FAZER LOGINAunque Melanie no asistió a la cita con servicios infantiles sí fue a trabajar con Irina al bufete, en cuanto llegaron a la oficina de Irina, Harry estaba esperándola, las vio llegar juntas y apenas elevó las cejas, pero no hizo ningún comentario.
— ¿Se puede saber por qué no contestas tu teléfono? —inquirió Harry furioso sin siquiera prestar atención a Melanie para saludarla, para él una secretaria era parte del mobiliario, no alguien digno de tratar con cortesía.
—Estaba ocupada, es obvio, si no te hubiera atendido —respondió Irina siguiendo de largo a su despacho.
—Necesito que hablemos —insistió Harry y cerró la puerta, en cuanto quedaron solos de inmediato dijo sin permitirle hablar a ella.
—Debes renunciar al duelo con John.
— ¿Qué?, claro que no lo haré —se negó Irina sin entender que se traía su padre.
—Sí, lo harás, llama a los involucrados y lleguen a un acuerdo aquí en la oficina.
—Ya la investigación inició, no puedo detenerla.
—Sabes perfectamente que aún se puede detener todo este asunto.
— ¡No! —Enfatizó Irina apretando los puños—, ya llegué hasta aquí…
— ¡Lo perderé todo si sigues adelante! —gritó Harry exasperado.
Irina lo miró impresionada.
— ¿Qué quieres decir con que perderás todo? —indagó Irina de mala gana.
—Perdón, debo decir que si sigues con esto se acaba el bufete, no tendrás nada, ni para John ni para ti, todo se va a la m****a.
—No es posible, pensé en todo, John se casó con la tipa esa, pero aún puedo ganarle y sacarlo junto con Margot de aquí, nada se derrumbará, solo la palabra Campbell de los membretes.
—No podremos sacarlos, olvida la estrategia que ya no funcionará.
—Pero es que no entiendo, ¿qué pueden hacer para acabar con la firma al irse?
—Margot hará una jugada kamikaze.
—Eso es imposible, es un farol, no seas ridículo ¿Qué es lo que ella tiene? —inquirió mirando a su padre con duda.
Harry se levantó de su asiento y se aflojó la corbata, se sentía muy presionado.
—Lo importante es que no tiene sentido luchar si la firma cae.
— ¿Qué se supone que le diga a mis suegros?, la lucha por su nieta está directamente conectada a la negociación de matrimonio.
—Entonces desecha el acuerdo, terminarás con Mark Nixon.
— ¡¿Qué?!
—Tú no quieres a ese estúpido, es un lastre de todas maneras.
—Pero mi ascenso...
—Irina, despierta, John se casó, al retirar el caso la junta lo escogerá a él, tiene mejor récord que tú.
Irina lo sabía, solo le quedaba el duelo que aplazaba la decisión de los directivos para elegir socio mayoritario, debía vencerlo sí o sí.
— ¡Demonios papá!, ¿cómo te la ingeniaste esta vez para echar a perder mis planes?
—Maldición Irina, yo jamás esperé esta jugada de Margot, pero invalida nuestros planes de inmediato, así que termina con el imbécil y continúa trabajando, el año que viene ascenderás, de hecho podrás formalizar tu relación con la chiquilla de circo esa que tienes allá afuera, no diré nada, aceptaré tu relación con ella.
—No desviarás mi atención, conozco tus mañas y algo muy gordo debe tener Margot Campbell contra ti si estás echando todos nuestros planes de quedarnos con la firma y encima aceptas mi relación con Melanie.
Harry hizo una mueca de puro asco.
—No me hables de eso que me harás vomitar. Si quieres déjame a mí hablar con los Nixon, daré una compensación a Mark y tendré a Jack de enemigo, pero prefiero un enemigo a la ruina.
—Papá tenemos una fortuna considerable.
