LOGINUn día después…
Bastian.
No puedo decir que he tenido las mejores 24 horas después de lo que pasó con Alexia. Las relaciones que más duelen son las que casi terminan en algo. Nunca fui novio de esa pelirroja, siempre fui su custodio… su casi algo y para mí, ella terminó siendo mi todo.
Aquí estoy 24 horas después sin haber dormido y pensando en muchas cosas. No, no me arrepiento de absolutamente nada de lo que hice en mi pasado. Solo quisiera que ella pudiera aceptarme aunque sea un poquito. Estaré bien si solo una persona me conoce bien. Para mí es suficiente ella, porque no necesito la hipocresía del mundo. Alena es honesta, transparente y puedo decir que es la persona más pura que mis ojos hayan podido conocer. Por eso sabía que Camelia la había amenazado, pero ahora mismo estoy envuelto con todos mis demonios, tratando de hacerle entender a mi mente que es una amenaza y no Alena, desde lo más profundo de su corazón, quien me rechaza.
—Zervas, estoy hablando contigo —la voz del griego me hace dejar mis pensamientos de un lado—. Tengo rato hablando de lo que haremos hoy y tú no estás prestando atención. ¿Eres normalmente así? Porque necesito a una persona que esté comprometido en su trabajo y tenga su atención de lleno hacia mí.
Lo miro inexpresivo al notar que lo decía intentando humillarme frente a sus amigos o tal vez compañeros de trabajo.
Ese tipo tiene de todo menos amigos.
—¿A qué se refiere con normalmente así? —pregunto, haciéndolos reír a todos—. Tengo aquí desde que empezó la reunión y solo han hablado de los cuerpos de los modelos y no del trabajo. Me preguntó al inicio de esto si daría mi opinión y he dicho claramente que no. El hecho de que no comparta mi manera de pensar con el actuar de todos aquí, no quiere decir que no estoy comprometido en mi trabajo. No necesita mi atención porque no está en peligro y tiene más de dos horas en una oficina. Así que en peligro no se encuentra. Por eso volveré a preguntar, ¿a qué se refiere? Ya que no ha hablado nada sobre lo que hará y de acuerdo con su agenda, va tarde para la donación de ropas en el orfanato. Por lo visto olvidó que le hizo una promesa a la princesa de Grecia.
Se hizo silencio en la oficina y las caras que morían por reírse cuando Gustavo intentó humillarme, ahora eran de completa vergüenza y seriedad.
—Eres la persona más molesta que he conocido —se levanta del sillón—. ¿Sabes que puedo destruir tu estúpida profesión por lo que acabas de hacer? —se para frente a mí.
—Tiene que darle los motivos necesarios a mi jefe para destruir mi profesión —lo miro serio—. Pero adelante, puedo llamarlo ahora mismo y así usted puede poner una queja sobre mi trabajo. Que, de acuerdo con mi parecer, no he hecho absolutamente nada malo.
Se empieza a reír.
—Eres un bastardo insoportable —me mira molesto.
—No pretendo hacerme amigo de mis jefes. Así que respeto su opinión —le entrego su agenda—. No olvide que va tarde para su cita en el orfanato. Iré a preparar el auto. Nos vemos en el estacionamiento.
—Bastian, nunca dije que podías retirarte de la oficina —me toma del brazo, deteniéndome.
Me suelto de su agarre y me giro a verlo.
—Primero, respete mi espacio personal. No tiene derecho a tocarme cuando sabe perfectamente que puede hablarme y obedeceré. Segundo, me retiro de la oficina porque es necesario hacer cumplir su agenda, ya que su familia ha pedido que no siga manchando su apellido, y, por último, no me llame Bastian porque no soy su amigo. Normalmente me dicen Zervas, así que le pido que también haga lo mismo.
—Eres despreciable. No sé quién te ha dado la libertad de tratarme así, pero te recuerdo que tu jefe aquí soy yo y no estoy conforme contigo. Pediré cambio por tu altanería y estupidez —me empuja.
