MasukTal como temía, Linnette publicó enseguida algo aún peor. “Yo, Linnette Aguilar, doy la cara por mis acciones. Sí, es cierto, “El Vuelo del Fénix” es una idea que plagié de Olivia. Responderé por lo que hice. De ahora en adelante, no volveré a subirme a un escenario a bailar. Indemnizaré a Olivia por todas las pérdidas que sufrió. Le ofrezco aquí una disculpa pública por el daño que le causé en internet y estoy dispuesta a asumir mi responsabilidad legal. A todas las compañeras que participaron en la presentación de “El Vuelo del Fénix”, gracias, y al mismo tiempo les pido perdón. De ahora en adelante ya no podré volver a bailar con ustedes. Espero que las demás compañías de danza, al evaluarlas, lo hagan con justicia e imparcialidad, tomando el nivel profesional como único criterio. Después de todo, tanto el plagio como mis problemas con Olivia son asuntos míos y solo míos, y ellas no tienen nada que ver”.Margarita estuvo a punto de desmayarse al leerlo. Con esto publicado, ni el me
Linnette se tragó la rabia y se metió a internet con ganas de ver hasta dónde había llegado todo el asunto.Lo que encontró fue el comunicado de Julián. Mientras leía cada una de sus palabras, las lágrimas le caían a mares. “¿Por qué sigue tan ciego, tan hipnotizado? ¡Si ya terminaron! ¡Y aun así sale a declararle lealtad de esa manera! ¿Ella le va a hacer caso? ¿Vale la pena? ¿No le da vergüenza?”, se preguntó ella.Los padres de Linnette, al verla llorar así, quedaron desconcertados. ¿Qué habría visto?Se acercaron a mirar su celular y se encontraron con lo que Julián había publicado y, además, con una avalancha aún más feroz de ataques contra su hija en la red.A Genaro se le subió la sangre a la cabeza.—Ese mocoso en serio no tiene remedio. ¡Y todavía pensaba unir nuestras familias! Ni siquiera somos familia y ya sale con esta ingratitud. ¿Cómo va uno a confiar en él más adelante?—¡Solo lo engañó esa mujer! —le respondió Linnette a su padre, entre lágrimas.—¡Parece que estás ma
Pero cuando llegó a la puerta de su dormitorio, le dijeron que ella ya había vuelto a Altabrisa.Más adelante, la siguió hasta Altabrisa, y entonces le dijeron que se iba a casar… Siempre llegaba tarde. Mucho después, el destino lo favoreció y por fin le dio la oportunidad de recuperarla.Y aun así llegó tarde.Si aquella vez, en la función del Festival de Edimburgo, hubiera aparecido frente a ella un poco antes, aunque fuera un solo día, sin ser tan terco, ¿no habría tenido ella la posibilidad de perdonarlo?Si la noche en que la atacaron él hubiera salido un poco antes para recogerla en la escuela, en lugar de dejar que Adrián se le adelantara, ¿no se habría quedado con él en vez de terminar la relación?Si esta vez hubiera dado la cara un poco antes para defenderla y hubiera aparecido en internet como un superhéroe para disipar todos los rumores y las habladurías, ¿no lo habría perdonado?Por desgracia, también dejó pasar esa última oportunidad. No solo no apareció como un superhéro
Esta vez, tal como Julián había dicho, ya no había vuelta atrás.Tanto Linnette como sus padres estaban pálidos.—Vamos —dijo Genaro. Si los Salazar no querían ayudarlos, no les quedaba más que volver a casa y buscar otra estrategia.Margarita, conteniendo el enojo, salió detrás de él. Pero Linnette no se resignaba. Con los ojos llenos de lágrimas, fulminó a Julián con la mirada.—¿No la odiabas? ¿No te lastimó? ¿Por qué? ¿Por qué no me ayudaste? ¡Teníamos intereses en común! Si te vengabas de ella, también me ayudabas a mí.—¿Cuándo dije que la odiaba? —Julián tenía la mirada nublada.—¡Lo dijiste! ¡Cuando acababas de volver! ¡Ni siquiera dejabas que nadie mencionara su nombre! ¡Quien lo mencionara desataba tu furia! ¡Mandabas a todos al diablo! ¡Decías que no querías volver a escuchar ese nombre! —Linnette le echó en cara, palabra por palabra, todo lo que él había hecho, como una acusación.Y precisamente porque ella lo había visto en aquel estado de furia, creía tener alguna esperan
Ricardo y Julián quedaron atónitos.No esperaban que Linnette dijera algo así. Pero a ella se le ocurrió lo que creía que era una jugada maestra. Sacudió a su padre por los hombros.—Papá, vamos a ofrecerle dinero. Lo que pida, se lo damos.Genaro se puso a considerar la idea en serio. Ricardo, por una vez, no les siguió la corriente.—¿Están seguros de que va a aceptar dinero?Linnette respondió con soberbia:—No es más que una estudiante extranjera pobre, no me vengas con que tiene dignidad. Esa famosa dignidad solo significa que todavía no le han ofrecido suficiente dinero.Genaro suspiró.—A estas alturas, no deja de ser una salida. Aunque pida una fortuna, se la pagaremos.Julián, en cambio, se limitaba a reír desde su asiento.—¿De qué te ríes? —A Linnette le molestó esa actitud.—Me río de ustedes… —Siguió riendo—. No van a poder darle lo que pide.Linnette también rio.—¿No se trata de dinero? ¡Le podemos pagar lo que pida! Lo que se arregla con dinero no es problema.Julián pe
Al enterarse de que su hijo también se vería afectado, el señor Salazar dudó.Los padres de Linnette estaban furiosos. Habían sido tan entusiastas cuando se trataba del enlace matrimonial, pero ahora estaban llenos de excusas cuando se les pedía ayuda.El salón de banquetes, antes animadísimo, se enfrió, y el ambiente se volvió de lo más incómodo.Los invitados que habían acudido a la cena ya intuían lo que pasaba, y uno tras otro buscaron pretextos para despedirse.Los padres de Linnette quedaron en ridículo, pero aun así querían conservar la compostura y el porte; con una sonrisa forzada, despidieron a los invitados.Mientras tanto, en internet el asunto se calentaba cada vez más. Valentina, que había sido la primera intérprete de este espectáculo de danza, por fin logró hacerse escuchar.Cuando Linnette se adelantó y lanzó el ataque contra Olivia en las redes, ella ya había salido a defenderla, pero fue como una gota de agua en el mar y no hizo el menor ruido. Ahora, al fin, alguien







