Home / Romance / La Venganza se Viste de Novia / Capítulo 4 ¡Hermana!

Share

Capítulo 4 ¡Hermana!

Author: Zero Lux
last update publish date: 2025-06-15 12:59:50

Cuando Bianca se despertó, él ya no estaba en la habitación. "Seguro ya se fue", pensó, sintiendo un gran alivio. Estar cerca de ese sujeto, por más que intentara ignorarlo, nunca sería tan liberador como estar sola.

Después de asearse, bajó lentamente las escaleras. Le extrañó no ver a nadie en la sala. Recordaba que en esa casa había personal de servicio, y también estaba Manuel. ¿Cómo era posible que no hubiera nadie? El silencio en la enorme mansión la inquietó un poco. Abrió la puerta y la luz del sol la deslumbró. Se cubrió los ojos con la mano y, al abrirlos de nuevo, se encontró con una escena que jamás había presenciado en su vida.

En una de las tumbonas blancas junto a la alberca de la mansión, una pareja se besaba apasionadamente. El hombre no era otro que Efraín, el tipo con el que se había casado a penas ayer. La mujer llevaba un bikini y él solo un traje de baño. Estaban prácticamente desnudos. Bianca se quedó paralizada, sin saber cómo reaccionar. ¿Debía gritar? ¿Salir corriendo?

Efraín, por supuesto, notó su presencia. Se levantó con aire despreocupado. La mujer, que hasta hace un momento gemía suavemente, se le colgó del brazo como una enredadera, con una mirada de adoración. Al seguir la dirección de los ojos de Efraín, vio a una esbelta joven de vestido blanco que los miraba atónita desde la puerta. La mujer levantó la barbilla con aire desafiante y se aferró aún más a él.

Bianca bajó la mirada y, al levantarla de nuevo, su expresión era indescifrable. Una sonrisa burlona se dibujó en sus labios. Pasó de largo junto a la alberca, sin dedicarles una sola mirada.

—¿A dónde vas? —dijo Efraín con expresión severa. Le molestó que esa mujer ni siquiera lo hubiera mirado.

—No es asunto tuyo a dónde voy. Señor Herrera, tú sigue en lo tuyo.

La voz de Bianca sonó distante. Efraín mostró aún más su enfado, se soltó de la mujer que lo sujetaba y, con grandes zancadas, alcanzó a la figura que estaba a punto de desaparecer y la agarró de la muñeca.

—¡Suéltame! —exclamó ella, fulminándolo con la mirada. La escena la había humillado profundamente, pero sabía que la rabia que sentía se le pasaría si salía a dar un paseo. Además, ojos que no ven, corazón que no siente. ¿Acaso él quería que se quedara a ver su espectáculo?

—¿A dónde vas? —repitió él, con una expresión sombría, mirándola fijamente mientras ella le sostenía la mirada sin ceder.

—Voy a dar una vuelta. Y no, no tengo por qué informarte, ¿o sí?

Forcejeó, pero no pudo liberarse. Se sintió increíblemente frustrada. Ya les había dejado el campo libre, ¿qué más quería?

La expresión de Efraín cambió de repente. La soltó y la miró con aire burlón.

—Estás molesta, ¿no es así? A ver, déjame adivinar… ¿estás celosa?

—¡Fray! ¡Ven acá conmigo, anda! —se quejó la otra mujer desde la alberca.

Bianca sonrió y señaló con un gesto hacia la mujer.

—Eso, mi querido esposo, esos sí son celos, ¿no crees?

Al ver cómo cambiaba la cara de Efraín, ella bajó la vista y sonrió para sus adentros antes de continuar.

—Admito que me molestó, pero no son celos. Es que cuando una empieza el día de buen humor y de repente se topa con un espectáculo de tan mal gusto, pues como que se te arruina. Pero no te preocupes, es solo falta de costumbre. Te aseguro que la próxima vez que traigas a… quien sea, no me importará en lo más mínimo. Uno se acostumbra a todo, ¿no? Espero que lo entiendas.

