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La ilusión de la noche.

Author: LIZI TM
last update publish date: 2026-07-14 19:42:46

Pronto, el calor de sus cuerpos comenzó a arder con fuerza, encendido por la desesperada necesidad de sentir más.

Sebastián desabotonó su propia camisa y se la quitó de un solo tirón, arrojándola a algún lugar de la oficina sin romper el contacto. Sentía la lengua tibia de Kateryn enredándose con la suya en un reclamo desesperado que le borraba la cordura. Ella, cediendo por completo al magnetismo que la consumía, se adueñó de inmediato de su pecho desnudo, recorriendo la firmeza de su piel c
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    El taxi se detuvo frente al pequeño edificio comercial. Kateryn Thorne bajó a toda prisa, pagando mecánicamente al conductor mientras se ajustaba el abrigo beige de Elena. Empujó la puerta de cristal de la nueva agencia y entró subió a toda prisa hasta la oficina principal, con la respiración entrecortada y el rostro pálido. Sara, que revisaba unos contratos de logística sobre su escritorio, se levantó de un salto al escuchar el azote de la puerta. Los ojos se le abrieron de par en par al ver el semblante de su socia. —¡Kat?! ¡Por Dios! ¿Qué haces aquí? —Sara corrió a cerrar las persianas de la ventana principal—. ¿Cómo demonios te escapaste? —Elena y Marcos me ayudaron a burlar a Miller por el área de carga —admitió Kat, dejándose caer en una silla, con la voz quebrada por la ansiedad—. No tengo mucho tiempo, Sara. Necesito ver a Leo. Siento que me estoy volviendo loca en esa empresa. —Estás temblando, Kiki —Sara se acercó rápidamente y le tomó las manos, alarmada por su fria

  • La Venganza de BLACKWOOD: mi jefe, mi ex.    Olvidando las reglas.

    Al quedar el pasillo desierto por completo, Sebastián se giró hacia Kateryn para aprovechar la última oportunidad de marcar su territorio. La acorraló de nuevo contra los azulejos, aprisionó sus mejillas con una presión firme y le plantó un beso salvaje, húmedo y devorador, adueñándose de su boca una vez más. Al separarse apenas un milímetro, mirándola con unos ojos negros cargados de tiranía absoluta, sentenció: —Eres mía, Kiki. Y ningún hombre puede tocarte excepto yo. Así que deja de estar buscando a Alex… ¿Entendido? Kateryn lo observó con dolor. Se empinó ligeramente y le dio un rápido pico en los labios antes de que la magia terminara. —Entendido —respondió Kat con una suavidad sumisa que descolocó por completo al magnate. Sebastián abrió la puerta con un movimiento ágil y salió al pasillo, asegurándose de que el área estuviera despejada antes de abotonarse el saco sastre gris y encaminarse a la presidencia. Caminaba satisfecho por haber reclamado lo que consideraba su

  • La Venganza de BLACKWOOD: mi jefe, mi ex.    Cuarto de servicio salvaje.

    El pasillo quedó desierto tras la partida de Alexander, Kat llevó sus pasos en dirección a la sala de diseño. Sin embargo, Sebastián no esperó a que Kateryn avanzara; la tomó del brazo con fuerza y la arrastró por el pasillo hasta empujarla dentro del primer cuarto de limpieza del piso, cerrando la puerta de golpe. En la penumbra, rodeados por escobas y el olor a desinfectante, la furia del magnate estalló sin filtros. —¿Qué demonios hacías a solas con mi cuñado en esta área del edificio? —exigió Sebastián, acorralándola contra la pared de azulejos. —Suéltame, Sebastián. No estábamos haciendo nada malo —respondió Kateryn, sosteniéndole la mirada a pesar del encierro. —¡No me veas la cara! ¿De qué hablaban? Dime de qué maldita sea hablaban para que estuvieras colgada de su pecho. —Solo quería que le aclarara lo del escándalo con Erick. Eso es todo. Quería saber la verdad de las fotos de la prensa. —¿Y se lo dices abrazada a él? —le espetó Sebastián, con la mandíbula tensa y l

  • La Venganza de BLACKWOOD: mi jefe, mi ex.    Claridad dolorosa.

    El instinto protector sustituyó por un segundo el muro de frialdad que Alexander había intentado levantar. —¿Qué te sucede? —le cuestionó Alex, con una genuina preocupación que a Kat le caló hondo. —No es nada —respondió ella de inmediato, forzando una sonrisa que no llegó a sus ojos—. ¿Qué haces por esta área? Alex guardó silencio un segundo. Era la primera vez que se cruzaban a solas desde que las fotos con Erick habían inundado los noticieros y los periódicos matutinos. Tras ese instante de tensión, él se armó de valor y respondió con honestidad: —Te buscaba a ti. —¿A mí? —Kat parpadeó, sorprendida por su confesión. —Sí —admitió Alex, recorriendo su semblante con la mirada—, pero creo que no estás en un buen momento. —Estoy bien —insistió ella, aunque el temblor en su voz la traicionaba por completo. Alex la miró detenidamente, con una fijeza tan cargada de dolor, decepción y un amor que se negaba a morir, que a Kat le dolió en lo más profundo del alma recibir esa m

  • La Venganza de BLACKWOOD: mi jefe, mi ex.    La prueba del engaño.

    Kateryn Thorne aprovechó la hora del almuerzo para buscar a Alexander Santoro. Tras una intensa búsqueda, lo encontró en la cafetería del edificio, sentado frente a la barra mientras ordenaba un emparedado. —Hola —saludó Kat con suavidad, tomando asiento en un taburete a su lado. —Kat… Hola —Alex tragó duro al verla. Para él, resultaba un calvario tenerla tan cerca sin sentir la imperiosa necesidad de tocarla o robarle un beso. Su sola presencia desarmaba sus defensas. —Sé que sigues molesto, y no es para menos —continuó ella, forzando un tono sereno—. Yo debí ser más clara con mis sentimientos desde un principio. —No, descuida. Creo que yo fui demasiado insistente… —respondió él, desviando la mirada con desgana. Un silencio incómodo y pesado reinó entre ellos. Kat se quedó sin palabras debido a los nervios que le atenazaban el estómago; una parte de ella sufría al ser consciente de que estaba perdiendo la oportunidad de un futuro estable y sincero junto a un hombre como él.

  • La Venganza de BLACKWOOD: mi jefe, mi ex.    Eclipse.

    Al día siguiente, los rayos del sol calentaron su rostro. Kateryn Thorne abrió los ojos lentamente, sintiendo el peso de la realidad caer sobre sus hombros. Al incorporarse sobre las sábanas, lo primero que capturó su atención fue la figura de Sebastián Blackwood. No estaba a su lado; permanecía recostado en el sofá individual de la recámara, sumergido en un sueño profundo y pesado, con el semblante todavía rígido por las amargas discusiones del día anterior. Kat desvió la mirada hacia el perchero y notó el cambio de ropa del magnate. El traje sastre gris que vestía el día anterior había sido reemplazado por un conjunto limpio, pulcro, colocado exactamente en el mismo lugar de siempre. Una prueba muda de que él había regresado en la madrugada solo para custodiar su prisión. Buscando despejar su mente y sacudirse la debilidad que aún amenazaba su cuerpo, Kateryn se levantó de la cama con sigilo. Eligió uno de los tantos conjuntos elegantes que Sebastián se había encargado de compra

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