Share

2 La deuda

Author: Azul violeta
last update publish date: 2022-09-16 01:13:23

Unos golpes secos y autoritarios la arrancaron del sueño.

Olivia saltó en la cama, el corazón disparado. El reloj marcaba las seis de la mañana. ¿Quién podía ser a esa hora? Se levantó con las piernas temblorosas y se acercó a la puerta de su pequeño apartamento. No se atrevió a mirar por la mirilla. Con dedos torpes, descorrió el cerrojo y abrió.

Dos hombres de complexión robusta la empujaron hacia el interior sin mediar palabra, acorralándola contra la pared. El aliento de Liv se cortó. Uno de ellos cerró la puerta tras de sí, y el silencio se volvió opresivo.

El que parecía el líder dio un paso al frente. Era alto, de cabello negro engominado y unos ojos tan oscuros que parecían dos pozos sin fondo. Una cicatriz fina le cruzaba la ceja izquierda. Sonrió, pero era una sonrisa que no llegaba a sus ojos.

—Pero, miren, miren lo que tenemos aquí —dijo, con una voz grave y pausada, como si saboreara cada palabra—. La hija de Joseph Wilde.

Se acercó a ella, inclinando la cabeza para examinarla como si fuera un insecto bajo una lupa. Liv sintió que sus rodillas cedían.

—¿Qui... quiénes son? —logró articular, la voz apenas un susurro roto.

El hombre soltó una risa corta, carente de calidez.

—Unos muy buenos amigos de tu difunto padre —respondió, el sarcasmo goteando de sus labios—. Tan buenos amigos que le presté una pequeña fortuna hace unos meses. Y ahora, muñeca, necesito que me la devuelvas.

—Yo... yo no sé de qué habla —balbuceó Liv, encogiendo los hombros mientras él invadía su espacio personal. Podía oler su colonia barata y el tabaco en su aliento.

—Eso me importa muy poco, niñita —dijo, su voz elevándose de repente, haciendo que Liv diera un respingo—. Solo quiero mi puto dinero. ¿Entendido? ¡Ya!

El grito resonó en el pequeño apartamento como un disparo. Las lágrimas brotaron de los ojos de Liv sin que pudiera contenerlas. Un sollozo se escapó de su pecho.

—Yo no... no tengo dinero ahora —dijo entre lágrimas, la voz quebrada.

El hombre la observó unos segundos, como si valorara su sinceridad. Luego, una sonrisa cruel se dibujó en su rostro.

—Te daré algo de tiempo porque hoy me siento generoso —dijo, haciendo una seña a uno de los hombres que la sujetaban. El tipo soltó su brazo y se apartó. Entonces, el líder deslizó la mano hacia su cinturón y sacó una pistola negra. La apuntó directamente al pecho de Liv—. Pero para la próxima, no seré tan condescendiente.

Liv sintió un frío helado recorrerle la espina dorsal. Las lágrimas seguían cayendo, pero su cuerpo estaba paralizado. Solo atinó a asentir, un movimiento frenético y desesperado.

El hombre guardó la pistola con la misma tranquilidad con que la había sacado. Los otros dos soltaron a Liv, y ella cayó de rodillas al suelo, el golpe en las baldosas frías haciéndole un daño que apenas registró.

El líder se agachó frente a ella. Con una mano fuerte y tosca, le agarró la barbilla y le levantó la cara, obligándola a mirarlo a los ojos.

—Ni se te ocurra llamar a la policía, muñeca —susurró, su aliento cálido y nauseabundo en su mejilla—. Porque el próximo entierro no será el de tu padre. Será el de tu hermanita. ¿Entendido?

Liv asintió con tanta fuerza que sintió que el cuello le crujía.

—Te estamos vigilando —añadió, soltándole la cara con un desdén que la hizo sentirse insignificante—. Y toma, un recuerdo de tu querido papá.

