LOGIN—Te ves hermosa mi niña, se que tu madre nos está acompañando, y yo, no podría estar más orgullose de la maravillosa hija que tengo —Con aquellas palabras, Gerard ofrecía su brazo a su hija para juntos caminar hacia el altar que se había montado en los jardines de la mansión Lancaster.Después de aquella irreparable perdida que para siempre había marcado los corazones de los amantes, Enzo había sido sometido a un escandaloso juicio en donde todas las verdades habían salido finalmente a luz siendo condenado a cadena perpetua en prisión. Su madre y hermana, avergonzadas de lo que él había hecho, se habían marchado de Estados Unidos con rumbo desconocido, siendo ayudadas por los Lancaster y llevando consigo apenas migajas de lo que una vez fue el imperio Stone.La familia real de Inglaterra, había aceptado públicamente la relación de la Baronesa Borbón con Daniel Lancaster, todo gracias a la implacable diligencia y perseverancia que el Duque se Sussex había mostrado para lograr que Emma
Quería morir.Daniel miraba a su amada Emma sentada al pie de la cama mirando los rayos de sol que se colaban dentro, alcanzando a escuchar sus llantos silenciosos, sentía su corazón hecho añicos. ¿Por qué les había ocurrido esto? ¿Acaso era lo que se merecían? No, por supuesto que su Emma no merecía aquello.Acercándose a ella, acaricio sus delgados hombros esperando brindar aquel consuelo que su alma necesitaba. Ambos estaban sufriendo, sin embargo, no podían hacer más que superar su dolor.—Es hora de irnos mi Hada, Dante nos espera —Emma sintió como sus ojos reventaron el llanto. Dante, su amado Dante, su pequeño tesoro, aquello que le era más preciado y amado, estaba asustado, esperando por ella, traumatizado por toda aquella experiencia…tambien a él le había hecho pagar. Abrazándose fuerte al torso de su amado, la pelirroja lloro amargamente mientras los brazos de Daniel la rodeaban con amor sosteniéndola.—Mi Hada…sé que no hay nada que pueda decirte para calmar tu sufrimiento
—Tenia miedo, mucho miedo, pero estas aquí ahora…estás conmigo — respondió para luego mirarse a los ojos.Viéndose fijamente y perdiéndose en la mirada del otro, Daniel besaba los labios de su amada agradeciendo al cielo el poder besarla una vez más. Aquel beso tan añorado, tan desesperado, transmitía aquella necesidad que sentían por el otro y el miedo que tenían de perderlo.Sin embargo, aquel ansiado reencuentro no podía ser de color de rosa. Ambos, lo sabían. Separándose obligadamente de su anhelado beso, se miraron a los ojos.—¿Mi padre? — cuestiono Emma con temor.Daniel asintió. — El esta estable, tuvieron que realizarle una cirugía de emergencia para extraer las esquirlas de la bala, pero, afortunadamente y dentro de todo, quien le disparo tenia mala puntería, no dañó ningún órgano vital, esta inconsciente ahora mismo, pero estable, podrás verlo cuando despierte, el, te protegió —Aquello había relajado a la pelirroja, quien sintió que el peso del mundo se le salía de los hom
—Vamos con ella, no voy a creer que ella se ha ido hasta que lo compruebe con mis propios ojos —Arthur asintió.En aquella cabaña irlandesa, las luces de una ambulancia y de las patrullas de policía, iluminaban la oscuridad. Algunas personas curiosas, a pesar de no estar tan cerca, intrigadas, se habían acercado a la propiedad.—Dicen que entraron a robar, aunque yo no escuche nada, pobre, recibió un disparo en el pecho, al menos eso escuche que dijo el paramédico ——Es extraño que pasen estas cosas por aquí, nunca pasa nada por estos lares, siempre ha sido todo muy tranquilo —Los murmullos de los vecinos más cercanos, se dejaban escuchar. Dante, se había quedado dormido en los brazos después de tanto llorar debido al miedo y a la tristeza.—Quieto, desgraciado, vas a pasar una buena cantidad de años encerrado —Un oficial subía al atacante a la parte trasera de su patrulla aun y con los intentos que hacia el hombre por resistirse al arresto. Más adelante, se había capturado al segu
—¡Enzo! — Daniel entro gritando al estudio de Arthur, y se había sorprendido de ver a su viejo amigo allí. Acababa de llegar desde el muelle, y no esperaba que el Duque ya hubiese capturado al hombre.Propinándole un poderoso puñetazo, Daniel había derribado a Enzo sobre el suelo, pero este, comenzando a reírse como un demente, los dejó perplejos tanto a él, como a Arthur.—Daniel, podría decir que es una gran sorpresa el verte aquí, pero en realidad no lo es — decía entre risas entrecortadas y asfixiadas.—Estás demente, ¡Escúchame bien! Aléjate de Emma, de Dante y tambien de mí, no voy a permitir que le hagas daño, yo voy a protegerla — grito Daniel imponiéndose, pero las escalofriantes risas de Enzo, no se habían detenido.—Por supuesto Daniel, tu eres su caballero de blanca armadura, el maldito traidor que se acostó con la mujer que yo amaba a pesar de mis advertencias, pero no te preocupes, ¡tu tambien vas a pagar caro lo que me has hecho! —Levantándose con una habilidad casi so
Un dolor de cabeza amenazaba con comenzarle, y tocándose las sienes esperaba terminar con todo aquel embrollo de manera pacifica sin tener que recurrir bajo ninguna circunstancia a la violencia, pero algo en su corazón le decía que no seria tan sencillo.Recordaba tambien todos aquellos momentos que Enzo y el habían pasado juntos y la nostalgia lo invadía repentinamente. Alguna vez, hacia ya demasiado tiempo, habían sido realmente unidos, como un par de hermanos. Sus días en la temprana juventud no habían sido solitarios gracias a Enzo y a su increíble sentido del humor y facilidad para hacer amigos en todas partes. Realmente era lamentable todo lo que había ocurrido hasta ese día, pero el simplemente no podría ignorar jamás lo que Enzo y su padre le habían hecho a Emma…ella había sufrido demasiado por causa suya, y de no detenerlo nada le aseguraba que no intentaría volver a lastimarla.¿Había algo que pudiera hacer para lograr que Enzo entrara en razón? ¿O acaso aquel al que quiso c







