Home / Hombre lobo / La compañera predestinada del Lycan / Capítulo 1 — Un Nuevo Comienzo

Share

La compañera predestinada del Lycan
La compañera predestinada del Lycan
Author: Queen Bee

Capítulo 1 — Un Nuevo Comienzo

Author: Queen Bee
last update publish date: 2026-04-19 01:32:17

Parada frente al imponente edificio de Rurik Motors, Susan intentaba ignorar la ola de ansiedad que la invadía. Respiró hondo y se acomodó los lentes en el rostro antes de entrar al edificio.

La fachada espejada reflejaba el cielo grisáceo, otorgando un aire aún más austero a la empresa que dominaba el mercado automovilístico del país. Sus pasos resonaron en el mármol pulido mientras se dirigía a la recepción.

— Buenos días, tengo una entrevista con el sector de publicidad. — dijo, intentando mantener la voz firme.

La recepcionista, una mujer rubia de cabello corto, verificó el nombre en la lista y asintió.

— Quinto piso, señorita Grigorieva. Sala de Recursos Humanos.

Susan agradeció y se dirigió al ascensor, observando el ambiente sofisticado a su alrededor. Cada detalle demostraba el poder de Rurik Motors, desde los uniformes impecables de los empleados hasta el brillo de los autos expuestos en el vestíbulo.

Mientras caminaba, Susan apretó el abrigo contra su cuerpo, pero no era el frío lo que la molestaba. Su estómago era un nudo de nerviosismo.

«Bien, Susan, respira. Es solo una entrevista. Ya has hecho esto antes.»

Pero no, no era solo una entrevista. Era una oportunidad para cambiar su vida. Para recomenzar. Ahora que su madre descansaba en paz, Susan podía, por fin, pensar en sí misma. Era doloroso admitirlo, pero por primera vez en mucho tiempo, tenía espacio para respirar.

«Tres años… Tres años equilibrándome entre el trabajo y los hospitales. Entre mantener la esperanza y ver a la persona que más amaba consumirse ante mis ojos.»

La opresión en el pecho regresó. Tragó saliva y levantó el mentón, negándose a ceder ante aquel peso.

«Hice todo lo que pude. Cada segundo a su lado valió la pena. Pero ¿y después? ¿Qué quedó de mí?»

Ella sabía la respuesta. El vacío había sido asfixiante. Sin más visitas al hospital, sin más turnos dobles para pagar medicamentos, sin más madrugadas fingiendo que todo estaría bien. Ahora necesitaba encontrar sentido.

«¿Y aquel trabajo horrible? Solo lo soportaba porque lo necesitaba. Pero ya no daba más. Después de pagar las cuentas del hospital, salir de esa empresa fue lo mejor que hice.»

Solo que ahora… ahora necesitaba algo estable. Un nuevo comienzo. Y esa entrevista podía ser su oportunidad.

En el quinto piso, fue recibida por una mujer alta y elegante, de cabello negro recogido en un moño riguroso.

— ¿Susan Grigorieva? — La voz de la entrevistadora era profesional, sin ningún rastro de emoción.

— Sí, soy yo.

— Soy Elena Vasilievna, gerente de Recursos Humanos. ¿Puede acompañarme?

Susan siguió a Elena hasta una sala amplia y bien iluminada, donde se sentó frente al escritorio pulido. La mujer abrió un archivador, analizó su currículum durante unos segundos antes de levantar la mirada hacia ella.

— Veo que su experiencia anterior fue en una empresa más pequeña. ¿Por qué quiere trabajar en Rurik Motors?

Susan enderezó la postura, manteniendo un tono seguro.

— Siempre admiré el trabajo de Rurik Motors en el sector de publicidad. La forma en que la marca se posiciona es fuerte, estratégica y contundente. Quiero formar parte de eso y contribuir con mis ideas. Y, sinceramente, estoy en busca de un trabajo fijo. Por primera vez en años, puedo pensar en mí, en mi carrera. Y quiero construir algo sólido aquí.

Elena asintió con la cabeza, manteniendo la expresión neutra.

— Háblenos un poco sobre sus experiencias anteriores. ¿Qué tipo de campañas ha desarrollado?

— En mi empresa anterior, trabajé con campañas de engagement digital y fortalecimiento de identidad visual. Participé activamente en la creación de estrategias para redes sociales, branding y lanzamientos de nuevos productos al mercado. Además, colaboré en el análisis de métricas y en la orientación de contenido para diferentes públicos objetivo.

— ¿Ha liderado alguna vez un equipo o un proyecto?

— No como líder directa, pero fui responsable de coordinar algunas campañas y de ayudar en la división de tareas dentro del sector de marketing. Trabajé codo a codo con diseñadores, redactores y analistas de datos para garantizar que los proyectos se entregaran a tiempo y con calidad.

