La sala acristalada en el último piso de Rurik Motors ofrecía un espectáculo silencioso de Moscú por la noche: fría, pulsante e indiferente. Dmitry permanecía frente a la pared de vidrio, los hombros erguidos, el cigarrillo encendido entre los dedos, soltando el humo con la misma lentitud con que el tiempo parecía transcurrir.Allá abajo, la ciudad de Moscú se movía con una coreografía repetitiva. Los autos se deslizaban por las avenidas como insectos metálicos, las luces parpadeaban como señales vitales de un cuerpo del que él ya no se sentía parte.La pantalla encendida detrás de él mostraba números, gráficos, proyecciones. Era el futuro de la empresa estampado en detalles técnicos, la cima de un proyecto colosal que llevaría el nombre Rurik aún más lejos. Pero nada de eso lo conmovía. Ni orgullo. Ni placer. Solo el sonido amortiguado de su propia ausencia.«Otra máquina», pensó. «Otro triunfo hueco».Dentro de él, el Lycan gruñía, como si aquel vacío también le resultara intolerabl
Terakhir Diperbarui : 2026-04-19 Baca selengkapnya