LOGINPor su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta.
A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir.
—Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso.
—Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a ninguno; el bufete se resentirá.
—Bueno papá, la mancha para John no es algo que se olvidará tan pronto, así que me da cierto fresquito que su impoluta carrera tenga al menos un escándalo…
—Irina, cuando te digo que John no puede verse involucrado es porque no nos conviene, esa chiquilla viuda puede hundir Campbell Wells.
—No te preocupes papá, John quedará embarrado solo….
— ¡No!, el difunto Bennett Almenar era mi amigo, muy buen amigo y me ayudó con mi desastre, él me prestó el dinero con el que pagué el desfalco y luego yo le pagué a él, pero por eso es que Margot se encargaba de él, no es tanto que fuera un cliente de alta gama, sí lo era y sus empresas millonarias, pero esa es la razón por que yo no me encargo de esa cuenta.
—Hablaré con Mark… —dijo Irina antes de colgar, pensó que sería el colmo que su padre y reputación quedaran en la ruina por culpa de una examante de Mark.
Irina fue con Mark y este la esperaba en la habitación y no le permitió hablar.
—Ahora tú me vas a explicar ¿qué pasó con Melanie?, porque ese cuento que está con su madre de visita no me lo trago.
—Mark, baja la voz que Lizzie está dormida —inquirió Irina ahora que se ve entre la espada y la pared.
Mark se le acercó acechándola hasta pegarla a la pared.
—Para mañana iremos por Melanie, ¿haz entendido Irina?
—Lo que tú vas a entender ahora mismo es que dejarás el asunto correr con respecto a John.
— ¡¿Qué?! Ahora que juegas a aparentar ser la buena gente con todos te molesta que me meta con tu primo, pues lo lamento Irina, pero esto no se queda así —le indicó mostrando los moretones en su cara.
—No se trata que no quiera que John pague por partirte la cara…
— ¿Es que acaso no lo viste?, nos la partimos ambos.
Irina puso los ojos en blanco, porque para Mark era muy importante dejar claro que ambos se dieron.
—Cómo sea machote, el caso es que por negocios, Campbell Wells no puede ir en contra de tu examante Laila.
—Laila tiene también una cuenta pendiente conmigo, con la familia de su difunto y millonario esposo y con el gobierno de Estados Unidos, soy un patriota y buen ciudadano.
Ahora Irina se molestó por la actitud de Mark que solo quería hacer daño a John porque estaba con Anabella y era abogado de Laila, llena de celos le grita:
— ¡Y una m****a Mark, olvida todo ese asunto, te lo estoy exigiendo!
Mark entonces la tomó del cuello con delicadeza y acercó su rostro para liberar su aliento dentro de su cabello, Irina cerró los ojos sintiendo el placer de su cercanía.
—Yo soy quién exijo, Irina, mañana buscaremos a Melanie o…
Irina no lo dejó formular su amenaza, se zafó de él ardiendo de celos.
—Todos son importantes para ti menos yo, ¿qué es lo que tengo que hacer para que me veas?
— ¿Qué demonios pasa contigo Irina?, tú no eres de las que pide atención, tú la compras, y creo que he hecho un buen trabajo.
—Quítate de encima, yo no iré a buscar a nadie, ella regresará por su propio pie, siempre lo hace.
—Entonces sí pelearon —afirmó Mark.
—No es tu problema mi relación con ella —murmuró Irina nerviosa.
—Es mi problema porque ella espera a mi hijo, ese es un lazo que no se rompe, ella forma parte de mi vida y si tú quieres seguir conmigo, más te vale que la recuperes, porque si no me largo…
—A mí no me amenazas.
Mark caminó completamente desnudo a su gavetero por ropa interior modelando a Irina que se lo comía con los ojos.
—No es una amenaza, te lo informo —entonces la miró a través del espejo—. Nada me ata a ti y ya cumplí mi parte del trato, si sigo aquí es por mi hijo. Tú y yo lo presentaremos como nuestro para que herede de ambos y no tengamos problemas ya que estamos casados, pero Melanie debe seguir con nosotros como la madre de mi hijo.
Mark se puso ropa y dejó a Irina sola y fue a revisar si Lizzie estaba bien, ella tragó grueso, a punto estuvo de rogarle, ella no podía perder a Mark también, ya extrañaba demasiado a Melanie.
Tomó su celular y marcó a Melanie, ella atendió en el quinto repique.
— ¿No pensabas contestarme? —preguntó Irina con mala actitud.
—No, la verdad no pensaba hacerlo —contestó Melanie.
Irina cerró los ojos y una lágrima rodó por su mejilla.
—Te necesito, me haces mucha falta.
Del otro lado de la línea recibió un largo silencio seguido de un suspiro.
—Sabía que me extrañarías —musitó Melanie—, es ya un círculo vicioso entre nosotras.
—Por favor, quiero verte, déjame ir a buscarte, solo tú y yo.
Melanie suspiró.
—Está bien… —contestó Melanie que a pesar de todo seguía amando a Irina.
