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Capítulo Cinco: Un encuentro impactante.

Author: Dara W
last update publish date: 2026-05-11 00:30:37

—¿Dónde está el hombre? —preguntó Nadine, echando un vistazo a su alrededor.

—¿Dónde estaba? ¡Ahí está! —exclamó Clara, señalando a Adrian, que seguía de pie donde lo había dejado.

Sin embargo, estaba de espaldas al mostrador, impidiendo que Nadine viera su rostro.

Lo observó con curiosidad, fijándose en su ropa cara, el tatuaje de mariposa parcialmente visible en su cuello, su espeso cabello oscuro y su lujoso reloj. Todo en él le resultaba tan familiar, provocándole una inquietud más profunda que nunca.

—¿Es Adrian? No, no es posible... ¿Qué podría estar haciendo en un pequeño pueblo costero como Seabrook? Jamás visitaría un lugar así, ¿verdad? —pensó Nadine, con la mente acelerada.

Contuvo la respiración y se detuvo involuntariamente.

—¿Adónde vas? —preguntó Clara, con evidente confusión.

—Dile que estoy ocupada, pero agradecida... Y por favor, no le digas mi nombre —ordenó Nadine, volviendo corriendo a la cocina.

—Nadine —exclamó Clara, sin aliento.

En cuanto se fue, Adrian se giró y vio a Clara sola.

—Clara —la llamó, saludándola con la mano.

Clara tragó saliva con dificultad y volvió hacia él—. Dijo que debería darte las gracias. Está muy ocupada ahora mismo y no puede verte.

Adrian notó lo visiblemente afectada que parecía y se preguntó qué le pasaba.

—¿No quería verme? —pensó Adrian, con la sospecha apoderándose de él.

—Clara, ¿cómo se llama tu amiga...?

—¡Adrian! —gritó Marcus, haciéndole señas para que se acercara a su mesa.

—¿Qué haces? —preguntó Marcus en voz baja.

Adrian leyó sus labios y, a regañadientes, desistió de su pregunta.

—Seguro que estabas ocupada antes de que te interrumpiera. Gracias por atenderme y saluda a Liam de mi parte... su dibujo era muy bonito —dijo Adrian rápidamente antes de acercarse a Marcus.

Clara, perpleja por el repentino final de la conversación, se quedó aún más confundida por la reacción de Nadine.

—¿Qué le pasaba? —susurró Clara.

Decidió encontrarse con Nadine en la cocina, pero al llegar, la vio dirigiéndose, para su sorpresa, hacia la puerta trasera.

—¿Adónde? —preguntó Clara, sorprendida.

—Necesito recoger a Liam de la guardería y comprar algunas cosas. ¿Puedes cubrirme? —preguntó Nadine, con el corazón latiéndole con fuerza.

Antes de que Clara pudiera responder, Nadine salió corriendo por la puerta trasera.

—¿Qué demonios...? —dijo Clara, con el rostro sonrojado. Miró su reloj, cada vez más desconcertada—. Todavía no es hora de recoger a Liam. ___

Más tarde, Nadine fue a un centro comercial con Liam después de recogerlo de la guardería. Antes, había salido a caminar para despejarse y calmar sus nervios.

No podía creer que Adrian hubiera ido a la cafetería. Aunque no fuera él, el encuentro la dejó profundamente preocupada.

—¡Mamá, mira esto! —La vocecita de Liam interrumpió sus pensamientos—. ¡Mira!

—¿Qué es, cariño? —preguntó Nadine con dulzura, deteniéndose para mirar a Liam.

Liam levantó su dibujo, esperando una mirada de admiración de su madre.

—¡Guau, se ve increíble! —sonrió Nadine, a pesar del dolor en su corazón.

El dibujo era el mismo que Adrian había visto. Representaba figuras de palitos de Liam, Nadine y un padre en la sombra. Pero este dibujo en particular estaba coloreado.

Nadine estaba profundamente preocupada. Liam era tan pequeño y ya se preguntaba por la ausencia de su padre. —Lo haces tan bien, cariño —dijo Nadine, con el corazón encogido.

—¿Cuándo se lo podemos enseñar a papá? —preguntó Liam, con los ojos brillantes de esperanza.

—Muy pronto, mi amor —respondió Nadine con una sonrisa triste, revolviéndole el pelo con cariño.

Mientras seguían caminando, Nadine escogió algunos artículos que necesitaban y los puso en el carrito. Pero algunos no estaban en el pasillo donde se encontraba.

—Cariño, ¿puedes quedarte aquí con el carrito mientras mamá va al otro pasillo a buscar algo? —preguntó Nadine, algo cansada de tanto tirar de él y del carrito.

—Sí —asintió Liam con seguridad.

—No te muevas ni muevas el carrito. Mamá estará al otro lado —susurró Nadine, señalando el siguiente pasillo.

No se detendría allí ni un minuto, así que se sintió tranquila dejándolo. Además, Liam era un niño listo.

—Vale, mami. Estaré aquí —prometió Liam con una sonrisa.

—Buen chico —sonrió Nadine, corriendo rápidamente hacia el otro pasillo.

Mientras Liam esperaba a que su madre regresara, Adrian apareció casualmente en el mismo pasillo. Había venido a buscar algunas cosas que había olvidado en Manhattan.

Cuando Adrian estaba a punto de caminar por el pasillo, vio a Liam. Sus ojos se abrieron de par en par al verlo, y sin dudarlo, corrió hacia el chico.

—Liam —dijo Adrian sonriendo al llegar junto a él—. ¿Todavía me reconoces?

Liam parpadeó rápidamente un segundo y asintió con firmeza.

—Sí.

La sonrisa de Adrian se amplió y se arrodilló—. Eres tan listo, Liam.

Adrien se sintió muy feliz de volver a verlo. Había querido verlo en el restaurante antes, pero no estaba por ninguna parte.

—¿Dónde está tu madre? Espero que no te hayas perdido otra vez.

—Liam, ¿de quién estás hablando...?

Las palabras de Nadine se le atoraron en la garganta al encontrarse con la mirada penetrante de Adrian.

El cartón de leche que tenía en la mano se le cayó al suelo y el corazón le latía con fuerza. Fue como si su mundo se derrumbara en ese instante. Lo que había intentado evitar durante años acababa de suceder.

—Nadine —exclamó Adrian, poniéndose de pie lentamente. "Eres tú..."

Nadine sentía que no podía respirar, su rostro estaba pálido. Todos los recuerdos de su pasado la invadieron. La rabia, el odio y el resentimiento se reavivaron en su corazón.

No podía permitir que su hijo pasara ni un segundo más con ese hombre.

Nadine corrió hacia ellos y alzó a Liam en brazos. Cuando intentó huir, Adrian la agarró del brazo con rapidez, tirando de ambos hacia sí.

"Ya te dejé ir antes, pero no voy a cometer ese error otra vez", afirmó Adrian.

"¡Suéltame, maldito!", gritó Nadine, con la voz cargada de furia.

"¡Jamás te dejaré ir! ¡Jamás!"

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