Share

CAPITULO 4

Author: Anne Mon
last update publish date: 2023-09-21 02:59:42

ANDREA

El hombre, de unos treinta años aproximadamente, destaca por su impecable apariencia. Es alto y su cabello castaño claro está peinado hacia atrás, mientras que sus cautivadores ojos azules observaban el mundo con cautela.

―Buenos días, señorita ―saluda en un tono serio.

―Amm… ―titubeo, ―buenos días, soy Andrea, me puede llamar…

―Siéntese, por favor ―indica con un gesto de su mano para que vuelva a la silla.

Ni siquiera me di cuenta en qué momento me había puesto de pie. Senti una mezcla de emoción y ansiedad, volví a sentarme frente a él.

―Me dijeron que está muy interesada en el trabajo, incluso me dieron buenas recomendaciones de usted.

―Oh, sí, sí ―continúo temblando, ―quiero decir que sí, estoy muy interesada en el trabajo de cuidadora.

El señor McKibbon me interrumpa, su mirada intensa se clava en mí.

― ¿Y tiene experiencia cuidando niños? ―Se acomoda en su silla, apoyando la espalda en el respaldo y mirándome desde esa distancia.

Mis piernas tiemblan, agradezco estar sentada y no flaquear en este momento. No podía mentirle; él se daría cuenta después o lo averiguaría en algún momento.

―Bueno, no exactamente, pero estoy dispuesta a aprender y hacer lo mejor que pueda ―forzo una sonrisa, ya que mis nervios no me permiten más.

―No necesito a alguien que se esfuerce, y mucho menos a una aprendiz. ―Sonó molesto, aunque su rostro sigue serio. ―Necesito a alguien con experiencia. Mis hijos son lo más importante para mí, y no puedo dejarlos en manos de alguien que quizás no sepa cuidarlos adecuadamente, porque tal vez ni ella sepa cuidarse a sí misma.

Sus palabras me hirieron profundamente y no sé porque, ni siquiera lo conozco, fue casi como una bofetada. ¿Qué estaba tratando de decir? El ambiente se ha vuelto incómodo, ya no lo veo atractivo, aunque continúa estándolo. Ahora me cae mal este hombre; ¿quién se cree para juzgarme? No sabe nada de mí.

―Lo comprendo, señor ―trato de no mostrar irritación; ―pero realmente estoy dispuesta a…

―No creo que sea adecuada para este trabajo, ―me vuelve a interrumpir sin prevención ―Sin ofender, pero parece muy joven y carece de experiencia. Busco a alguien maduro y centrado en la tarea que realizará. Gracias por venir, señorita. Hablaré con el padre de su amiga para evitar cualquier malentendido.

¿Me está despidiendo así de simple sin antes contratarme? Ni siquiera me entrevistó, ¿o fue esto una entrevista? No preguntó nada de mi vida o algo relacionado. Tal vez no exista mucha información sobre mí, pero al menos debió averiguar algo. Parece que solo le interesa eso, la experiencia y la edad.

Pensé que tenía asegurado el trabajo, pero evidentemente no es así. A pesar de haber sido recomendada por el padre de Danna, eso tampoco ayudo en absoluto. ¿Qué voy a hacer ahora?

Desilusionada, me levanto de la silla.

―Perdón por haberle quitado algo de su tiempo ―digo antes de salir de la habitación.

No volví a mirarlo a los ojos, así que, sin mirar atrás, abandono la oficina. Me doy cuenta de que la primera impresión que tuve de él estuvo lejos de la realidad. La belleza exterior no garantiza una personalidad agradable. Es un hombre que se siente intocable y superior a los demás. Su atractivo no le sirve de nada, siendo tan frío e indiferente con todo mundo.

*****

DAVID

No debí hablarle así a esa joven, pero estaba claro que no estaba preparada para lo que estoy buscando, y además, era muy joven, demasiado, diría yo. Sé que le pregunté a Sam acerca de su edad, y me dijo que era casi de la misma edad que su sobrina, pero no imaginé que se vería tan joven. ¿La rechacé por eso o por lo bonita que es?

No, claro que no. No vi eso en ella para nada. Solo estoy buscando una niñera, y no necesito ver su belleza para aceptarla como cuidadora de mis hijos. Por Dios, qué tonterías pienso. Fue mejor haberla rechazado. Como le dije, no es adecuada para el empleo. Eso significa que debo seguir buscando y debo apresurarme; los gemelos no pueden estar tanto tiempo sin una niñera.

Salgo de la oficina y mientras camino, llamo a Samuel. Tarda en responder, estoy por cortar cuando lo hace.

― ¿Qué pasa? ¿Cómo salió la entrevista? ―Estoy por responderle, pero agrega, ―espera, ¿tan rápido acabó? ¿Qué tal la chica?