Saco de mi bolsillo mi celular y busco el contacto de Daniels.
—Aquí está el número de mi jefe. Puede llamarlo y notificarle el cambio de guardaespaldas —le muestro el celular—. A mí nadie me va a amenazar y mucho menos cuando estoy cumpliendo con mi deber correctamente —su rostro se tiñe de rojo y sus ojos se inyectan de ira—. Le doy un consejo, llevemos la fiesta en paz y sea profesional. Yo no vine a jugar y mucho menos quiero tener amigos. Separo mi vida personal de lo laboral y quien me conoce, sabe perfectamente que soy extremadamente profesional y mi trabajo siempre es primero.
Dicho eso, decidí irme de la oficina y esta vez no soy detenido por nadie.
Ese tipo me molesta y es la peor persona que pude tener como custodiado.
Tengo que calmarme porque lo de Alena me tiene fuera de mi cordura y podría cometer una estupidez por mi falta de control.
[...]
Con Gustavo molesto por lo que había sucedido en su oficina más temprano, llegamos una hora tarde al orfanato. Se supone que él debía estar a tiempo para la rueda de prensa con Alena, pero las cosas se tornaron de esta manera. Así que me toca ser guardaespaldas de un tipo irresponsable.
Me bajo del auto y le abro la puerta trasera a Gustavo para que salga. Él sale molesto y espera a que yo cierre el auto para empezar a caminar. Lo hacemos y activo la alarma por mera diversión porque a este tipo nadie debe querer hacerle algo. Ingresamos al orfanato y siento una pequeña molestia en mi pecho al ver a Alena sentada, envolviendo algunos regalos.
Se veía tan hermosa…
Inalcanzable…
—Te quedas aquí. No quiero un perro faldero a mi alrededor —me ordena Gustavo.
Asiento y lo veo acercarse a Alena, antes de ver más, decido darme la vuelta para seguir inspeccionando el lugar.
—Llegaron bastante tarde —miro a Kyle ponerse a mi lado—. ¿Estás bien, Bastian?
—El princeso tenía cosas que hacer —se ríe—. ¿Por qué no estaría bien, Kyle?
—Porque estás respondiendo con una pregunta —alzo una ceja—. Gustavo es el custodiado que nadie quiere. Escuché que siempre intenta sobrepasarse con sus guardaespaldas y amenazarlos.
Lo miro obvio.
—Dime algo que no sepa —le guiño un ojo—. Hablando de eso. ¿Desde cuándo estás trabajando como el espía del Capo?
—Ah… bueno… simplemente sucedió así —responde.
—Mientes tan bien —me río, miro fugazmente a Alena, ella se topa con mi mirada y la aparta con rapidez—. La vida y sus eternos secretos…
—Será así mientras esté involucrada Alessandra. Debo vigilar todos los lugares donde ella este —me informa—. También escuché que te está pidiendo como guardaespaldas temporal.
—¿Qué pasará con el imbécil del abusivo? —pregunto, dejando de ver a Alena.
—Pasará a otro guardaespaldas. Recuerda que las órdenes de Fabrizio son bastante especiales —se burla.
—Lo sé. Todos los días veo su voluntad en mi espalda —sonrío—. No veo problema en ser su guardaespaldas. Siempre es bueno ver a viejos amigos fuera de ese mundo.
Llega una señora a ofrecernos agua. Ambos negamos con amabilidad y al fondo escucho la voz de Gustavo.
—¡Mi guardaespaldas le puede dar un balazo si le ofrecen algo que no le gusta! ¡Es un imbécil que no entiende razones! —grita.
Todos se giran a verme y sonrío fríamente.
Al único que me gustaría matar es a otro.
—¿Y qué sucedió con la princesa? Creí que se iría contigo a casa —mi amigo ignora todo y vuelve a hablar.
—Terminamos lo que nunca empezó —digo con simpleza—. Ya sabes… no soy digno, pero si un asesino al que le tiene miedo.
