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El Día Entero

last update publish date: 2026-11-03 11:49:20

Leo llama dos veces a la puerta del dormitorio.

Después espera.

Abro los ojos. Tengo una mano de Diego sobre la cintura y la esquina de la almohada doblada debajo de la mejilla. La luz entra por un lado de la cortina.

—Soy yo —dice Leo—. Ya me he despertado.

Diego mueve la mano. Se incorpora despacio, con el pelo levantado en un lado.

—Entonces nos toca.

Desde el pasillo, Sofía protesta porque ella también está despierta.

El domingo ocho de noviembre empieza con esa discusión. Nadie necesita un
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  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   Antes del Domingo

    El jueves doce envío mi propuesta antes de abrir la de Walker Holdings.La mía tiene cuatro páginas. Alcance de la valoración, documentos necesarios, visita previa y honorarios. Al final hay un plazo que he calculado mirando el calendario, no la cara de nadie.Compruebo el adjunto.Pulso enviar.Después abro el correo de Ricardo.La presentación definitiva conserva las correcciones de ayer. Ha cambiado el número de versión y la fecha del pie de página. Mi nombre aparece donde debe aparecer.Respondo que no hay observaciones nuevas sobre la descripción del estudio. Guardo el archivo con la fecha y cierro la carpeta.A las diez, Diego me confirma que han enviado la documentación completa. No me pide que vaya al despacho.Tengo trabajo aquí.Paso la mañana ordenando lo que falta para la visita al edificio del encargo nuevo. Necesito poder ver una zona que no aparece en las fotografías. Escribo para pedir acceso y explico por qué. Si no puedo entrar, la valoración tendrá que indicar esa l

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   La Silla Vacía

    La silla que me ofrecen está al otro lado de Diego.Dejo la carpeta sobre ella antes de sentarme. Es miércoles once. Las diez menos tres. En la pantalla de la sala todavía se ve el escritorio de un ordenador que nadie ha conectado a la reunión.Ricardo prueba el sonido.Diego tiene una copia de la propuesta revisada. La mía lleva las marcas de ayer y una hoja con mi formulación.—¿Lo de las once y media sigue igual? —pregunta.—Sí.Asiente. Lo apunta en la esquina de su papel.No pregunta qué tengo después.Entran dos personas en la conexión. Una representa a la entidad; la otra preparó la presentación. Se saludan con los nombres. Yo anoto los dos junto a la fecha para no tener que adivinar luego quién ha dicho qué.Empiezan por el calendario.Diego los deja terminar. Después coloca el bolígrafo sobre la mesa.—Antes de revisar los plazos, necesitamos corregir el alcance. La presentación enviada incluye una vinculación con Estudio Vega que no existe en esos términos.El intermediario

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   El Nombre en la Página

    Mi nombre aparece debajo de un logotipo que no es el mío.Lo veo el lunes por la noche, en la pantalla de Diego. El martes diez, cuando abro el documento en el estudio, sigue allí.Estudio Vega. Dirección técnica integrada.Debajo, un párrafo sobre disponibilidad exclusiva para los proyectos incluidos en una propuesta de financiación de Walker Holdings.Leo la frase dos veces. Busco el anexo al que remite. No está.Diego me ha reenviado el documento entero, el correo de origen y su respuesta: recibido para revisión; pendiente de validar alcance y participantes.No encuentro una aceptación escondida al final.A las nueve le llamo.—¿Quién ha escrito esto?—El intermediario que prepara la propuesta para la entidad. Ricardo les mandó la documentación de los proyectos anteriores. Han armado una presentación con ella.—Lavapiés.—Entre otras referencias. He pedido que identifiquen de dónde sale cada afirmación.Abro la página de antecedentes. Mi nombre vuelve a aparecer junto a una fotogra

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   La Copia de la Llave

    El lunes nueve, la pelota sigue junto a las zapatillas.Tengo que apartarla con el pie para abrir la puerta del armario. Sofía busca un guante. Leo sostiene el otro sin saber todavía que pertenece a su hermana.—Ese —dice ella cuando lo ve.Él se lo da. No discuten.Diego sale de la cocina con mi vaso de café. Me lo ofrece mientras intento cerrar la cremallera del bolso sin atrapar el forro.—Te lo dejas.—Lo estaba esperando.—Llevabas un rato esperándolo en la entrada.Le quito el vaso. El cartón está caliente. Diego tiene una mancha de leche en el puño y no la ha visto.Se la señalo. Se frota con el pulgar y la extiende.—Ahora es más grande —dice Sofía.No puedo beber sin reírme.Salimos juntos. En el portal, Diego comprueba una autorización dentro de la mochila de Leo. Yo saco mis llaves para no tener que buscarlas al llegar al estudio.El llavero golpea el vaso.Diego mira el ruido.—Ayer tuviste que llamar otra vez —dice.—Estabais en casa.—Sí. Pero si llegas antes, también pu

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   El Día Entero

    Leo llama dos veces a la puerta del dormitorio.Después espera.Abro los ojos. Tengo una mano de Diego sobre la cintura y la esquina de la almohada doblada debajo de la mejilla. La luz entra por un lado de la cortina.—Soy yo —dice Leo—. Ya me he despertado.Diego mueve la mano. Se incorpora despacio, con el pelo levantado en un lado.—Entonces nos toca.Desde el pasillo, Sofía protesta porque ella también está despierta.El domingo ocho de noviembre empieza con esa discusión. Nadie necesita un despertador.Me pongo los pies en el suelo y busco los calcetines. Diego se levanta por su lado. Cuando sale, los niños ya están intentando decidir quién llega primero al baño.Tardo cinco minutos más que ellos en estar lista.En la entrada, Leo tiene la pelota dentro de su mochila. La cremallera apenas cierra. Sofía lleva dos botellas de agua en la suya y comprueba que los tapones no se han quedado flojos.Diego le ofrece llevar una.—Son nuestras —dice ella.—Por eso preguntaba.Se lo piensa.

  • Matrimonio en Cautiverio: Los Gemelos del CEO   Las Fechas

    Diego deja el teléfono sobre la mesa de la cocina antes de sentarse.Es miércoles cuatro. Los niños han terminado de desayunar y están buscando dos cosas distintas en sus mochilas. Yo tengo el portátil abierto, pero todavía no lo he encendido.—He confirmado con Elena —dice—. Saldría el jueves tres de diciembre. Estaría de vuelta en Madrid el miércoles nueve por la mañana.Aparto la taza del borde del portátil.—¿La semana que miramos?—La misma. Lorena puede recogerlos los dos días que me dijiste. Lo he hablado con ella. Te he reenviado su mensaje para que acordéis las horas directamente.Abro el mío. El mensaje está ahí.Diego espera a que lo lea.—Puedo llevarlos esos días —digo—. Lo que no puedo es salir a las cuatro.—Ya. Para eso sería lo de Lorena. Los otros días los he marcado en el calendario que vimos. Revísalo antes de que compre.Gira el teléfono hacia mí. Los días están abiertos en pantalla. No hay ningún billete comprado debajo.Miro mi semana. La reunión que no puedo ca

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