Home / Romance / Mi Ex el Millonario / Capítulo 4: La pequeña nota

Share

Capítulo 4: La pequeña nota

Author: PolyFLOWERS
last update publish date: 2021-03-27 06:53:02

Cuando despertó la cabeza le daba vueltas. A diferencia de algunos años atrás, la resaca estaba haciendo acto de presencia, lo cual definitivamente no estaba dentro de sus planes.

Sin embargo, el sólo recordar las risas hizo que el malestar del sol en la frente no le molestara en lo absoluto.

Estaba amaneciendo.

No estaba acostumbrada a que el sol le diera la bienvenida tan temprano. Normalmente la recibía por la tarde, cuando volvía de su trabajo y se detenía a apreciar los últimos y hermosos rayos de luz que la aguardaban lo máximo que podían para despedirla desde su balcón.

Se paró frente a la ventana antes de dirigirse al baño para refrescar su rostro y así darle inicio a su día.

Sin embargo, la usual vista al parque estaba siendo saboteada por otra igual de hermosa pero contrastante. Su ventana que daba al frondoso parque de la ciudad se había reemplazado por una espectacular vista a la ciudad.

Contempló la escena con profunda admiración.

Hasta que finalmente se cruzó un pensamiento extraordinario que la hizo reaccionar con un instinto animal similar a la de los felinos cuando se muestran sorprendidos por alguna amenaza que no estaba contemplada dentro de su radar.

Miró a sus alrededores en busca de algo que le resultara mínimamente familiar.

Las cortinas. Algo era algo.

Pero el resto era totalmente diferente.

Definitivamente no era su departamento.

La pregunta era cómo había terminado ahí.

Los pelos se le crisparon de los nervios que comenzaban a hacerse cada vez más notorios.

No entendía nada. Sólo sabía que el efecto de “Borra cassette” había sido efectivo. No recordaba absolutamente nada, solo el eco de unas risas hacían fondo en su cabeza y un hormigueo de felicidad recorría su cuerpo.

De repente, olió café en el aire. Sobre la mesa descubrió que un late de Starbucks humeaba para ella. Se acercó a la mesa y vio la nota que habían dejado escrita en la taza de café.

“Por favor, cierra la puerta.”

De pronto, se maldijo así misma.

Había pasado la noche con un desconocido.

Encima durmió con uno que tuvo el descaro de ni siquiera quedarse con ella hasta que despertara.

Se sentía una prostituta. Una cualquiera. Una basura.

Iba en contra de todo lo que creía.

Ella jamás había hecho una cosa así. Se sentía horrible, desechable. Totalmente descartable.

No sabía cómo lo manejaban las demás y por esa razón jamás se atrevió a ponerlo en práctica.

Odiaba sentirse así consigo misma. Salir con alguien para cubrir el placer de un momento y al rato descartar a la persona para seguir con su vida normalmente. Hasta llegada la próxima noche y seguir cubriendo la cuota de placer que precisaban con la carne de alguna otra persona.

El solo pensarlo la hacía estremecer. Tenían tanto valor y una espontaneidad de la que ella obviamente carecía. Por un lado las admiraba pero muy en el fondo no las envidiaba en lo absoluto. Estaba en su naturaleza el ser libres. En lo que a ella respectaba, su naturaleza era más tranquila al punto de ser bastante aburrida. Pero se sentía segura y protegida. Allí nadie podría jugar con sus emociones. Las que nunca la dejaban tranquila. Vivir con esos demonios no era fácil. Quizás todos luchaban a diario con ellos y ganaban. Ella en cambio, había decidido evadirlos y quedar al resguardo siguiendo una vida serena y sin emociones complicadas con las que luchar en forma diaria e ininterrumpida. Hacía tiempo que había organizado sus prioridades y su paz mental le era más imprescindible que las necesidades carnales de su cuerpo.

Indignada por su propio comportamiento, tomó la tregua de paz con forma de café que le habían dejado y juró para sí misma que jamás volvería a hacer algo como eso. Sin embargo, no se iría del lugar sin antes devolverle el favor y con ello lograr recuperar un poco el orgullo que había dejado abandonado a causa de su borrachera.

