เข้าสู่ระบบLa luz de la mañana se coló por las altas ventanas, golpeándome directamente en el rostro. Gemí, dándome la vuelta… solo para quedarme paralizada.
Seguía con el vestido de novia.
Tenía el cabello hecho un desastre, el maquillaje corrido y la garganta seca. El pánico me invadió al instante. Oh no… ¿qué hora es?
Busqué mi teléfono en la mesita de noche, entrecerrando los ojos para ver la pantalla.
9:30 a. m.
—Mierda —murmuré, lanzándolo sobre la cama. Aria y yo se suponía que nos reuniríamos anoche, para cambiar de lugar antes de que alguien lo notara. Pero nunca apareció. O tal vez me quedé dormida. De cualquier forma… sigo atrapada aquí.
Mi corazón empezó a latir con más fuerza.
La puerta se abrió con un leve chirrido.
Edrick entró, impecable como siempre, con una camisa oscura y pantalones perfectamente ajustados. Su mirada recorrió mi cuerpo, tranquila… pero imposible de descifrar.
—¿Por qué no estás lista? —preguntó.
Mis ojos se abrieron de par en par.
—¿Lista para qué?
Alzó una ceja.
—¿Olvidaste lo que te dije anoche? Que estuvieras lista por la mañana.
Parpadeé, tratando de recordar. Sí dijo algo… pero no le presté atención porque asumí que Aria y yo ya habríamos cambiado de lugar para entonces.
—Yo… eh… no sabía que te referías a tan temprano.
—Cámbiate —dijo simplemente, antes de darse la vuelta y salir.
Solté un suspiro tembloroso, presionando la palma contra mi pecho.
Genial. Simplemente genial. Seguía atrapada en este desastre.
Después de una ducha rápida, me puse un vestido sencillo color crema y recogí mi cabello en un moño suelto. Cuando entré en su estudio, Edrick ya estaba ahí, apoyado contra el escritorio, deslizando los dedos por su tablet. Parecía la definición de control absoluto.
—Siéntate —dijo sin levantar la vista.
Me senté, intentando no moverme demasiado. Mi teléfono vibró en mi regazo. Miré. Ningún mensaje nuevo. Ya había llamado a Aria cinco veces.
Nada.
Realmente no iba a aparecer.
Apreté la mandíbula, con la rabia y el miedo mezclándose en mi pecho.
—¿Qué hacemos aquí? —pregunté. No me sorprendía que un hombre como él trabajara al día siguiente de su boda… pero ¿por qué me necesitaba aquí, arreglada, sentada con él?
—Esperamos a alguien —respondió vagamente.
Mi corazón se hundió. ¿Habrá descubierto la verdad? Tal vez encontró a Aria anoche… y ahora está listo para desatar su furia.
Antes de que pudiera perderme en mis pensamientos, la puerta se abrió otra vez.
—Señor —dijo una voz.
Me giré… y me quedé helada.
Jason.
Mi exnovio. El que juré no volver a ver jamás. Las imágenes de él besando a Becca invadieron mi mente. Estaba ahí, con un traje impecable, sosteniendo una carpeta, sus ojos abriéndose ligeramente al verme.
Mi estómago cayó en picada. ¿Está aquí para desenmascararme? Porque si alguien podía distinguir entre Aria y yo… era Jason.
No. No, no, no.
Tal vez… solo trabaja para Edrick.
Jason se quedó inmóvil junto a la puerta, aún sujetando la carpeta. Su mirada se quedó en mí más tiempo del debido, como si intentara reconocer algo que no lograba nombrar.
—Señor —repitió finalmente, dirigiéndose a Edrick… aunque por poco tiempo. Sus ojos volvieron a mí, esta vez más despacio, más agudos.
Mis manos se humedecieron. Forcé una sonrisa tensa y aparté la mirada, fingiendo interés por el jarrón sobre el escritorio.
Por favor, no me reconozcas. Por favor.
