Inicio / Romance / Lágrimas de Cristal / La pregunta que nunca esperaría

Compartir

La pregunta que nunca esperaría

Autor: Mila Dalvi
last update Fecha de publicación: 2026-08-20 11:49:27

Diogo no podía creer lo que oía, se pasó la mano por la cara, preguntando si es que aún estaba dormido.

—¿Qué dijiste? —preguntó, desconcertado.

—Que me voy a casar con Cristal —repitió Franco de manera firme— y quiero que tú seas nuestro padrino.

Hubo un silencio largo al otro lado de la línea, Diogo soltó el aire despacio.

—¿Hablas en serio?

—Más en serio que nunca —contestó Franco— a pesar de su sencillez, creo que Cristal es la esposa que cualquier hombre querría, y es mía.

Diogo frunció el
Continúa leyendo este libro gratis
Escanea el código para descargar la App
Capítulo bloqueado

Último capítulo

  • Lágrimas de Cristal   La primera noche junto a él

    El auto se detuvo frente a la casa de las afueras, Franco bajó primero, dio la vuelta y abrió la puerta del lado de Cristal, le ofreció su mano, ella la tomó y él notó de inmediato que ella temblaba. Sonrió, estaba nerviosa, eso le gustó.—Tranquila —dijo en voz baja— ya llegamos.La ayudó a bajar, al entrar Cristal miró alrededor, la casa era más pequeña que la mansión, pero se notaba más lujosa, los muebles, toda la decoración eran de buen gusto.Franco la guió por las escaleras, luego por un pasillo hasta la habitación principal. Abrió la puerta y dejó que ella entrará primero.—Entra.Ella obedeció, dentro, la cama era enorme, con sábanas blancas, Franco señaló hacia el baño.—Date un baño —le dijo— en el vestidor hay ropa, mandé traer varias cosas para ti. Ponte el babydoll blanco, está encima de las otras prendas.Cristal entró al vestidor, enseguida vio el babydoll, era de encaje blanco, muy corto y escotado, mientras lo observaba enrojeció su cara.—Es… muy pequeño —susurró.

  • Lágrimas de Cristal   La boda

    Cristal entró a la iglesia del brazo de Diogo, el pasillo se le hizo eterno, sentía los ojos de todos sobre ella, apretó el brazo de Diogo con fuerza para no tropezar con el vestido. Franco la esperaba frente al altar. Cuando la vio caminar hacia él, sonrió satisfecho, sabía que todas las miradas estaban sobre ella. Cristal era bella, muy bella, una piedra en bruto que él puliría a su antojo.Cuando ella llegó cerca, él le sonrió, ella le sonrió de vuelta.Diogo se detuvo frente al altar.—Te la entrego hazla feliz —dijo en voz baja a Franco.Franco tomó la mano de Cristal, ella se colocó a su lado, el sacerdote comenzó la ceremonia, fue bastante emotiva, Cristal no pudo contener las lágrimas.Marlene estaba sentada en uno de los bancos de adelante con Thiago en brazos, también lloraba como una magdalena, quería que Cristal fuera feliz, esperaba que Franco le diera el lugar y el amor que ella merecía. Acariciaba la cabecita del bebé mientras las lágrimas le corrían.Franco, por su pa

  • Lágrimas de Cristal   El gran día

    Cristal despertó sintiendo que alguien la acariciaba, al principio pensó que era un sueño, pero cuando sintió que aquellas caricias eran muy reales, abrió los ojos, entonces vio una sombra a su lado. Se asustó terriblemente, y gritó con todas sus fuerzas.—¡Ayuda! ¡Marlene! ¡Hay alguien en mi cama! ¡Ayuda!Una mano grande le tapó la boca de pronto, Cristal no lo pensó, mordió aquella mano con todas sus fuerzas, escuchó un quejido de dolor.—¡Suéltame! —dijo, desesperada.En ese momento la puerta se abrió de golpe, Marlene entró armada con una escoba, encendió la luz para ver qué era lo que pasaba.—¡Suéltala o te rompo la cabeza! —gritó.La luz iluminó la habitación, Cristal parpadeó y se quedó helada, a su lado estaba Franco, tenía la marca de la mordida en la mano, y cara de pocos amigos, Marlene bajó la escoba despacio y movió la cabeza.—Patrón… ¿Qué hace aquí?Cristal se incorporó temblando, y comenzó a disculparse con Franco.—Perdón… perdón, Franco, me asusté, desperté y sentí