Lanzó un papel al suelo, un pagaré arrugado que aterrizó frente a las rodillas de Liv. Luego, los tres hombres salieron del apartamento tan rápido como habían llegado, cerrando la puerta tras de sí.

El silencio regresó, pero era un silencio ensordecedor.

Liv se quedó allí, de rodillas, temblando. El llanto que había contenido estalló en un sollozo ahogado, su cuerpo sacudido por espasmos incontrolables. Gateó hasta el papel, tomándolo con manos que no dejaban de temblar. Al leer la cifra, sintió que el aire se le escapaba de los pulmones.

Doscientos mil.

¿Doscientos mil pesos? No tenía ni una fracción de esa cantidad. Todos sus ahorros se habían ido en el funeral, en el entierro, en pagar el alquiler de ese cuartucho para no quedarse en la calle. Su padre... su padre había sido un buen hombre, o al menos lo fue, hasta que el alcohol y los juegos de azar lo devoraron.

Se llevó una mano a la boca para ahogar otro sollozo. Recordó la llamada del hospital, la voz fría de la enfermera informándole que su padre había sido encontrado sin vida. Suicidio, dijeron. Él había optado por la salida cobarde, dejándole a ella una deuda que jamás podría pagar y la responsabilidad de cuidar de su hermana pequeña.

¿Cómo pudo hacerme esto?

Se limpió las lágrimas con el dorso de la mano, pero eran inagotables. Cada vez que pensaba en su padre, en la traición de su decisión, en la amenaza que acababa de recibir, el llanto regresaba con más fuerza. Se dejó caer al suelo, abrazándose a sí misma, y lloró todo lo que había reprimido desde aquella llamada. Lloró por su padre, por su hermana, por ella misma. Lloró hasta que no le quedaron lágrimas.

Cuando el ataque de llanto amainó, Liv se levantó con esfuerzo. Miró su reflejo en el espejo del pequeño recibidor: ojos enrojecidos, maquillaje corrido, el cabello enmarañado. No podía ir así al trabajo. Pero tenía que ir. No podía faltar. Si perdía su empleo, no tendría ni para comer.

Se arregló como pudo. Se aplicó una capa gruesa de corrector para ocultar las ojeras, se ató el cabello en un moño bajo y se puso su uniforme. Antes de salir, guardó el pagaré en el fondo de su bolso, como si esconderlo pudiera hacer desaparecer la deuda.

El trayecto en autobús fue un borrón. Se sentó junto a la ventana, la frente apoyada en el vidrio frío, viendo pasar la ciudad sin realmente verla. Su mente daba vueltas. ¿A quién podía pedir ayuda? Su jefa, Claudia, era buena con ella. Tal vez si le explicaba la situación...

No, no puedo. No quiero que sepan. No quiero que piensen que soy una carga.

El autobús frenó cerca del edificio de SINCLAIR. Liv se levantó, se ajustó la chaqueta y se bajó. Caminó hacia la imponente torre de cristal que albergaba la empresa más importante de la ciudad, sintiéndose más pequeña que nunca.

El ascensor estaba vacío cuando entró. Se apoyó contra la pared de metal, cerrando los ojos por un momento. Solo necesitaba un respiro, unos segundos para recomponerse.

Las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse, pero en el último instante, una mano se interpuso. Las puertas se abrieron de nuevo y un hombre entró con paso rápido.

El corazón de Liv dio un vuelco.

Jason Grayson.

Estaba allí, a menos de un metro de ella. Su traje gris carbón le quedaba perfecto, los hombros anchos y la cintura estrecha. Su cabello rubio, ligeramente despeinado, caía sobre su frente. Y sus ojos marrones, esos ojos que ella había visto en sus sueños más de una vez, estaban fijos en su teléfono, ignorándola por completo.

Liv sintió que el calor le subía a las mejillas. Su corazón latía tan fuerte que estaba segura de que él podía oírlo. Era ridículo. Patético. Allí estaba ella, con una deuda de doscientos mil pesos y una amenaza de muerte colgando sobre su cabeza, y lo único que podía pensar era en lo guapo que se veía ese hombre.

