로그인Momento del desastre…
Bastian.
Alena era tan perfecta, delicada y la mujer más dulce que en mi vida pude conocer. Quería protegerla a toda costa y me resultaba por primera vez en mi vida, hacer mi trabajo correctamente. Mis pensamientos y mi vida entera pertenecían a esa hermosa pelirroja.
En estos momentos estoy rompiendo miles de reglas, años de profesionalismo y un sinfín de manuales de ética militar. Estoy cruzando la línea entre mi jefa y yo. Podría perder mi trabajo en cuestión de segundos y en este momento es lo menos que me importa…
Veo como sus ojos están llenos de miedo mientras dejamos de besarnos. Estábamos en un lugar público y eso a ella podría traerle más problemas de lo que podría imaginar alguna vez.
Acarició mi mejilla y me dio una cálida sonrisa.
La volví a besar, pero esta vez con desespero, con temor a que esto terminara en lo que saliéramos de aquí. La abrazaba cada vez más porque sentía como la distancia entre nuestros cuerpos me quemaba. Bajé el ritmo del beso al notar como su piel estaba erizada y eso hizo que mi buen amigo quisiera salir de mis pantalones.
—Puedo detenerme si así lo desea, princesa —digo ronco, sentándola en el lavamanos.
—No… no quiero eso —responde con voz agitada.
Dejo un camino de besos que iban desde su mejilla hasta su cuello, ella al sentirme ahí, estiró su cabeza hacia atrás para darme un mejor acceso. Mi respiración se iba descontrolando cada vez que la escuchaba gemir.
—Es una buena manera de perder tu empleo, supongo —la escucho burlarse, su voz estaba ronca y la hacía jodidamente sexy.
Volvemos a vernos fijamente, ambos estábamos llenos de deseo y mi jodido corazón no podía estar más tranquilo y en paz, como ahora.
—Te tocará mantenerme —beso su nariz.
—Sabes hacer bromas, Zervas —besa la comisura de mi labio.
—Sé hacer muchas cosas, princesa —admito, ella muerde su labio provocándome—. Y te lo voy a enseñar.
Estampo nuevamente mis labios en su boca, la quería devorar, ella tocaba mi cuerpo mientras yo acariciaba su pecho y sentía los latidos de su corazón.
No supe cómo, cuándo o donde, pero la amaba.
Sinceramente, Alena para mí era todo.
Acaricié con delicadeza sus piernas y todo de ella, antes de meter mi mano bajo su vestido y acariciar sus bragas. Podía sentir el calor que desprendía su interior, ella desabrochó los botones de mi esmoquin, mientras intentaba meter su pequeña mano en mis pantalones.
—¿Tienes una cerradura? —pregunta, dejando de besarme.
—Me estoy guardando para ti —sonríe pícara, desatando mi correa.
Vuelve a besarme y abro mis piernas un poco para que pueda tocar con gusto… solo que solté un suspiro cuando sentí su mano dentro. El sonido de mi celular me recuerda que la realidad es otra y por más que no quiera hacerlo, nos detenemos.
»*Sé que estás muy cachondo en este momento y vas a odiarme porque interrumpí, pero me lo agradecerás cuando crezcas, bambino. He recibido la información sobre lo que quieres. Le daremos una visita a Camelia. Solo te aconsejo como tu amado mejor amigo de los bajos fondos, que mires bien donde vas a meter a tu amigo. Hay paparazzis en el restaurante. Un amigo va a ayudarte a salir de ese aprieto.
Leí el mensaje de Fabrizio y sentí que por primera vez desde que empezaron los problemas con la mafia, todo se arreglaría sin problema.
Le doy un casto beso y niego con la cabeza, ella me mira decepcionada y la ayudo a bajarse del lavamanos. Respondo el mensaje después de ver sonreír a Alena y darse la vuelta para arreglarse.
—¿Me dejarás explicarte lo que acaba de suceder? —le pregunto, arreglándome también.
—No hay nada que explicar. Solo quería tener sexo contigo. ¿Cómo lo llaman los niños de hoy en día? —piensa unos segundos antes de volver a hablar—. Quería matar las ganas que tenía contigo.
