LOGINMientras el avión se preparaba para el viaje, Elena regresaba a su país. Había utilizado el trayecto para revisar los mensajes de Gala y organizar las reuniones que tendría al llegar. Su equipo jurídico le había adelantado que los documentos parecían consistentes, pero ella necesitaba escuchar las c
La oficina de Damian Müller permanecía sumida en una penumbra casi absoluta, interrumpida únicamente por la luz fría de las pantallas y la lámpara que iluminaba los documentos extendidos sobre su escritorio. Tokio dormía al otro lado de los ventanales, pero él llevaba horas revisando informes que, e
—¿Quieres que te ayude a conseguir asesoría jurídica independiente o prefieres hablar primero con tu equipo? —preguntó Damian, manteniendo las manos a la vista y dejando que fuera ella quien determinara el siguiente paso—. Puedo facilitarte un contacto, pero no haré ninguna llamada en tu nombre sin
—Elena, necesito que veas esto ahora mismo. Adrián Beaumont acaba de aparecer públicamente y está haciendo una declaración sobre tu familia; su abogado ha entregado documentos a varios medios y asegura que tiene derecho al setenta por ciento de tus bienes —explicó Gala con voz tensa, mientras al fon
El silencio que se extendió entre Elena Hart y Damian Müller parecía contener todas las palabras que ninguno había pronunciado durante los últimos dos años. Frente a ellos, Tokio resplandecía bajo el cielo nocturno, con miles de ventanas iluminadas y las estrellas asomándose entre la claridad de la
Sebastian King llevaba casi una hora sentado detrás del escritorio de su despacho, con varios documentos abiertos frente a él y la atención puesta en una pantalla que no había dejado de consultar desde la mañana. El viaje de Elena al extranjero le había permitido disfrutar de unos días junto a su hi