—¿Te quedarás con los brazos cruzados? —me mira molesto—. Bastian… ella te ama, solo que está un poco confundida.
—Esperaré a saber qué le dijo Camelia. Además, no puedo hacer nada porque no puedo acercarme a ella. Kyle, ella está confundida, pero me hiere haciendo todo lo que hace. Sus palabras hacen cavar mi tumba con rapidez y sus rechazos se clavan en mi mente diariamente. Ella me tiene miedo y está asustada de mí, pero yo no puedo hacer más nada que sufrir en silencio porque soy un hombre y debo entenderla a ella. Al parecer siempre hay un bando al que ir, pero yo siempre me encuentro solo tratando de entender los motivos de todos y esperando el momento perfecto para actuar cuando se trata de sentimientos —suspiro y vuelvo la vista a Alena—. Por eso soy un adicto al trabajo. Es lo único que puedo controlar y es lo único que hago bien… no, es lo único en lo que soy excepcional.
—Lo siento, hermano —pone una mano en mi hombro—. Yo siempre estaré de tu lado, pase lo que pase.
—Lo sé —también toco su hombro.
Cambiamos de posiciones y seguimos haciendo nuestro trabajo.
Hoy me tocó admirarla desde lo lejos, pero lo que yo siento está ardiendo y doliendo dentro de mí.
Me giro como poseída y mis ojos se abren ante el hombre parado frente a mí. Me intento alejar, pero las barandas que hay en el pequeño balcón, me lo impiden. Mi respiración se acelera y llevo mis manos a mi boca cuando empiezo a llorar.—No puede ser… —empiezo a murmurar—, no puede ser cierto —sigo murmurando. Me tambaleo y caigo al suelo.Está vivo. Él se acerca para ponerme su abrigo.—Eres un insensible. Te odio con toda mi alma —me levanta del suelo, él se empieza a reír—. Te esperé por tanto tiempo. Eres un ser humano horrible. Te creí muerto en acción, pero mírate, estabas haciendo tu vida sin mí y viviendo feliz —lo señalo mientras sigo llorando.—Te ha encantado la sorpresa —afirma, como extrañaba esa tonta sonrisa—. No me parece que no te hayan hecho una fiesta de coronación. Debías celebrar tu corona y celebrar mi regreso a casa. Te prometí volver al caer la noche.—¿Estás hablando en serio? —asiente burlón—. Muérete y ve a hacer no sé qué cosas con personas extrañas —me qu
Palacio Real de Trastuenguer.Wellington-Nueva Zelanda.Cuatro meses después…Cuatro largos meses han pasado desde que vi la cara de Bastian. Cuatro eternos meses donde mi corazón añora y extraña cada día más a mi guardaespaldas. Cuatro meses donde mis días pasan lentos y solo miro la puerta del lugar donde me encuentre, para ver si él entra, con su aspecto serio y ganas de sacarme de mis casillas con su profesionalismo.Por más que busqué y contraté a los mejores investigadores, no hay rastro de él o Kyle. No hay nada, es como si ellos nunca hubieran existido. El asunto con mi hermano ha ido mejorando. Aunque las cosas con mi padre no tienen ningún tipo de arreglo. El mes pasado asistí a la toma de posesión de Egan. Ahora es el rey de Grecia y actúa como tal. Su primera orden fue prohibirle a mi padre ejercer algún tipo de poder sobre nosotros y contar la verdad de nuestros salvadores. También, permitirme ser liberada de la monarquía griega.Al renunciar al título de princesa de Gre
