FAZER LOGINJohn fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión.
—Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella.
—Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija.
—Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla.
—Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry.
—Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida.
—Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada.
—Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a decirles que no representaré a Laila viuda de Almenar cuando la acusen y debe ser cuestión de horas para que eso ocurra.
—Tienes que hacerlo John ¿acaso tu madre no te lo explicó?, puedes reclamarme lo que sea, pero Margot está conmigo en esto y si yo caigo ella también y Campbell Wells se convertirá en una montaña de naipes contra el viento.
—Yo no soy el más adecuado, mi esposa está a cargo del estudio forense del occiso.
—Mejor así, ella debe dar el caso como caso cerrado.
—Harry, Bennett era tu amigo —inquirió Margot.
—Pero está muerto, no tiene que llevarnos con él.
—Ese hombre afectó el bufete ya, pero es Irina quien debe solucionar el asunto, defender a Laila si la acusan y callar la boca del malnacido de su marido.
Harry lo pensó.
—Mark Nixón, ese imbécil se ha convertido en una piedra en el zapato.
—Algo que tú buscaste —le recordó Margot—, por tu codicia e idioteces que tienes en la cabeza, por no apoyar la relación de tu hija con Melanie.
—Por ti que trajiste a John de Londres cuando él estaba muy bien en la oficina de allá, pero tenías que llevarlo arriba y aplazar a Irina que iba con paso firme.
—No pienso dar explicaciones al respecto, si John tuvo mejor récord que Irina…
—Pues mira lo que sale de él que abandona el barco apenas hay mar picado, mi hija si es una guerrera…
—Suficiente —objetó John—, no me importa la vida y decisiones de Irina, incluso ya muy poco me importa lo que ocurra aquí y me parece una soberana estupidez esta disputa eterna. De hecho si ella no quiere apoyar a Laila y Campbell Wells cae, quizás es lo que merecemos y sea lo mejor para todos.
—¿Te has vuelto loco? —espetó Harry—, mi hija hará lo necesario, pero luego será socia mayoritaria.
— ¡Perfecto!, ella lo hará porque por ganar es capaz de todo como ustedes, pero ahora yo no soy así —John miró a su madre con dolor y quitó la mirada—. Yo renuncio, queda libre mi lugar.
—Hijo, por favor —suplicó Margot.
—Ahora no mamá —dijo John sin mirarla—, haré lo posible por salvar la firma, incluso iré a hablar con Irina, pero es todo, yo aquí terminé.
John los dejó solos y ambos socios se miraron a la cara.
—Es tu hijo, ahora que se casó se volvió un blandengue.
—Es un hombre leal a sus convicciones.
—Los Wells somos leales e inamovibles a nuestras convicciones, John no es leal es muy Campbell y ante la adversidad opta por salvar su pellejo y desentenderse.
—Pues nunca lo vi más parecido a su padre como lo vi hoy —espetó Margot—, está herido y se inclina por hacer lo correcto sin importarle las consecuencias, confiando en que su destino será mejor si no forma parte de una mentira, eso le inculcó su padre; que se impuso a lo incierto y no tomó el camino que le mostraban a seguir, a Henry los has visto como traidor a los Wells y débil, pero tu hermano es el más fuerte y digno de los Wells y por más que trató no pudo salvarme —Margot le dio la espalda a Harry y miró la imponente ciudad a sus pies desde su ventana—. Merecemos que Campbell Wells caiga y jamás estuve más orgullosa de mi hijo, aunque esté furioso, porque sé que ama esta firma como yo.
John salió del bufete sin importarle nada, Oliver se quedaría sorprendido, pero francamente no le importaba, al llegar a su vehículo aflojó su corbata, se sorprendió de su propia reacción, su plan no era renunciar, fue algo que simplemente salió de él, cómo cuando le pidió matrimonio a Anabella, suspiró y sintió que era libre, quería escapar de una vida que no lo llenaba realmente, no de la manera correcta.
Quiso ir con Anabella, estaba trabajando, pero la esperaría en casa, le diría que le cocinara algo de eso tan rico que olía y que no comía por llevar un régimen alimenticio, quería llevar las cosas con menos rigidez, no dejar de ser abogado o de cuidarse, pero permitir más espacio a lo incierto.
Se echó a reír, Anabella le diría que el caos de ella lo echó a perder, pero en realidad era lo que necesitaba, ella era lo que él necesitaba y agradece tenerla en su vida.
Solo le quedaba ir con Irina, en sus manos lo dejaría.
John estacionó y entró al edificio de su prima cuando un vecino salía, llegó al departamento y le sorprendió encontrar la puerta abierta, aunque no de par en par.
—¡Irina!, ¿estás en casa?
Silencio…
John empujó la puerta, ella podría estar enferma o ser víctima de un atraco, vio una silla volcada y llamó al 911.
Continuó caminando dentro y vio una huella de zapato llena de sangre, más allá estaban Laila y Mark sobre enormes charcos de sangre.
