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Jaque mate.

Author: LIZI TM
last update publish date: 2026-05-28 17:52:55

—Me temo que aún no termina mi jornada Alex.

Sebastián clavó los ojos en Kateryn al escucharla hablarle con tanta confianza a su cuñado.

Valeria, que no perdía detalle de la tensión volcánica de su prometido, vio una oportunidad de oro. Le encantaba la idea de que su hermano mantuviera ocupada a la mujer que tanto la inquietaba.

—Pero puedes venir con nosotros. Después de la inspección nosotros iremos a cenar. Así podrás invitar a Kateryn a ese café.

Sebastián se quedó mudo, atrapad
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    Una vez que el torbellino de la pasión desatada disminuyó, ambos comenzaron a arreglarse la ropa en un silencio denso. Elena y Marcos regresaron discretamente a la sala de diseño, trayendo consigo un aire de tensa normalidad. La jornada laboral concluyó bajo el agua; Kateryn Thorne ordenaba sus planos con una frialdad autómata, aceptando amargamente en lo más profundo de su pecho que Sebastián pronto sería padre de un bebé que lleva Valeria.Después del encuentro erótico sobre el escritorio, Sebastián notó de inmediato el drástico cambio en la actitud que Kateryn había adoptado. Se mostraba sumamente seria, esquiva y distante. El magnate, atrapado en su propia mente analítica, no lograba comprender con exactitud qué es lo que estaba pasando por la cabeza de su Kiki; ignoraba que ella ya empezaba a experimentar la dolorosa agonía de la despedida final. Mientras tanto, el millonario luchaba ferozmente en contra de sus propios sentimientos verdaderos, obligándose a mantener la farsa y el

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    Ese sentimiento de melancolía mutó de golpe en una necesidad de tenerse una vez más. Ambos sentían, con una angustia silenciosa, que el tiempo les robaría esa mañana. Kat se levantó de la cama, dejando su piel pálida expuesta por completo a la penumbra de la suite, y caminó lentamente hacia él. Sebastián tragó duro al contemplar la absoluta perfección de su silueta, recortada sutilmente por la sombra que provocaba el sol a través de la gruesa cortina de seda. Ella colocó las manos sobre su pecho musculoso, aún húmedo por el baño, y lo observó hacia arriba; no necesitó ponerse de puntillas, porque el magnate se apoderó de sus labios con una saña hambrienta. La entrega fue intensa, salvaje y desesperada. Finalmente, recostados de nuevo entre las sábanas deshechas, se vieron obligados a aceptar que tenían que regresar a la fría realidad de su trágica historia.Ambos se vistieron en un silencio sepulcral, fúnebre y espeso, pero con las miradas gritando con fuerza todo lo que sus orgulloso

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