Partager

Capítulo 3

Auteur: Lili Chi
Las hojas de adelfa eran altamente venenosas. Pero mientras a Luna le gustaran, Lucien era capaz de hacer que florecieran en la residencia todo el año. Sin embargo yo me oponía. Temía que alguien pudiera ingerirlas por error. Pero ella rompía a llorar, incapaz siquiera de comer.

—¿Es que no te agrado…? Por eso no quieres que él planté flores para mí…

Lucien la protegía detrás de él, mirándome con desdén.

—Si vas a atacarla, al menos busca una excusa mejor. Algo tan amargo… nadie lo tragaría por accidente. En cuanto lo pusieran en la boca, lo escupirían.

Quién iba a decir que ahora sería precisamente eso lo que me permitiría irme. El sabor amargo explotó en mi boca. Contuve las náuseas… y me obligué a tragar. Esta vez por fin podría volver a casa.

Lucien dejó caer la lámpara y corrió hacia mí. Me golpeó la espalda con fuerza y, con sus dedos ásperos, me abrió la boca e intentó sacarla.

—¡Escúpelo! ¿Quieres morir?

Me resistí con todas mis fuerzas. La mitad de mi cuerpo ya estaba entumecida, pero apreté los dientes con desesperación, negándome a escupir. Incluso llegué a morderle los dedos… hasta hacerlos sangrar.

Lucien suspiró con fuerza y me abofeteó.

—¿Solo porque Darian, el heredero, ya no te quiere vas a montar este espectáculo? ¿No te queda ni una pizca de dignidad como miembro de esta familia? Luna y Darian son el uno para el otro. ¿Después de cuatro años en el Palacio Olvidado aún no lo entiendes?

Sin importarle la sangre en sus dedos, ordenó a los sirvientes traer una medicina para hacerme vomitar y me la obligó a tragar.

Vomité hasta perder la noción. Mi cuerpo se desplomó en el suelo, como si fuera barro sin forma. Y aun así… no pude evitar soltar una risa burlona.

—¿La dignidad de esta familia… es que ni siquiera investigues y des por hecho que fui yo quien le hizo daño a Luna… para luego expulsar a tu propia hermana?

Su rostro se palideció, se quedó sin palabras. De pronto, el sonido apresurado de cascos de caballo rompió el silencio. Un joven sirviente vestido de verde entró corriendo, jadeando, y se inclinó ante Elias.

—¡Gran Chambelán! El heredero ha ordenado que traiga a la dama Althea al palacio para interrogarla. ¡La señorita Luna… ha desaparecido!

Elias y Lucien se miraron. Al mismo tiempo… sus miradas se clavaron en mí, llenas de furia.

—Con razón estabas fingiendo querer morir una y otra vez —dijo Lucien con frialdad—. Era para encubrirlo. ¿Dónde la has escondido? ¿Qué le has hecho esta vez?

Yo no tenía idea de dónde se había metido. Pero… esto era perfecto. Si la amaban tanto quizás perderían el control y me matarían.

Sin darme oportunidad de hablar, me arrastraron de vuelta al palacio en mi estado miserable. El heredero, Darian Veymont, no perdió tiempo en palabras sin sentido, fue directo ante mi, me sujetó la barbilla con fuerza.

—¿Dónde está Luna?

Levanté la mirada. Y observé al hombre que una vez fue mi esposo en este mundo… y una amarga sensación de arrepentimiento me invadió. Cuando lo conocí, estaba siendo perseguido y estaba gravemente herido. Fui yo quien lo escondió en una cueva y quien desvió a las personas que lo perseguían.

En ese momento, yo acababa de perder a mi prometido. El joven general con el que crecí había roto nuestro compromiso por Luna. Me convertí en el hazmerreír de toda la capital y Darian lo sabía. Fue entonces cuando me ofreció matrimonio y me prometió que sería su esposa legítima. Dijo que no era solo por gratitud, sino que también había algo más.

Pero cuando Luna apareció, nuevamente, la luz en sus ojos comenzó a cambiar. Compartían noches bajo la luna observando las estrellas, jugaban, reían… y yo dejé de importarle, como si no existiera.

Cuando ella desapareció aquella vez, Darian, que siempre había sido amable conmigo, me castigó por primera vez. Me golpeó con un bastón sobre mi vientre, de inmediato la sangre se derramó en el suelo. Fue entonces cuando supe, que el hijo que llevaba dentro de mi había muerto antes de nacer.

Al ver que no respondía, sus ojos se llenaron de furia, como si con su mirada pudiera acabar conmigo.