La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos.Media hora después…Princesa Alena.El tiempo había pasado muy rápido para mí, mis ojos ardían por el olor que desprendía el gas lacrimógeno. Bastian estuvo conmigo a mi lado sin dejarme ni un minuto, pero sabía que todo acabaría en cuestión de segundos. Unas personas entraron a la habitación y debíamos desaparecer de aquí. En el camino encontramos a varios heridos, pero nada grave, según Bastian y Kyle. Sentía mi corazón latir fuertemente, al mirar a varios de los guardias de Egan. Tenía miedo de encontrarme a mi hermano herido. Tenía tanto miedo de que mi hermano simplemente desapareciera en un respiro. No quería que nada malo le pasara. La casa era la primera vez que la veía, pero parecía un lugar que en cualquier momento nos tragaría.Lo sabía… algo nos pasaría.—Joder, Kyle, ¿en dónde estás herido? ¿En dónde está el resto de ustedes? —Bastian miró a su amigo, tensando la mandíbula.¿Cuándo pasó eso? Miro a mi alrededor y me doy cuen
Quisiera que todo esto doliera menos. Princesa Alena.Con ayuda de Bastian, entramos a la habitación que Camelia les indicó. No esperaba un lugar cálido o algo que hiciera sentir más cómoda a mi prima.Yo estaría bien, igualmente Bastian y yo siempre nos cuidamos. Con las cosas tan difíciles con mi padre siendo rey, no la tendría sencilla.Con esos ojos que me derriten el corazón, Bastian me mira avergonzado cuando señala el suelo. Dirijo mi atención a donde él señalaba, y sonrío al ver que esa sería mi cama ahora mismo.—No es lo que acostumbras, pero es todo lo que tenemos. Buscaré unas mantas para que no pases frío —con mucho cuidado me ayuda a sentarme en el suelo—. Perdóname por hacerte pasar todo esto... Camelia es... Ni siquiera puedo decirte que piensa ella.Asiento mientras veo a Kyle hablándole al vientre de mi prima. Sonrío involuntariamente con nostalgia.Por lo menos ella está más cómoda en la cama.—Yo quería muchas cosas contigo, Alena —volteo a ver al hombre que amo,
Quisiera regresar el tiempo y empezar de nuevo...Princesa Alena.Recordé que mi vida no había sido mala, tuve mis altos y bajos, pero mi vida, como tal, no fue mala. Mi padre no sé qué estaba haciendo con su vida, desde que dejé el palacio. Muchas veces quise llamarlo, pero mi orgullo no me dejó. Mi hermano me estaba encargando a Nueva Zelanda, todos me querían allá, pero no me animaba todavía, hasta que mi hermano tomara su lugar como rey. Con Bastian no pude más que meter la pata. Desconfié tanto de él, tuve tanto miedo de Camelia y terminé en sus garras, con Bastian aquí.Hacía tanto frío, que se calaba en mis huesos y me temblaba todo el cuerpo sin piedad.Quería ir al baño, quería comer, quería llorar y también me dolía el alma. Estaba sentada en una silla atada sin poder moverme. La habitación debía ser la más fría de todos lados. Necesitaba ver algo que no fuera la oscuridad. Hilary estaba dormida y sabía que ella estaba peor que yo. Ver a Kyle en esa situación, en una donde e
Porque en esta vida todo se paga y nadie se va sin pasar por Go sin cobrar 200...Camelia.Es agradable volver a ver a mi adorable y peor enemiga. Durante todo este tiempo le he tenido una paciencia increíble. Ella es idiota todo el tiempo, pero me resulta agobiante que no se dio cuenta de que la tenía comiendo en mi mano… si tan solo se hubiese dejado engañar más tiempo… pero no, la muy estúpida y malagradecida, decidió hacerle caso a la gente de la Cosa Nostra y salí perdiendo yo por su culpa.Mi odio por ella empezó cuando la conocí y me vio con ojos de perro que no parte un plato. Era una imbécil que con sus aires de grandeza, vino a robarme todo lo que es mío... sí, Bastian era mío.Yo lo vi primero.—Es difícil la situación que podemos vivir entre todos, pero creo que nos podemos llevar bien. Es agradable conseguir personas que disfruten de hacer el mismo trabajo. Proteger a las personas debería ser nuestro mayor deber.Verlo tan hombre y tan responsable, me hizo amarlo a primer