  • Lágrimas de Cristal   Quien la hace la paga

    Franco le lanzó una mirada asesina a la reportera, su gesto se endureció de repente, la mujer sonrió nerviosa y se acomodó en el sillón.—Cristal llegó aquí como niñera —dijo Franco, su tono se había vuelto frío, seco— para cuidar a mi hijo. Y yo me enamoré de su candor e inocencia.Lo dijo mirando fijamente a los ojos de la reportera, no parpadeó ni una sola vez, Cristal sintió que se le llenaban los ojos de lágrimas, sabía que la mujer lo había preguntado con malicia, para avergonzarla, Franco le apretó fuertemente la mano cuando vio que se le enrojecía la cara. El apretón le dolió un poco, pero la mantuvo quieta.La reportera cambió rápidamente de tema.—Qué hermosa historia —dijo, forzando una sonrisa— y el niño… ¿Cuántos meses tiene?—Ocho —contestó Franco, como si nada hubiera pasado— está creciendo bien, es muy sano.Franco contestaba tratando de mostrarse tranquilo ante la cámara, aunque por dentro hervía de rabia, ya sabía lo que haría en cuanto terminara esa entrevista. Llam

  • Lágrimas de Cristal   La entrevista

    Los días pasaban, y Franco seguía buscando a Cristal en los pasillos cuando nadie los veía, le agarraba la mano, la llevaba a un rincón y la abrazaba con fuerza. Quería tenerla entre sus brazos, no era un hombre que acostumbraba esperar. Cuando una mujer le gustaba, simplemente la tomaba, hasta ahora ninguna se había negado. Pero con Cristal era distinto, no quería asustarla. Así que esperaría, aunque le costara hacerlo.Una tarde la encontró cerca de la escalera.—Ven —le dijo en voz baja.La guió hasta donde nadie los viera, la abrazó por la cintura y la besó.—Franco… alguien puede subir —susurró ella.—Que suban, no importa que nos vean, eres mi prometida, y no tiene nada de malo esto —contestó él— además será solo un momento.La besó otra vez, más despacio, saboreando la dulzura de sus labios, cuando se separó, le acarició la mejilla.—Falta poco —dijo— una semana más y serás mía, solo mía.Cristal asintió, con el corazón acelerado.—Sí.Él la soltó y se fue, ella se quedó un rat

  • Lágrimas de Cristal   La razón de todo

    Franco estaba decidido, su boda iba a ser un evento grande, llamó a Diogo a los pocos días.—Necesito que vengas —le dijo— eres el padrino, vas a ayudarme a decidir todo para la boda.Diogo fue esa misma tarde, Franco lo esperaba en el despacho.—¿Qué quieres exactamente? —preguntó Diogo, sentándose.—Una fiesta grande en un salón elegante, para unos cuatrocientos invitados, ya sabes, los de siempre, empresarios, gente de la zona sur. Quiero que se hable de esto por semanas.Diogo lo miró.—¿Y Cristal? ¿Ella qué opina?—No quiero que ella se estrese —contestó Franco— por eso yo decidiré todo, elegiré el vestido, las flores, la comida, la música, ella solo tiene que llegar y verse bonita.—Franco…—No empieces, ya te dije que estoy seguro, Cristal es joven, bella y es mía, quiero que todos lo vean, y si la noticia le llega a Lorena, mejor, que se muera de rabia. A ella nunca le di el gusto de casarme, le daba evasivas siempre que me lo pedía.Diogo suspiró y agarró uno de los papeles

Más capítulos
Explora y lee buenas novelas gratis
Acceso gratuito a una gran cantidad de buenas novelas en la app GoodNovel. Descarga los libros que te gusten y léelos donde y cuando quieras.
Lee libros gratis en la app
ESCANEA EL CÓDIGO PARA LEER EN LA APP
DMCA.com Protection Status