—Buenos días —dijo él, sin levantar la vista de la pantalla, con un tono distraído.

Liv abrió la boca, pero la voz le salió en un hilo apenas audible.

—B... buenos días.

Él asintió, una inclinación de cabeza casi imperceptible, y siguió tecleando en su teléfono. Nada más. Ni una mirada, ni una sonrisa, ni el más mínimo gesto que indicara que sabía que ella existía.

El ascensor llegó al piso donde ambos trabajaban. Las puertas se abrieron. Jason salió primero, sus pasos largos y seguros llevándolo hacia su oficina sin mirar atrás.

Liv se quedó allí, parada en el umbral del ascensor, viéndolo alejarse. Un suspiro escapó de sus labios. Luego, negó con la cabeza, sacudiendo la ensoñación.

Concéntrate, Liv. Tienes problemas más grandes que un amor imposible.

Se encaminó hacia su puesto de trabajo, con la determinación de dar lo mejor de sí misma. Tenía que ser eficiente, valiosa, indispensable. Necesitaba ese empleo más que nunca. Y quizás, si se esforzaba lo suficiente, encontraría una manera de salir de aquel infierno.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Peor Noche De Mi Vida   Epílogo

    Dos años después Era un día especial para Olivia, ese día era su graduación y Dorian tenía pensado darle una sorpresa. Tratando de no hacer mucho ruido se acercó a ella por detrás sorprendiéndola. —Dorian, me asustaste—soltó Olivia risueña mientras ella la abrazaba. — ¿Cómo está mí graduada con honores favorita?—le pregunto divertido. Olivia se dio la vuelta para enfrentarlo con una sonrisa en la cara. —Espero que estés hablando de mi Dorian Alessandro porque si no me voy a poner muy celosa. —De quien más estaré hablando sino de mi inteligente esposa—le contesto con una sonrisa de orgullo. Olivia se veía hermosa esa noche con ese vestido esmeralda que le resaltaban esos hipnotizantes ojos verde oliva. Estaban en una pequeña reunión familiar en donde todos celebraban la graduación de su esposa. Dorian no pudo contenerse más, estaba preciosa así que la beso robándole el aliento enfrente de todos. —Dorian—le reclamo sonrojada lo que lo hizo sonreír mucho más—Estamos enfrente d

  • La Peor Noche De Mi Vida   62-Juntos

    Dorian estaba feliz de que pronto seria dado de alta y podría irse a casa con su esposa. Ya no aguantaba un segundo más en ese hospital. —Puedes quedarte quieto, sobrino—le pidió su tía Claudia pero es que estaba tan ansioso para que le dieran de alta que no podía dejar de moverse de aquí para allá.—Lo siento tía pero me quiero ir de aquí lo antes posible—se disculpó él.Olivia a un llegaba de la universidad ya que aunque ella quería quedarse con él, no la dejó. Más que hoy tenía un examen importante con el profesorcito ese que no le agradaba el mucho.— ¿Cuándo es que llega Olivia?—le pregunto Claudia ojeando una revista que tenía en la mano.—Me dijo que salía a eso de las dos y media así que no debería tardar mucho en llegar—respondió el mirando su reloj.Y en efecto no paso mucho tiempo hasta que la presencia de Olivia llenara toda la habitación o eso le pareció a Dorian que en cuanto llego salió a su encuentro para recibirla con un buen beso sin importarle la presencia de Clau