―Si dejaras de hacer tantas preguntas, podría explicarte ―le digo. ―Y no, no fue tan bien como creías, era de esperarse.

― ¿De qué hablas? ¿Qué tenía de malo la chica?

―Pues no tiene experiencia y se ve muy joven.

― ¿Y eso qué?

― ¿Cómo que eso qué? Pues que no quiero dejar a mis hijos con alguien irresponsable.

― ¿Por qué dices eso? Ni siquiera la conoces o, ¿acaso investigaste sobre ella? ¿Averiguaste si es una universitaria fiestera, de esas chicas que no toman nada en serio?

―No y no ―suspiro hondo.

―Entonces no entiendo por qué no la contrataste.

―Ya te dije. ―Estoy perdiendo la paciencia.

Puede que él no me entienda, es soltero y no tiene hijos, lo único que tiene es la familia de su hermana, y muy pocas veces ha sabido el sentido de la responsabilidad cuando se trata de su sobrina.

― ¿Por qué es joven? ―se ríe. ―Eso es absurdo, David. Si ella quiere, te puede demandar por negarle un empleo solo por parecer joven. Tengo entendido que ella es mayor de edad y no necesita la autorización de sus padres.

―No solo por eso, te dije que la chica no tiene experiencia…

―Eso también es una tontería. ¿Cuántos jóvenes a esa edad tienen experiencia en un empleo? ―Se escucha un rechinido de una puerta y después el sonido de una silla, como si se hubiese sentado. ―Lo que quiero decir es que te viste muy grosero en el momento que la rechazaste. No necesito estar allí para saberlo; te conozco y sé cuando algo no cumple tus expectativas. ―Suspira y se toma unos segundos. Mientras tanto considero sus palabras. ―Pero si quieres, podemos buscar por otro lado. Está bien, solo esta vez debemos aclarar lo de la edad. Yo digo que lo hagamos para que no hagas perder el tiempo a la siguiente chica. Me imagino que esa joven dejó todo para ir hasta allí contigo, debió estar segura de que le darías el trabajo porque iba recomendada por una persona cercana. No te preocupes por mi cuñado, yo le explico.

Samuel sonó molesto casi toda la llamada, y yo no pude hacer más que decirle que después hablábamos. Entiendo que él dará la cara para que no se sienta mal su familia por la chica, ya que él fue el primero en proponerla como niñera.

No tengo tiempo para lamentarme por algo que no es de mi interés. Hasta ahora, no me arrepiento de haberle dicho que no.

Continue to read this book for free
Scan code to download App
Comments (1)
goodnovel comment avatar
Elvira Portillo
pobre, normal contrato, todo mal Andrea
VIEW ALL COMMENTS

Latest chapter

  • La niñera del millonario    EPÍLOGO

    SEIS MESES DESPUÉSANDREAHoy es el día de mi graduación. Estoy muy contenta, no solo porque hoy cierro una etapa y comienzo otra, sino por todas esas personas que están ahora a mi lado.Después de quedar sola, sin mis padres y mi tía, quien me cuidó por muchos años, y tras haber terminado en la calle, nunca pensé que la vida me diera este enorme regalo: tener la familia que siempre quise tener.A pesar de todas las cosas que hemos pasado David y yo, ahora estamos aquí, juntos y amándonos, cuidando de nuestros pequeños mellizos. Aunque todavía siento la pérdida de mi bebé no nacido, tengo la esperanza de que algún día vuelva a quedar embarazada y por fin darle ese hijo a David.Aunque él no me lo ha pedido, siento que él también deseaba ese bebé tanto como yo, sin haber sabido que venía. Esa noticia nos cambió, nos dio un fuerte golpe que nos sacudió, pero eso fortaleció nuestra relación.Cuando dicen mi nombre, salgo de mis pensamientos y lo siguiente que hago es ponerme de pie. Dejo

  • La niñera del millonario    CAPITULO 148

    ANDREAMientras camino por el camino de piedra que lleva hasta la puerta principal, pienso qué diré si es David quien abre. Espero que sea la chica del servicio de limpieza la que me reciba.Me detengo y, cuando estoy por tocar, oigo risas al fondo, luego unas voces de niños. Las reconozco de inmediato, son Alexia y Axel, seguro en una de sus discusiones de hermanos. Me alejo de la puerta y camino por el pórtico, doblo en la esquina y sigo el sendero que lleva al patio al lado de la casa de campo.Conozco el lugar, por eso sé que allí está el patio donde suelen jugar los niños. Me detengo en seco y mis ojos se llenan de lágrimas cuando los veo. Alexia y Axel están pateando un balón de fútbol.Un sollozo se me escapa y velozmente me cubro la boca para que no me escuchen.—Andrea… —La voz de David llega a mis oídos. Debe de estar parado detrás de mí. Me encuentro con sus ojos cuando me giro, están llenos de sorpresa y alivio.—Hola… —digo, mi voz se quiebra por la emoción—. Solo quería v

