LOGINSantorini-Grecia.
Hace algunos años atrás...
La masacre más grande de Bastian.
Fabrizio.
Ada tenía muchas horas de haberse ido. No le dije nada acerca de la posición actual en la organización, pero no creo que haya sido necesario. Ada es lo suficientemente inteligente para darse cuenta de lo que pasaba.
Enterarme del fulano plan que tuvo para apartarse de mí por miedo a que saliera lastimado, me pareció el acto más adorable que pudo tener hacia mí. Claro que me lastimó por creerme débil, pero el hecho de que todo fuera una mentira, digamos que me hizo un borrón en todo mi ser.
Uno enamorado perdona mil cosas. No importa si es bueno o malo. El amor nos ciega y sinceramente no sé qué tan cegado estoy por mi mujer.
Ahora pensando seriamente una cosa... ¿Ella me tendrá miedo?
Intenté hacerle una autopsia mientras estaba vivo al informante de Jantine, cuando me desafió, pero murió antes de yo poder terminarla. Además, Alessandro y yo fuimos interrumpidos en el proceso porque llegaron los jefes de Ada y Cristal.
Y aquí estamos, en Grecia, en un edificio repleto de sujetos uniformados, donde ellos son la ley y nosotros los malos. Pero como mi mujer está en una misión de muerte, pues no me iba a pensar dos veces venirme hasta aquí para saber de ella. Bastian, Alessandro y yo, son los que vinieron conmigo. No confíe en más nadie sino en ellos. Alessandra y Andrey están con Kristin en Sicilia, calmando sus nervios para no asustar a la pequeña.
Nadie está a salvo en esa casa, por el descontrol de De Santis, pero lo arreglé matando al informante y haciendo valer mi voluntad nuevamente. Traerlas a ella hasta aquí es más seguro, pero no podía levantar más sospechas de las que había sobre cualquier persona que deje de estar.
—Aquí podremos ver todo lo que ellos están haciendo cuando se dé la orden de activar las cámaras —nos informa el mayor, señalando la televisión que había al frente.
Nos indica un policía que tomemos asiento en un sofá que estaba al lado de otros policías revisando el perímetro. La televisión era tamaño grande y abarcaba la mitad de la pared. Ahí se mostraría todo lo que vieran las chicas y estaría dividida en dos. Las computadoras pequeñas dirían el camino que están recorriendo, y si hay algún sujeto armado a su alrededor. El ambiente se vuelve pesado luego de que el mayor diera la orden de activar las cámaras. Todo está en silencio mientras vemos un almacén bastante iluminado. Pensé que veríamos imágenes en blanco y negro, pero al parecer, el gobierno invierte muy bien en tecnología de primera.
—Sargento Schulz, señor. Hemos tenido un pequeño inconveniente mientras veníamos —dice la voz distorsionada, la pantalla se empieza a dividir cuando las otras cámaras son encendidas.
—Sargento Richter, señor. No tenemos rastro del capitán Ramey ni de Barone, señor —trago grueso porque empezaron mal.
—¿Dónde se encuentra el capitán? —pregunta el general—. ¿Todos tomaron sus posiciones?
—Sí, señor. Todos estamos en nuestras posiciones, solo que hubo inconvenientes con los capitanes. Las coordenadas aparecerán en unos minutos en su pantalla con nuestras ubicaciones —hago mis manos puño.
—Sargento Schulz encienda la cámara. ¿Cuál era la posición de ustedes antes del problema? —vuelve a preguntar el mayor—. Quítense el distorsionador de voces. No es necesario que lo usen todavía.
—Por ahora solo la sargento y yo nos encontramos solas. Estamos esperando la llegada de nuestros compañeros no desertores —responde Cristal.
Esto no me da buena espina.
La cámara es encendida unos minutos más tarde. Las computadoras empiezan a recibir las coordenadas que se les pedía y el paradero de los traidores apareció.
—¿Qué sucedió con el capitán Ramey y Barone? ¿Están bien, no hay ninguna novedad? —el mayor da pequeños golpes en el escritorio con un lapicero.
Se hace un pequeño silencio ante esa pregunta. La cámara está en movimiento como si estuviera corriendo. Muevo mi pie de un lado a otro cuando el desespero se apodera de mí poca calma.
—Los capitanes intentaron asesinarnos. Son aliados de las personas que secuestramos. Intentó sacarnos alguna información de cómo actuaría la mafia con respecto a esto. Como usted nos ordenó, escapamos y cuidamos nuestras vidas en caso de traidores, señor —una Ada bastante agitada responde, la cámara se estabilizaba lentamente y ahora nos mostraba la entrada de un almacén.
