LOGINElla desnuda encima de él teniendo sexo o apuntó de tenerlo, no lo sé. Es un asqueroso. Trato de cerrar la puerta sin hacer ruido, pero mis pies se enredan con no sé qué m****a y caigo al piso, rápidamente me levanto pero muy tarde. La mirada de Arthur me perfora, molesto empuja a la chica y le dice que se salga de la habitación, ella se viste y sale por la otra puerta sin mostrar su rostro.
—¿Quién te ha dado permiso para entrar sin permiso en mi habitación?—
Su voz era grave pero llena de intimidación, como si cada palabra me oprimiera el pecho, dejándome sin aliento.
Se levantó lentamente, la impaciencia mezclada con la ira oculta en su rostro, pero sus movimientos seguían siendo elegantes y comedidos, desconcertantes.
—¡Quien m****a te dio órdenes para que entres a mi habitación de esa manera?!—grita furioso.
—lo siento, pensé que era la puerta del baño—miento.
Él se levanta de la cama, bufa y maldice.
Se levantó lentamente y se alisó la camisa ligeramente desarreglada, con un atisbo de impaciencia y advertencia en los ojos.Su voz era fría como una cuchilla,
—La próxima vez acuérdate de llamar o no te gustarán las consecuencias—
Se acercó un paso, sus ojos verdes me miraron fijamente a la cara como si estuviera diseccionando mi alma, haciéndome dar un paso atrás involuntario.
Me fijo y aún esta con los calzoncillos puestos, tal parece que apenas iba a tener su noche de sexo.
—Esta es la primera y la última vez que entras a mi habitación sin tocar te quedó claro?— nuevamente grita a unos metros de mi rostro.
Asiento dando la vuelta para salir de su habitación, pero su mano me detiene, pego un grito al sentir como me levanta en sus brazos llevándome a su cama, me tensé al pensar que quería desquitarse conmigo por haber interrumpido su noche. Pero no fue así ya que se da la vuelta, apaga la lamparita de noche y dice con voz autoritaria.
Hizo una mueca y se acercó, susurrándome al oído en voz baja,
—Te haré entender el precio mañana por la noche, la noche de la boda.—
Su mirada era fría e inflexible, y me puse tan rígida que lo único que oía eran los latidos de mi propio corazón.Se dio la vuelta para marcharse, mientras yo no podía acallar el miedo y la duda en mi pecho: ¿quién demonios era este hombre? ¿Por qué lo sabía todo sobre mí?
Un nudo se forma en mi garganta y lloro en silencio. Hasta quedar dormida.
***
Me levanto desorientada observando todo con detalle, miro la gran ventana y niego.
—Pensé que sólo era una pesadilla, pero no es así—digo para mí misma. Suspiro hondo, me levanto de la cama y busco al hombre que me compró pero tal parece que ya se ha despertado. Debe ser que está en su salón.
Entro a la habitación a darme una ducha, paso media hora dentro de la tina. No dejo de llorar y pensar en Max, hasta soñé que él me era infiel con una de sus amigas, pero ese sueño era todo lo contrario, el no sería capaz de engañarme. En cambio yo hoy me caso, sin amor y a la fuerzas, no tengo escapatoria.
Llego al comedor y lo veo sentado con su celular en la mano, luce serio y con la ropa que viste se nota más joven.
¿Cuántos años tendrá?
—Dormiste bien?— pregunta sin quitar su vista de su celular.
—Mejor que usted no lo creo— respondo con sarcasmo.
—Entonces desde hoy empieza a dormir bien porque no quiero una Esposa fea, demacrada y flaquetosa.— lo miro mal, quisiera taparle la boca con sellador. ¡Maldito engreído!—Se lo que estás pensando Cariza, que soy un maldito, pero en fin ni modo.
Dentro de unas horas vendrá una estilista para prepararte, debes lucir radiante la boda se realizará aquí mismo. Tus padres vendrán dentro de poco.
Me encojo de hombros, restandole importancia. La chica de anoche aparece con una bandeja, supongo que es el desayuno del idiota, ella le sirve sin levantar la cabeza, se nota apenada, por esa razón no levanta la mirada, no sé qué clase de tipa es... Seguro una facilona que le abre las piernas a su jefe.
