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Tres días

Author: Geidy Clark
last update publish date: 2026-04-05 01:03:11

Pasaron tres días que, para mí, se sintieron como tres semanas, incluso meses. Cada jornada fue una inmersión forzada en este nuevo mundo.

El primer día me presentaron a mis doncellas una era de mi estatura y de pelo negro aunque lacio y bien largo se llamaba Diana y la otra era mas joven que yo pero mucho mas alta que nosotras su pelo era negro aunque no lo tenía muy largo y su piel era mas color canela aunque sus ojos eran tan verdes como los míos su nombre era Elena Las tres nos comprenetramos bastante bien desde el inicio .También descubrí, con una mezcla de terror y fascinación, que sabía todo tipo de danzas. No sé cómo era posible, pero mis pies ejecutaban los pasos con una gracia y una naturalidad que me eran ajenas, como si fuera caminar o respirar. Mi cuerpo respondía a músicas que nunca había escuchado, girando y balanceándose con una elegancia instintiva de la que no tenía ningún recuerdo.

El segundo día estuvo dedicado a los modales y las normas de cortesía, un intrincado ballet de protocolo aún más complejo que las danzas. Aprendí la postura exacta, la inclinación precisa de la cabeza, el lenguaje secreto del abanico y el ritual minucioso de tomar el té, donde cada movimiento de la taza era una palabra silenciosa.

El tercer día fue una sucesión de pruebas de vestidos, corsés ajustados, peinados elaborados que tiraban de mi cabello y maquillaje sutil que acentuaba unos rasgos que empezaban, lentamente, a sentir como míos.

Todo parecía estar saliendo mejor de lo que jamás había imaginado.

Ese viernes por la tarde, mi tía irrumpió en la calma de mi recámara. Con un gesto inusual, tomó el cepillo de plata de mi tocador y se ofreció a cepillar mi pelo. Era extraño ver una expresión tan dulce y vulnerable en su rostro siempre severo.

—Te pareces mucho a ella —murmuró, deslizando el cepillo por mis rizos con una suavidad que no le conocía.

—¿A quién? —pregunté, mi voz un susurro en la habitación silenciosa.

—A mi hermana, tu mamá —dejó escapar un suspiro cargado de décadas de recuerdos—. Sé que he sido algo ruda contigo, pero es por tu bien, querida. Eres igual de fantasiosa que tu madre y tan distraída como tu padre. Mala combinación para navegar estas aguas.

—Tía, creo que te fuiste del tema —dije suavemente, intentando aliviar la tensión emocional.

—No, querida. A lo que quiero llegar es que te quiero —declaró, y las palabras sonaron tan verdaderas que me quedé sin aliento—. Y si soy dura contigo, es por tu bien. Quiero que puedas elegir un buen esposo, no solo por su dinero o posición, sino por sus valores. Por alguien que vea la luz que hay en ti y la proteja.

Al parecer, sí tenía un corazoncito en ese arrugado pecho.

—No te preocupes, tía. Lo has hecho muy bien —la tranquilicé, poniendo mi mano sobre la suya que reposaba en mi hombro—. Estoy segura de que mañana todo saldrá perfecto.

Ella me sonrío, un gesto pequeño pero genuino, viendo nuestro reflejo unido en el espejo. Dejó un beso ligero como una pluma en mi frente y se marchó, dejándome sola con el eco de sus palabras y el perfume de su afecto.

Sin dudas, ella sería lo más cercano a una madre que tendría aquí. Me acomodé en mi cómoda cama —una de las cosas que más amaba de ese lugar era su suavidad y calidez— y pensé en lo extraño que era todo. Incluso la comida sabía mejor, más real, más natural y sana, como si cada bocado tuviera un sabor que el mundo moderno había olvidado.

Y así deseando saborear el desayuno me quedé dormida .

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Comments (2)
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Cons Espher
Me gustó mucho el capítulo
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Cons Espher
La tía solo es estricta pero buena
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