—Está bien, Ada. Reúnete con el resto del equipo y que todos regresen a casa sanos y salvos, por favor —el mayor suspira, se voltea a vernos y con una sonrisa vuelve hablar—. El día será largo. Este es mi mejor equipo. Verlos trabajar mientras hablan tan tranquilos, los hará relajarse más adelante.
Lo miro con frialdad ante su estúpida alegría.
Intentaron matar a mi mujer y no insiste en saber cómo está. Quiero que mi pequeña regrese a casa. No sé cómo aguantaré ver todo esto sin volverme loco en el proceso.
[…]
Tres benditas horas habían pasado desde que ellos estaban en ese fulano almacén. Todos estaban en calma mientras ellos hablaban de un nuevo plan. Uno que no lograba entender por qué apagaban las cámaras. Era el mediodía y todos seguían como si nada, atentos a cualquier movimiento que viniera contra ellos.
—Se dividirán en dos grupos. Grupo aire, Cristal y Thomas. Ustedes buscarán el paradero de los capitanes. Grupo tierra, Ada y Nathan. Ustedes buscarán hacia donde movieron a los secuestrados —les informa el mayor.
Me levanto del sofá dirigiéndome hacia una de las computadoras que mostraba dichas zonas. La primera era un almacén a varios metros de distancia de donde se encontraban. Estaba repleto de sujetos y por la mala cara del mayor, esos hombres estaban bien armados. La segunda zona era donde se encontraban. También estaba rodeado de mucha gente y, a decir verdad, cuatro personas me parecen muy poco para todo esto.
—¿No enviarás ayuda para ellos? —me quejo, haciendo que todos me vean—. Son solo cuatro personas. ¿Cómo los mandas a una muerte segura?
—Dices que somos asesinos, ¿pero no estás viendo que en ese lugar ellos son presas fáciles? —me apoya Alessandro.
—Se han enfrentado a peores cosas y son igual de letales que ustedes —sonríe, volviendo su mirada a la pantalla y colocando su dedo en el interruptor del micrófono—. Ellas fueron médicos de guerra y tienen conocimiento sobre la situación. Ahora son detectives por cosas de la vida, pero si ustedes ven que ellas están en peligro, denle la orden a su gente para que los apoye. Ellos saben claramente que recibirán ayuda de la ustedes.
—Me estoy conteniendo por Ada. Porque ese almacén ya estuviera en pedazos —espeto, molesto envío un mensaje a mi gente para que estén alerta para intervenir a mi orden.
Vuelvo a tomar asiento en el sofá. Estoy cabreado. No estoy contento en venir hasta aquí. Llegué a un acuerdo con este imbécil por la simple razón de hacer las cosas como quería Ada y Cristal. Los ayudaría a tener una salida pacífica, pero esa gente no es estúpida.
En la mafia no existe salida fácil y sin sangre.
También se los haría entender.
—Cristal, Kristin está en una edad difícil. Ignora mis decisiones y hace su voluntad —la voz de Thomas, hace eco en la sala.
Sonrío de medio lado.
—Kristin es independiente. A veces siento que ella me utiliza para ganarse la simpatía de otras personas para que le den regalos… incluyendo la mía —se queja con diversión.
Ellos están en el segundo grupo, y sus cámaras son la B y la D. Puedo ver como caminan con sigilo mientras llegan al almacén que les asignaron. Las cámaras de Ada y Nathan, fueron apagadas por no sé qué motivo.
—En momentos como este quisiera ser una golondrina. Es asfixiante volver al combate después de años fuera de el —se le escucha murmurar a Lauren, la cámara muestra a tres sujetos durmiendo en una silla.
—Lo sé. Ni yo mismo me creo que esté compartiendo en un equipo de superamigos con mi querida hermana. Siempre te dije que eras adoptada, pero hoy te siento más adoptada que todos los días —se queja, el sonido de un arma cargarse me hace fruncir el ceño.
—Quería ser hija única, pero tus padres quedaron enamorados al ver a semejante belleza. Thom, tenemos veinte sujetos rodeando la planta baja del almacén. Hay tres de ellos durmiendo en una silla. Espero sus órdenes —informa Cristal, distorsionando su voz.
—Vamos a enviarle algunos regalos a Agatha —responde Thomas, distorsionando su voz también.
Alessandro se levanta del sofá con rapidez al ver como las cámaras comienzan a moverse. Imito lo que él hizo, sintiendo miedo al ver que la cámara de Ada y Nathan seguían apagadas. Los disparos se hacen presente y gente gritando en griego se empiezan a oír.