A la mañana siguiente era domingo y John se despertó más temprano que siempre, el sofá no era cómodo para alguien de su tamaño, estaba haciendo ejercicio cuando su madre lo llamó y le pidió ir a su casa.
— ¿Qué pasó mamá?
—No te preocupes, todo está bien y contra ti no procederá ninguna demanda por ahora, pero te llamo porque debo hablarte de algo que nunca hubiera querido decirte, pero las mentiras tienen patas cortas y siempre la verdad las alcanza.
—Me asustas, ¿qué ocurre?
—Ven a mi casa, por teléfono no…
John se alistó y apenas se asomó con cuidado para ver a Anabella que estaba profundamente dormida, sintió cargo de conciencia, seguro pasó mala noche por no compartir cama, pero era mejor que seguirla escuchando dar excusas por Mark; con cuidado se fue sin despertarla.
Margot lo esperaba con una sonrisa, pero a él no lo engañaba, se le notaba preocupada.
—Ahora sí mamá, dímelo sin rodeos.
—Las empresas de Bennett Almenar eran llevadas por Harry y posteriormente por mí, las pasé a tu cargo para protegernos y la verdad cuando murió no lo lamenté ni un poco.
—Al grano mamá.
—Bennett sabía un secreto de Campbell Wells, uno que encubrí pensando en ti y en Irina, no debí hacerlo, pero ya es tarde para arrepentirme, nos toca pagar las consecuencias —Margot tomó aire y desvió la mirada de John—. Harry desfalcó dinero de la firma, estaba endeudado hasta el cuello y no tenía manera de pagar, yo tampoco tenía tanto, él iría a prisión y la firma desaparecería; tú eras un pequeño y yo no quise perder el sueño, mi meta y mi esfuerzo. No lo denuncié cómo debí hacerlo, callé, y ayudé a encubrirlo, Bennett le dio el dinero a tu tío y yo hice todos los documentos correspondientes para ocultar el desfalco y así conseguí que Campbell Wells no muriera.
—Mamá, pero, ¿cómo pudiste?, la firma está…
—Así es, somos sucios, lo que pensabas del bufete y de tu madre no es la realidad.
John se dejó caer en el sofá.
—Por supuesto Laila lo sabe —comentó él—, por eso su seguridad de que debíamos defenderla incluso de asesinato, piensa que por tenernos puede hacer lo que le venga en gana y nosotros la sacaremos del problema o nos hundiremos.
—Acabo de colgar con ella, la policía le dio la notificación, hoy mismo exhumarán el cadáver de Bennett, ella está muy asustada y me amenazó, esa es la verdad.
—¡¿Qué?!
—Así es, ella tiene pruebas y si no la defendemos y sacamos del atolladero se llevará a Campbell Wells por delante —declaró Margot.
—Perderás tu licencia, yo estaré en entredicho de nuevo, porque como socio mayoritario y tu hijo me condenarán por ladrón como quedarán tú y mi tío —enfatizó John.
Margot bajó la cara.
—Por eso debemos protegerla, no me importa lo que a mí me pase, yo no tengo un centavo corrupto, pero perderé la licencia y mi reputación te afectará.
John se levantó del sofá.
—Igual iba a representarla, no me importa si es culpable, haré que Mark le pague a ella, no descansaré hasta hacerle pagar las horas que estuve en una celda por su culpa.
—Hijo, perdóname, se me cae la cara de vergüenza.
John la miró muy serio.
—Cuándo eso ocurrió debiste aceptar que Campbell Wells muriera, haber continuado, pero envenenados fue un error.
John caminó con determinación a la puerta, Margot por primera vez en muchísimo tiempo lloró de arrepentimiento, porque después de todo era humana y no era incorruptible y perfecta como la veía John, ese error la había perseguido hasta finalmente quitarle el respeto de su hijo.
