Se connecterLuna fingió estar calmada y dijo:—Elias, debes de haberte equivocado. Las sirvientas que tengo aquí son todas robustas… desde fuera, es normal que puedan confundirse con hombres.Aunque aún dudaba, Elias siempre había confiado completamente en ella. Luego Luna propuso llevarme de vuelta personalmente, pidiendo a los demás que esperaran fuera. Una vez dentro, mandó a salir a los sirvientes, me sujetó con fuerza del mentón y acercó su rostro al mío, casi rozándome.—¿Intentabas pedir ayuda? Olvídalo. ¿Crees que no saben lo que te pasa? Simplemente… a nadie le importas.Sonreí levemente, luego extendí la mano… y toqué sus labios. Al instante, su boca se tornó morada… luego negra.Nunca intenté pedir ayuda, yo solo quería provocar su ira. Antes, había untado mis dedos con el veneno de aquellos insectos y al rozar la manga de Lucien, había recogido el polen de adelfa. Ambos, combinados… mataban al contacto. Y la sustancia que llevaba en mi cuerpo neutralizaba el efecto en mí.Pero Lu
Me exhibieron ante Luna como si fuera un pez muerto. Quise preguntarle por qué… por qué tenía que arruinarme de ese modo. Pero ella habló antes que yo:—Mírate. Este es el final que le corresponde a una simple secundaria como tú. No te sorprendas, yo también soy una jugadora, y soy la protagonista de este mundo. ¿Con qué derecho una secundaria como tú se atreve a arrebatarme a mis hombres?Ahora todo tenía sentido. En ese momento, incluso deseé que Luna me odiara lo suficiente como para matarme. Ya no quería seguir jugando ni quería cumplir ninguna misión. Solo quería volver a casa.Como si hubiera leído mis pensamientos, soltó una risa fría.—¿Morir? No te lo voy a permitir. Si, tras fracasar, permaneces un año más en este mundo… tu cuerpo en el mundo real jamás volverá a despertar. Y yo obtendré tu progreso y completaré la misión en tu lugar. No me culpes. Los objetivos de este mundo son demasiado difíciles. Todos parecen amarme con locura… y aun así, nunca alcanzan el nivel máxi
Sentía que había dormido durante mucho tiempo. En mis sueños, veía los ojos llenos de lágrimas de mis padres, mirándome con preocupación.[Mi niña, no tengas miedo… tu enfermedad se curará. Aunque tengamos que venderlo todo, te vamos a salvar.]Por eso, cuando el sistema me eligió, acepté sin dudar entrar en aquel mundo de misiones.El sistema congeló el tiempo en mi mundo original. Cuando me fui, también era la noche de la Luna Cenital, mamá me había dicho que llevaría a casa mis dulces favoritos. En el sueño, completé la misión. Pero al volver a casa ya no pude volver a ver a mis padres. Los busqué por todos los rincones pero no estaban.[¡Papá! ¡Mamá!]Desperté gritando entre lágrimas. Frente a mí estaba el rostro de Lucien, tan parecido al mío que parecía un reflejo. Al verme despertar, por una vez no se burló de mí; en lugar de eso, dudó antes de hablar:—¿Soñaste con nuestros padres…? ¿Ya olvidaste lo que dijeron antes de morir? Nos pidieron que viviéramos bien. ¿De verdad
Todos quedaron atónitos. Luna vaciló por un instante pero al ver que nadie notó su reacción, de inmediato recuperó la calma y negó con una expresión inocente. —Yo… no… no fui.Darian la abrazo de inmediato entre sus brazos con un gesto protector, y le limpió con cuidado las lágrimas en su rostro.—No llores… todos te conocemos bien.Lucien también se colocó a su lado, intentando hacerla sonreír.—No llores… luego salimos a ver la luna y las estrellas. Eres tan hermosa como una diosa; no dejes que tu rostro se llene de lágrimas.Rodeada por todos, ella terminó sonriendo entre lágrimas. Y cuando volvió a mirarme, había en su rostro una sombra de burla y provocación.Me burlé y luego le dije:—¿Lo ven? Da igual lo que diga, nunca me creerán tanto como a un par de lágrimas suyas. Entonces, ¿para qué quieren que explique nada? Al final, nadie va a creerme.Entonces, una voz suave pero firme rompió el silencio.—Yo te creo. Althea… ven conmigo, te llevaré a casa. A partir de ahora
La espada de Darian estaba muy afilada. Aunque retiró la fuerza en el último instante, la hoja aún se hundió profundamente bajo mi piel y, debido a la píldora que había ingerido antes, el dolor en mi cuerpo era mucho más intenso que el de una persona normal.La sangre comenzó a deslizarse lentamente, perdí las fuerzas… y caí en un charco rojo.Que bien, solo un poco más y finalmente podría volver a casa.El Palacio era todo un caos. Todos se arremolinaron a mi alrededor y sentí cómo alguien presionaba mi herida con tela, intentando detener la sangre.—Althea… no te atrevas a cerrar los ojos.En medio de mi aturdimiento, tirada en el suelo sin fuerzas y con mi vista borrosa me pareció ver una figura familiar. Su rostro, marcado por las adversidades, me llamaba a gritos. —Cassiel…Apenas pronuncié ese nombre, todos los recuerdos de mi juventud vinieron a mi mente. Su familia y la mía habían sido cercanas durante muchísimos años y, cuando mi hermano y yo llegamos por primera vez a
Las hojas de adelfa eran altamente venenosas. Pero mientras a Luna le gustaran, Lucien era capaz de hacer que florecieran en la residencia todo el año. Sin embargo yo me oponía. Temía que alguien pudiera ingerirlas por error. Pero ella rompía a llorar, incapaz siquiera de comer.—¿Es que no te agrado…? Por eso no quieres que él planté flores para mí…Lucien la protegía detrás de él, mirándome con desdén.—Si vas a atacarla, al menos busca una excusa mejor. Algo tan amargo… nadie lo tragaría por accidente. En cuanto lo pusieran en la boca, lo escupirían.Quién iba a decir que ahora sería precisamente eso lo que me permitiría irme. El sabor amargo explotó en mi boca. Contuve las náuseas… y me obligué a tragar. Esta vez por fin podría volver a casa.Lucien dejó caer la lámpara y corrió hacia mí. Me golpeó la espalda con fuerza y, con sus dedos ásperos, me abrió la boca e intentó sacarla. —¡Escúpelo! ¿Quieres morir?Me resistí con todas mis fuerzas. La mitad de mi cuerpo ya estaba
El arco de la puerta del palacio abandonado no era demasiado alto. Después de apilar dos tinas de lavar, logré colgarme. Por fin volveré a casa.La idea me llenó de una emoción desesperada. Quería ver a mi familia… más que nada en el mundo. Sin dudarlo, me impulsé con fuerza. De pronto, el aire des







