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Capítulo 19.

last update publish date: 2026-08-04 23:46:15

Volvimos al castillo a toda velocidad.

Esta vez no intenté acercarme un poco más al rey.

Mi mente estaba demasiado ocupada repitiendo una y otra vez aquella única palabra.

Caballo.

No podía ser una coincidencia.

Aquella chica apenas había tenido un segundo para decirlo. Si había elegido precisamente esa palabra, era porque sabía que yo entendería el mensaje.

O esperaba que lo entendiera.

Durante todo el trayecto fui elaborando un plan.

Necesitaba un minuto.

Solo uno a solas con los cab
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    Seguí al rey por los pasillos del castillo. Supuse que, una vez levantado el campamento, tendría que tomar una habitación en el castillo, aunque no sabía cuánto tiempo pensaba permanecer allí.En cuanto me hizo un gesto para entrar en la primera que encontramos disponible, miró a ambos lados del pasillo antes de cerrar la puerta y señalar la cama.Fui hasta ella de manera sumisa, esperando instrucciones, pero él se limitó a cruzarse de brazos frente a mí.—Escucha, Yelena —dijo con el ceño fruncido—. Mañana partiremos hacia mi hogar, el sitio desde el que planeo gobernar. Has demostrado que tienes suficientes capacidades como para acompañarme, más allá de si puedo o no follarte diariamente.Yo solo lo miré fijamente.—Quiero que conserves esa actitud sumisa y reservada. Será útil a donde vamos —continuó, acercándose a la cama—. Necesito que seas leal a tu empleador. No tienes margen de equivocación. No puedo vigilarte todo el día porque tengo mejores cosas que hacer con mi tiempo, así

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    Después de despertar, la niñera ya me esperaba con expresión aburrida. Señaló a mi alrededor.—No me pagan lo suficiente como para limpiar toda la porquería que acumulaste en tu prueba, humana. Lo harás tú misma.Señaló hacia un rincón.—Ya te he dejado allí lo necesario. Tienes diez minutos para limpiar y cinco para darte un baño y estar jodidamente presentable para tu primera lección.En realidad, no me tardé diez minutos, sino bastante más. El vómito, algo de sangre y otros fluidos se habían adherido a la madera, por lo que tuve que frotar varias veces para conseguir quitarlos.La niñera gruñó cuando le pedí otra cubeta con agua limpia, pero fue por ella.Cuando el suelo estuvo más o menos limpio, me condujo casi a rastras al baño, donde el río seguía corriendo, y me arrojó dentro.No se lo dije, pero agradecí aquello. Aproveché no solo para lavar mi cuerpo con aquella barra de jabón, sino también mi ropa. No sabía cuándo volverían a darme otra, así que prefería conservar la que te

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    Por lo que supe mucho después, lo que a mí me pareció una eternidad en realidad había sido apenas una hora.Desperté cuando alguien roció mi cuerpo con agua fría.Abrí los ojos con dificultad y lo primero que vi fue el rostro de la niñera mirándome desde arriba. Tenía una expresión de absoluto asco, como si yo fuera alguna clase de animal enfermo que hubiera ensuciado el suelo.—Es hora de que comas. Toma.Dejó una bandeja de comida frente a mí.Durante unos segundos solo pude observarla.¿Me había dado el antídoto?La pregunta debió salir de mis labios porque la mujer respondió.—Lo hice antes de despertar a tu trasero inútil. Ahora, come.Intenté incorporarme.Mis brazos no respondieron. Tampoco mis piernas.Sentía el cuerpo pesado, extraño, como si cada hueso hubiera decidido pertenecerle a otra persona.—No... tengo hambre.La niñera se movió tan rápido que apenas pude verla acercarse.Sus dedos se cerraron sobre un puñado de mi cabello, directamente desde el cuero cabelludo, y ti

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    Miré fijamente el frasco sobre su escritorio. No podía apartar los ojos de él.El lobo suspiró, como si mi confusión fuera una molestia más que tuviera que soportar durante aquel día.—Esto no es veneno. Es el antídoto del veneno que ya ingeriste.Enseguida busqué sus ojos, completamente en shock.—¿Qué?Mi cerebro tardó unos segundos en procesar lo que acababa de decir.El veneno... La comida.—Sí. Envenené tu comida —dijo sin rastro alguno de emoción—. ¿Te gustaría averiguar cuál?Apreté los puños.No le contesté. No era como si importara si el veneno estaba en el agua, en la jodida manzana o en cualquier parte de la carne. El hecho era que me había envenenado, y saber exactamente en qué lo había ingerido no iba a cambiar nada.Entonces el tipo sonrió por primera vez.No fue una sonrisa amable. Fue una sonrisa depredadora.—Veo que lo entiendes. Bien. Me agradan mis esclavas cuando son listas. Hace mucho más fácil su entrenamiento.Señaló el frasco.—Ahora te llevarán de vuelta a t

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    No toqué la comida ni el agua.Al menos, no durante los primeros días.La mucama que había aparecido con aquella primera bandeja parecía haberse convertido en una especie de niñera. Entraba una vez cada cierto tiempo, siempre con la misma expresión aburrida, miraba hacia la cama y me preguntaba si ya había comido.Yo no respondía.Ella tampoco insistía.Simplemente se marchaba y me dejaba a solas durante horas.El lobo tampoco volvió para «decirme qué era lo que esperaba de mí».No cambiaron la bandeja de comida ni el agua. Se limitaron a dejar que mi huelga de hambre continuara hasta que mi propio cuerpo terminó por traicionarme.No pude más.Tomé un poco de agua y comí algo de la bandeja que, para entonces, claramente comenzaba a descomponerse. Después de tanto tiempo sin probar alimento, no me importó.Así fue como me encontró la siguiente vez que entró la mucama.Comiendo.Ella se quedó mirándome durante unos segundos y luego asintió.—Informaré a nuestro Alfa.Y se marchó.En mi

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