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last update Tanggal publikasi: 2025-04-28 20:59:14

Sentí un retorcijón de rabia y angustia. ¿Qué hacían allí, solos en el bosque como Risa soñara, alimentándose de animales muertos, tan cerca de la morada de su madre? Ahora que podía verlos de cerca, noté raspones y cortes superficiales en sus lomitos. Y estaba seguro que si me permitían lamerles los flancos, sentiría sus costillitas.

Superada la sorpresa inicial que los paralizó cuando comenc&ea

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Komen (2)
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María
Al fin los encontraron! Que habrá pasado con su madre?
goodnovel comment avatar
patvika
Pobres cachorros. Qué habrán pasado?
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  • La Reina del Norte   El Fin

    El fin no es éste, por supuesto, pero ya falta poco, porque nos queda un libro más de Risa y Mael.Aunque antes de hablar de eso, quiero decirles por enésima vez GRACIAS!Fueron meses difíciles, con mucho dolor que no me permitía pararme, sentarme, caminar, descansar. Durante más de un mes tenía una única posición, de costado en la cama, en la que la cadera no me hacía ver las estrellas.Y una de las motivaciones más importantes para superar la lesión eran ustedes, siguiendo la historia día a día, pidiendo más. Fue una de las cosas que me hizo decir "BASTA", y mandar a mi cadera a hacer gárgaras. Y se ve que mi cadera entendió que se le habían terminado los 5 minutos de fama, porque empecé a recuperarme. Por eso: ¡GRACIAS!Y ni qué decir del brusco giro en la historia, que lo aguantaron como las lobas de raza que son, aceptando el violento cambio de tono sin mandarme al diablo ♥***Notas de la historia en sí, para que se rían conmigo.*¿Quieren saber con cuánta anticipación planeo mi

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    Me deslicé de puntillas fuera de la alcoba de Eldric, y me permití una sonrisa satisfecha al ver que las rubias de Olena no estaban allí. Las amazonas aún custodiaban las puertas en el corredor, pero no importaba.A mis espaldas, Eldric seguía roncando como si nada.Mejor. Que no muriera tan rápido. Ojalá le causara vómitos, cólicos y sangrado intestinal. Se los había ganado con creces. Pensándolo bien, mejor si moría sin alboroto mientras dormía. No fuera cosa que alguien lo escuchara y se asomara a ver qué ocurría. Era una posibilidad, con todo el castillo en ascuas tras la repentina muerte de Kantor.Crucé la sala de estar sin ruido, desnuda como me dejara Eldric, mi vestido hecho un confuso montón entre mis manos. La descripción de Luva me permitió hallar sin dificultad la entrada al pasadizo en la esquina opuesta de la sala. Sólo precisé presionarla para que se abriera con un chasquido apenas audible.Mis ojos de demonio, nunca antes tan útiles, comprobaron que Luva ya había estad

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    Eldric regresó de un humor de mil demonios, de modo que Olena me envió de regreso a mi habitación.—Yo me encargaré de calmarlo para ti —me dijo con un guiño cómplice—. Procura verte más bonita que nunca antes.No se lo hice repetir y me largué apresurada. A mis espaldas, Eldric clamaba asesinato y traición. Tenía razón con lo de asesinato. ¿Traición? Eso dependía del punto de vista. Y desde el mío, no había traicionado a nadie al matarlo. Más bien al contrario.—¡Mael! —llamé con mi mente tan pronto estuve en mi habitación.Nada.Resoplé exasperada. No era el momento de cerrarse. No a mí.—¡Alfa! —restallé.—Ri… sa…—Sí, mi señor, soy yo.—¿Don… de…?Contuve un grito de pura alegría, porque me había respondido sin que precisara abusar de la voz de mando.—Esta noche iré a verte, mi señor —respondí revolviendo mis vestidos en busca del más provocativo que tuviera—. Y nos largaremos de aquí.

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    Lo primero que hice fue prepararme un baño, obedeciendo a una urgente necesidad de fregarme y lavarme, porque nunca antes me había sentido tan sucia. Ni siquiera Lars y su hijo me habían resultado tan nauseabundos.—Necesito más ricina —fue lo primero que le dije a Luva cuando tuve oportunidad de hablarle a solas, en susurros como siempre.—Ya. ¿Planeas envenenar a todo el castillo? —bromeó meneando la cabeza divertida.—Sólo uno más.—Y no perderé tiempo preguntando quién. Precisaré dos o tres días.—Cuanto antes mejor —mascullé desviando la vista hacia afuera, el chal tan cerrado sobre mi pecho que me apretaba la garganta.Una amazona trajo a Mael por la tarde. Su expresión al enfrentarme cuando quedamos solos dolió como una puñalada en el pecho. Su mente volvía a despertar gracias a Olena, y no tenía la plata para distorsionar lo que ocurría.Me miró a los ojos como si no me conociera y pasó a mi lado evitando siquiera rozarme para

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