—El dinero no es eterno Irina, si pierdo mi licencia y mi reputación, ni tú ni yo sabemos hacer otra cosa que ser abogados, ¿dónde conseguirás trabajo si el apellido Wells queda sumido en el lodo?
Irina se levantó y enfrentó a su padre.
— ¿Dime qué demonios hiciste para que Margot te esté chantajeando?
Harry se sentó frente a su hija sintiéndose derrotado.
—Cuando murió tu madre, entré en un espiral autodestructivo, casinos, mujeres, malos negocios y pésima suerte, me endeudé y…
—Malversaste dinero de la firma —completó Irina dejándose caer en su asiento, Harry cubrió sus ojos—. No seas tonto, mi tía no te delatará, ella quiere demasiado al bufete para derrumbarlo, ella está también involucrada si no te denunció, también perderá su licencia, a John tampoco le quedará nada —expresó Irina con calma.
Harry observó a su hija directamente a los ojos.
—Escucha bien, Irina, conozco a Margot Campbell desde hace muchos años y ella no tira amenazas al aire, John tiene su licencia para ejercer en Londres, tú no quisiste gestionarla y aunque puedes hacerlo no sería igual, nadie te conoce allá, solo sabrán de ti que eres la hija de un tramposo.
Irina giró la silla y le dio la espalda a su padre.
—Puedes irte papá, ya dijiste lo que viniste a decir.
—Irina no quiero que sigas con esto.
— ¡Qué te largues de mi oficina! —gritó Irina sin verlo y su padre se levantó, ajustó su corbata y salió de la oficina sin decir una palabra más.
Irina clavaba las uñas en los reposabrazos de su silla cuando Melanie entró y la vio, incluso estaba pálida y muy furiosa.
—Irina ¿estás bien? ¿Qué ha ocurrido? —indagó Melanie preocupada, nunca antes escuchó que Irina perdiera los nervios con su padre de esa manera.
—Llama a Lucy.
—Lucy está en el juzgado con el arbitraje Foreman.
Irina se levantó de su asiento.
—En cuanto llegue dile que se encargue el resto del día de mis casos, estoy muy atrasada con los preparativos de mi boda.
— ¡Irina! —la llamó Melanie y ella paró sin mirarla a la cara— ¿Qué vino a decirte tu padre para que te dejara así?
—Por favor, conoces a mi padre, siempre me exaspera.
—Te está obligando a acelerar la boda ¿cierto?, nos vio llegar juntas y por eso…
—Sí, fue eso —aseguró Irina y la miró con ojos tristes, no le costó nada mentirle—, pero no importa, porque tú seguirás en mi vida aunque deba continuar con Mark.
Melanie desvió la mirada.
—Irina, lo que pasó hoy no quiero que vuelva…
—Melanie, por favor, no empieces tú ahora, estoy acorralada, solo si sigues conmigo podré soportar todo esto —Irina se acercó a Melanie más de lo que implica una conversación casual y la puerta estaba abierta, cualquiera podría verlas y a Melanie se le aceleró el corazón—. Estoy dispuesta incluso a negociar con John y no seguir con el duelo, pero no te alejes, te acostumbrarás a Mark.
— ¿En serio lo harías por mí?
—No te prometo nada, te digo que lo consideraré pues los padres de Mark y mi padre están de por medio, pero no quiero perderte y hoy en la mañana nos dimos cuenta que podríamos funcionar.
—Tú solo quieres ser adorada por ambos.
—Melanie, no lo eches a perder, ¿estás conmigo o no?
Melanie bajó la cara y afirmó en silencio, la abrazó y después de unos segundos la soltó abochornada.
—Perdón, pero estoy muy emocionada, porque demuestras que te importo.
—Claro que me importas, tontita, verás que muy pronto podremos tener todo lo que hemos soñado.