John retrocedió a la puerta y empezó a hablar con el operador de emergencias.
— ¿John?
John volteó y encontró a Irina viniendo del pasillo, con la cara pálida y un arma de fuego en la mano.
—Señor ¿cuál es su emergencia? —Escuchó John en su celular, pero no se atrevió a hablar, sin colgar la llamada despegó el celular de la oreja.
—Irina ¿estás bien?, ¿qué pasó aquí?
Irina tenía la mirada pérdida y negaba con la cabeza, observó a John.
—Tú no te esfuerzas y sin embargo, lo consigues todo fácil. No es justo —pronunció con voz entrecortada.
—Irina, te veo muy afectada, estoy seguro que no planeaste que esto ocurriera, porque no sueltas esa arma y vienes conmigo, arreglaremos todo.
La voz de John era calmada, trataba de infundir confianza, Irina negó con la cabeza y sonrió de forma irónica.
—Tú no quieres arreglar nada, te conviene que vaya a prisión, quedarte con todo, te alegra de que mi vida ahora está destruida.
—No, Irina, ¿cómo crees que puedo alegrarme? —exaltó John preocupado y estiró la mano hacía ella—, hey mírame, tú y yo podremos arreglarlo, somos los mejores librando situaciones imposibles.
Irina lloró y John entendió que ella estaba más allá de la razón.
—Estoy acabada John, ganaste, ahora tú lo tienes todo y yo nada, se puede decir que estos dos te estorbaban más a ti que a mí…
—Irina tienes a Melanie, este hombre no te haría feliz nunca, pero con Melanie puedes serlo.
Irina lloró más aún.
—Melanie ya no está, se fue, ella se fue…
John dio un paso o hacía ella.
— ¡No te me acerques! —chilló Irina—; no finjas que te importo, no finjas que me quieres, perdí a la única que me quería desde hace tiempo, ¡¿por qué?! —gritó completamente en crisis—, ¿por qué no soy suficiente nunca?, ni siquiera para Melanie, decía que yo era todo para ella y era mentira.
—Puedes arreglar las cosas con ella.
—Eso traté y no pude.
Irina sacó del bolsillo de su pantalón una hoja de libreta arrancada y la hizo una bola y se la arrojó a John.
Él la atajó por inercia.
— ¿Qué es esto?
John abrió y el encabezado decía: Querida Anabella.
—Melanie antes de irse dejó esa nota para la perfecta Anabella, se disculpaba con ella, cuando fue a mí que ofendió, Mark la idolatraba, tú igual, ella solo llegó y todos la querían, pero en cambio yo que me esfuerzo solo consigo rechazo.
John para tener las manos libres metió la nota en su bolsillo.
—Irina, date cuenta que estás en una crisis, ¿qué ha pasado con la fuerte Irina Wells?, vamos prima, suelta el arma, sabes que es el primer paso para librarte de esto.
—Ya no hay retorno, te digo que lo perdí todo, Melanie murió —Irina levantó el arma y lo apuntó con el arma cargada—. Si te llevo conmigo a Anabella también se le arruinará la vida y a la tía Margot, a ellas no todo puede salirle bien.
John levantó las manos.
—Irina, la policía ya viene, no seas estúpida, conozco a estos sinverguenzas, te molestaron, te provocaron y tú estabas inestable emocionalmente, Irina yo te sacaré de esto, es pan comido para mí y para ti también, pero debes venir conmigo y entregarme el arma y podrás iniciar de nuevo.
— ¿Iniciar de nuevo?, pero sola —pronunció Irina llena de pena—. Iniciaría de cero con Melanie, ella abortaría el bebé porque Mark se obsesionó con él y me había echado a un lado, pero murió en el procedimiento. Entonces su madre llegó y me culpó, me dijo que yo había sido la perdición de su hija —Irina afectada bajó el arma—. Entonces llego a casa y Mark está sobre la tipa esta y cuando entre se echó a reír, el muy imbécil se echó a reír y dijo que ya era costumbre que sus esposas lo cacharan con ella, ¡Se burló de mí! y ella se echó a reír y me dijo que yo no la sacaría de la casa, que querría meterla en mi cama y tendría que conformarme con no dejar que la encerraran si quería seguir teniendo la vida tal y como la conocía.
—Entiendo que fueron crueles.
—No más que tú, no más que Jeremy y Jenna.
—Perdón Irina, tienes razón, fui un idiota contigo, no supe ver que sufrías estando siempre sola.
Irina se dejó caer de rodillas junto a Mark.
—Yo quería que él me quisiera, pero no le importaba, solo era una fuente de ingreso, su patrona, una a la que le tenía rabia y al quedar sin Melanie, él no se mostró compasivo, ya hacía planes con regresar con Laila.
—Irina, ese hombre no vale que te hundas, él nunca supo apreciar lo que tenía…
—Yo tampoco…
—Irina, si vienes conmigo te prometo que seremos un equipo, como siempre debió ser, Irina tú y yo somos familia y saldremos juntos adelante, tendrás una nueva oportunidad con un nuevo amor.
