FAZER LOGINPunto de vista: LyraLas hojas plateadas salieron todas de golpe. El acero siseó desde una docena de vainas. Los guardias de Lucien se abalanzaron por el pasillo hacia mí con las armas en alto. No me moví. Ni siquiera levanté la mano. La luz que se deslizaba por mi piel hizo todo el trabajo.Los guardias se detuvieron tambaleándose. Levantaron los brazos y giraron la cara como si hubieran mirado fijamente al sol. Uno de ellos dejó caer su espada. Resonó sobre el hielo como una campana. Lucien se limpió hidromiel de la barbilla con una manga temblorosa. "¡Atrápala! ¿Qué esperas?" Un guardia se presionó las palmas contra los ojos. "No puedo ver mis propias manos." Otro tropezó con una columna. "Yo tampoco.” Malrik se puso a mi lado con la espada medio desenvainada. Sus ojos carmesí ardían. "Cualquiera que la toque perderá esa mano." Le toqué el brazo. "Malrik. Estoy bien." "Lo sé." No bajó la hoja. "Quiero que ellos también lo sepan." La luz a mi alrededor se hizo más brillante.
Punto de vista: LyraEl hielo me estaba observando. Lo sentí en el momento en que cruzamos las puertas. Muros azules se alzaban por todos lados, tan gruesos como montañas y tan claros como el cristal. Formas se movían profundamente dentro de ellos. Guardias, sirvientes o quizá fantasmas. No podía distinguirlo.La ciudadela de Colmillo de Escarcha había sido tallada directamente en el glaciar del norte, y ningún ejército en la Tierra podría romperla. Malrik se acercó a mi oído. "Mantén la calma." "Está tranquilo." Alcé un poco más la barbilla. Los ojos de Malrik bajaron a mis dedos. "Te tiembla la mano." Miré hacia abajo, tenía razón. La guardé en mi capa y él fingió no darse cuenta. Nuestra escolta de dragones nos condujo por un largo pasillo de pilares congelados y detrás de nosotros la retaguardia marchaba en dos líneas rectas. Rowan caminaba entre ellos con la mirada en el suelo. Malrik le había dejado llegar hasta las grandes puertas antes de marcharse a sostener los pasos.
Punto de vista: MalrikNo desenvainé mi espada, no lo necesitaba.Mi poder se escapó de mí como una tormenta de una montaña. Rodó por la cresta helada y embistió al guerrero dragón. Retrocedió dos pasos completos antes de que una sola hoja saliera de su vaina. La armadura blanca como el hueso retumbaba en su pecho.Detrás de mí, los lobos jadearon. Muchos de ellos nunca me habían visto soltarme así."Dile algo a tu Monarca de mi parte." Mi voz sacudió la escarcha de los pinos. "Si quiere a mi pareja, que lleve a sus dracos a mi sala del trono e intente llevársela."El guerrero recuperó el equilibrio. Sus pálidos ojos pasaron junto a mí y se posaron en Lyra. "Mi Monarca no pregunta dos veces.""Bien. Entonces no le impo
Punto de vista: LyraLa escarcha nos llegó antes que el segundo rugido. Cruzó la cresta como un ser vivo. El brezo se volvió blanco bajo mis botas. El barro muy abajo se congeló en hierro y cada respiración que tomaba era como tragar cuchillos. Julian se incorporó de la piedra con el pergamino quemado aún aplastado en el puño."¿El Tercer Sello Lunar?" Susurré. "Julian, no pueden haberlo tomado. Dime que lo has leído mal." "Ojalá lo hubiera hecho." Le castañearon los dientes. "El cuervo voló toda la noche y la cera seguía humeando cuando aterrizó." Malrik no respondió. Miró al cielo con la espada medio desenvainada y sus ojos carmesí, fríos como la escarcha. "Mira la luna.” Miré y una figura oscura se deslizó por su cara plateada. Alas anchas, una cola larga, escamas que brillaban como obsidiana pulida. Ya no estaba lejos, giraba más cerca del campamento. Mi segunda marca despertó con un zumbido agudo contra mi muñeca. No ardía como una herida, sonaba como una campana. Algo ant
Punto de vista: MalrikEl humo de los fuegos de vigilancia se enroscaba pacíficamente en el cielo nocturno y nítido.Bajo la colina rocosa, el campamento real descansa bajo la luna llena mientras los sanadores atienden a los guerreros supervivientes. Tiendas de lona blancas salpicaban el borde del pantano purificado. El tintineo de las ollas de hierro, el murmullo de los soldados cansados lavando sus armaduras y los suaves gemidos de los hombres enmendados se elevaban con la brisa.Me quedé de pie con las botas apoyadas en la oscura piedra de granito.Me encontraba en una cresta con vistas al pantano tranquilo, sintiendo la extraña y vibrante vitalidad que la curación de Lyra dejaba en mi cuerpo.Mi pecho subía y bajaba en respiraciones profundas y constantes. No había azufre ardiente en mi garganta. No hab&
Punto de vista: LyraEl humo de los juncos ardiendo rodaba lentamente sobre el agua quieta. Las secuelas de la batalla dejan los Hundidos Hollows en silencio, salvo por los gemidos de los heridos. Por todo el pantano, los lanceros del norte recogían lanzas de hierro descartadas y vendaban cortes. El olor a malas hierbas muertas y azufre de pantano se desvanecía poco a poco, sustituido por el fresco y dulce aroma del lago purificado.A mi lado, Malrik se erguía erguido e inamovible como una montaña de basalto negro. Su color había vuelto por completo, el mortal tono gris reemplazado por el bronce cálido y feroz de un guerrero vivo. Sus ojos carmesí recorrían el perímetro con una concentración aguda y letal, una mano ancha descansando suavemente sobre mi espalda baja. Un chapoteo de botas en el barro rompió el silencio. "¡Traed al prisionero hacia adelante!" La voz aguda de Julian resonó desde el borde de los sauces llorones. La princesa Selene es arrastrada ante la falange real, a







