MasukPOV: Cecilia HernándezEntré al baño intentando convencerme de que todo había terminado. Cerré la puerta detrás de mí y apoyé las manos sobre el lavabo mientras respiraba profundamente. Todavía sentía la garganta sensible y cada vez que tragaba podía percibir el dolor que había dejado la presión de aquellos dedos sobre mi cuello. Levanté lentamente la mirada hacia el espejo y me quedé inmóvil.Las marcas estaban allí.Varias zonas rojizas rodeaban mi cuello y algunas comenzaban a tomar un tono más oscuro. Pasé los dedos con cuidado sobre una de ellas y una sensación desagradable recorrió mi cuerpo. Volví a mirar mi reflejo y, por primera vez, vi realmente lo cerca que había estado de morir. Mis ojos todavía estaban húmedos y mi rostro había perdido todo el color. Parecía otra persona. Una versión de mí que había visto algo que no podía olvidar.Bajé la mirada y respiré profundamente.—¿Qué voy a hacer ahora...? —murmuré.No obtuve ninguna respuesta.Entonces mi teléfono comenzó a sona
POV: Cecilia HernándezLo miré fijamente, pero esta vez no había miedo en mis ojos. Había conmoción. Una profunda melancolía que se mezclaba con el impacto de haber reconocido finalmente aquel rostro. El hombre que tenía frente a mí ya no era un extraño. Era el padre de Adriana. El mismo hombre que había visto derrumbarse frente a mí aquel día, el mismo que había recibido de mis labios la noticia más dolorosa de su vida.—Ahora sí lo recuerdas, ¿verdad?Su voz quebró el silencio de la habitación.No respondí.—Te acordaste de que asesinaste a Adriana.Mis ojos se abrieron ligeramente.—Tú la mataste —continuó, con una rabia que parecía haber permanecido intacta durante todos aquellos años—. Me mentiste. Dijiste que podías salvarla y yo te creí. Te creí porque pensé que eras una doctora, porque miré tus ojos y vi esperanza. Pero me engañaste. Me hiciste creer que mi hija iba a vivir y después me dejaste solo en esta vida.Sentí un nudo en la garganta.—Yo nunca quise engañarte...—¡Aho
POV : Cecilia Hernández No podía gritar. Lo intenté con todas mis fuerzas, pero la mano del hombre cubría mi boca mientras su otro brazo me sujetaba con una fuerza que me impedía moverme. Sentía su respiración cerca de mi oído y el corazón me golpeaba con desesperación dentro del pecho. Intenté clavarle las uñas, moverme, patearlo, cualquier cosa que pudiera hacer para llamar la atención de los guardias, pero él parecía anticiparse a cada uno de mis movimientos. El miedo comenzó a recorrerme el cuerpo cuando comprendí que nadie podía escucharme. Los guardias estaban afuera y yo no encontraba la manera de alertarlos. Tenía que liberarme antes de que fuera demasiado tarde.Entonces reuní todas las fuerzas que tenía y lancé un golpe directo contra su abdomen.El hombre soltó un gruñido y su cuerpo se dobló ligeramente por el impacto. Aproveché aquel segundo para apartarme de él y corrí unos pasos antes de girarme. Mi respiración estaba completamente descontrolada y mi pecho subía y baja
Capítulo 362POV — Cecilia Hernández—¿Quién eres?Esperé una respuesta al otro lado de la línea, pero lo único que escuché fue el silencio. Fruncí el ceño y aparté un poco el teléfono de mi oído, pensando que quizá la llamada se había cortado por algún problema de señal.—¿Quién eres? —repetí.Esta vez tampoco hubo respuesta.La llamada terminó.Me quedé mirando la pantalla durante varios segundos, completamente inmóvil.—¿Qué demonios...?Volví a comprobar el número, pero no lo reconocí.Mi mente comenzó a repasar las palabras que acababa de escuchar.Al fin volviste.Vas a pagar por todo.Sentí un escalofrío.¿Quién podía saber que había regresado?La primera persona que apareció en mi mente fue Rayner.Tenía que ser él.Después de todo, era quien había estado causando problemas durante tanto tiempo. El último incidente tampoco había sido precisamente algo que pudiera olvidar con facilidad. Si algo había aprendido sobre Rayner, era que no parecía el tipo de hombre que aceptaba una
POV - Liam AzacelCuando entré en la habitación, encontré a Ece recostada sobre la cama, abrazada a una almohada y con la mirada perdida en algún punto del techo. No sabía qué estaba pensando, pero había algo extraño en su expresión, una tristeza silenciosa que no lograba entender. No quise preguntarle todavía. Simplemente caminé hacia ella y, sin darle tiempo a protestar, me lancé sobre la cama a su lado y la rodeé con mis brazos, atrayéndola contra mi pecho.—Tengo que irme a Ciudad M.Sentí cómo su cuerpo se tensaba ligeramente entre mis brazos. Bajé la mirada hacia ella y continué antes de que pudiera preocuparse demasiado.—Debo viajar allí por unos asuntos, pero solo será por una semana. Después regresaré.Ece levantó la mirada hacia mí. Intentó disimularlo, pero pude notar inmediatamente cómo su expresión se apagaba un poco. Asintió despacio y volvió a acomodarse contra mí.—De acuerdo...Hizo un pequeño puchero.No pude evitar sonreír.—No me digas que estás molesta.Ella negó
POV : Cecilia Hernández Después de permanecer unos minutos más en la habitación, decidí bajar al comedor.Todavía no terminaba de acostumbrarme a mi nueva apariencia. Cada vez que pasaba frente a un espejo, mis ojos se iban directamente hacia mi cabeza rapada y tenía que recordarme que aquello era temporal. Mi cabello volvería a crecer. Liam me lo había repetido tantas veces que prácticamente había conseguido grabármelo en la cabeza.Cuando llegué al comedor, encontré a mi abuelo sentado a la mesa.Apenas levantó la mirada y me vio, una sonrisa apareció en su rostro.—Así que finalmente decidiste quitarte la gasa.Llevé una mano a mi cabeza.—Y también todo el cabello.Mi abuelo soltó una pequeña risa, aunque enseguida su expresión se volvió más tierna.—Has pasado por mucho, Cecilia. Y aun así sigues aquí, caminando por esta casa como si nada hubiera ocurrido. Eres más fuerte de lo que crees.Sonreí ligeramente.No sabía si realmente era fuerte o simplemente había aprendido a seguir







