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POV AnahíBeatriz sonrió.—Sí, Anahí.Sentí que la sangre me hervía.Durante unos segundos no pude apartar la mirada de ella.No podía creer que aquella mujer estuviera detrás de todo.—¿Por qué? —pregunté.Beatriz no respondió.Simplemente se acercó.Antes de que pudiera reaccionar, levantó la mano y me dio una bofetada.El golpe hizo que mi rostro girara hacia un lado.Sentí inmediatamente el ardor en la mejilla.—¡Anahí!Escuché el grito de Pedro.Su voz estaba llena de miedo.Volví la cabeza hacia él.Mi hermano estaba llorando como un niño.Intentaba moverse, pero las cuerdas que sujetaban sus manos se lo impedían.—¡No la golpees! —gritó.Mi corazón se partió.Pedro todavía estaba convaleciente.No estaba completamente recuperado y, aun así, aquella mujer lo había utilizado para traerme hasta allí.Beatriz volvió a acercarse a mí.Yo podía sentir el calor de la bofetada en mi rostro.Tenía miedo. Muchísimo.Mis piernas temblaban y mi corazón latía con tanta fuerza que parecía qu
POV AnahíNo podía respirar.Sentía que el aire no llegaba a mis pulmones y que mi corazón estaba a punto de salirse de mi pecho.Todo había ocurrido en cuestión de segundos.Mi teléfono vibró sobre la mesa y, cuando miré la pantalla, descubrí que había recibido un mensaje de un número desconocido.Al principio pensé que se trataba de algún error.Pero entonces leí el contenido.Había una dirección.Y una orden.Debía llegar allí en quince minutos.Solo tenía quince minutos.Mis manos comenzaron a temblar mientras continuaba leyendo.Había una última advertencia.Si acudía a la policía o intentaba buscar a Antonio King, matarían a mi hermano.Sentí que la sangre abandonaba mi rostro.—No…Volví a leer el mensaje.Tal vez estaba entendiendo mal.Tal vez aquello era una amenaza vacía.Pero entonces llegó otro mensaje.Una fotografía de Pedro.Mi hermano aparecía sentado en una silla, con las manos atadas.Estaba llorando.Se veía aterrorizado.—¡Pedro!Me llevé una mano a la boca.Sentí
POV ANAHÍTal como lo había prometido el doctor, al día siguiente mi hermano recibió el alta.Cuando escuché aquellas palabras, sentí que por fin podía volver a respirar.Habían sido días horribles.Pero ahora estaba bien.Eso era lo único que importaba.Salimos del hospital juntos y, durante todo el camino de regreso a casa, no pude dejar de mirarlo.Mi hermano estaba sentado a mi lado, tranquilo, mirando por la ventana.—¿Estás cansado?Él negó con la cabeza y me sonrió.Yo le acaricié el cabello.—Me alegra tanto tenerte de vuelta.Cuando llegamos a casa, preparé algo de comer para los dos. Quería que aquel día fuera especial, así que también invité a Antonio.Había llegado el momento de presentarle a mi hermano.Cuando Antonio apareció en la puerta, mi corazón comenzó a latir más rápido.—Hola —saludó con una sonrisa.Mi hermano lo observó durante unos segundos.Luego sonrió.Antonio se agachó frente a él y comenzó a hablarle con naturalidad, sin tratarlo de manera diferente.—Así
POV ANAHÍMi hermano pronto sería dado de alta.Después de todo lo que había ocurrido, después de las largas horas de incertidumbre, las noches sin dormir y el miedo constante de que algo pudiera salir mal, finalmente podía respirar un poco más tranquila.Aún me costaba creer que estábamos tan cerca de regresar a casa.El hospital se había convertido prácticamente en nuestro segundo hogar durante aquellos días. Ya conocía los pasillos, el olor penetrante de los medicamentos y el sonido constante de las máquinas. Había aprendido a distinguir las voces de las enfermeras y hasta podía reconocer cuándo alguien se acercaba a la habitación de mi hermano.Pero aquella tarde todo se sentía diferente.Había esperanza.Antonio estaba sentado a mi lado mientras esperábamos noticias. Su presencia se había convertido en algo que necesitaba más de lo que quería admitir. Cada vez que sentía que la ansiedad comenzaba a apoderarse de mí, él encontraba la manera de tranquilizarme.A veces no necesitaba
POV AntonioTomé la mano de mi Tesoro entre las mías y entrelacé nuestros dedos.Por primera vez en mucho tiempo sentía que podía respirar tranquilo.Habíamos pasado por demasiadas cosas. Peleas, amenazas, secretos, personas que habían intentado separarnos y decisiones que me habían obligado a cuestionarme quién quería ser realmente.Pero ahora ella estaba a mi lado.Y yo había tomado una decisión.No iba a dejarla.—Vamos —murmuré, mirándola con una sonrisa—. Quiero salir de aquí contigo.Anahí asintió.Dimos apenas unos pasos hacia la salida cuando escuché la voz de mi abuelo detrás de nosotros.—¡Hijo, no te vayas!Me detuve inmediatamente.Giré el rostro y lo vi tambalearse.—¡Abuelo!Todo ocurrió demasiado rápido.Sus piernas dejaron de sostenerlo y cayó al suelo.Sentí que el corazón se me detenía.—¡Abuelo!Solté la mano de Anahí y corrí hacia él. Me arrodillé a su lado y lo sujeté antes de que pudiera golpearse contra el suelo.—¡Abuelo, mírame!Su rostro estaba pálido.Respira
POV ANAHÍMe solté de aquella mujer con un movimiento brusco. Sentía la sangre hirviendo en mis venas y las manos me temblaban de rabia.No sabía quién se creía para hablarme de aquella manera, mucho menos para intentar hacerme sentir inferior.La miré directamente a los ojos.—Déjame en paz.Mi voz salió más firme de lo que esperaba, aunque por dentro estaba hecha un nudo. Había soportado demasiadas cosas en los últimos días. La preocupación por mi hermano, el miedo de perderlo, la incertidumbre sobre mi futuro, reencontrarme con Antonio y ahora aquella mujer empeñada en recordarme que, para algunos, yo no era suficiente para estar al lado de Antonio.Ella sonrió con desprecio.—Veamos cuánto dura tu sueño pobre de amor, Anahí.Sus palabras me golpearon, pero me negué a demostrarlo.¿Sueño?Quizá para ella todo aquello era una fantasía que algún día terminaría.Pero yo sabía lo que sentía por Antonio.Y sabía lo que él sentía por mí.No necesitaba la aprobación de nadie.—Mi vida no