La había despojado de su dignidad. Lo único que podía hacer para recuperar su moral era acostas de una pequeña nota retributiva que le devolviera el desprecio que le había hecho sentir al dejarla despertar sola en su casa.

Para cuando dejó la breve pero concisa nota con el mensaje que deseaba transmitirle, se puso los zapatos y dando sorbos a su café se dispuso a partir del lugar dejando todos los remordimientos atrás.

Al salir, procuró cerrar la puerta para que no quedara entreabierta y se abriera con el viento. Dio otro sorbo a su café en un intento de despabilarse. Llegó la hora de dar el primer paso, volvió la vista al frente para emprender su regreso a casa.

Para cuando evaluó el lugar donde se encontraba se tornó extremadamente familiar. El aroma a desinfectante perfumado, el piso blanco y brillante recién trapeado por Sonia que daba la vuelta al pasillo para seguir trabajando con su carrito de limpieza.

Los ventanales a los costados de los pasillos dejando entrar la luz del día para iluminar en forma natural el lugar. La brisa de la ventana entreabierta para que se acelerara el proceso de secado del piso.

Y la puerta de algarrobo con el letrero “5-329” de su departamento perfectamente lista para recibirla.

Entonces se dio cuenta que estaba frente a su propio departamento.

Extrañada por las circunstancias recordó la nota y se dio media vuelta exasperadamente. Los pelos se le crisparon al reconocer el manijón de la puerta que obviamente le iba a impedir volver a ingresar al departamento de su nuevo y misterioso vecino.

Realmente conmocionada por estas circunstancias tan poco comunes que se presentaban en su nuevo día, con aire de resignación procuró entrar a su departamento y ya no salir de allí al menos hasta su próxima vida.

******************************************************************************************************************************************************************************************************************************

Mientras tanto, su vecino al volver a su casa encontró todo tal cual lo había dejado, salvo por la taza de café que ya no estaba. Evidentemente la había encontrado y aceptado. Lo que no entendía era la nota de despedida que le habían dejado sobre la mesa, en el lugar donde justamente había dejado el café listo para cuando ella despertara.

La nota era breve y concisa. En eso coincidían perfectamente. Pero su contenido resultó confuso para su destinatario. Era evidente el enojo de su emisor, no entendía muy bien la razón pero por alguna razón terminó causándole una pizca de gracia.

La nota tenía escrita la siguiente respuesta:

Idiota!

Continue to read this book for free
Scan code to download App

Latest chapter

  • Mi Ex el Millonario   Epílogo

    El inicio de una linda amistadLa Zahra adolescente caminó con su glorioso postre hacia un lugar tranquilo y alejado.Cerca de un árbol donde podía estar serena y sin fisgones merodeando.Llegó a su lugar secreto y suspiró aliviada de ya estar al resguardo del ruido de la gente y de las preocupaciones ajenas.Sin embargo, al sentarse, se percató de que en realidad no estaba sola.No hizo más que levantar la vista para ver que entre los arbustos frente a ella había alguien sentado, abrazando sus piernas como si su vida colapsara por completo con tan solo no hacerlo.Se contemplaron la una a la otra por varios segundos sin decirse absolutamente nada.Las dos estaban muy impactadas al descubrirse una frente a la otra.Zahra nunca había visto a nadie en aquella zona del campus y era evidente que la otra muchacha er

  • Mi Ex el Millonario   Capítulo 50 ~Extra~: Memorias

    Zahra comenzó el año escolar sola, era nueva en la ciudad y no conocía a nadie. A diferencia de sus compañeros de clase que al parecer se conocían desde hacía años, incluso algunos desde el preescolar. Cuando llegó sólo quedaban dos pupitres vacíos al final del salón. Eligió el que estaba al lado de la ventana. El pensamiento recurrente de tener un asiento vacío a su lado volvió a instalarse entre sus tendencias mentales mientras le dedicaba una mirada profunda y pensativa a aquel pupitre. Arrancaba una nueva etapa, y como todos al nacer (o al menos en la mayoría de los casos) lo hacía sola, sin un alma amiga con la que ser cómplice durante las extensas horas escolares. Para ella, la escuela no representaba ninguna dificultad; pero la vida social era otro cantar. Zahra no solía comprender muy bien las relaciones entre las personas. A veces podía oír a dos

