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La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado
La Esposa Sustituta del Multimillonario: Su Amor Inesperado
Author: Blue Ink

CAPÍTULO 1

Author: Blue Ink
last update publish date: 2026-10-02 07:14:35

—¿Estás loca? ¿Cómo te atreves a rechazar una oferta tan grande?

La voz de Claudia, que gritaba furiosa, resonó por toda la casa. Valerie no pudo evitar sollozar desconsoladamente. Claudia estaba a punto de abofetearla. Valerie tenía el corazón destrozado; lo que su madrastra le estaba pidiendo definitivamente iba a arruinarle la vida, especialmente su sueño de asistir a la Universidad de Oxford.

Ser madre sustituta de un hombre desconocido. Valerie quería decir algo, pero las lágrimas no le permitían pronunciar palabra. ¿Por qué la vida estaba siendo tan cruel con ella?

—Preferiría no hacer esto, mamá. ¿Cómo puedo dar a luz al hijo de un desconocido? Esto solo va a arruinar mi vida, no podré soportarlo. Quiero cumplir mi sueño de ir a la Universidad de Oxford, y tener un bebé va a ponerle fin a todo eso —exclamó Valerie entre lágrimas, haciendo que su madrastra soltara una risita desdeñosa.

—Las finanzas de la familia están por los suelos, y a tu padre le han diagnosticado un tumor cerebral. ¿Qué clase de hija eres? Esta es la única manera que tenemos de salvar a tu padre, ¿y estás dispuesta a renunciar a una oportunidad así? ¿Vas a quedarte ahí parada viendo morir a tu padre cuando puedes hacer algo para salvarlo?

Claudia intentaba manipularla emocionalmente. El señor Edmond Watson, el padre de Valerie, era prácticamente la única familia que tenía. Su madre murió cuando ella tenía tres años en un terrible accidente automovilístico, y su padre se casó con su madrastra, Claudia.

La vida había sido miserable para Valerie desde que su padre se casó con Claudia. Incluso su hermanastra, Patricia, no había sido más que un dolor de cabeza para ella. Su padre tampoco se preocupaba por ella… era como la rechazada de la familia. Podía llevar el apellido «Watson», pero eso no era más que un nombre. La trataban como a una extraña.

—Eres tan despiadada, Valerie. Pensé que me querías. ¿Vas a quedarte viendo cómo muero?

Su padre entró en la habitación con aspecto débil. Valerie bajó la cabeza mientras las lágrimas corrían por sus mejillas.

—Mamá, tengo novio y él va a casarse conmigo. Definitivamente me dejará si descubre que voy a tener un hijo para un desconocido. No quiero perder a Justin —sollozó Valerie nuevamente, con el corazón destrozado.

—¿Qué? ¿Esto es por ese estúpido chico con el que sales? No es más que un hijo pródigo. Su propia madre lo desheredó porque siempre le ha causado problemas. ¿Vas a elegirlo a él por encima de la vida de tu padre? —Claudia soltó una risita llena de desprecio.

Valerie se rascó la cabeza. No había manera de escapar de aquello.

—¿Y mis estudios? No podré terminar mis estudios estando embarazada.

—No seas tonta, hermana. En realidad, solo son nueve meses. Además, nadie tiene por qué decirle a Justin que estás embarazada. Piénsalo, el dinero es muchísimo, y podrás continuar con tus estudios gracias a él. Será más que suficiente para cubrir tus gastos y las facturas médicas de papá —dijo Patricia, su falsa hermanastra, fingiendo estar de su lado.

—Tenlo muy presente, Valerie. Mañana a primera hora irás al hospital y no tienes permitido objetar. El dinero involucrado es demasiado grande como para dejarlo escapar —sentenció Claudia con firmeza antes de salir furiosa de la habitación. Su padre la siguió después de lanzarle una mirada mortal.

Valerie se dejó caer sobre el sofá y rompió a llorar desconsoladamente. Patricia le dedicó una sonrisa maliciosa.

—Prepárate para mañana, hermana.

Patricia se alejó entre risas sarcásticas.

Por supuesto, Valerie sabía que llorar no iba a ayudarla. Pero ¿cómo iba a explicárselo a su novio, Justin? Tal como Patricia había sugerido, no se lo diría. Fue entonces cuando Valerie se dio cuenta de que estaba atrapada. La castidad que había protegido durante toda su vida sería entregada para que pudiera tener un hijo de un desconocido.

