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Los muertos caminan

Autor: Zarin Quinn
last update Data de publicação: 2026-09-03 07:52:26

La mano de Lucas se congeló en el aire, con el vaso de cristal flotando a un centímetro de sus labios. La sonrisa presuntuosa y victoriosa de su rostro se marchitó hasta convertirse en una máscara de terror puro y sin diluir.

Al otro lado del club tenuemente iluminado, sentada en lo más profundo de las sombras de terciopelo del reservado, había un fantasma. La mandíbula marcada, los ojos penetrantes, la compostura fría y letal... era Emma Moretti.

No. Eso es imposible, pensó Lucas, con el coraz
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Último capítulo

  • La Hija de la Mafia   La reina del inframundo

    Seis meses despuésEl sol se ponía sobre Toronto, arrojando un cálido resplandor dorado a través del horizonte. En lo alto de la ciudad, en el último piso del ático de los Moretti, Emma permanecía junto a los ventanales de cristal que iban del suelo al techo, contemplando cómo respiraba la metrópoli abajo.Habían pasado seis meses desde la noche en que la verdad destrozó el salón de la coronación. Seis meses desde que Eric y Lucas fueron despojados permanentemente de su poder y entregados a la justicia de la mafia. En ese tiempo, la ciudad se había transformado. Las sombras infinitas de la traición y el miedo habían dado paso al orden, la fuerza y una autoridad sin igual.Emma llevaba un traje verde esmeralda hecho a medida —un sutil homenaje al lujo y al poder de su estirpe—, con un tenue anillo de sello de plata descansando en su dedo. Ya no era la hija perseguida obligada a esconderse en la oscuridad; era la líder indiscutible del imperio Moretti.Detrás de ella, las pesadas puerta

  • La Hija de la Mafia   Las pruebas

    El ambiente en el gran salón era sofocante. Antes de que los guardias de Alexandro pudieran arrastrar a Eric y a Lucas, Martín levantó la mano, haciendo una señal a la sala para que se detuviera.—Esperen —la voz de Martín resonó contra las paredes de mármol—. Todavía no hemos terminado.Dos pesadas puertas a un lado del salón de baile se abrieron de golpe. Un agente especial del FBI a cargo entró en la estancia, flanqueado por oficiales federales y llevando una carpeta oficial sellada. Detrás de ellos, dos de los hombres de Martin hicieron marchar a los sicarios supervivientes esposados.El agente del FBI subió al podio, dirigiéndose a toda la sala y a los ancianos del sindicato.—Tras una minuciosa investigación forense y el informe de la autopsia del vehículo quemado, el laboratorio federal ha confirmado oficialmente que el ADN y los registros dentales del cuerpo hallado en el lugar del accidente no coinciden con los de Emma Moretti. La persona fallecida era una sustituta no identi

  • La Hija de la Mafia   Desenmascarando a los traidores

    El silencio en el gran salón era absoluto, lo suficientemente pesado como para sofocar.Las rodillas de Lucas cedieron ligeramente, y su rostro se descoloró hasta perder la última gota de sangre. El fantasma del club estaba de pie frente a él a plena luz del día, rodeado por la poderosa élite del inframundo de Toronto.—¿E-Emma...? —balbuceó Eric, dando un paso involuntario hacia atrás mientras su arrogancia se desvanecía en puro terror—. Tú estás... estabas muerta. El coche... nosotros vimos...—Vieron lo que querían ver —dijo Emma, con una voz que cortó el salón como una cuchilla mientras se detenía al pie del podio—. Estaban tan desesperados por sentarse en el sillón de mi padre que ni siquiera se molestaron en comprobar si el cuerpo en esos restos era realmente el mío.La madre de Eric se puso de pie de un salto en la primera fila, con el rostro desencajado por el impacto.—¡¿Qué es esta locura?! ¡Alexandro, haz algo! ¡Esta mujer es una impostora; está intentando arruinar el momen

  • La Hija de la Mafia   Los muertos caminan

    La mano de Lucas se congeló en el aire, con el vaso de cristal flotando a un centímetro de sus labios. La sonrisa presuntuosa y victoriosa de su rostro se marchitó hasta convertirse en una máscara de terror puro y sin diluir.Al otro lado del club tenuemente iluminado, sentada en lo más profundo de las sombras de terciopelo del reservado, había un fantasma. La mandíbula marcada, los ojos penetrantes, la compostura fría y letal... era Emma Moretti.No. Eso es imposible, pensó Lucas, con el corazón martilleándole violentamente contra las costillas mientras el sudor le brotaba por la frente. Ella murió en ese accidente de coche. Quemamos el cuerpo. Eric vio los informes.Parpadeó con fuerza, dando un paso brusco hacia adelante para ver mejor, pero en ese segundo, un grupo de invitados VIP altos se interpuso en el pasillo, bloqueándole la vista. Cuando la multitud se despejó un momento después, el reservado en sombras estaba completamente vacío.—¿Lucas? Oye, ¿qué te pasa? —preguntó Eric,

  • La Hija de la Mafia   La mecha está encendida

    Las luces de la ciudad se desdibujaron en largas ráfagas doradas a través de los cristales tintados del Maybach. Martin estaba sentado en el asiento trasero ajustándose los puños, con una expresión tan indescifrable como la piedra pulida. A su lado, Emma llevaba un elegante vestido oscuro, con el rostro oculto entre las sombras del vehículo.El teléfono en el bolsillo de Martin vibró en una frecuencia encriptada. Se lo llevó a la oreja.—Habla.—Jefe —susurró su teniente al otro lado de la línea—. Lucas acaba de hacer su jugada. Nos ordenó preparar su almacén principal de distribución, el que alberga el cargamento que entra esta noche de armas pesadas y heroína de alta pureza. Colocó explosivos con temporizador para la medianoche con el fin de obliterar su inventario y arruinarlo para la mañana.Una fracción de segundo de oscura sorpresa cruzó las facciones de Martin ante la pura maldad del plan.—Lleven a cabo la operación —ordenó Martin, con la voz cayendo a un registro helado—. Per

  • La Hija de la Mafia   El Nuevo Heredero

    Alexandro había estado digiriendo todo durante días: la verdad de que su hija seguía viva, a salvo, escondida con Martin. Para el tercer día, algo en él se había asentado en una calma fría y deliberada. El duelo había sido fácil, a su terrible manera; no le exigía más que silencio y un rostro imperturbable. Esto era diferente. Esto exigía precisión. No podía permitirse ni un solo error ahora, no con tantas miradas sobre él, no con Eric atento a cualquier grieta en su actuación.Tres días después de la reunión de pésame, convocó una reunión general de la familia Moretti.La noticia se filtró en silencio por los canales habituales y, en dos días, tías, tíos, primos y parientes lejanos dispersos por todo el país empezaron a llegar de vuelta a Toronto. A ninguno se le dijo de qué se trataba realmente la reunión: solo que el Don había convocado a la familia, y una convocatoria de Alexandro Moretti no era algo que nadie cuestionara.Cuando se reunieron en el gran salón, la habitación estaba

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