LOGINAl quedarse sola todo lo que Catherine pudo hacer fue abrazarse a su misma con fuerza, sintiendo un gran dolor en lo más profundo del alma por lo que había pasado. Le dolía la forma en que Thomas la trato y es que sabía que pretendía cumplir con su promesa y eso le aterraba. No solo por el dolor que le pudiera causar, sino porque en el fondo sabia que si no tenía cuidado podría causarle el daño más terrible de todos, el de un corazón roto. Estaba consciente de que por más que las circunstancias de su matrimonio hubieran sido terribles, no podía negar lo que su sola presencia había despertado en ella.
Por desgracia, era consciente de que él no sentía, ni jamás llegaría a sentir lo mismo; sino que, al contrario, solo le despreciaba.
Intento que las lágrimas dejaran de fluir de sus ojos, tranquilizarse al menos un poco. Después de todo, sabía que el estar en ese estado no le haría ningún bien, no cuando su única opción era resistir. Debía soportar lo que sea que sucediera, pues conocía muy bien las consecuencias de no hacerlo.
Flashback
Una semana antes.
Su padre tenía de nueva cuenta una de sus famosas noches de cartas con los nobles, mismas en las que solían beber hasta perderse y que se alargaban muchas veces hasta el amanecer. Las risas, gritos y alboroto se escuchaban por toda la casa, impidiéndoles dormir; pero en esos momentos eso era lo de menos.
Lo que realmente le preocupaba de esas noches era lo que podía llegar a pasar en el estado en que se encontraban. Con eso en mente solía quedarse en la misma habitación que su hermana para cuidarla, para asegurarse de que nada malo le pudiera suceder. Lo había hecho de ese modo por varios años y esa noche no era la excepción.
—No me siento bien —le dijo Harriet, justo cuando se encontraba apunto de meterse en la cama a su lado.
—¿Qué te ocurre? —le cuestiono preocupada por ella.
—No lo sé, tengo frio y me duele la cabeza —contesto con voz débil.
Catherine se le acerco enseguida, colocando una mano en su frente para sentir su temperatura y al hacerlo se dio cuenta de que tenía algo de fiebre.
—Estas algo caliente, puede que tengas un resfriado —reconoció un tanto preocupada por eso.
—Iré a la cocina, pediré que te preparen una infusión. Eso te ara sentir mejor —le dijo, dirigiéndose hacia la puerta.
—No vallas, no hace falta. Estoy segura de que por la mañana me sentiré mucho mejor —afirmo, sin deseos de molestar a nadie y es que era bastante tarde ya.
—O puede que amanezcas peor, iré por esa infusión —insistió, continuando con su camino.
—Seguro que habrá alguien en la cocina, con este escándalo es imposible dormir. Intenta descansar un poco, regresare de inmediato—le dijo, tratando de parecer animada.
Apenas salió de la habitación, cerro la puerta con llave y es que era mejor estar segura de que nadie podría entrar. Se coloco en la muñeca la pequeña cadena a la que estaba sujeta la llave, junto al resto de las llaves de la casa y luego de tomar un par de bocanadas de aire para darse valor, comenzó a andar.
Se escabullo con cuidado hasta las escaleras de servicio, por las cuales bajo con cuidado de no hacer el menor ruido. Estaba consciente que de ese modo tendría que rodear prácticamente la casa para llegar a la cocina, pero también que era lo más seguro y es que evitaría del todo a los invitados de su padre. Aunque no por eso debía dejar de ser en extremo cuidadosa.
Al llegar a la planta baja, comenzó a andar en medio de las sombras. Todo estaba en calma o al menos fue así hasta que al pasar por las puetas dobles que daban al jardín trasero, vio algo que sin duda le sorprendió.
John, su padre, caminaba tras un hombre que andaba por el jardín de forma tambaleante. En un primer instante creyó que lo buscaba para que regresara a la mesa o que quizás tenían cosas de las que hablar, así que pretendió ocultarse hasta que se marcharan.
Sin embargo, lo que paso fue algo muy diferente. De un momento a otro vio como su padre levantaba la mano, misma en la que sostenía una clase de trozo de madera de algún tipo y sin mas lo golpeo en la cabeza. El hombre cayó al piso, inconsciente en el mejor de los casos.
Al ver eso y sin que pudiera evitarlo, profirió una exclamación de sorpresa. Esta fue escuchada por su padre, quien enseguida dirigió la mirada hacia donde se encontraba escondida.
En ese momento intento correr, esconderse de él. Por desgracia, no fue lo suficientemente rápida y cuando se encontraba a punto de comenzar a subir las escaleras, sintió como una fuerte mano la detenía abruptamente. Al voltear se encontró con su padre, quien la veía con una mirada tan sombría y peligrosa que le paralizo justo en ese lugar.
