajo de rabia, pero Elsa no se dejó intimidar.—Solo fue un abrazo, Raymond. Eso fue lo que dijist

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status