Trago grueso ante sus palabras.
—No me refería a eso —admito con un pequeño dolor en el pecho—. Quería hablarte del mensaje que nos detuvo —ella me ignora—. Por favor, date la vuelta y mírame, Alena.
—¿No ves que me estoy arreglando? —responde seca.
—Estoy viendo, pero quiero hablar contigo. ¿Por qué te quieres hacer la mala cuando sabes que los queríamos esto y no lo digo de la manera carnal? —la tomo del brazo y la hago verme—. ¿Por qué actúas así conmigo?
—¿De verdad no sabes?
—No. Y te juro por mi vida que estoy tratando arduamente de entenderte. Estoy prácticamente dándote mi vida entera para que la destruyas a tu antojo, pero de ti no recibo más que rechazos que no entiendo. ¿Qué te hice? ¿Acaso estar conmigo es una maldición?
—No sé, Bastian —se suelta de mi agarre—. Te juro que también quiero hacer las cosas bien contigo, pero simplemente no puedo. Me das miedo. Te tengo miedo, Bastian. Tengo miedo de tu pasado, de tu presente y si tendrás algún futuro. Asesinaste a personas y ahora estás parado frente a mí como si nada pasara y eso diariamente me come la cabeza. ¿Acaso alguien vendrá a tomar venganza mientras dormimos? Te tengo miedo… a todo eso.
Doy dos pasos hacia atrás y sonrío de medio lado.
—Nadie podrá llegar a ti, Alena. Yo no los dejaría... jamás —veo una lágrima caer por su mejilla y me maldigo mentalmente por hacerla llorar—. Jamás te haría daño, bonita.
—¿Los matarás a todos? —pregunta, con voz temblorosa.
—Si es necesario, sí —digo, con sinceridad.
—Así no funciona la vida, Bastian. Siempre tiene que haber un balance entre la vida y la muerte en tu lado del mundo, pero en el mío reina la paz. Sé qué mi familia no es perfecta y tiene muchas cosas negativas por ser de la nobleza, pero puedo ir por la calle sin temor a no despertar un día por morir asesinada… sea por lo que hiciste o por tu amada psicópata —limpia sus lágrimas.
Asiento y trago el nudo de mi garganta.
—¿Para eso me buscaste hoy? Porque lo que me das a entender con el antes y el ahora es que solo querías arruinar mi vida y seguir rechazándome. Por más que lo intente para ti no soy digno, no soy lo suficientemente bueno y mucho menos merezco una segunda oportunidad. ¿Qué quieres de mí, Alena? Porque lamentablemente no puedo borrar mi pasado ni lo que hice. Tampoco puedo decirte que me arrepiento de mis decisiones pasadas, presentes y futuras —la miro sincero—. Eso último lo digo porque por ti soy juzgado hasta por cosas que no he hecho, así que prefiero adelantarme.
—Quería estar contigo. Quería darnos la oportunidad de avanzar como pareja. Porque me gustas más de lo que puedes imaginar, pero el temor que siento en estos momentos es más grande que lo que siento por ti. Me da miedo Camelia, la Cosa Nostra y el trabajo que sueles hacer, pero que nadie sabe —presiona sus labios para contener las lágrimas.
—No puedo cambiar quien fui, Alena —me acaricio el ojo—. Perdí a mi hermana menor, me eché al abandono y estuve dispuesto a morir —por primera vez en años, que hablo de esto en voz alta—. No digo esto para que me tengas lástima, pero después de eso decidí cambiar. La persona que fui hace 10 años, es completamente diferente a quien soy hoy.
—Bastian… No nos hagamos esto —pide en una súplica, veo como su mentón temblaba.
—Entonces no vuelvas a buscarme —frunzo el ceño al sentir que mis ojos pican—. No hay necesidad de intercambiar palabras, ya que no tenemos nada que ver uno con el otro. No somos amigos, ni hay ningún tipo de relación que nos ate. Así que podemos ser lo suficientemente maduros para terminar lo que nunca empezó.