—Parece que si no te torturo un poco y pruebas algo de dolor… no vas a hablar.

Ordenó traer instrumentos de tortura y Elias fue quien ejecutó el castigo. Pero antes, fue mi hermano quien me obligó a tragar una píldora que me obligaba a mantenerme consciente, intensificando cada punzada de dolor.

Entré en pánico. Quería morir, pero no quería sufrir antes de hacerlo. Intenté resistirme pero el primer latigazo cayó sobre mi espalda. El dolor se extendió por todo mi cuerpo en un instante. Y mis labios temblaban, ni siquiera tenía fuerzas para gritar.

—Mátame…

Darian sonrió maliciosamente.

—¿De verdad crees que voy a ablandarme? Te lo preguntaré una vez más… ¿Luna dónde está?

Levanté el rostro, pálida… y sonreí.

—¿Luna? La maté. ¿No que la amaban mucho? Entonces vengan… mátenme y vénguenla.

Los ojos de Darian se enrojecieron llenos de furia. Desenvainó su espada y la clavó directamente en mi pecho. Antes de que mi conciencia desapareciera escuché a Luna desde fuera de la habitación hablar.

—¡Todos están aquí! Por fin podremos pasar la noche de la Luna Cenital juntos ……Ah… ¿por qué hay tanta sangre…?

Continuez à lire ce livre gratuitement
Scanner le code pour télécharger l'application

Dernier chapitre

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 8

    Luna fingió estar calmada y dijo:—Elias, debes de haberte equivocado. Las sirvientas que tengo aquí son todas robustas… desde fuera, es normal que puedan confundirse con hombres.Aunque aún dudaba, Elias siempre había confiado completamente en ella. Luego Luna propuso llevarme de vuelta personalmente, pidiendo a los demás que esperaran fuera. Una vez dentro, mandó a salir a los sirvientes, me sujetó con fuerza del mentón y acercó su rostro al mío, casi rozándome.—¿Intentabas pedir ayuda? Olvídalo. ¿Crees que no saben lo que te pasa? Simplemente… a nadie le importas.Sonreí levemente, luego extendí la mano… y toqué sus labios. Al instante, su boca se tornó morada… luego negra.Nunca intenté pedir ayuda, yo solo quería provocar su ira. Antes, había untado mis dedos con el veneno de aquellos insectos y al rozar la manga de Lucien, había recogido el polen de adelfa. Ambos, combinados… mataban al contacto. Y la sustancia que llevaba en mi cuerpo neutralizaba el efecto en mí.Pero Lu

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 7

    Me exhibieron ante Luna como si fuera un pez muerto. Quise preguntarle por qué… por qué tenía que arruinarme de ese modo. Pero ella habló antes que yo:—Mírate. Este es el final que le corresponde a una simple secundaria como tú. No te sorprendas, yo también soy una jugadora, y soy la protagonista de este mundo. ¿Con qué derecho una secundaria como tú se atreve a arrebatarme a mis hombres?Ahora todo tenía sentido. En ese momento, incluso deseé que Luna me odiara lo suficiente como para matarme. Ya no quería seguir jugando ni quería cumplir ninguna misión. Solo quería volver a casa.Como si hubiera leído mis pensamientos, soltó una risa fría.—¿Morir? No te lo voy a permitir. Si, tras fracasar, permaneces un año más en este mundo… tu cuerpo en el mundo real jamás volverá a despertar. Y yo obtendré tu progreso y completaré la misión en tu lugar. No me culpes. Los objetivos de este mundo son demasiado difíciles. Todos parecen amarme con locura… y aun así, nunca alcanzan el nivel máxi

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 6

    Sentía que había dormido durante mucho tiempo. En mis sueños, veía los ojos llenos de lágrimas de mis padres, mirándome con preocupación.[Mi niña, no tengas miedo… tu enfermedad se curará. Aunque tengamos que venderlo todo, te vamos a salvar.]Por eso, cuando el sistema me eligió, acepté sin dudar entrar en aquel mundo de misiones.El sistema congeló el tiempo en mi mundo original. Cuando me fui, también era la noche de la Luna Cenital, mamá me había dicho que llevaría a casa mis dulces favoritos. En el sueño, completé la misión. Pero al volver a casa ya no pude volver a ver a mis padres. Los busqué por todos los rincones pero no estaban.[¡Papá! ¡Mamá!]Desperté gritando entre lágrimas. Frente a mí estaba el rostro de Lucien, tan parecido al mío que parecía un reflejo. Al verme despertar, por una vez no se burló de mí; en lugar de eso, dudó antes de hablar:—¿Soñaste con nuestros padres…? ¿Ya olvidaste lo que dijeron antes de morir? Nos pidieron que viviéramos bien. ¿De verdad