  • La Peor Noche De Mi Vida   61-Arrepentimientos

    —Pues para haber estado en contra del matrimonio se te ve felizmente enamorado.Dorian se rio.—Estoy felizmente casado y eso debo agradecértelo a ti y a mi tía—le agradeció Dorian a su padre.—En esto la que se lleva todo el crédito es tu tía—Thomas sonrió—Siempre ha tenido ese don de juntarnos con las mujeres correctas aun en contra de nuestra voluntad.Dorian se puso serio sabiendo a donde se dirigía esa conversación.—Papá, Madison dijo muchas cosas antes de que la policía llegara.Thomas suspiro: —Me lo imagino y en esa historia no era precisamente a mi favor ¿cierto?Dorian negó.—Hijo si soy sincero cuando era joven no era el ejemplo de hombre ideal, hice muchas cosas de las que no me llena de orgullo y de las que también hoy en día me arrepiento.—Dijo que Jason es mi medio hermano eso es ¿verdad? ¿Lo sabias todo este tiempo?—cuestiono Dorian.Pero entre más Dorian lo analizaba parecía ser cierto, los tres tenían el mismo todo de color de ojos, la misma compleción y estatura.

  • La Peor Noche De Mi Vida   60-Te amo

    Olivia no podía dejar de llorar mientras observaba la herida en donde salía mucha sangre. El tiempo pasaba con prisa y veía como Dorian iba palideciendo debido a toda la sangre que estaba perdiendo.— ¿Por qué no llega rápido la ambulancia?—soltó molesta y angustiada.—Estamos haciendo todo lo posible por favor tenga paciencia—le respondió el oficial.—Mi marido se estaba muriendo por cada segundo que pasa, así que no me pida paciencia—Olivia estaba desesperada.—Hermosa, cálmate. Estoy bien—intento tranquilizarla Dorian.—No estás bien Dorian.Olivia no podía dejar de llorar por lo que Dorian como pudo se acercó a ella y acuno su rostro con una mano limpiándole las lágrimas con delicadeza.—No llores más, no por mí. No lo merezco—Olivia negó con la cabeza estando en desacuerdo—Yo no te merezco.—No digas eso—le pidió ella sin controlar las lágrimas que corrían por su rostro las que Dorian se dedicó a secar una por una.—No lo hago, no cuando dude de ti, no cuando lo único que hecho e

  • La Peor Noche De Mi Vida   59-La verdad

    Dorian ese día no tenía muchas ganas de irse temprano a su departamento así que se había quedado hasta tarde a trabajar en su oficina.La verdad era que llegar a temprano a casa no lo atraía si Olivia no estaba allí para recibirlo y aunque habían pasado tres días sin verla le parecía una eternidad sin tenerla y eso lo enfurecía porque a pesar de que su razón era consciente de la traición de ella, su corazón seguía buscando una razón aunque fuera pequeña para creer en su inocencia o perdonarla.Las palabras de Liam lo atormentaban a cada minuto pero ¿y si era cierto y a Olivia la habían incriminado? Su cerebro comenzó a trabajar sobre la marcha buscando una fuga en los papeles en donde tenía la firma de Olivia y la encontró.Una pequeña esperanza se encendió en él. Olivia podría ser inocente y eso le saco una pequeña sonrisa que la borro al pensar que si era así la había perdido y para siempre con una opresión en el pecho se obligó a concentrarse a seguir buscando información que pu

  • La Peor Noche De Mi Vida   58-Pruebas

    Olivia esa tarde no sentía para nada bien, sentía una sensación en el pecho que la tenía algo inquieta sin embargo decidió ignorarlo mientras caminaba a SINCLAIR sin prisa. Esa tarde en particular hacia frio y podía ver que pronto se escondería el sol.Sabía que a esa hora Dorian no estaría en la empresa, en realidad estaría vacía por eso había ido sola.Ella no podía quedarse quieta esperando un milagro pasara para demostrar su inocencia por eso se dirigía a SINCLAIR para buscar ella misma las pruebas que demostraran que ella no tenía nada que ver con lo que se le acusaba en esos papeles.Habían pasado tres días desde la última vez que había visto a Dorian y recordar que él no le creía aun le dolía pero decidió que solo demostraría su inocencia y luego le pediría el divorcio no le importaba ese estúpido contrato, ella no podía seguir con él.Ella sabía que no debía enamorarse de Dorian que todo eso la terminaría rompiendo el corazón y hay estaba sola y con un corazón roto.No le habí

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status