—Me disculpo por haberte metido en esto, Bastian —sus lágrimas vuelven a caer.
—No tiene por qué disculparse, princesa. Ya que esto fue un juego para usted y lo disfrutó al punto de volverme un imbécil. Pero le prometo que no volverá a suceder. Espero que su estadía conmigo haya sido de su agrado y me dé buenas referencias para mis siguientes trabajos como guardaespaldas —le tiendo mi mano.
Ella se le queda viendo y con amargura me sale una carcajada.
—Es la mano de un asesino, lo siento, pero no tengo otras —antes de retirarla, ella la toma—. Fui digno una vez más.
—Hasta pronto, Bastian el custodio —suelta mi mano.
—Hasta nunca, princesa de Grecia.
Le doy una mirada más y decido irme del baño, al quitarle el seguro y abrir la puerta, veo a Kyle apoyado en la pared
—¿Todo bien? —pregunta preocupado.
—Sí, lleva a la princesa de regreso a su casa. Por mi parte ya terminé —salgo del baño sin esperar otra respuesta.
No me arrepiento de lo que hice porque las decisiones que tomé durante toda mi vida, me llevaron a estar frente a ella. No me arrepiento de amarla y que me destruya con sus palabras, de lo único que me arrepiento es no hacerla entender que no soy el malo aquí.
Me tiene miedo y ahí no puedo hacer nada.
Cuidarla en secreto, amarla en silencio y morir una vez más con la realidad de que perdí a quien creí mía.
Me giro como poseída y mis ojos se abren ante el hombre parado frente a mí. Me intento alejar, pero las barandas que hay en el pequeño balcón, me lo impiden. Mi respiración se acelera y llevo mis manos a mi boca cuando empiezo a llorar.—No puede ser… —empiezo a murmurar—, no puede ser cierto —sigo murmurando. Me tambaleo y caigo al suelo.Está vivo. Él se acerca para ponerme su abrigo.—Eres un insensible. Te odio con toda mi alma —me levanta del suelo, él se empieza a reír—. Te esperé por tanto tiempo. Eres un ser humano horrible. Te creí muerto en acción, pero mírate, estabas haciendo tu vida sin mí y viviendo feliz —lo señalo mientras sigo llorando.—Te ha encantado la sorpresa —afirma, como extrañaba esa tonta sonrisa—. No me parece que no te hayan hecho una fiesta de coronación. Debías celebrar tu corona y celebrar mi regreso a casa. Te prometí volver al caer la noche.—¿Estás hablando en serio? —asiente burlón—. Muérete y ve a hacer no sé qué cosas con personas extrañas —me qu
Palacio Real de Trastuenguer.Wellington-Nueva Zelanda.Cuatro meses después…Cuatro largos meses han pasado desde que vi la cara de Bastian. Cuatro eternos meses donde mi corazón añora y extraña cada día más a mi guardaespaldas. Cuatro meses donde mis días pasan lentos y solo miro la puerta del lugar donde me encuentre, para ver si él entra, con su aspecto serio y ganas de sacarme de mis casillas con su profesionalismo.Por más que busqué y contraté a los mejores investigadores, no hay rastro de él o Kyle. No hay nada, es como si ellos nunca hubieran existido. El asunto con mi hermano ha ido mejorando. Aunque las cosas con mi padre no tienen ningún tipo de arreglo. El mes pasado asistí a la toma de posesión de Egan. Ahora es el rey de Grecia y actúa como tal. Su primera orden fue prohibirle a mi padre ejercer algún tipo de poder sobre nosotros y contar la verdad de nuestros salvadores. También, permitirme ser liberada de la monarquía griega.Al renunciar al título de princesa de Gre
