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last update publish date: 2026-09-12 04:56:29

La rubia calló y su boca quedó abierta, sus ojos de un color miel muy bonito se desenfocaron y tembló, sus manos se aferraron al podio y su garganta se tensó.

―Sabe que el gen y los alelos son diferentes, ¿verdad? ―cuestionó con retintín, levantándose de su asiento y doblando los brazos bajo sus pectorales.

―Sí, sí, por supuesto.

―Claro, es algo básico, ¿verdad? Así que, haga el favor de explicarlo ―indicó Logan, su voz cada vez más sombría y la dureza de su rostro hizo que un escalofrío me atr
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  • La favorita del Profesor   123

    Tomé mis típicas sandalias de tacón, peiné mi cabello sin hacer nada por él, más que estilizarlo para que no me cubriera el rostro y me maquillé lo justo, resaltando mis pestañas. Algo sencillo, funcional.Y… sensual, porque no me puse sujetador. Mis pechos se admiraban con claridad bajo la tela, desde los picos rosados, hasta la forma y caída de mis mamas.Contuve el aliento y luego solté mis miedos e inseguridades.Pese a que jamás estuve desnuda por completo frente a Alistair, para ese instante, sus ojos me repasaron varias veces, su boca me lamió íntimamente, sus dedos se metieron en mi interior y, en ese instante… solo quería sentirlo de lleno, pujando dentro de mi sexo.Me pellizqué los pezones como en aquella primera vez en la que Lorena lo hizo, ese día en el que él se interesó en mí.Engullí mis emociones y sacudí la cabeza.El timbre interior sonó.Le sonreí a mi reflejo, giré sobre mis pies y me dirigí directo a la puerta. La abrí sin duda y, tras un bonito ramo de rosas ro

  • La favorita del Profesor   122

    El corazón me palpitó en la garganta. Me preparé, estudié, presenté cada requisito y… El mensaje con la respuesta capaz de cambiar mi vida parpadeaba frente a mis ojos, en la bandeja de entrada del correo.Aspiré hondo, desenrosqué las manos y me incliné sobre la portátil.Un día, un día le bastó al doctor Wilson para decidir quién, dentro de los candidatos, podría servir como su ayudante.Me relamí con ansiedad y… Moví el dedo, abrí el correo, mi corazón se detuvo, mi boca se secó y la gravedad me aplastó contra el sofá.«Estimada Niki Sanz:Reciba un cordial saludo.Nos complace informarle que, tras el proceso de evaluación correspondiente, ha sido seleccionada para desempeñarse como Auxiliarde Profesor y ayudante del doctor Wilson Crow, en la carrera de Biología.Su nombramiento será vigente a partir del veinte de marzo del presente año, y entre sus funciones se incluyen…»Me perdí en las palabras, la vista se me nubló, dos gruesas lágrimas empaparon mis mejillas, mi cuerpo se afl

  • La favorita del Profesor   121

    ―Tampoco quiero alejarme ―aseguré con una sonrisa dulce.Me estiré sobre mis temblorosas piernas y lo abracé con mi cabeza en el hueco de su cuello, donde pude aspirar su exquisito aroma a pino y su propio almizcle.Sus manos me rodearon y me apretaron en un gruñido gutural.―Ya no te puedes escapar ―rugió y su voz dura y exigente estremeció todo mi ser―. ¡Eres mía, Niki!―Lo sé, soy toda tuya, así como tú eres mío.Inhaló hondo y se quedó un largo rato quieto, antes de separarse, repasarme por algunos segundos y asentir.―Bien, solo esta semana, una semana te doy, mi novilla, después…Sonrió, una de sus sonrisas maliciosas, pese a que sus ojos gélidos capturaron mi corazón y me derretí de amor por dentro.Esas combinaciones de su carácter mancillaron mi cerebro y mi masa gris salió del juego.Pero lo cierto es que no nos separamos. Alistair estuvo a cada segundo. Me llamó, tanto por videollamadas como por llamadas normales, también envió mensajes. La mayoría eran para preguntar cómo

  • La favorita del Profesor   120

    Temblé, mis labios abiertos, mis ojos sin distinguir formas. Su boca descendió y me besó con ardor, con deseo, mientras se movía como un animal y se frotaba contra mi sensibilidad, sin dejar que el agua retrocediera, que la energía me consumiera.Lo abracé con las manos y las piernas, le devolví el beso entre estremecimientos violentos.Gruñó por lo bajo, me mordió el labio, se tensó, su vientre se cinceló, sus pectorales pegados a mis senos que lagrimearon con furor y… se corrió. Su calor reventó entre mis pliegues, su punta buscó mi calor y chorros espesos y calientes empaparon mi candor.Nos separamos para respirar, sin soltarnos, pese a que la bala salió disparada cuando su orgasmo intensificó el mío y mis paredes lo rechazaron con las contracciones.Lo abracé con fuerza, me aplasté contra su torso, sin retener el remolino de emociones y sensaciones que me provocó su carácter, su excitación, su cuido y su hombría.―Lo quiero, te quiero… Quiero que me tomes, quiero que me inundes,

  • La favorita del Profesor   119

    Quería que sus gruesas venas que se dilataron con cada lamida palpitasen para mí hasta que su semen estallara en mi rostro.―Mira, de haber sido la asiática callada, ni siquiera hubiera tenido que bajarse las braguitas para que me emocionara y le pidiera que me dejase adorarla. Esa niñita está más buena que el pan. Ya quisiera que mi mujer tuviera sendas tetas. Y esos ojos verdes alargados… ¡Mierda!, esa sí es una hembra. Aunque se ve apretada. Ya te digo yo que con lo callada que es, hay una de dos, o es virgen y solo pensar en desflorarla me pone a mil, o es una putita que solo aparenta ser remilgada.Se rio profundo.Mi ceño se frunció, pero ignoré sus palabras. No me importó, no cuando Alistair se tensó diferente, se adelantó en al escritorio y su respiración cambió por completo a medida que el otro profesor hablaba de mí.No había nadie más en la universidad medio asiática con ojos verdes. Era yo, sin duda.Asustada por los celos que florecieron en mi profesor favorito, lo empujé

  • La favorita del Profesor   118

    Hipnotizada, me acerqué y lo tomé con una mano. Me relamí para remojar bien mis labios y lo besé. Primero la punta. Alistair se tensó desde los muslos hasta el torso y un gruñido muy bajo resonó en su cuerpo.Gemí sin voz. Mis labios descendieron por su torso, en pequeñas succiones. No sabía si estaba haciéndolo bien, pero seguiría de cualquier manera hasta que eyaculara entre mis labios.Me embebí con el rocío de su punta que, lejos de saberme mal, me embriagó por completo, me hechizó y perdí la cabeza.Lo besé, restregué mis labios en besos húmedos y calientes por todo su tronco, por su capullo e incluso la base. Recorrí las venas con la lengua y presioné en la punta.Ronroneó y su mano bajó para acariciar mi cabeza y, se removió un poco para llevarme contra su miembro para meterse entre mis labios.Lo tomé, seguí sus indicaciones y lo succioné como una dulce paleta. Pasé la lengua por el filo de su capullo y el ligero temblor en su vientre, así como las gotas de rocío, me alertaron

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