—¿Un espectáculo de mal gusto? ¿Estás diciendo que soy… de mal gusto? —dijo Efraín, casi rechinando los dientes.

—Anda, no te enojes. Ve a divertirte. Yo ya me voy. —Bianca rio, y con esa risa, toda su molestia anterior se desvaneció.

—Eres una…

Justo cuando Efraín iba a responder, el celular de Bianca sonó. La vio mirar la pantalla con confusión ante el número desconocido. En cuanto contestó, él sintió una opresión en el pecho, una premonición de que esa llamada era de ella. Aguzó el oído y vio cómo Bianca le lanzaba una mirada irritada antes de darse la vuelta y susurrar:

—¡Hermana!

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La Venganza se Viste de Novia   Capítulo 165 Quiero volver a mi hogar

    Bianca paseaba por las calles de Aarhus, en Dinamarca, disfrutando del paisaje rural. No podía creer que existiera una ciudad así, con sus calles tan limpias y ordenadas que parecían un tesoro bien cuidado. Se veía la costa, el mar azul salpicado de veleros blancos y yates que se deslizaban sobre el agua. Era un lugar hermoso.Lo que menos esperaba era encontrarse en una de esas calles con dos personas conocidas, caminando de la mano con una complicidad evidente.Francisco soltó la mano de su pareja, un poco incómodo. Él también estaba sorprendido de verla. Hacía meses que no se encontraban, y ella se veía radiante y serena.—Qué sorpresa verlos.Su sonrisa era genuina, llena de una calma.Los dos se sentaron en la arena de la playa, mientras Rubén se quedaba de pie a poca distancia. Era un asunto entre ellos dos, así que prefirió mantenerse al margen.—Te ves muy bien, Francisco.Notó el anillo en su mano.—¿Están casados?—Sí.Respondió, un poco tímido.—No te preocupes. Ya lo super

  • La Venganza se Viste de Novia   Capítulo 164 Para mi amigo

    Bianca caminaba por las calles de Ámsterdam envuelta en una larga gabardina. Llevaba una semana en aquella ciudad cautivadora y reconfortante. Hacía mucho que no pensaba en nadie más; de pronto, sintió como si nunca hubiera sufrido, como si todo lo que había ocurrido le hubiera pasado a otra persona. El dolor de su pasado se sentía lejano, casi ajeno.Muchas noches soñaba con la gente que había dejado atrás: su papá, su mamá, su hermana y su cuñado. También aparecían Efraín y Francisco. Se dio cuenta de que aquellas personas a las que intentaba olvidar durante el día se colaban en sus sueños sin que pudiera evitarlo.Pensaba mucho en ellos dos, en su matrimonio fallido y en su deseo de escapar. Recordaba la soledad que sintió en el altar, el momento en que Efraín la cargó en brazos, la preocupación en su mirada y la solidez de su pecho.—¿Bianca?La voz repentina la sacó de sus pensamientos en aquel país extraño. Se giró, desconcertada, y vio a un hombre y una mujer frente a ella. Los

  • La Venganza se Viste de Novia   Capítulo 163 Aceptando la realidad

    Era de esperarse que Rubén y Francisco se fueran, pero no pensé que lo harían tan rápido. Rubén simplemente me llamó y me dijo: “Te encargo la empresa por ahora”, y luego desapareció por completo. Se acabaron mis días de ocio. Seguramente en otra vida me quedé en deuda con Rubén, porque en esta me tocó matarme trabajando para él.Ese Alfredo no dejaba de molestarme. No sé qué se trae entre manos. Aunque tengo una ligera sospecha, he decidido ignorarla. Hay cosas que es mejor no decir.Estaba escribiendo en la computadora cuando recibí un correo. Lo abrí con curiosidad y me quedé de una pieza. Eran fotos de Francisco y Rubén en una plaza, observando las palomas. Se veían tan bien juntos, en perfecta armonía. Una foto tras otra, solo ellos dos. Cuando vi que llevaban anillos idénticos en las manos, sonreí hasta que se me achinaron los ojos. ¡Se habían casado!Justo en eso, sonó el teléfono. Contesté gritando:—¡No puede ser! ¿Así que se casaron y ni a mí me invitaron? ¡Y yo que tanto lo