La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos.Media hora después…Princesa Alena.El tiempo había pasado muy rápido para mí, mis ojos ardían por el olor que desprendía el gas lacrimógeno. Bastian estuvo conmigo a mi lado sin dejarme ni un minuto, pero sabía que todo acabaría en cuestión de segundos. Unas personas entraron a la habitación y debíamos desaparecer de aquí. En el camino encontramos a varios heridos, pero nada grave, según Bastian y Kyle. Sentía mi corazón latir fuertemente, al mirar a varios de los guardias de Egan. Tenía miedo de encontrarme a mi hermano herido. Tenía tanto miedo de que mi hermano simplemente desapareciera en un respiro. No quería que nada malo le pasara. La casa era la primera vez que la veía, pero parecía un lugar que en cualquier momento nos tragaría.Lo sabía… algo nos pasaría.—Joder, Kyle, ¿en dónde estás herido? ¿En dónde está el resto de ustedes? —Bastian miró a su amigo, tensando la mandíbula.¿Cuándo pasó eso? Miro a mi alrededor y me doy cuen
Quisiera que todo esto doliera menos. Princesa Alena.Con ayuda de Bastian, entramos a la habitación que Camelia les indicó. No esperaba un lugar cálido o algo que hiciera sentir más cómoda a mi prima.Yo estaría bien, igualmente Bastian y yo siempre nos cuidamos. Con las cosas tan difíciles con mi padre siendo rey, no la tendría sencilla.Con esos ojos que me derriten el corazón, Bastian me mira avergonzado cuando señala el suelo. Dirijo mi atención a donde él señalaba, y sonrío al ver que esa sería mi cama ahora mismo.—No es lo que acostumbras, pero es todo lo que tenemos. Buscaré unas mantas para que no pases frío —con mucho cuidado me ayuda a sentarme en el suelo—. Perdóname por hacerte pasar todo esto... Camelia es... Ni siquiera puedo decirte que piensa ella.Asiento mientras veo a Kyle hablándole al vientre de mi prima. Sonrío involuntariamente con nostalgia.Por lo menos ella está más cómoda en la cama.—Yo quería muchas cosas contigo, Alena —volteo a ver al hombre que amo,
Quisiera regresar el tiempo y empezar de nuevo...Princesa Alena.Recordé que mi vida no había sido mala, tuve mis altos y bajos, pero mi vida, como tal, no fue mala. Mi padre no sé qué estaba haciendo con su vida, desde que dejé el palacio. Muchas veces quise llamarlo, pero mi orgullo no me dejó. Mi hermano me estaba encargando a Nueva Zelanda, todos me querían allá, pero no me animaba todavía, hasta que mi hermano tomara su lugar como rey. Con Bastian no pude más que meter la pata. Desconfié tanto de él, tuve tanto miedo de Camelia y terminé en sus garras, con Bastian aquí.Hacía tanto frío, que se calaba en mis huesos y me temblaba todo el cuerpo sin piedad.Quería ir al baño, quería comer, quería llorar y también me dolía el alma. Estaba sentada en una silla atada sin poder moverme. La habitación debía ser la más fría de todos lados. Necesitaba ver algo que no fuera la oscuridad. Hilary estaba dormida y sabía que ella estaba peor que yo. Ver a Kyle en esa situación, en una donde e
Porque en esta vida todo se paga y nadie se va sin pasar por Go sin cobrar 200...Camelia.Es agradable volver a ver a mi adorable y peor enemiga. Durante todo este tiempo le he tenido una paciencia increíble. Ella es idiota todo el tiempo, pero me resulta agobiante que no se dio cuenta de que la tenía comiendo en mi mano… si tan solo se hubiese dejado engañar más tiempo… pero no, la muy estúpida y malagradecida, decidió hacerle caso a la gente de la Cosa Nostra y salí perdiendo yo por su culpa.Mi odio por ella empezó cuando la conocí y me vio con ojos de perro que no parte un plato. Era una imbécil que con sus aires de grandeza, vino a robarme todo lo que es mío... sí, Bastian era mío.Yo lo vi primero.—Es difícil la situación que podemos vivir entre todos, pero creo que nos podemos llevar bien. Es agradable conseguir personas que disfruten de hacer el mismo trabajo. Proteger a las personas debería ser nuestro mayor deber.Verlo tan hombre y tan responsable, me hizo amarlo a primer







