로그인Chrystal quería retractarse de las últimas palabras de su frase cuando Castian volvió a inclinar la cabeza hacia abajo, con una mueca de diversión asomándose en sus rasgos cincelados.
—Te lo dije, pequeña Luna —dijo con voz monótona, dando pasos lentos hacia ella, con la ropa empapada pegada a su poderoso cuerpo de una forma que le cortó la respiración a pesar de su determinación por no dejarse afectar&md
Pero el cambiaformas que le había estado cogiendo la mano, susurrándole al oído, alimentándola con su fuerza y su olor, su «pareja», la estaba apartando de él, justo en el umbral de su puerta.Había sido tan compasivo, si es que podía llamarlo así, hacía apenas unas horas.Dándole fuerzas, apoyándola, esperándola cuando se cansaba, protegiéndola de los demás cuando se sentía débil o se ralentizaba.Se secó la cara, sorbió por la nariz y miró hacia atrás, hacia él, pero apartó la mirada tan pronto como se posó en su rostro. Él la miraba con esa expresión insípida suya, pero lo estaba haciendo de nuevo: esperándola, ocultándola de la vista de los demás.Inclinó la cabeza, con los ojos cerrados mientras se recomponía.Abrió los ojos de par en par.¿Es por… Larnik?[Linkel], ronroneó Ari. Chrystal jadeó en su espacio mental, sonrojándose en el físico. Inmediatamente reprimió ese sentimiento. Detuvo su pulso, borró su men
Chrystal ya tenía una idea de la profundidad de la fuerza de Castian. De sus propios poderes personales. No solo era fuerte físicamente, con una resistencia que desafiaba la razón, incluso para los términos de los cambiaformas, sino que también poseía destreza mental o psíquica.Le había hablado, dentro de su mente, sin que compartieran un vínculo de manada.Además, la forma en que había respondido a sus emociones, desde que ella había matado por primera vez, le hizo sospechar que, efectivamente, podía oír sus pensamientos, aunque hubiera fingido no hacerlo cuando ella lo había puesto a prueba en el barranco.—No —respondió en voz baja en medio del grupo, ahora bullicioso—, no puedo. Pero tu pulso me está irritando. ¿Puedes parar, al menos hasta que lleguemos al lugar?Chrystal bajó la cabeza y fijó la mirada en el suelo. Mi pulso… Mentiroso…, pensó, pero apartó su mente de aquel a quien Castian llamaba Linkel.Los hombros de Castian se re
«Alfa…», gimió el joven lobo, Darius, el noble Alfa de la manada Moonblaze, mientras el Rey Alfa se acercaba.El joven lobo extendió la mano hacia Mason. El Rey la aceptó, deslizándose hasta el lado de su heredero y acariciándole el pelo húmedo mientras el cachorro lo miraba con sus penetrantes ojos azules.A pesar de lo débil que estaba, los ojos del chico seguían brillando como el primer día que lo vio.—Alfa, lo siento. Sé que me equivoqué. Debería haber esperado, tal y como me indicaste. Por favor… Alfa —comentó Darius con remordimiento.Mason depositó un beso en la frente húmeda de su elegido, se apartó y siguió acariciándole el suave cabello dorado, enredando sus cortos mechones entre los dedos.—¿Qué quieres, jovencito? —preguntó Mason con voz ronca.—Tu… poción. Alfa, por favor. El dolor… No puedo… ¡Klaric! ¡Alfa, he perdido a Klaric! —gimió, con los ojos llenos de algo más que su dolor físico.«No servirá de nada. No ahora mi
Ella no se incluía en este recuento, ya que la única razón por la que había llegado a ponerse al frente era que Castian se mantenía a su espalda.También notó que el comportamiento hostil inicial de los lobos hacia ella se había calmado.Chrystal había captado algunas miradas no agresivas y simples asentimientos mientras se movían, cambiando de posición.Los que no la reconocían, al menos, no estaban tan irritables como antes.Eran lobos solitarios, sí. No estaban preparados para la unidad ni el apoyo. Sin duda. Pero tenían ciertos códigos. Habían sido testigos de lo que había ocurrido. Ella había matado a un enemigo suyo. Ahora era de los suyos.Ya fuera intencionado o por casualidad, daba lo mismo. La sangre era sangre. La muerte era muerte. Los lobos solitarios eran lobos a simple vista.==========«¡Lo mataré! ¡Mataré a todo el grupo! ¡Les arrancaré los colmillos y les daré a comer acónito! ¡Lo mataron! ¡Lo mataron! ¿Cómo pudieron
Sus ojos, tal y como los había pronunciado, se grabaron en la mente de Chrystal.¿Perdonarte por qué, Klaric? ¿Por obligarme a matarte? ¿Por engañarme haciéndome creer que apuntabas a mi cabeza?¿Por asegurarte de que pidiera ayuda… o de que te atacara?¿Perdonarte por qué? ¿Qué te pidió Darius que hicieras? Reflexionó mientras corrían.Nos querían vivos, ¿verdad? Frunció el ceño mientras intentaba comprender lo que había pasado, cómo las cosas se habían complicado tanto.Las palabras de Castian de esa misma noche, después de que salieran del río, resonaban en su mente.«Tu padre es un loco; te habría hecho pedazos para llegar hasta mí… Siempre y cuando mantuvieran intactas las partes principales…»¿Es por eso por lo que Darius actuaba de forma tan precipitada? Pero… ese fue un golpe mortal que Klaric dirigió a Castian.¿Era por eso por lo que se disculpaba? ¿Por matar a
Castian se movió al instante, colocándose delante de Chrystal para protegerla de la ira de Darius.Darius no lo vio. Sus ojos solo estaban fijos en una persona.«¡Has matado a mi guerrero! ¡Tú… tú has matado a mi AMIGO!», gritó como si sus palabras pudieran atravesar a Chrystal.Lo estaba consiguiendo.El cuerpo de Chrystal temblaba incontrolablemente mientras se balanceaba de un lado a otro, abrazándose a sí misma con sus manos ensangrentadas.La mirada de Darius se posó en Castian. «Tú la dejaste...»—No «dejé» que hiciera nada —interrumpió Castian, con voz baja y fría—. Si alguien «dejó» que pasara algo, fuiste tú. Te uniste a alguien durante nuestra pelea... Debió de ser él —afirmó Castian con sequedad.«¡Eres una serpiente, Darius!», le reprendió. «¡Si MI Luna ha hecho algo, ha sido para proteger a su pareja!», le espetó al Alfa Noble derrotado, cuya pierna aún sangraba, con voz alta que resonó por todo el campo abierto.L