Elena la observó por un momento antes de continuar.

— Interesante. ¿Y cómo maneja los plazos cortos y los ambientes de alta presión?

— Soy organizada y trabajo bien bajo presión. Sé que un entorno como este exige rapidez y eficiencia, y estoy preparada para el desafío. Establezco prioridades y divido mi tiempo de forma estratégica para garantizar que cada demanda reciba la atención necesaria.

— ¿Y si un cliente o superior solicita cambios de última hora en una campaña que ya está prácticamente finalizada? ¿Cómo lo manejaría?

— Revisaría los cambios solicitados y evaluaría su viabilidad dentro del plazo disponible. Si fueran modificaciones pequeñas y posibles de implementar sin comprometer la calidad, haría los ajustes rápidamente. Si fueran cambios más significativos, hablaría con el equipo y propondría soluciones para optimizar el proceso sin comprometer el resultado final.

Elena mantuvo la postura impecable, pero Susan percibió un brillo de aprobación en sus ojos.

— ¿Prefiere trabajar sola o en equipo?

— Me gusta trabajar en equipo porque creo que el intercambio de ideas y habilidades diferentes puede elevar la calidad de cualquier proyecto. Pero también sé ser independiente y tomar la iniciativa cuando es necesario.

— Si un colega estuviera sobrecargado, ¿se ofrecería a ayudar, aunque eso significara aumentar su propia carga de trabajo?

— Sí, siempre que pudiera equilibrar mis propias responsabilidades sin comprometer la eficiencia del trabajo. Creo que un ambiente colaborativo fortalece al equipo y mejora los resultados.

Elena cerró el archivador, inclinándose ligeramente hacia adelante.

— Bien. Una última pregunta: ¿qué espera encontrar en Rurik Motors además de una oportunidad de trabajo?

Susan respiró hondo antes de responder.

— Además del crecimiento profesional, busco un ambiente donde pueda aprender de los mejores y desarrollar mis habilidades al máximo. Quiero contribuir a la empresa y, al mismo tiempo, construir una carrera sólida.

La gerente de Recursos Humanos la evaluó durante unos segundos antes de dar un pequeño asentimiento.

— Entendido. Evaluaremos su perfil y nos pondremos en contacto pronto.

La entrevista fue rápida y directa, pero intensa. Susan salió de la sala sintiendo una mezcla de nerviosismo y esperanza.

¿Lo logré? ¿No lo logré?

Tan pronto como salió del edificio, el frío pareció aún más intenso, pero no le importó. Necesitaba compartir esa experiencia con sus amigas.

***

El pequeño apartamento que Susan compartía con Jennifer y Carla era sencillo, pero había un calor allí que no se encontraba en hogares lujosos. Las paredes, en tonos suaves, estaban decoradas con cuadros minimalistas y fotografías que capturaban risas, abrazos y madrugadas acompañadas de café y desahogos.

Había conocido a Jenn y Carla durante un curso técnico de asistente de publicidad, años atrás. Ellas estudiaban enfermería en la misma institución, y el azar, o el destino, las unió en un descanso para un café mal hecho y una charla trivial que terminó convirtiéndose en hermandad.

Jenn era la tormenta creativa. Rubia, con boca afilada y ojos color caramelo que parecían brillar aún más cuando tramaban alguna provocación. Su humor era tan cortante como afectuoso, una fuerza de la naturaleza en forma de mujer.

Carla era el contrapunto perfecto. Silenciosa, observadora, con el cabello oscuro siempre recogido en una trenza firme y los ojos detrás de los lentes captando todo. Su forma de hablar era ponderada, pero cada palabra suya tenía el peso de quien ve el mundo con una racionalidad implacable.

¿Susan? Era el centro del equilibrio entre las dos. Cargaba sensibilidad en la mirada y un sentido estético agudo, incluso cuando todo a su alrededor parecía derrumbarse. Se complementaban, como las tres puntas de un triángulo que resistía las inestabilidades de la vida adulta.

Cuando Susan entró al apartamento, fue recibida por el aroma reconfortante de café recién hecho. Fuerte, como le gustaba a Jenn, y por el sonido agudo de su amiga refunfuñando en la cocina.

— Esa nueva de guardia es el infierno encarnado. — bufó Jenn, soltando la taza sobre la mesa con un golpe teatral. — Tuvo la audacia de hacerme rehacer el informe tres veces. ¡Tres, Susan!

Susan soltó una risita, incluso con el cansancio acumulado. Era bueno estar allí. Entre ellas. En el lugar donde todo aún tenía algo de sentido.

Carla, como siempre, ni siquiera levantó la vista de la revista que hojeaba en el sofá.

— ¿Revisaste bien antes de entregar? — preguntó, con ese tono tranquilo y certero que siempre dejaba a Jenn al borde de un colapso.