  • La niñera del millonario    CAPITULO 147

    OTRO MES MÁSANDREAHe ido mejorando con mis ejercicios, ya puedo dar mis pasos por mí sola. Claro, ahora uso un bastón, pero el médico dice que eso solo será por un tiempo. Me ha dicho que lo he hecho bien y que, quizás en un par de meses o menos tiempo, caminaré sin apoyo de nada.Estoy muy contenta por ese lado, pero mi corazón todavía se siente vacío. Es como si en mi pecho hubiera un hueco enorme que nada consigue llenar. Las únicas personas que pueden llenarlo se han ido.Entiendo que David quiso también tomarse su tiempo; sin embargo, no pensé que se iría fuera de la ciudad y por un buen tiempo. Danna se enteró por su tío y me contó lo que él le dijo. Aunque no me atreví a preguntarle dónde se encuentran ahora, mi ansiedad no se evapora, y ahora quiero saber con más ganas en qué lugar se encuentran.—Danna —la llamo, cuando entro a la cocina. Está ayudando a cocinar un postre. Ella deja la charola y se gira para verme—. ¿Tienes un momento?—Sí, dime, ¿te ha dolido la pierna otr

  • La niñera del millonario    CAPITULO 146

    DOS SEMANAS DESPUÉSDAVIDEl tiempo ha pasado más rápido de lo que espere. La rutina diaria, aunque a veces agotadora, me ha dado una sensación de estabilidad. He dedicado más tiempo a mis hijos, a sus actividades y sus necesidades. Hemos tenido momentos de risa y alegría, pequeños destellos de felicidad que me recuerdan por qué sigo adelante.Una tarde, mientras mis hijos juegan en el jardín, Alexia me mira con esos ojos grandes y curiosos.—¿Crees que Andrea está feliz, papi? —pregunta de repente.Detengo un momento lo que estoy haciendo, pensando en cómo responderle. Quiero que entienda la complejidad de la situación, pero también quiero seguir manteniéndole esa esperanza.—Creo que Andrea está muy feliz, cariño. Ella es fuerte, sé que está haciendo todo lo posible para volver a ser la misma de antes.—Ella debe estar más feliz que nosotros, porque yo todavía no me siento super alegre, me hace mucha falta Andrea.—Ven aquí —le digo, dejo el periódico sobre la mesa y tomo a mi hija

  • La niñera del millonario    CAPITULO 145

    DAVID El mensaje llegó como un rayo en medio de la tormenta, un destello inesperado que cortó el aire denso. Lo leí una, dos, tres veces, sin poder creerlo. No es que hubiera perdido la esperanza de que Andrea me buscara, pero el mensaje me dejó perplejo, como si una parte de mí se resistiera a aceptar la realidad.—¿Se puede? —La voz de Samuel me saca de mi ensimismamiento. Llama a la puerta y le hago un gesto para que entre. —Todavía sigues con eso. Hace como dos horas que recibiste ese mensaje y no has soltado el móvil ni un segundo.Samuel estaba allí cuando el mensaje de Andrea llegó. Ahora ha vuelto y me encuentra aún aferrado al teléfono, como si soltarlo significara perder el contacto con ella.—¿Te atreviste a responderle? —continúa, con esa mezcla de curiosidad y preocupación que solo un amigo verdadero puede mostrar.—Sí, lo hice —respondo, trato de sonar más seguro de lo que me siento.Me llevo un buen rato responderle, estuve buscando las palabras correctas. Desde entonce

  • La niñera del millonario    CAPITULO 144

    ANDREACuando quedo sola en la habitación, decido hacer lo que Danna me recomendó. Siento que es la mejor manera de expresar mis sentimientos y quizás, de abrir una puerta hacia una esperanza. Tomo el celular de Danna que me presto, y comienzo a escribir un mensaje de texto.David, tal vez llevemos días sin hablarnos y venos, sé que al alejarme esto ha sido difícil para todos. Quiero que sepas que nunca fue mi intención lastimarlos. Necesitaba tiempo para sanar y sigo necesitando ese espacio, espero puedas entenderlo. Ambos necesitamos esto, necesitamos una recuperación tanto física como mental. Sin embargo, no hay un solo día en que no piense en ti y en los mellizos.Alexia y Axel deben estar muy preocupados, lo sé, y perdón por eso. Ellos son muy jóvenes para comprender, pero son muy inteligentes y saben escuchar si te sientas con ellos y les explicas el motivo de mi ausencia, al final sé que entenderán. Me duele no estar allí y despedirme de ellos, como debí haberlo hecho. A veces,

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status