Meses más tarde Anabella estaba en Central Park sirviendo la comida para toda su familia, era costumbre que asistieran a estos días de campo en familia, el pequeño William y las trillizas de Viviana caminaban ya y Lizzie y la sobrina de Jeremy los cuidaban. Anabella orgullosa y sonriente iba mirándolos y pensando que era un buen momento de felicidad para todos; John estaba acostado en las piernas de su mamá como si fuera una almohada, no solo la había perdonado, prefirió olvidarlo y demostrarle lo mucho que la ama, porque aunque fuera una mujer malvada que no lo era, por ser su madre y pilar fundamental de su vida no quería perder tiempo en peleas ni por un segundo. Margot ahora disfrutaba de estar en casa dedicándose a su esposo y nietos, renunció y salió por la puerta grande sin mancha, pero no quería ser de nuevo abogada, aunque de vez en cuando daba consejos a John que empezó en un pequeño bufete. Todos los empleados de Campbell Wells consiguieron trabajo en distintos bufete
Anabella estaba con Teresa y Emiliano en el cementerio, era el sepelio de Mark, al principio Anabella no quería que Lizzie fuera, pero por súplica de los padres de Mark y su propia madre que le dijo que Lizzie tenía derecho a despedirse de su padre y que si algo le pasaba ellos estarían para ella mostrándole que no estaba sola, finalmente la convencieron. Emiliano cargaba a Lizzie, Anabella no podía evitar concentrarse en la fotografía de Mark sonriente junto a la urna a punto de bajarla, sus padres lloraban por su hijo, la hermana de Mark que estaba en el espectro autista como siempre estaba en su propio mundo. Su corazón dolía, recordaba a Mark sonriendo, contándole emocionado lo que para él era importante, de alguna manera su mente también vivía en un mundo propio, uno que no le permitió ser un adulto, y ahora tampoco envejecerá, en su mente trataría siempre de recordarlo así como en la fotografía, como un hombre alegre, al que nunca le faltaba una sonrisa, pero sí propósit
John fue a la oficina de su madre entonces y citó a su tío. Debía informarle su decisión. —Quería que Irina estuviera presente, pero no he podido localizarla, y nadie me da razones de ella. —Y la duendecilla que se pinta el cabello de colores de muñeca ni siquiera se presenta a trabajar, hace tiempo que debimos despedirla y mi estómago no se revolviera cada vez que tengo que verla, ella es mala para mi hija. —Melanie está embarazada, Harry y bien sabemos que ella e Irina tienen una relación, al menos ten el tacto de no ofenderla. —Y tú ten el tacto de meterme en mis asuntos Margot —replicó Harry. —Hubiera sido buenísimo que mi madre hubiera tenido el tacto, pero sabemos que no puede evitar querer arreglar todo lo que está mal y usted tío acumula una gran montaña de casas mal hechas en su vida. —Si esta es una inquisición me voy, no permitiré que un niño como John me recrimine nada. —Tengo el derecho a renegar de ambos, pero no es por eso que los cité. Vine a deci
Mark llevó a Lizzie con Anabella muy temprano, la niña quería estar con su madre, estaba preocupada por John y Mark furioso por el cariño que le tiene su hija a su enemigo prefirió alejarse de su hija. —Papi —lo llamó Lizzie porque se iba sin darle un beso como de costumbre, Mark se puso de cuclillas para igualar la estatura de Lizzie—. Sé que tú y John no son amigos, pero quizás si lo conversan, mi maestra dice que debemos decir lo que nos molesta y hacer un esfuerzo por recordar lo que les molesta a otros para evitar las peleas. —Son cosas de adultos Lizzie. La niña bajó la cara. —Es que yo quiero mucho a John, él es mi mejor amigo en el mundo. — ¡Yo soy tu mejor amigo en el mundo, no él! —exclamó Mark en voz alta y Anabella como una fiera protectora lo encaró. — ¡Mejor vas perdiendo esa costumbre de estar gritando! Me cansé de eso, Lizzie te está hablando con el corazón en la mano, ella no sabe de odios… Mark suspiró y vio que Lizzie apretaba sus manitos y su b
Por su parte Irina no estaba nada contenta con la denuncia de Mark, sabía que John no era capaz de encubrir un delito de esa magnitud, ni siquiera por un cliente importante de la firma, mientras Mark se bañaba, ella llamó a su padre, quería saber los pormenores de Bennett Almenar, marido de Laila, ella sabía que su padre era quien se encargaba de esta cuenta. A Harry Wells no le sorprendió en lo absoluto que la joven Laila fuera capaz de planear la muerte de su marido, los hijos de Bennett no confiaban en la nueva esposa de su padre, que a solo dos meses de casados enfermó y se degeneró muy rápido hasta morir. —Papá, pero el imbécil de Mark acusó a John de saber del delito y ayudar a la viuda a esconder el crimen e intentar comprarlo y sabemos que John no sería capaz de hacer nada de eso. —Irina, por amor de Dios, debes hacer que Mark deje ese asunto, una cosa es denunciar a su examante y lograr que la hundan en la cárcel y otra cosa es involucrar a John, eso no nos conviene a
Anabella estaba deseosa de ir al distrito y saber de John, pero Margot enfáticamente le pidió no ir. Emiliano puso a Lizzie en su antigua habitación y regresó a la sala de la pequeña vivienda, Anabella hablaba con Teresa. —Margot me dice que no vaya, pero siento que abandoné a John en un momento que me necesita. —Margot sabe lo que hace, si ella te dice que no vayas es porque es lo mejor —la consoló Emiliano. —Debería ir allá, averiguar qué está pasando para que llame a Anabella y le informe —sugirió Teresa con mala cara a Emiliano. —No me moveré de aquí, Anabella está muy nerviosa, Lizzie también podría tener un ataque de asma, mi trabajo es encargarme de ellas. Teresa chasqueó la lengua. —Uy sí, pero que dedicado… —murmuró con ironía. —Mamá, podrías ya olvidar todo eso, por Lizzie, si ella despierta verá tu actitud y ya ha tenido suficiente con John y Mark. — ¿Yo soy culpable?, ¿tu papito no?, claro, él ni estaba para tener actitud ninguna. —Solo estás