—¡Cúbreme, hermana! —le gritaba.
Cristal cambia de posición mientras dispara como si mañana no existiera. Uno de los hombres cae frente a ella herido y esta se le monta encima haciéndole presión en el cuello.
—¿Dónde están los capitanes Ramey y Barone? —pregunta, mueve la cámara de su chaleco, dándonos una mejor vista a la rata que tiene en el suelo.
—Nadie saldrá vivo de este lugar. Eres una alemana que se metió con el marido de la persona equivocada —le garantiza el griego, mirando el lente de la cámara hace una mueca de dolor.
—Me alegra ser el motivo de desvelo de esa traidora y sí, tienes razón. Nadie saldrá vivo, pero fuiste el primero en morir —replica, haciendo un movimiento extraño.
De la nada veo cómo pasa un cuchillo por la garganta del hombre con mucha presión. La risita de Alessandro hace molestar al mayor.
—Joder, qué sexy es mi mujer —Alessandro sonríe, la alegría le ilumina en el rostro, pero sus ojos siguen teniendo preocupación.
No sé cuánto tiempo había pasado, pero lograron encontrar con vida al capitán Barone. El hombre tenía varios golpes y estaba delgado, pero por lo menos estaba vivo. El grupo 2 había despejado la zona según lo que ellos dijeron, pero del grupo 1 todavía no se tenía noticias.
Los veíamos caminar de regreso al lugar donde habían dejado a Ada con su compañero, cuando los disparos se escuchaban por todos lados. Las cámaras vuelven a moverse con rapidez y siento que mi corazón se va a salir en cualquier momento.
—Cristal y Thomas, ¿qué está sucediendo? —el mayor se levanta de su silla al ver algo en la pantalla—. ¿Qué está pasando en allá en este momento?
—Mayor, hay un enfrentamiento con Ada y Nathan. Nos estamos... es complicado... la señal... nos están... —la voz distorsionada de quien hablaba, es cortada, igual que las cámaras que nos mostraba lo que pasaba.
No…
Me quedo viendo la pantalla negra como si por hacerlo, iba a venir alguna imagen de ella. Tengo más de tres horas sin saber de Ada. Mi pecho duele y la angustia está haciendo estragos en mi interior.
«Bella, tú tienes que estar bien», pensé metiendo mis manos en el bolsillo, presionando las chapas de identificación y los anillos que ella me había entregado el día del banquete.
Amore, estarás bien…
Me giro como poseída y mis ojos se abren ante el hombre parado frente a mí. Me intento alejar, pero las barandas que hay en el pequeño balcón, me lo impiden. Mi respiración se acelera y llevo mis manos a mi boca cuando empiezo a llorar.—No puede ser… —empiezo a murmurar—, no puede ser cierto —sigo murmurando. Me tambaleo y caigo al suelo.Está vivo. Él se acerca para ponerme su abrigo.—Eres un insensible. Te odio con toda mi alma —me levanta del suelo, él se empieza a reír—. Te esperé por tanto tiempo. Eres un ser humano horrible. Te creí muerto en acción, pero mírate, estabas haciendo tu vida sin mí y viviendo feliz —lo señalo mientras sigo llorando.—Te ha encantado la sorpresa —afirma, como extrañaba esa tonta sonrisa—. No me parece que no te hayan hecho una fiesta de coronación. Debías celebrar tu corona y celebrar mi regreso a casa. Te prometí volver al caer la noche.—¿Estás hablando en serio? —asiente burlón—. Muérete y ve a hacer no sé qué cosas con personas extrañas —me qu
Palacio Real de Trastuenguer.Wellington-Nueva Zelanda.Cuatro meses después…Cuatro largos meses han pasado desde que vi la cara de Bastian. Cuatro eternos meses donde mi corazón añora y extraña cada día más a mi guardaespaldas. Cuatro meses donde mis días pasan lentos y solo miro la puerta del lugar donde me encuentre, para ver si él entra, con su aspecto serio y ganas de sacarme de mis casillas con su profesionalismo.Por más que busqué y contraté a los mejores investigadores, no hay rastro de él o Kyle. No hay nada, es como si ellos nunca hubieran existido. El asunto con mi hermano ha ido mejorando. Aunque las cosas con mi padre no tienen ningún tipo de arreglo. El mes pasado asistí a la toma de posesión de Egan. Ahora es el rey de Grecia y actúa como tal. Su primera orden fue prohibirle a mi padre ejercer algún tipo de poder sobre nosotros y contar la verdad de nuestros salvadores. También, permitirme ser liberada de la monarquía griega.Al renunciar al título de princesa de Gre