—Deja los documentos sobre la mesa —ordenó Edrick, sin apartar la vista de su tablet.
Jason obedeció, pero dudó al caminar. Podía sentir su mirada quemándome otra vez, curiosa… casi sospechosa.
Quería desesperadamente saber qué pasaba por su mente. ¿Sabía a cuál de las dos estaba mirando?
Mi garganta se secó.
Cuando finalmente levanté la vista, nuestras miradas se encontraron. Frunció ligeramente el ceño, separando los labios como si fuera a decir algo.
—¿Hay algún problema? —la voz tranquila de Edrick rompió el silencio.
Jason parpadeó y apartó la mirada.
—No, señor.
Exhalé suavemente, obligando a mi corazón a calmarse. Bajé la cabeza, apretando la tela de mi vestido.
Pero podía sentirlo.
Su confusión. Su sospecha.
Sabía que algo no estaba bien.
El aire entre nosotros era pesado, denso. No sabía si quería huir… o desaparecer.
Jason se enderezó, aclaró la garganta y volvió a dirigirse a Edrick.
—¿Procedo con los documentos de la fusión, señor?
—Sí. Los revisaremos después de la reunión.
Jason asintió, pero antes de salir, me lanzó una última mirada. Esta vez más larga. Sus ojos se estrecharon ligeramente, como si intentara despojarme de cualquier máscara.
Y en ese momento… lo supe.
Sospechaba.
La puerta se cerró tras él, y solté el aire que no sabía que estaba conteniendo. Mis manos temblaron mientras las frotaba.
Esto no puede estar pasando. No él. No aquí.
Si Jason descubría quién era realmente… todo se derrumbaría.
En cuanto se fue, el silencio volvió a caer. Edrick ni siquiera levantó la vista.
—Nuestras cosas ya están cargadas en el jet. Salimos en treinta minutos.
Levanté la cabeza de golpe.
—¿Q-qué?
Por fin me miró. Su expresión, tan tranquila como siempre.
—Para nuestra luna de miel. ¿Ya lo olvidaste? —sonaba irritado, como si fuera una inútil.
Mis labios se entreabrieron, pero no salió ninguna palabra. ¿Luna de miel? ¿Salir del país con él?
Mi corazón se hundió.
Antes de que pudiera reaccionar, ya se alejaba, dando instrucciones en voz baja por teléfono. Me quedé inmóvil hasta que sus pasos desaparecieron.
Entonces el pánico me golpeó.
Corrí de vuelta a la habitación de invitados, tropezando con el vestido. Tomé mi teléfono y marqué a Aria otra vez.
Buzón de voz.
Otra vez.
Nada.
—Vamos, Aria… contesta. Por favor —susurré, con la voz quebrándose.
Llamé a mamá.
Contestó al segundo tono.
—¡Mamá!
—¿Alina? —bostezó. Claro… seguía en la cama.
—¡Aria tiene que volver ya! Edrick planea salir del país conmigo… bueno, con ella… en unos minutos, para nuestra… su luna de miel.
—No, no, no… no puedes irte de luna de miel con su esposo —dijo.
Puse los ojos en blanco.
—Espera, voy a llamarla —y colgó.
Minutos después, me devolvió la llamada.
—He intentado comunicarme con ella. Tiene el teléfono apagado. ¿No habían quedado en cambiarse?
—¡Se suponía que volvería anoche! ¡Lo prometió! —mi voz temblaba—. Mamá, él cree que soy ella. Me está llevando de luna de miel. Yo no puedo…
—Cálmate, cariño —intentó decir, pero su voz también tembló—. Quédate quieta. Intentaré localizarla otra vez. No hagas nada impulsivo.
—Mamá—
Un golpe en la puerta me hizo saltar.
Me quedé congelada.
—Señora Vale —dijo una voz grave desde afuera. Jason—. El señor Vale dice que es hora de irnos.