Irina dejó a Melanie engañada y dispuesta, pero ella estaba al borde de un colapso, en cuanto se metió en su auto que ahora trajo en la privacidad del estacionamiento le dio golpes al volante desesperada, ella no era tolerante a los cambios bruscos y más si ella perdía lo que quería.
—No puedo perder a Mark —reconoció por primera vez en voz alta y traicioneras lágrimas acudieron a su rostro—. Lo necesito, esa es la verdad —Irina dio varias respiraciones profundas y bajó la visera parasol para verse en el espejo—. Ni Mark, ni Melanie pueden saber que ya no es necesario que me case con él, pase lo que pase, seguiré adelante.
En cuanto pensó que su preocupación por perder a Mark era más intensa que perder el ascenso supo que debía pensar en alguna estrategia, pues ahora su necesidad por Mark del cual se siente enamorada y de Melanie que es la única que le demuestra amarla se ha vuelto una obsesión.
Las semanas pasaron y la trabajadora social continuó con su trabajo, Harry cada día le suplicaba a Irina acabar con todo y ella lo ignoraba, él no se atrevía a decir ni una palabra y la ansiedad lo consumía, sobretodo porque veía a Irina muy metida en la preparación de su boda.
Melanie iba a la casa de Irina cada día de la semana, menos los fines de semana que iba Lizzie; Mark muy dispuesto y complacido con su nueva dinámica vivía su sueño erótico con dos mujeres, Irina se sentía en control de ambos y lo que al principio fue una norma que Mark no tocaría a Melanie, el sexo desenfrenado terminó por romper las barreras, poco a poco Mark fue avanzando con Melanie, como hombre machista estaba muy complacido con dar placer a una lesbiana, pero Melanie tenía algo irresistible para Mark, la dulzura que no tenía Irina, entre estos tres las cosas se tornaban cada vez más intensas.
Anabella comenzó sus estudios de especialización en medicina legal y forense, pasaba la mañana en la oficina, la tarde estudiando y algunas noches con su madre cuidándola por la convalecencia, llevaba y buscaba a Lizzie de clases en un auto que John le compró, de noche la niña era incansable, incluso John ayudaba a Lizzie con su tarea para que Anabella hiciera la suya; una vez más se sentía llena de trabajo y temía que John pensara lo mismo que Mark y se aburriera, sin embargo, John en la mañana la despertaba haciéndole el amor dejándole una sonrisa y más vitalizada para el día que la carga de cafeína.
A menudo se reunían con Viviana y Jeremy, las excusas de ellos para verse utilizando la relación de John y Anabella eran tan patéticas y evidente que Anabella y John se burlaban; Las cosas no se habían arreglado del todo entre ellos, a menudo el fantasma de la desconfianza salía para espantar a Anabella, pero mentiría si dijera que su corazón no tenía esperanzas de ser feliz con él, pero no lo decía, de manera amable evadía los temas profundos y si hablaba de su relación se refería al juicio y al tiempo que deberían estar aliados, para John se volvió una obsesión que confiara de nuevo en él lo suficiente para que volviera a decirle: “te amo”.
Irina y Mark se casaron en una enorme boda eclesiástica con mucha pompa y la mañana del lunes después de ese fin de semana y un día antes del juicio de custodia, Melanie sorprendió a Anabella con la solicitud de reunión por parte de Irina para John.
John recibió a Irina en su oficina en reunión a puerta cerrada, mientras Anabella se comía las uñas afuera, estaba convencida que Irina no daba ningún paso sin premeditación.