2 años después…Thomas corría por el jardín de la casa de campo, persiguiendo a Christopher. Este se había convertido en un pequeño fuerte y lleno de energía, con un carácter tan fuerte como el de su padre. Hacia solo un par de semanas había cumplido dos años y se parecía cada vez más a Thomas. Era todo un futuro Conde de Essex. En esos momentos corría y saltaba por todo el jardín, intentando evitar que su padre lo alcanzara. En tanto que Thomas lo perseguía con lentitud, disfrutando de verlo reír. —Papá —le gritaba de vez en vez, llamando su atención. —Aquí voy —le respondía con voz profunda, tal como si tratara de asustarlo; pero lo único que conseguía era que riera con aun más fuerza. Catherine los veía desde la distancia, sentada a la sombra de un árbol mientras disfrutaba de un vaso de limonada. Apenas podía creer que su vida fuera así ahora; tranquila, plena y sumamente dichosa. Habían decidido instalarse de forma permanente en el campo. Thomas amaba esa casa y la calma
Su respuesta lejos de molestarle, causo que una tenue sonrisa apareciera en su rostro. —Puede que sea de ese modo, pero esta vez deseo hacerlo de la forma correcta —reconoció. —Sin trampas, presiones, chantajes, mentiras o secretos. Quiero casarme contigo porque te amo mas de lo que alguna vez creí posible, porque no soporto la idea de estar ni un solo día mas alejado de ti y la sola idea de no volver a verte me destruye por dentro —le aseguro y es que se había sentido de ese modo desde el momento en que se enteró de que pretendía marcharse. —Eres lo mejor que me pudo pasar —le hizo saber. —No siempre pensaste de ese modo —se vio en la necesidad de recordarle y es que en el pasado había sido claro al respecto de que el conocerla fue lo peor que pudo haberle sucedido. —Lo se y jamás dejare de lamentar el no haberme dado cuenta antes de mi error —acepto. —Si me dejas, te prometo que pasare cada minuto de lo que me resta de vida borrado todo el daño que te cause. Dedicare to
Thomas había ido a buscarla, deseando poder hablar un momento con ella. Sin embargo, pronto se encontró con que estaba en compañía de Harriet; estaban charlando. Deseo poder alejarse y regresar después, pero lo que escucho lo detuvo.Si bien estaba al tanto de sus planes, había creído que después de lo que paso habría cambiado de parecer. Espero que entendiera que la amaba y que no podría vivir sin ella. Aunque no se lo hubiera dicho en voz alta, creyó que sus acciones y hasta su mirada hablarían por si solos.Sin embargo, se daba cuenta de que no era de ese modo. Ella no sabia cuanto es que la amaba y se encontraba dispuesto no solo a decírselo, sino a demostrárselo.No estaba dispuesto a permitir que se marchara de su lado, eso jamás. Pelearía porque se quedará, porque le permitiera pasar el reto de su vida demostrándole con
Apenas regresaron a la casa, todo en lo que Catherine pudo pensar fue en su hijo. Corrió sin demora alguna hacia el segundo piso y hasta su habitación, entrando en esta sin demora. Se encuentra profundamente dormido en su cuna, tan tranquilo como si nada hubiera sucedido; lo cual sin duda agradecía y es que era mejor que no recordara nada de lo que sucedió.Sabía que solo habían pasado unos pocos días y aun así le resultaba una verdadera eternidad lejos de su hijo. Lo tomo pues entre sus brazos con sumo cuidado, acunándolo en estos y lo beso.—Perdóname —le pidió con lágrimas en los ojos.—Siento mucho por todo lo que tuviste que pasar, se que fue mi culpa por no saberte proteger —le dijo convencida de que era de ese modo.Harriet la observaba desde la puerta, cuando de pronto le escuchó decir eso y no pudo
Arthur entonces camino para detenerse justo ante el juez y lo vio con una sonrisa de satisfacción, misma que le generaba tener toda la verdad en la palma de su mano.—Me pregunto si solo aprovecharon todo lo ocurrido para detener a la Condesa y evitar que estas pruebas llegaran a conocerse. Por qué tenían en claro que en el momento en que eso sucediera y se comenzara a investigar a fondo los negocios de John, todos los involucrados saldrían a la luz. Entonces nos abrimos encontrado con que usted y su familia están involucrados en estos — declaro, atrayendo la atención de aquellos a su alrededor.—Yo no… —intento defenderse.—Contrabando, esclavitud, prostitución y toda una serie más de delitos que puedo enlistar si es que lo desea —le interrumpió con tranquilidad.—No, eso no es verdad —afirmo, desespera
Catherine se encontraba en su celda sin tener idea de lo que sería de ella. Aunque no por eso se encontraba arrepentida por su acción, no cuando sabia que gracias a lo que había hecho su familia estaría a salvo.Entonces de pronto entraron un par de guardias, los cuales sin mediar palabra con ella la pusieron de pie con brusquedad y la sacaron de ahí prácticamente a rastras. No es que ella se negara a andar o que tratara de impedírselos; solo que estaba demasiado débil y congelada como para poder ponerse siquiera en pie.Estos la llevaron arriba hasta una sala y la dejaron ante el juez. Se trataba de un hombre alto y robusto, quien le veía con expresión fría y hasta hostil. Parecía molesto, tal como si tuviera algo en su contra y pronto tuvo en claro que era de ese modo.—Ha sido encontrada culpable por el asesinato del señor John Ashwood —le dijo c