Mi estómago se retorció. Miré a mi alrededor, desesperada. La cama intacta. El vestido cayendo sobre mis hombros. El teléfono en mi mano temblorosa.
No había salida.
El golpe se repitió, más firme.
—¿Señora Vale?
Tragué saliva, forzando aire a mis pulmones.
—Ya voy —susurré.
Y al girarme hacia la puerta, una fría verdad me golpeó.
Ya no estaba atrapada en la mentira de Aria.
La estaba viviendo.
Hasta que llegamos al jet privado, seguía teniendo la esperanza de que Aria apareciera. Me senté en uno de los sofás, con la mirada fija en la ventana.
Estaba temblando.
Y temía que lo notaran.
Mi ansiedad se disparó cuando Jason entró al jet junto a Edrick.
Confundida, fruncí el ceño y me acerqué a Edrick.
—¿Por qué viene con nosotros? —susurré.
Edrick parecía molesto, pero respondió:
—Tenemos un negocio que cerrar. Y lo necesito.
Tragué saliva mientras volvía a mi asiento.
¿Puede este día empeorar?
Haciéndome pasar por mi hermana… en luna de miel… con mi ex sospechando.
Dios mío.
## Capítulo [Número]: [Título]**PERSPECTIVA DE ALINA**Arrastré los pies escaleras arriba hacia nuestro acogedor departamento. Clover estaba dormida, y también su niñera, Grace. Las dejé descansar en la habitación y me desplomé en el sofá de la sala.Ahí, lo dejé salir todo. Lloré mi dolor, lloré la pena de ver a mi familia tan devastada, de ver a mi mamá sufriendo tanto. Lo odio. Odio seguir amándolos. Recuerdo que cuando comencé una nueva vida como Liana, jamás pensé que los extrañaría ni por un segundo. Creía que los odiaba por todo lo que me habían hecho, que ya no significaban nada... pero ahora, justo aquí, supe que sigo siendo la misma Alina de siempre. No importaba que me hubiera cambiado el cabello y el rostro; sigo teniendo el corazón de la chica que amaba a su familia con locura. Y dudo que eso cambie alguna vez. Esto podría ser mi fin.Me desperté a la mañana siguiente con la cara hinchada de tanto llorar. Después de pasar una hora entera sumergiendo mi rostro en agua hel
**PERSPECTIVA DE EDRICK**Ella seguía temblando.Y no, no me refiero a Aria, cuyo padre estaba en la UCI. Me refería a Liana, la mujer que estaba escuchando hablar de la familia de Aria por primera vez en su vida.¿Era simplemente una persona empática? ¿Pero qué tan profundo puede calar la empatía? Se veía completamente alterada. En los pasillos, mientras esperábamos a Aria y a la Sra. Dawson, lucía como si se estuviera obligando a sí misma a quedarse quieta; como si estuviera luchando por no salir corriendo hacia la UCI.Y ahora, mientras conducíamos de regreso, tenía las palmas de las manos apretadas entre las piernas para evitar que le temblaran. Su rostro estaba pálido. Todo parecía andar mal con ella. Se veía incluso más preocupada que Aria.¿Por qué? ¿Por qué le afectaba tanto?—Todo estará bien, él se recuperará —dije mientras dábamos la vuelta en la calle de Liana. A estas alturas, ya ni siquiera sabía a quién de las dos estaba consolando. Parecía que ambas lo necesitaban.—Gr
PUNTO DE VISTA DE ALINATodos dejaron de entrar en pánico por un instante y me miraron con expresión extraña. Sabía que no debía haber dicho que quería ir con ellos. Pero no pude evitarlo.—Quiero decir... siento que Aria está destrozada y va a necesitar apoyo.Esperé que mi excusa sonara convincente y no ridícula.—Oh, Liana, no tienes que preocuparte tanto. —Aria extendió la mano y me dio unas palmaditas en el hombro.—Insisto. Además, desde allí puedo irme directamente a casa.—Muy bien, ¿podemos dejar de perder el tiempo? —intervino Edrick.No supe decir si estaba sospechando de mí o simplemente estaba de mal humor. De cualquier forma, en ese momento no importaba.Subimos al coche y condujimos en completo silencio hasta el hospital.Hice todo lo posible por no entrar en pánico ni comportarme de forma extraña. Tenía que actuar con normalidad.Toda mi determinación se vino abajo en cuanto llegamos al pasillo y me encontré con mamá.Tenía el cabello completamente despeinado y las lág