La vida cambia en un abrir y cerrar de ojos.Media hora después…Princesa Alena.El tiempo había pasado muy rápido para mí, mis ojos ardían por el olor que desprendía el gas lacrimógeno. Bastian estuvo conmigo a mi lado sin dejarme ni un minuto, pero sabía que todo acabaría en cuestión de segundos. Unas personas entraron a la habitación y debíamos desaparecer de aquí. En el camino encontramos a varios heridos, pero nada grave, según Bastian y Kyle. Sentía mi corazón latir fuertemente, al mirar a varios de los guardias de Egan. Tenía miedo de encontrarme a mi hermano herido. Tenía tanto miedo de que mi hermano simplemente desapareciera en un respiro. No quería que nada malo le pasara. La casa era la primera vez que la veía, pero parecía un lugar que en cualquier momento nos tragaría.Lo sabía… algo nos pasaría.—Joder, Kyle, ¿en dónde estás herido? ¿En dónde está el resto de ustedes? —Bastian miró a su amigo, tensando la mandíbula.¿Cuándo pasó eso? Miro a mi alrededor y me doy cuen
Quisiera que todo esto doliera menos. Princesa Alena.Con ayuda de Bastian, entramos a la habitación que Camelia les indicó. No esperaba un lugar cálido o algo que hiciera sentir más cómoda a mi prima.Yo estaría bien, igualmente Bastian y yo siempre nos cuidamos. Con las cosas tan difíciles con mi padre siendo rey, no la tendría sencilla.Con esos ojos que me derriten el corazón, Bastian me mira avergonzado cuando señala el suelo. Dirijo mi atención a donde él señalaba, y sonrío al ver que esa sería mi cama ahora mismo.—No es lo que acostumbras, pero es todo lo que tenemos. Buscaré unas mantas para que no pases frío —con mucho cuidado me ayuda a sentarme en el suelo—. Perdóname por hacerte pasar todo esto... Camelia es... Ni siquiera puedo decirte que piensa ella.Asiento mientras veo a Kyle hablándole al vientre de mi prima. Sonrío involuntariamente con nostalgia.Por lo menos ella está más cómoda en la cama.—Yo quería muchas cosas contigo, Alena —volteo a ver al hombre que amo,
Quisiera regresar el tiempo y empezar de nuevo...Princesa Alena.Recordé que mi vida no había sido mala, tuve mis altos y bajos, pero mi vida, como tal, no fue mala. Mi padre no sé qué estaba haciendo con su vida, desde que dejé el palacio. Muchas veces quise llamarlo, pero mi orgullo no me dejó. Mi hermano me estaba encargando a Nueva Zelanda, todos me querían allá, pero no me animaba todavía, hasta que mi hermano tomara su lugar como rey. Con Bastian no pude más que meter la pata. Desconfié tanto de él, tuve tanto miedo de Camelia y terminé en sus garras, con Bastian aquí.Hacía tanto frío, que se calaba en mis huesos y me temblaba todo el cuerpo sin piedad.Quería ir al baño, quería comer, quería llorar y también me dolía el alma. Estaba sentada en una silla atada sin poder moverme. La habitación debía ser la más fría de todos lados. Necesitaba ver algo que no fuera la oscuridad. Hilary estaba dormida y sabía que ella estaba peor que yo. Ver a Kyle en esa situación, en una donde e
Porque en esta vida todo se paga y nadie se va sin pasar por Go sin cobrar 200...Camelia.Es agradable volver a ver a mi adorable y peor enemiga. Durante todo este tiempo le he tenido una paciencia increíble. Ella es idiota todo el tiempo, pero me resulta agobiante que no se dio cuenta de que la tenía comiendo en mi mano… si tan solo se hubiese dejado engañar más tiempo… pero no, la muy estúpida y malagradecida, decidió hacerle caso a la gente de la Cosa Nostra y salí perdiendo yo por su culpa.Mi odio por ella empezó cuando la conocí y me vio con ojos de perro que no parte un plato. Era una imbécil que con sus aires de grandeza, vino a robarme todo lo que es mío... sí, Bastian era mío.Yo lo vi primero.—Es difícil la situación que podemos vivir entre todos, pero creo que nos podemos llevar bien. Es agradable conseguir personas que disfruten de hacer el mismo trabajo. Proteger a las personas debería ser nuestro mayor deber.Verlo tan hombre y tan responsable, me hizo amarlo a primer







