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last update publish date: 2026-11-03 00:46:23

Desde que volvió de su viaje de negocios, Alayna se había quedado en su casa. Edward, sin molestarse en evitarla, seguía viniendo a cenar con frecuencia. El primer día, Alayna no perdió la oportunidad de hacerle muchas preguntas sobre sus antecedentes familiares. Olivia, que escuchaba desde la cocina, estaba tan incómoda que estuvo a punto de salir a golpearle la cabeza con una cuchara para que se callara.

Afortunadamente, Alayna no se quedaba todos los días. Tenía su propio estudio de diseño y
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  • Los Gemelos secretos del Ceo   82

    —Hasta ahora pensábamos que esos comentarios eran malintencionados, pero hoy algo ha ocurrido de verdad. Un huésped dice haber visto una cucaracha… y, sin embargo, nadie más ha visto nada. ¿Por qué? —Olivia repasó los datos y notó un patrón inquietante: todos los comentarios eran de cuentas anónimas y coincidían en el mismo tipo de queja, centrada en el orden y la limpieza de las habitaciones. Dos incluso mencionaban cucarachas. Cuanto más lo pensaba, más extraña le parecía la situación.—Jeff, nadie ha tocado la habitación 1023, ¿verdad?—¿Quién se atrevería? Desde que nos ordenó dejarla intacta, así ha estado. Retiramos los muebles de la zona donde se encontró la cucaracha, y ahora la habitación está cerrada con llave.—Bien. Entonces tráeme los cuerpos de esas cucarachas en una bolsa de plástico.—¿Eh? —Jeff abrió los ojos como platos—. ¿Yo? Me dan miedo las cucarachas…Olivia le lanzó una mirada—. ¿O prefieres que vaya yo misma? Un hombre grande del Norte, ¿y tienes miedo de simpl

  • Los Gemelos secretos del Ceo   81

    Las palabras de Olivia eran ciertas, pero la mujer tenía una mirada de desprecio en su rostro: —¿Quién querría mirar el fondo de su cama? No es que vaya a dormir debajo de la cama. Este asunto de las cucarachas, no creas que te vas a salir con la tuya fácilmente. Será mejor que me des una explicación razonable.—Para ser sincera, señora Harriet. —Olivia frunció el ceño—. Es muy poco probable que las cucarachas se reproduzcan en el entorno de nuestro hotel. Si realmente las hay, la única posibilidad es que procedan del cubo de la basura del exterior o que entren por casualidad de algún sitio. Sin embargo, estos siguen siendo los errores de nuestro hotel. Qué le parece esto, le cambiaremos una nueva habitación, y su estancia durante este periodo sería absolutamente gratuita. ¿Qué lo toma?—¿Crees que me importa un poco de dinero? —se levantó de la mesa y clavó la mirada en Olivia—. Lo dices como si yo hubiera traído las cucarachas. Además, tu disculpa carece totalmente de sinceridad, as

  • Los Gemelos secretos del Ceo   80

    Olivia se estremeció y, al girar la cabeza sorprendida, sus miradas se encontraron. Permanecieron así unos segundos, hasta que ella reaccionó y murmuró, nerviosa:—Ya casi está… mejor hazlo tú mismo. Me voy.Cuando intentó apartarse, Edward volvió a detenerla, esta vez con más fuerza.—Edward, tú… —protestó, forcejeando.Sin saber si había tocado su herida, un leve gemido resonó junto a su oído.—¿Te lastimé? —preguntó ella, asustada.—Está bien —respondió él, tirando suavemente de ella hasta atraerla a sus brazos.—Suéltame —dijo Olivia entre dientes, preocupada de que alguien los viera.Su actitud hizo que la molestia de Edward creciera. Sintió un calor repentino en el pecho y, sin pensarlo, le levantó la barbilla y se inclinó hacia ella.—Hmm… —Olivia abrió los ojos de par en par, sorprendida. Antes de que él pudiera ir más lejos, reaccionó con brusquedad, apartándolo y levantando la mano.El golpe resonó en el vestidor. Incluso los criados de la planta baja levantaron la vista al

  • Los Gemelos secretos del Ceo   79

    Viola estaba harta de oírle hablar de dinero. Sin embargo, una idea cruzó su mente y lo miró fijamente.—Ya que te gusta tanto el dinero… ¿qué te parecería hacerme un trabajo por el que te pagaría cinco millones de dólares cuando lo completes?—¿Cinco millones? —Lachlan entornó los ojos, evaluando sus intenciones—. ¿Qué quieres que haga?—Quiero que la verdad de este asunto se mantenga en secreto para siempre.Una chispa fría brilló en la mirada de Viola.—No mato gente por mucho que paguen —rechazó él sin dudarlo—. Solo hago trabajos técnicos; para eso necesitarías a un sicario.—No te pido que mates a nadie —aclaró Viola—. Solo quiero que encuentres la forma de destruir toda la información original que tenga César. ¿Puedes hacerlo?Lachlan dudó un instante. Era complicado, pero no imposible.—Seis millones —propuso finalmente—. Es una tarea arriesgada; entrar en casa ajena es ilegal.—De acuerdo —aceptó Viola sin titubear—. Es un trato.Cuando Lachlan se marchó, Jason cerró la puert

  • Los Gemelos secretos del Ceo   78

    Los rumores sobre el carácter decidido y audaz de Olivia en el hotel ya habían llegado hasta la sede del grupo. Ella no era, ni de lejos, la joven simple e ingenua que aparentaba. Desde que asumió su cargo, rara vez había recibido un trato amable de su entorno, y aun así se le habían confiado responsabilidades de peso. Edward estaba seguro: Olivia no era alguien frágil a quien se pudiera manipular fácilmente.—¡Tienes razón! No es tan inocente en absoluto —exclamó Freddie, cambiando de repente de opinión y hablando con entusiasmo—. Es sumamente astuta; podría traicionarte y vender tu casa antes de que te dieras cuenta. Así que… ¡sácala de tu casa ahora mismo!La comisura de los labios de Edward se crispó. Era la primera vez que trataba con alguien como Freddie. No dejaba de preguntarse por qué todas las personas cercanas a Olivia parecían tener talentos tan… singulares. Tenía una mejor amiga capaz de dejar a Kevin al borde de la muerte a golpes, y al mismo tiempo la consideraba una he

  • Los Gemelos secretos del Ceo   77

    —¿De verdad crees que, después de que los periodistas sepan que Freddie se alojaba aquí, seguirás segura? Cuando descubran que el que iba en el coche no era él, volverán sin dudarlo.—Pero Freddie ya se ha ido…—¿Y crees que no querrán preguntar a la mujer y la niña que vivían con él? —El razonamiento de Edward era tan lógico que Olivia no pudo responder. Solo pudo suspirar profundamente.Si hubiera sabido que algo así pasaría, no habría tenido el corazón blando para dejar que Freddie se quedara allí. Habría sido mejor enviarlo al Hotel ST con tarifa de personal antes que quedar ahora sin un lugar seguro.El guardaespaldas de Edward tomó las dos grandes maletas de Olivia y el grupo bajó por las escaleras.—Mami, ¿dónde nos vamos a quedar? —preguntó Emma en el ascensor, levantando la cabeza con preocupación—. ¿En casa del abuelo?Olivia frunció el ceño. Si estuviera sola, no tendría problema en volver con la familia Jones, pero llevar a Emma significaría críticas aseguradas. No estaba

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