Jenn abrió los ojos, indignada.

— Soy una profesional, Carla.

— Eso no responde a mi pregunta. — rebatió Carla, y esta vez Susan rio de verdad.

— ¿Cómo te fue? — Carla cambió el enfoque, mirando a Susan con atención real.

Ella dudó un segundo antes de responder. Se quitó el abrigo y lo colgó con calma, como si retrasar la respuesta la ayudara a entender lo que realmente había sentido en esa entrevista.

— No sé. Fue… extraño. Rápido. La gerente de Recursos Humanos parecía una pared. No dejó escapar nada.

— Eso es bueno. — dijo Jenn, tomando una galleta del tarro sobre la mesada. — Significa que todavía estás en la contienda.

— Ojalá. Yo… realmente necesito este empleo.

Carla se levantó y posó una de sus manos en el hombro de Susan. El toque era firme y cálido.

— Lo vas a conseguir, Su. Lo siento.

Susan sonrió, agradecida. Quería creerlo, aunque se sentía recelosa respecto al lugar y a sus dueños.

Pero en ese momento, entre el café, las miradas cómplices y el ruido apagado de la ciudad allá afuera… se permitió respirar. Solo un poco. Lo suficiente para olvidar, por un instante, el peso de las incertidumbres.

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • La compañera predestinada del Lycan   Epílogo — Finalmente Vuelvo a Casa

    Parte IEl laboratorio estaba escondido bajo una antigua fábrica abandonada, a tres horas de Moscú, en una región que ni siquiera los mapas más detallados de los clanes registraban. Alexei bajó de la camioneta con los ojos violetas ya brillando en la penumbra de la mañana, y el humo de Umbra ondulaba alrededor de su cuerpo como una segunda piel.Detrás de él, veinte hombres de ambos clanes —Rurik y Demidov— esperaban la orden. Andrei estaba al frente, con los consejeros Timofey y Eldar justo detrás. Dmitry se había ofrecido a ir, pero Alexei se negó. Aquel era el último núcleo, y quería acabar con aquello solo, con sus propias manos."Es el último." Umbra habló en su mente, la voz llena de una profunda satisfacción. "Después de esto, se acabó."—Se acabó. —repitió Alexei, y la palabra pesó como cinco meses de cacería.Cinco meses desde la ceremonia. Cinco meses desde que se había convertido en Alfa Supremo de los dos clanes. Desde que Carla había dicho que sí. Y, durante todo ese tiem

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 158 — Te Elijo para el Resto de Mi Vida

    Alexei saludó a los Alfas uno por uno, y cada apretón de manos cargaba un peso que él todavía estaba aprendiendo a llevar. Fidor Kovalenko habló sobre la importancia de la unión, Mikhail Chernov murmuró algo sobre la Luna y el destino, Anatoly Dragunov intentó arrancarle alguna promesa sobre el futuro del clan, e Irina Vasiliev simplemente inclinó la cabeza, sus ojos claros cargando más respeto que cualquier discurso.Él respondía a todos con la misma formalidad, la misma calma, la misma máscara de Alfa Supremo que había llevado desde el momento en que la Corona había tocado su cabeza. Pero, por dentro, había una inquietud que no tenía nada que ver con la política de los clanes.El estuche estaba en el bolsillo interior del abrigo. Los anillos estaban allí, calientes, palpitando con la misma luz que había visto en las manos de las pixies, esperando el momento adecuado. Y Umbra también estaba inquieto, la presencia dentro de él ondulando como una marea que no encontraba descanso.“Ella

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 157 — No Necesito Dejar de Ser Humana para Ser Suprema

    Alexei permanecía en el centro del salón, con la Corona Lunar recién colocada sobre su cabeza, cuando el Guardián levantó el bastón una vez más. El silencio que siguió fue absoluto —todos los Alfas, Ancianos y consejeros permanecían de pie, observando al nuevo Alfa Supremo y a su compañera.El Guardián se volvió lentamente hacia Carla.—Dama Carla. Acércate.Ella sintió el vínculo palpitar y Alexei giró el rostro hacia ella. Sus ojos se encontraron por un instante —y en aquella mirada, él le dijo todo lo que no podía decir en voz alta. "Ve. Estoy aquí."Carla respiró profundamente y caminó hasta el centro del círculo. El vestido azul y plata se deslizó sobre el mármol, los hilos de cristales oscuros brillando bajo la luz de la Luna. Se detuvo junto a Alexei, y él extendió la mano hacia ella. Ella la tomó, los dedos vendados apretando los de él con una fuerza que no era física.El Guardián observó a ambos durante un instante y después volvió su atención hacia Carla.—No eres Lycan. —di

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 156 — No Llevo una Corona, Los Llevo a Todos Ellos