Meses más tarde Anabella estaba en Central Park sirviendo la comida para toda su familia, era costumbre que asistieran a estos días de campo en familia, el pequeño William y las trillizas de Viviana caminaban ya y Lizzie y la sobrina de Jeremy los cuidaban. Anabella orgullosa y sonriente iba mirándolos y pensando que era un buen momento de felicidad para todos; John estaba acostado en las piernas de su mamá como si fuera una almohada, no solo la había perdonado, prefirió olvidarlo y demostrarle lo mucho que la ama, porque aunque fuera una mujer malvada que no lo era, por ser su madre y pilar fundamental de su vida no quería perder tiempo en peleas ni por un segundo. Margot ahora disfrutaba de estar en casa dedicándose a su esposo y nietos, renunció y salió por la puerta grande sin mancha, pero no quería ser de nuevo abogada, aunque de vez en cuando daba consejos a John que empezó en un pequeño bufete. Todos los empleados de Campbell Wells consiguieron trabajo en distintos bufete
Anabella estaba con Teresa y Emiliano en el cementerio, era el sepelio de Mark, al principio Anabella no quería que Lizzie fuera, pero por súplica de los padres de Mark y su propia madre que le dijo que Lizzie tenía derecho a despedirse de su padre y que si algo le pasaba ellos estarían para ella mostrándole que no estaba sola, finalmente la convencieron. Emiliano cargaba a Lizzie, Anabella no podía evitar concentrarse en la fotografía de Mark sonriente junto a la urna a punto de bajarla, sus padres lloraban por su hijo, la hermana de Mark que estaba en el espectro autista como siempre estaba en su propio mundo. Su corazón dolía, recordaba a Mark sonriendo, contándole emocionado lo que para él era importante, de alguna manera su mente también vivía en un mundo propio, uno que no le permitió ser un adulto, y ahora tampoco envejecerá, en su mente trataría siempre de recordarlo así como en la fotografía, como un hombre alegre, al que nunca le faltaba una sonrisa, pero sí propósit
John fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión. —Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella. —Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija. —Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla. —Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry. —Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida. —Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada. —Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a deci
Mark llevó a Lizzie con Anabella muy temprano, la niña quería estar con su madre, estaba preocupada por John y Mark furioso por el cariño que le tiene su hija a su enemigo prefirió alejarse de su hija. —Papi —lo llamó Lizzie porque se iba sin darle un beso como de costumbre, Mark se puso de cuclillas para igualar la estatura de Lizzie—. Sé que tú y John no son amigos, pero quizás si lo conversan, mi maestra dice que debemos decir lo que nos molesta y hacer un esfuerzo por recordar lo que les molesta a otros para evitar las peleas. —Son cosas de adultos Lizzie. La niña bajó la cara. —Es que yo quiero mucho a John, él es mi mejor amigo en el mundo. — ¡Yo soy tu mejor amigo en el mundo, no él! —exclamó Mark en voz alta y Anabella como una fiera protectora lo encaró. — ¡Mejor vas perdiendo esa costumbre de estar gritando! Me cansé de eso, Lizzie te está hablando con el corazón en la mano, ella no sabe de odios… Mark suspiró y vio que Lizzie apretaba sus manitos y su b
Por su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta. A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir. —Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso. —Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a
Anabella estaba deseosa de ir al distrito y saber de John, pero Margot enfáticamente le pidió no ir. Emiliano puso a Lizzie en su antigua habitación y regresó a la sala de la pequeña vivienda, Anabella hablaba con Teresa. —Margot me dice que no vaya, pero siento que abandoné a John en un momento que me necesita. —Margot sabe lo que hace, si ella te dice que no vayas es porque es lo mejor —la consoló Emiliano. —Debería ir allá, averiguar qué está pasando para que llame a Anabella y le informe —sugirió Teresa con mala cara a Emiliano. —No me moveré de aquí, Anabella está muy nerviosa, Lizzie también podría tener un ataque de asma, mi trabajo es encargarme de ellas. Teresa chasqueó la lengua. —Uy sí, pero que dedicado… —murmuró con ironía. —Mamá, podrías ya olvidar todo eso, por Lizzie, si ella despierta verá tu actitud y ya ha tenido suficiente con John y Mark. — ¿Yo soy culpable?, ¿tu papito no?, claro, él ni estaba para tener actitud ninguna. —Solo estás