  • Mi Ex el Millonario   Capítulo 49 ~Fin~: La verdad revelada

    ~Fin~—Miren a quiénes tenemos por aquí— anunció a viva voz tan pronto los vio llegar al evento—. ¡A la feliz pareja! — celebró con una sonrisa de oreja a oreja.—Hola Jona, qué gusto verte. — saludó Zarha risueña por la dicha que le provocó aquella bienvenida.—Te agradezco que vinieras a este evento. Es muy amable de tu parte. — agradeció con cortesía Ben.—No me lo perdería por nada. Sabes que aprecio esta clase de invitaciones. Me permiten darme a conocer con gente de la gran sociedad y obtener más oportunidades. Además de que puedo ver a tú increíble y maravillosa novia. — dijo sonriente mientras le tomaba el pelo con una verdad que ambos sabían que era cierta.—Iré a buscar unos tragos para los tres — contestó Ben con su tan característica seriedad—. Ah, y una advertencia, Jonathan— le plantó cara a su contrincante en el amor

  • Mi Ex el Millonario   Capítulo 48: A pesar del tiempo y la distancia

    —¿Y todavía crees que somos novios? — exigió saber una Zahra embrollada.—Si. — contestó con una simpleza galopante.—¿Por qué? — inquirió Zahra, precisaba detalles.—Nunca cortamos. — dijo a la vez que dejaba en el aire la sensación de que estaba confirmando una obviedad bastante clara.—No hacía falta, el tiempo y la distancia lo hicieron por nosotros, ¿no te parece?—No. — negó rotundamente mientras perdía sus ojos en los labios de Zahra.—Entonces, cortemos. — sentenció nerviosa al notar su proximidad.—… — Benjamín permaneció inmóvil mientras volvía sus ojos bien abiertos hacia los de Zahra. Sus palabras lo atravesaron como una d

  • Mi Ex el Millonario   Capítulo 47: Una espera agonizante

    —¡Basta — le exigió él que se detuviera, tomándola desprevenida —! ¡Por favor! ¡Ya deja de evitarme! — exasperado por las circunstancias no midió en lo absoluto el tono de su voz y dejó al descubierto su propia desesperación en la solicitud realizada.Zahra contempló a su vecino, quien la retenía de la muñeca sin ánimos de querer soltarla. Aquel contacto cálido y delicado se contradecía con la aclamación exigida por parte de aquel hombre.No era ningún secreto de que Zahra había tomado todos y cada uno de los recaudos habidos y por haber, así como un sinfín de estrategias y jugarretas, con tal de evitar toparse con su vecino a toda costa.Había llegado incluso al punto en que se convirtió en una especie de rutina, y aunque resultara muy a su p

  • Mi Ex el Millonario   Capítulo 46: Cuentas claras – Parte III

    Nuevamente se rotaron los clientes que estaban en la mesa lindera a la suya, una pareja que celebraba el ascenso de uno de ellos ahora partían con la misma sonrisa con la que llegaron, aunque Zahra afirmaba que incluso se iban con una sonrisa más amplia. Porque “panza llena, corazón contento”...Mientras tanto, Zahra se detuvo a ver a las gemelas que llegaban a la mesa del otro lado, con un rejunte de apuntes y la mirada perdida en las notas que deberían memorizar prontamente.Posó la mirada sobre Euge y entonces una serie de imágenes fueron proyectándose en su cabeza.Estaba rememorando el momento exacto en que su compañero de trabajo una vez le dijo: “Se tomó las vacaciones en serio.”, y no saben cómo, esas simples palabras, le sirvieron de mucho. Era al día de hoy, que Zahra podía afirmarlo abiertamente. Fueron

More Chapters
Explore and read good novels for free
Free access to a vast number of good novels on GoodNovel app. Download the books you like and read anywhere & anytime.
Read books for free on the app
SCAN CODE TO READ ON APP
DMCA.com Protection Status