POV de AlinaMe quedé de pie frente al lavabo, lavándome la cara por décima vez.No me importaba que todo mi maquillaje ya estuviera corrido y desastroso. Solo quería borrar la ansiedad.Había pasado de sentir tristeza por la abuela Vale a temer que estuviera a punto de revelar mi verdadera identidad."Otra vez está diciendo tonterías."Eso era lo que Aria había dicho. La mujer solía decir cosas sin sentido... pero ¿por qué tenían que ser tan precisas cuando se trataba de mí?La imagen de las manos temblorosas de la abuela Vale sujetando las mías se repetía una y otra vez en mi cabeza. La forma en que sus ojos apagados se habían iluminado en cuanto me vio. La seguridad con la que dijo que yo había regresado.Me aterraba.Apoyé ambas manos sobre el lavabo y contemplé mi reflejo.Liana Bennet me devolvía la mirada.Cabello distinto. Maquillaje diferente. Una presencia completamente nueva.Pero, debajo de todo eso, Alina seguía existiendo.Tal vez la abuela Vale me había querido lo sufic
POV de AlinaEmpezaba a arrepentirme de mi decisión.Qué demonios... me arrepentí desde el mismo instante en que salí de la casa de moda hace tres días, después de decirle a Aria que podíamos ser amigas.No estoy segura de lo que significa la amistad para ella. Juzgando por el tipo de persona que es, probablemente sea algo muy oscuro.Pero ahora, mientras miraba mi teléfono vibrar con su nombre apareciendo en la pantalla, mi arrepentimiento empezó a convertirse en curiosidad... y en una pequeña chispa de esperanza.Tal vez no había sido una mala idea.—¡Hola, Liana! —chilló con el entusiasmo de una adolescente.—Aria, ¿qué pasa?—¡Nada en especial! Solo que no nos hemos visto desde el martes. Así que estaba pensando... si no tienes planes esta noche, podrías acompañarnos a cenar en la Mansión Vale.¿Cenar? ¿En la Mansión Vale?No había vuelto a poner un pie en esa casa desde el día en que Aria me desenmascaró, me llamó mentirosa y me convirtió en la villana de la historia.¿Cómo demon
### POV de AlinaFastidiosa.Esa era la única manera en que podía describir cómo retumbaba la voz de Aria en mi cabeza. No dejaba de parlotear con estupideces como: «Ay, espero que Edrick no te estuviera molestando», y bla, bla, bla. No, perra, no me estaba molestando. De hecho, acaba de provocarme un dolor en el corazón que presiento que terminará conmigo. Y lo que es peor: hizo que volviera a sentir.Sí.Edrick, sentado aquí, escupiendo cuánto le dolió mi muerte, cómo seguía sufriendo, cómo creía que todo era culpa suya... Eso fue suficiente para hacer que mi corazón volviera a latir.—¿Liana? —Aria me dio un toque en el hombro y salí de mis pensamientos.—Lo siento —dije, volviendo a sentarme—. ¿En qué puedo ayudarte, Sra. Vale?—Oh, qué tontería —Aria se sentó a mi lado—. Llámame Aria. Todo eso de «Sra. Vale» es demasiado formal, ¿no crees? —soltó una risita.—Oh, de acuerdo. Entonces, ¿en qué puedo ayudarte?—Bueno, Liana, no es gran cosa. Es solo sobre lo que discutimos en la ga