    Alexei caminó hasta la Piedra de la Luna Antigua, sintiendo el peso de todo el salón sobre sus hombros. Los ojos de todos los clanes estaban fijos en él —Alfas, Ancianos, consejeros, guerreros. La Luna, a través del techo de vidrio, parecía más grande de lo que jamás había visto, y la luz plateada bañaba la piedra negra como si el propio cielo estuviera presente.El Guardián levantó la mano, y una pequeña hoja de plata oscura brilló entre sus dedos. Sostuvo la palma de Alexei y le hizo un corte leve. La sangre brotó de inmediato, oscura contra la piel clara. Alexei giró la mano y una única gota cayó sobre la piedra.La superficie negra absorbió la sangre como si tuviera sed. Durante un instante, no ocurrió nada. Entonces las runas grabadas en la piedra comenzaron a brillar —primero en rojo, después en plata y luego en un violeta profundo. El Guardián observó los colores, con la expresión ilegible.—¿De qué sangre provienes? —La voz resonó por el salón.Alexei respiró profundamente, lo

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 155 — Hoy, Todos Reconocerán Quién Soy

    Alexei bajó primero y extendió la mano hacia Carla. Ella la aceptó, el vestido azul y plata deslizándose sobre el suelo metálico, y ambos caminaron lado a lado hacia la entrada trasera de la mansión Velesov.Nikandr los esperaba allí, acompañado por su fiel mayordomo. El anciano llevaba un traje ceremonial gris oscuro, con el símbolo de los Velesov bordado en plata sobre el pecho, y cuando vio a Alexei y Carla acercarse, inclinó la cabeza en señal de respeto —un gesto que Alexei comenzaba a acostumbrarse a recibir.—Alfa Supremo. Dama Carla. —La voz de Nikandr cargaba solemnidad, pero también un calor genuino. —El salón ya está lleno. Todos los clanes enviaron representantes.Alexei asintió, sintiendo el peso del momento.—¿Algún problema?—Ninguno. Consejeros en sus posiciones, estandartes levantados y la Luna está alta. —Nikandr hizo un gesto hacia la puerta. —Vengan. Los llevaré hasta el salón.La mansión era aún más impresionante por dentro. Los pasillos eran amplios, con techos a

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 154 — Ahora Esta También Es Mi Casa

    Bajaron juntas.La mansión Rurik parecía otra. Los pasillos estaban decorados con flores blancas y plateadas, y el vestíbulo principal estaba lleno de guardias y miembros de la familia. Demyan apareció primero, corriendo hacia ellas con un traje azul oscuro hecho a medida.—¡Tía Kala! —Se detuvo frente a ella, con los ojos azul gélido muy abiertos. —¡Estás muy bonita!—Gracias, mi amor. —Carla se agachó con cuidado para no arrugar el vestido y besó su frente. —Ya eres todo un hombrecito.Demyan sonrió orgulloso y Dmitry apareció justo detrás, también vestido de gala. Miró a Carla y, por un instante, su expresión fue de genuino respeto.—¿Estás lista para esto? —preguntó, con la voz baja.—No. —admitió Carla. —Pero lo haré de todos modos.Dmitry asintió, y había aprobación en su mirada. Fue entonces cuando Carla levantó los ojos hacia la escalera, donde Alexei estaba de pie al pie de los escalones.Llevaba un traje que parecía haber sido hecho para combinar con el de ella —un abrigo az

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 6 — Al Borde del Instinto

    El camino hasta la sede de Rurik Motors fue recorrido en absoluto silencio. La ciudad pulsaba afuera, indiferente a la tormenta que giraba dentro de él.Dmitry mantenía una mano firme en el volante y la otra sosteniendo su mentón, los ojos fijos en la carretera, pero la mente lejos de allí. Necesit

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 5 — Prisiones

    Dmitry abrió los ojos y supo que ya no estaba en el mundo despierto.No era la primera vez.Aquel salón lujoso, de arquitectura antigua y silenciosa opulencia, ya lo había acogido antes. Un reflejo distorsionado de la realidad, tal vez. O un plano etéreo que solo existía en las intersecciones entre

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 4 — Pensamientos Prohibidos

    «Esto va a ser un problema, alfa».El Lycan murmuró en su mente, con voz baja y arrastrada, como una advertencia susurrada entre dientes.Dmitry no respondió. Movió la muñeca discretamente, consultando el reloj como quien intenta recordarse a sí mismo que el tiempo todavía obedecía reglas. Era una

  • La compañera predestinada del Lycan   Capítulo 3 — Llama Prohibida

    El gran salón de reuniones de Rurik Motors exudaba imponencia. Las ventanas de vidrio que iban del suelo al techo ofrecían una vista privilegiada de la ciudad de Moscú, mientras que la mesa oval de madera oscura dominaba el centro de la sala. El cuero negro de las sillas, el brillo discreto de los

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status