  • La Venganza se Viste de Novia   Capítulo 162 Después de la tempestad

    Rubén y yo siempre hemos sido amigos, socios y cómplices. Lo vi desenvolverse con soltura entre todo tipo de hombres y mujeres, siempre con un dominio absoluto de la situación. Por un lado, lo admiraba; por otro, me daba algo de lástima, porque en realidad nunca ha sabido cómo amar de verdad.Cuando conoció a Francisco, noté un cambio en él. Nunca lo había visto tan ansioso por alguien. Incluso me confesó que quería conquistarlo. Eso me sorprendió muchísimo, porque él siempre conseguía lo que quería sin esforzarse. Era la primera vez que lo oía hablar con esa determinación, como si estuviera haciendo una promesa.Después de eso, fui testigo de cómo su relación se enredaba cada vez más, y me di cuenta, con cierta alarma, de que se estaba enamorando. Francisco siempre se mantuvo a la defensiva, pero yo sentía que no le era indiferente. Me preocupaba por ellos, pero no podía hacer nada. El amor es cosa de dos, y nadie más puede meterse.El escándalo en la boda de Rubén nos dejó a todos e

  • La Venganza se Viste de Novia   Capítulo 161 Insignificante para el universo

    —Francisco, con saber que alguna vez me quisiste, me doy por satisfecha. Al menos lo que sentí por ti no fue en vano.Bianca sonrió con una dulzura y melancolía.—Con eso es suficiente.—Bianca… —la llamó Francisco con urgencia.Sintió cómo la mano de ella se deslizaba lentamente de la suya. Luego, la vio darse la vuelta y comenzar a alejarse sin prisa, sin mirar atrás.La mujer a la que alguna vez amó con toda su alma, ahora lo abandonaba. Francisco abrió las manos, contemplando el vacío. ¿Qué había logrado conservar y qué había perdido? Se preguntó si todo aquello había valido la pena.—Francisco…La voz de Rubén interrumpió sus pensamientos. Sabía que no debía acercarse en un momento así, pero no pudo evitarlo. Tras terminar sus asuntos en la oficina, regresó y, al no encontrarlo, lo invadió el pánico, temiendo que se hubiera marchado para siempre. Lo buscó por todas partes hasta que dio con él. Ver su cara pálida y devastada le sacudió el alma.—Llegaste —murmuró Francisco, girand

  • La Venganza se Viste de Novia   Capítulo 160 Te quise muchísimo

    Leo se quedó pasmado al ver a Valeria cruzar el control de seguridad. De repente, una extraña soledad se apoderó de él.—Es una buena chica.Se giró, incrédulo, y se encontró con la expresión inusualmente seria de Alfredo. El impacto de esa mirada lo dejó sin palabras por un instante.—Sí, la verdad es que sí lo es.Su voz salió apenas como un susurro.—Vámonos, regresemos juntos. No traje carro, así que me llevas.Desde el asiento del copiloto, Leo observaba el perfil de Alfredo mientras este conducía. Hoy se veía diferente, con un aire de madurez que no le había notado antes. En el fondo, no era un mal tipo.—¿Tengo algo en la cara?La pregunta de Alfredo sonó divertida.—Eh... no, nada.Leo bajó la mirada, avergonzado, pero al instante sintió que se veía ridículo y volvió a levantarla.—Es solo que... no sabía que esta ciudad fuera tan chica. Me he topado contigo varias veces hoy.—Ah, es que vine a despedir a una amiga, fue pura casualidad.Alfredo casi se mordió la lengua al deci

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status