Al día siguiente, Valerie ya estaba en el hospital. Ya le habían realizado varios exámenes para asegurarse de que no tuviera ningún problema de salud. Estaba acostada en la cama del hospital, con las piernas separadas. Asimismo, estaban inseminándola con el semen del desconocido. Lo más extraño era que ni siquiera lo había visto en persona.

Al parecer, era un hombre que había perdido a la esposa que amaba profundamente, pero nunca había tenido hijos con ella. Como no quería volver a casarse, decidió recurrir a una madre sustituta para poder tener un hijo al que pudiera llamar suyo.

—Ya está, señorita —dijo el médico, sacándola de sus pensamientos.

Ella asintió ligeramente y se incorporó de la cama.

—Ejem… voy a recetarle algunos medicamentos. Lo más importante es que no debe realizar trabajos pesados, si no quiere que esto resulte en un fracaso.

El médico le sonrió y ella negó con la cabeza. Se sentía terrible… Bueno, digamos que miserable.

Después de entregarle los medicamentos, el médico se alejó. Valerie se levantó de la cama y salió del hospital.

¿Qué le esperaba ahora? ¿Justin descubriría que estaba…? ¡Maldita sea! Era demasiado difícil siquiera pensar en ello.

Su madrastra ya había recibido la mitad del pago… cincuenta millones de dólares. Valerie solo esperaba que su padre mejorara y que su novio pudiera entenderla.

Un mes después, Valerie ya estaba embarazada, pero no podía decírselo a Justin. Hizo todo lo posible por evitarlo… sabía que le haría muchísimo daño.

—Tienes una visita, Valerie.

La fuerte voz de Claudia resonó por la casa. Valerie, que estaba medio dormida, se giró de un lado a otro de la cama.

—Oh, ya voy.

Se quitó el edredón de encima de un tirón y salió de la habitación todavía medio dormida.

—Buenos días, cariño.

La voz familiar hizo que el sueño desapareciera de sus ojos. Valerie los abrió de par en par, completamente sorprendida.

—¿J… Justin? —balbuceó, tragando saliva con dificultad.

—¡Hey! Pareces como si hubieras visto un fantasma. Tengo buenas noticias, cariño. Acabo de ser admitido en la Universidad de Stanford.

Él le dio la noticia y ella forzó una sonrisa. En cambio, las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas.

—Eso… eso es increíble, Justin —dijo Valerie con la voz entrecortada por las lágrimas.

Quería contenerlas, pero simplemente no podía.

—¿Qué pasa, cariño? ¡Te ves triste! ¿Sucedió algo…?

Justin levantó una ceja. Era evidente que podía percibir la amargura que ella estaba sintiendo.

—Creo que deberías irte, Justin. No está bien seguir molestando a una mujer embarazada.

Era Patricia. Valerie soltó un jadeo al verla. ¿Qué estaba tramando? ¿Iba a contárselo todo a Justin?

—¿Qué estás haciendo, Pat? —Valerie tragó saliva con dificultad.

Patricia soltó una carcajada histérica.

—¿No quieres que él sepa que estás embarazada? Deberías mantenerlo en la oscuridad, hermana.

Había sarcasmo en la voz de Patricia. Siempre había querido al novio de Valerie. Justin era lo único que Valerie tenía y que Patricia nunca había tenido, pero deseaba desesperadamente. Esta debía ser su oportunidad.

—¿Val? ¿De qué está hablando? ¿Qué quiere decir con que estás embarazada? ¿Es… es verdad?

Las lágrimas podían percibirse en la voz de Justin.

—Lo… lo siento, Justin. De verdad no quería hacerlo. Yo… yo… es solo que…

Valerie balbuceó, incapaz de encontrar las palabras.

—Eres increíble, Valerie Watson. Acabas de hacerme quedar como un tonto. ¿Cómo pudiste hacerme esto? ¿Y todavía llamas a lo nuestro una relación? No puedo creerte. Hemos terminado, Valerie.

Justin gritó antes de salir corriendo de la casa.

—¡¿Patricia?! Pensé que habías dicho que podíamos mantener esto en secreto. ¿Cómo pudiste hacerme esto? —lloró Valerie mientras caminaba tambaleándose hasta la pared, presa del dolor.

—¿Y tú te lo creíste? Eres una tonta, Valerie. No deberías estresar al bebé. Ya conseguimos parte del dinero gracias a él. No podemos devolverlo, y tú no vas a ver ni un centavo de ese dinero, perdedora.

Patricia se burló de ella antes de alejarse.

—¡Estoy condenada! —sollozó Valerie.

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