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C-13

Author: Charles
last update publish date: 2026-07-12 23:15:08

La mañana transcurrió con una tranquilidad poco habitual dentro de la residencia King. Elena salió de la casa apenas después del desayuno, llevando consigo el portafolio donde había guardado cuidadosamente sus apuntes y varias anotaciones que preparó durante la noche anterior. Antes de cruzar la puerta principal, respiró profundamente. No sabía si aquella reunión cambiaría su vida, pero sí estaba completamente segura de que permanecer inmóvil ya no era una opción. Había pasado demasiados años s
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  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Solo somos padres

    Sebastian llegó al pent-house poco después del mediodía, acompañado únicamente por uno de sus hombres de confianza, aunque le pidió que permaneciera fuera de la residencia. Había pasado dos años imaginando aquel momento de distintas maneras, pero ninguna se parecía a la realidad que encontró cuando las puertas se abrieron y Elena apareció frente a él con un traje elegante, el cabello perfectamente arreglado y una expresión tan serena que por un instante sintió que estaba frente a una desconocida.—Gracias por venir a buscarla personalmente, Sebastian —dijo Elena mientras se apartaba ligeramente para permitirle entrar, manteniendo una distancia prudente entre ambos—. Lily está con Crisel en su habitación y puedes verla después de que terminemos esta conversación. Antes de eso, necesito que hablemos de algunas condiciones para evitar problemas en el futuro.Sebastian entró en silencio, observando el interior del pent-house y descubriendo inmediatamente que no existía ninguna fotografía

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Es momento de conocernos

    El pent-house estaba ubicado en uno de los edificios más exclusivos de la ciudad, en el último nivel de una torre completamente privada, desde donde las luces nocturnas podían contemplarse sin obstáculos. Elena entró acompañada de Lily y de su reducido equipo, observando durante unos segundos aquel espacio amplio, moderno y silencioso que había elegido como su nuevo hogar. No había fotografías de Sebastian, recuerdos de su matrimonio ni objetos que pertenecieran a la vida que había dejado atrás; únicamente había muebles elegantes, una oficina privada y una habitación preparada especialmente para su hija.—Mamá, ¿este será nuestro nuevo hogar? —preguntó Lily mientras caminaba lentamente por la sala, mirando los enormes ventanales y después el espacio que habían preparado para ella, con una expresión de absoluta curiosidad—. Es mucho más grande de lo que imaginaba, pero me gusta porque desde aquí puedo ver todas las luces de la ciudad.—Sí, cariño, este será nuestro hogar durante el tie

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Obsydian Studio

    2 Años después.El Aeropuerto Internacional estaba acostumbrado a recibir empresarios, celebridades, modelos y figuras de enorme relevancia, pero aquella mañana algo cambió cuando una elegante caravana de vehículos negros se detuvo frente a la entrada privada destinada a personalidades internacionales. Los miembros de seguridad descendieron primero, seguidos por varios asistentes que comenzaron a organizar el paso entre los fotógrafos y las personas que esperaban en la terminal, hasta que finalmente se abrió la puerta del automóvil principal y una mujer descendió con una serenidad que hizo que varias cámaras se levantaran casi al mismo tiempo."Elena Hart"Vestía un traje blanco perfectamente entallado que resaltaba su figura estilizada sin necesidad de mostrar demasiado, acompañado por unos tacones delicados y una cartera de diseñador que sostenía con una sola mano. Su cabello caía cuidadosamente sobre sus hombros, su rostro estaba maquillado con una elegancia sobria y sus labios mos

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Imposible de perseguir.

    Elena salió del edificio sin volver la mirada. No necesitaba hacerlo porque ya no quedaba nada allí que quisiera escuchar, ninguna explicación capaz de modificar la verdad que llevaba clavada en el pecho y ninguna disculpa que pudiera devolverle los meses que había entregado creyendo que estaba cuidando al hombre que amaba. Caminó hasta su automóvil con los documentos apretados entre los dedos, abrió la puerta y permaneció unos segundos inmóvil antes de subir.Respiró profundamente, levantó el rostro hacia el cielo y, por primera vez desde que había descubierto la mentira, dejó que una certeza mucho más fuerte que el dolor ocupara su mente: no iba a regresar a la villa para discutir con Sebastian, no iba a concederle una oportunidad de manipular nuevamente sus emociones y mucho menos iba a permitir que su hija creciera creyendo que el amor significaba sacrificar la dignidad para mantener una familia unida.El motor arrancó y Elena condujo hacia la villa con una serenidad que ni siquie

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Acaba de morir

    El asistente apenas tuvo tiempo de acomodarse cuando Elena dejó los documentos sobre el escritorio con una fuerza que hizo temblar ligeramente la superficie. Él levantó la mirada y se encontró con unos ojos que jamás había visto de aquella manera. No había lágrimas, no había súplicas, tampoco aquella dulzura que tantas veces había presenciado cuando Elena hablaba de Sebastian. Solo había una mujer de pie frente a él, completamente erguida, con el rostro pálido y una determinación que le hizo sentir que cualquier mentira sería inútil.—Voy a hacerte una sola pregunta y quiero una respuesta absolutamente sincera —exigió Elena mientras apoyaba ambas manos sobre el escritorio, inclinándose apenas hacia él sin apartar la mirada—. ¿Sebastian King fingió su enfermedad para impedir que yo lo abandonara? No quiero explicaciones, no quiero excusas y mucho menos quiero que intentes protegerlo. Solo dime la verdad, porque después de todo lo que hice por ese hombre, lo mínimo que merezco es saber

  • La esposa gorda quiere un divorcio.   Si o no.

    Elena condujo sin saber realmente cuánto tiempo llevaba frente al volante. Las calles pasaban ante sus ojos convertidas en manchas borrosas, mientras mantenía ambas manos aferradas al volante y luchaba por controlar las lágrimas que insistían en caer sobre sus mejillas.No podía regresar a la villa, no podía mirar a Sebastian, no aun, no podía escuchar su voz, ni permitir que Lily estuviera presente cuando toda aquella mentira terminara de quebrarla por dentro.Por eso tomó una decisión inmediata: iría al departamento donde había vivido antes, aquel lugar que llevaba tiempo prácticamente abandonado y que, por primera vez, necesitaba más que cualquier otra cosa. Necesitaba estar sola, necesitaba pensar, necesitaba llorar sin que nadie pudiera verla.Cada vez que recordaba las palabras de Arthur, sentía que algo le quemaba el pecho. Sebastian no estaba enfermo. La frase se repetía una y otra vez dentro de su cabeza, chocando contra los recuerdos de aquellos meses en Tokio y haciendo que

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