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 5

    Todos quedaron atónitos. Luna vaciló por un instante pero al ver que nadie notó su reacción, de inmediato recuperó la calma y negó con una expresión inocente. —Yo… no… no fui.Darian la abrazo de inmediato entre sus brazos con un gesto protector, y le limpió con cuidado las lágrimas en su rostro.—No llores… todos te conocemos bien.Lucien también se colocó a su lado, intentando hacerla sonreír.—No llores… luego salimos a ver la luna y las estrellas. Eres tan hermosa como una diosa; no dejes que tu rostro se llene de lágrimas.Rodeada por todos, ella terminó sonriendo entre lágrimas. Y cuando volvió a mirarme, había en su rostro una sombra de burla y provocación.Me burlé y luego le dije:—¿Lo ven? Da igual lo que diga, nunca me creerán tanto como a un par de lágrimas suyas. Entonces, ¿para qué quieren que explique nada? Al final, nadie va a creerme.Entonces, una voz suave pero firme rompió el silencio.—Yo te creo. Althea… ven conmigo, te llevaré a casa. A partir de ahora

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 4

    La espada de Darian estaba muy afilada. Aunque retiró la fuerza en el último instante, la hoja aún se hundió profundamente bajo mi piel y, debido a la píldora que había ingerido antes, el dolor en mi cuerpo era mucho más intenso que el de una persona normal.La sangre comenzó a deslizarse lentamente, perdí las fuerzas… y caí en un charco rojo.Que bien, solo un poco más y finalmente podría volver a casa.El Palacio era todo un caos. Todos se arremolinaron a mi alrededor y sentí cómo alguien presionaba mi herida con tela, intentando detener la sangre.—Althea… no te atrevas a cerrar los ojos.En medio de mi aturdimiento, tirada en el suelo sin fuerzas y con mi vista borrosa me pareció ver una figura familiar. Su rostro, marcado por las adversidades, me llamaba a gritos. —Cassiel…Apenas pronuncié ese nombre, todos los recuerdos de mi juventud vinieron a mi mente. Su familia y la mía habían sido cercanas durante muchísimos años y, cuando mi hermano y yo llegamos por primera vez a

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 3

    Las hojas de adelfa eran altamente venenosas. Pero mientras a Luna le gustaran, Lucien era capaz de hacer que florecieran en la residencia todo el año. Sin embargo yo me oponía. Temía que alguien pudiera ingerirlas por error. Pero ella rompía a llorar, incapaz siquiera de comer.—¿Es que no te agrado…? Por eso no quieres que él planté flores para mí…Lucien la protegía detrás de él, mirándome con desdén.—Si vas a atacarla, al menos busca una excusa mejor. Algo tan amargo… nadie lo tragaría por accidente. En cuanto lo pusieran en la boca, lo escupirían.Quién iba a decir que ahora sería precisamente eso lo que me permitiría irme. El sabor amargo explotó en mi boca. Contuve las náuseas… y me obligué a tragar. Esta vez por fin podría volver a casa.Lucien dejó caer la lámpara y corrió hacia mí. Me golpeó la espalda con fuerza y, con sus dedos ásperos, me abrió la boca e intentó sacarla. —¡Escúpelo! ¿Quieres morir?Me resistí con todas mis fuerzas. La mitad de mi cuerpo ya estaba

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 2

    El agua estaba helada, me penetraba hasta los huesos. Aún así no me resistí, dejé que mi cuerpo se hundiera lentamente. Pronto volvería a casa… me pregunto qué pastel y de qué sabor habrían comprado mis padres este año.Pero en medio de la oscuridad, alguien sujetó con fuerza mi muñeca y me arrancó

  • Me fui… y todos enloquecieron   Capítulo 1

    El arco de la puerta del palacio abandonado no era demasiado alto. Después de apilar dos tinas de lavar, logré colgarme. Por fin volveré a casa.La idea me llenó de una emoción desesperada. Quería ver a mi familia… más que nada en el mundo. Sin dudarlo, me impulsé con fuerza. De pronto, el aire des

Plus de chapitres
Découvrez et lisez de bons romans gratuitement
Accédez gratuitement à un grand nombre de bons romans sur GoodNovel. Téléchargez les livres que vous aimez et lisez où et quand vous voulez.
Lisez des livres gratuitement sur l'APP
Scanner le code pour lire sur l'application
DMCA.com Protection Status