Axel.Camino por el jardín, el ambiente es refrescante, las luciérnagas avivan la oscuridad, me senté en uno de los balancines, dirijo la mirada en dirección a mi hermosa familia, mi padre adora a mi madre, ella es una mujer digna de ese amor. Algún día no muy lejano deseo tener una hermosa y buena esposa como lo es mama, sé que un día uniré mi vida junto a Lorena, nos amamos o bien si no es ella se que habrá otra.—Cielo, que haces solito— aparece mi novia detrás de mí.—Solo recibiendo el aire que desprende los árboles.—Te amo Axel— expresa en murmullo, la abrazo con vehemencia, ella sonríe sobre mis labios.Yo también te amo— respondi sobre su boca.Mientras nos besamos con amor, el viento acaricia nuestros rostros, me siento feliz de mi familia y feliz de tener a mi novia.—¡Axel ven, es hora de la foto familiar!— la voz angelical de Casseling nos hace separarnos de nuestro beso, Lorena deja escapar un suspiro molesto, sostengo su mano y entramos a la casa. Mi madre se acerca a m
Axel.Creo que me voy a volver loco con estas dos mujercitas, hacen lo que quieren, las traje para que compren el regalo de mama y ellas se ponen a fisgonear con sus amigas, son tan exasperantes y pensar que tengo que cuidar de ellas o ciertos niños se les pueden acercar y eso no lo permitiré, están muy pequeñas.—Oye cielito, tus hermanas son un dolor de cabeza— comenta Lorena, mi novia, ella levanta sus cejas y mira en dirección a la tienda.—Preciosa, si mantuvieras esa boquita cerradita te vieras más bonita, mientras hablas provocas que tenga más dolor de cabeza—espete molesto, me fulmina con la mirada. La amo pero jamás permitiré que nadie le hable de esa manera a mis pequeñas hermanas.Soy el hermano mayor, tengo dieciocho años y ellas apenas once, las quiero un montón, mi madre y ellas son mi debilidad y claro amo a mi novia pero ella es tan exasperante y ni idea porque.Lorena es cuatro año mayor que yo, la conocí hace dos años. Es hija de uno de los amigos de mi padre, bueno
Cariza.Nos encontramos colocados en la hermosa habitación con gran ventanal de cristal y con la mejor vista al mar, me recosté en la gran cama, Arthur se acercó a mi depósito un beso y antes de hablar tocan el timbre de la habitación, mientras él va a recibir lo que pidió, me pierdo en el hermoso panorama.—¿Te gusta la sorpresa mi amor?—. Me cuestiona mientras sirve el vino, no me había fijado en el carrito.Varias porciones de frutas, dos copas y una botella de vino, a otro extremo una cajita de color rojo. De que se trata.—Wau, lo tenías todo planeado mi amor—. Añadí levantando ambas cejas.—Cuando se trata de ti eso pasa Esposa Mia—. Declara extendiéndome la copa con vino tinto.Le sonreí sincera, chocamos nuestras copas le di un sorbo, sus ojos no dejan de verme, algo más se trae.—Mi amor eres muy bonita, sabes que me encanta cuando sonríes ruborizada, me alegra ponerte de esa manera.—Gracias por el cumplido— Suspiro mirándole, es un hombre tremendo en todos los aspectos.Gir
Cinco años después.Cariza.Cinco hermosos años he pasado al lado de mis seres queridos. La vida me ha enseñado muchas cosas, buenas y malas.Las buenas es tener a mi esposo y a mi hijo junto a mí, mis padres, hermana y amigos, ellos son lo que día a día me hacen sonreír feliz y sentirme protegida, lo malo fue pasar todo aquello incluyendo no tener más hijos, a pesar de los años, siempre pienso en todo eso. Me siento algo melancólica pero debo dejar de pensar en ello. Es un día muy especial y no quiero arruinarlo, en fin les contare que he finalizado la universidad ya hoy es mi graduación. Cuando era más joven y me encontraba en la secundaria quise estudiar Arquitectura o Diseño gráfico, pero luego con el tiempo me decidí por Psicología, no me pregunten por qué ya que no tengo ni la menor idea del porqué me afane por esa carrera sin embargo mi pasión por el dibujo siempre esta intacto.Mientras me seco el cuerpo, mi amado esposo se encuentra en la ducha junto Axel, ambos están dentro
Arthur.Estoy indignado por su actitud. Para que ir a ver a esa mujer que tanto daño nos ha hecho.—Le pediré a uno de los choferes que me lleve —. Dice mirándome fijamente.Suspiro y resoplo antes de hablar.—Yo te llevare— Le digo con tono molesto, dirigì la mirada a Martha, ella se acerca le entregó el niño y le pido que me lo cuide.—Vamos entonces—. Ella asiente deposita un beso en la sien de Axel y nos encaminamos en uno de los tantos coches.Martha la llama pero mi esposa no se inmuta en detenerse, cuando a Cariza se le mete algo en la cabeza es difícil detenerla. Mientras conduzco en dirección al reclusorio de mujeres pienso en que mierda desea esa mujer, el silencio dentro del coche se sentía horrible seré sincero no podría estar enojado con mi esposa eso jamás, antes me cuelgo. Cuando voy a hablar su mano acaricia la mía.—Solo deseo saber qué es lo que quiere, no puedo odiarla ella me amo a pesar de todo—. Su voz suena débil, tome su mano depositando un beso, le sonrió para
Cariza.La mala noticia de que nunca llegaré a ser madre nuevamente me cayo como un balde de agua fría, pero me hice la fuerte por Arthur y mis padres, no les miento que llore y sigo llorando en silenció cada noche sin embargo trate de disimularlo para no preocupar más a mi esposo, ya era suficiente todo el mal rato que nos hizo pasar él imbécil de Demetrio.Me levante de la cama sin hacer ruido, Arthur dormía tranquilamente, se lo merece, él pobre paso numerables días en vela, cuidando del bebé o mesiéndolo en la mecedora que compro hace meses atrás, cada que yo quería hacerlo él se negaba me decía que tenía que descansar ya que aún me encontraba débil por la sutura de la cesárea. Es un exagerado pero lo adoro.Me acerco al cunero y miro a mi pequeño dormir plácidamente al igual que su padre, su boquita entre abierta me hace esbozar una sonrisa de felicidad, a pesar que no podre tener más hijos no me arrepiento de haber saltado de aquel balcón, todo era con tal de salvar a mi pequeño