Las sirenas policiales se escucharon acercarse y John llamó a Irina al verla nerviosa.
—Mirame Irina, no te angusties, estoy contigo, yo declararé tu estado, no dejaré que te condenen, solo debes entregarme el arma.
—Dile a mi padre que lo espero en el infierno.
— ¡Irina!
¡BAM!
John quedó en shock, los oficiales de policía llegaron y él estaba congelado con tres cuerpos frente a él, pero a quien veía era a Irina.
Los oficiales lo esposaron y sacaron de allí.
Meses más tarde Anabella estaba en Central Park sirviendo la comida para toda su familia, era costumbre que asistieran a estos días de campo en familia, el pequeño William y las trillizas de Viviana caminaban ya y Lizzie y la sobrina de Jeremy los cuidaban. Anabella orgullosa y sonriente iba mirándolos y pensando que era un buen momento de felicidad para todos; John estaba acostado en las piernas de su mamá como si fuera una almohada, no solo la había perdonado, prefirió olvidarlo y demostrarle lo mucho que la ama, porque aunque fuera una mujer malvada que no lo era, por ser su madre y pilar fundamental de su vida no quería perder tiempo en peleas ni por un segundo. Margot ahora disfrutaba de estar en casa dedicándose a su esposo y nietos, renunció y salió por la puerta grande sin mancha, pero no quería ser de nuevo abogada, aunque de vez en cuando daba consejos a John que empezó en un pequeño bufete. Todos los empleados de Campbell Wells consiguieron trabajo en distintos bufete
Anabella estaba con Teresa y Emiliano en el cementerio, era el sepelio de Mark, al principio Anabella no quería que Lizzie fuera, pero por súplica de los padres de Mark y su propia madre que le dijo que Lizzie tenía derecho a despedirse de su padre y que si algo le pasaba ellos estarían para ella mostrándole que no estaba sola, finalmente la convencieron. Emiliano cargaba a Lizzie, Anabella no podía evitar concentrarse en la fotografía de Mark sonriente junto a la urna a punto de bajarla, sus padres lloraban por su hijo, la hermana de Mark que estaba en el espectro autista como siempre estaba en su propio mundo. Su corazón dolía, recordaba a Mark sonriendo, contándole emocionado lo que para él era importante, de alguna manera su mente también vivía en un mundo propio, uno que no le permitió ser un adulto, y ahora tampoco envejecerá, en su mente trataría siempre de recordarlo así como en la fotografía, como un hombre alegre, al que nunca le faltaba una sonrisa, pero sí propósit
John fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión. —Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella. —Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija. —Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla. —Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry. —Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida. —Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada. —Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a deci
Mark llevó a Lizzie con Anabella muy temprano, la niña quería estar con su madre, estaba preocupada por John y Mark furioso por el cariño que le tiene su hija a su enemigo prefirió alejarse de su hija. —Papi —lo llamó Lizzie porque se iba sin darle un beso como de costumbre, Mark se puso de cuclillas para igualar la estatura de Lizzie—. Sé que tú y John no son amigos, pero quizás si lo conversan, mi maestra dice que debemos decir lo que nos molesta y hacer un esfuerzo por recordar lo que les molesta a otros para evitar las peleas. —Son cosas de adultos Lizzie. La niña bajó la cara. —Es que yo quiero mucho a John, él es mi mejor amigo en el mundo. — ¡Yo soy tu mejor amigo en el mundo, no él! —exclamó Mark en voz alta y Anabella como una fiera protectora lo encaró. — ¡Mejor vas perdiendo esa costumbre de estar gritando! Me cansé de eso, Lizzie te está hablando con el corazón en la mano, ella no sabe de odios… Mark suspiró y vio que Lizzie apretaba sus manitos y su b
Por su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta. A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir. —Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso. —Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a
Anabella estaba deseosa de ir al distrito y saber de John, pero Margot enfáticamente le pidió no ir. Emiliano puso a Lizzie en su antigua habitación y regresó a la sala de la pequeña vivienda, Anabella hablaba con Teresa. —Margot me dice que no vaya, pero siento que abandoné a John en un momento que me necesita. —Margot sabe lo que hace, si ella te dice que no vayas es porque es lo mejor —la consoló Emiliano. —Debería ir allá, averiguar qué está pasando para que llame a Anabella y le informe —sugirió Teresa con mala cara a Emiliano. —No me moveré de aquí, Anabella está muy nerviosa, Lizzie también podría tener un ataque de asma, mi trabajo es encargarme de ellas. Teresa chasqueó la lengua. —Uy sí, pero que dedicado… —murmuró con ironía. —Mamá, podrías ya olvidar todo eso, por Lizzie, si ella despierta verá tu actitud y ya ha tenido suficiente con John y Mark. — ¿Yo soy culpable?, ¿tu papito no?, claro, él ni estaba para tener actitud ninguna. —Solo estás







