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CAPITULO FINAL.

ผู้เขียน: Yaz Salo
last update วันที่เผยแพร่: 2025-09-12 04:44:17

Con el paso de los años, la vida de Nadia tomó un rumbo completamente distinto al que alguna vez imaginó cuando era apenas una joven perseguida por las sombras de su pasado. Junto a Rowan se quedó a vivir en Italia, aquel país que alguna vez fue su refugio y que ahora se convirtió en su hogar definitivo.

Allí, con una perseverancia incansable, culminó su carrera en el Instituto de Bellas Artes. Fueron años de esfuerzo, de desvelos, de estudio riguroso y también de una profunda entrega emocional
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  • Mi ex se arrepintió, ahora ruega mi perdón    CAPITULO FINAL.

    Con el paso de los años, la vida de Nadia tomó un rumbo completamente distinto al que alguna vez imaginó cuando era apenas una joven perseguida por las sombras de su pasado. Junto a Rowan se quedó a vivir en Italia, aquel país que alguna vez fue su refugio y que ahora se convirtió en su hogar definitivo.Allí, con una perseverancia incansable, culminó su carrera en el Instituto de Bellas Artes. Fueron años de esfuerzo, de desvelos, de estudio riguroso y también de una profunda entrega emocional, porque para ella el arte no era solo una profesión, sino la manera de expresar su historia, su dolor y sus esperanzas.Una vez terminada esa etapa, decidió dar el salto al mundo profesional, inaugurando pequeñas exposiciones en galerías locales que poco a poco captaron la atención de coleccionistas y críticos. Para su faceta pública adoptó el nombre de Alessia Moretti, una identidad artística que evocaba aquella época de clandestinidad en la que tuvo que ocultarse para sobrevivir, pero que tam

  • Mi ex se arrepintió, ahora ruega mi perdón    C182: Tú estuviste ahí cuando más lo necesitaba.

    Nadia mantenía la mirada baja. Por más que quisiera, no podía sentir alivio ni satisfacción por todo lo que estaba ocurriendo; en el fondo, lo único que le provocaba era tristeza. Aquella no era la justicia que ella había imaginado alguna vez. No deseaba ver a su familia destruida, mucho menos a su tío tras las rejas.—Yo nunca quise esto, Rowan. De verdad, no quería que mi tío terminara en la cárcel. Hubiera preferido que, de alguna manera, él mismo se diera cuenta del daño que estaba haciendo, que lograra entender lo equivocado de todo. Pero no hubo forma. Jamás escuchó, nunca cambió… ni dejó de verme de esa manera.Rowan la observaba con atención y no la interrumpió. Ella levantó la vista y sus palabras se volvieron aún más íntimas, como si confesara un secreto.—Mi tío estuvo siempre enamorado de mi madre —expuso con dificultad—. Pero ella eligió a mi padre, su propio hermano menor. Y creo que él nunca pudo superarlo. Jamás aceptó verla como su cuñada. En su mente, solo existía la

  • Mi ex se arrepintió, ahora ruega mi perdón    C181: No merece compasión.

    Nadia y Rowan compartían una tarde tranquila en la cocina de la casa, sentados frente a frente en una mesa de madera pulida, con una taza de café humeante entre las manos de cada uno. La luz que entraba por la ventana bañaba el ambiente de un resplandor suave, pero la calma de ese momento contrastaba con lo que transmitía la televisión encendida frente a ellos.En la pantalla, un noticiero internacional relataba con lujo de detalles el derrumbe estrepitoso de la familia Bennet, un apellido que en otros tiempos había significado poder, influencia y prestigio en el mundo empresarial, pero que ahora era mencionado con desprecio y escándalo.El reportaje repasaba uno a uno los crímenes y los escándalos que habían marcado a la familia, pero sobre todo se centraba en Jared, cuya caída resultaba ser la más estruendosa. Su detención y las pruebas acumuladas en los tribunales lo habían convertido en un ejemplo público de corrupción, abuso de poder y deshonra. Su empresa, que alguna vez parecía

  • Mi ex se arrepintió, ahora ruega mi perdón    C180: La caída de la familia Bennet.

    Después de aquel episodio, Rowan no descansó hasta asegurarse de que Jared recibiera el castigo que merecía. No quería que quedara ningún cabo suelto, ni que nadie volviera a sentir temor de que él pudiera regresar a atormentar a Nadia o a cualquiera de los suyos. Así que tomó las riendas del asunto con determinación y movió todo lo necesario para que la justicia actuara. Jared fue llevado directamente ante las autoridades, acusado de múltiples delitos: acoso reiterado contra su propia sobrina, intento de abuso, privación ilegítima de la libertad y otros cargos que se sumaban a una larga lista de irregularidades que no podían ser ignoradas.Los cargos se sostuvieron con pruebas sólidas y con testigos suficientes para no dejar margen de duda. Killian e Indira, sus hijos, se negaron a declarar en contra de su padre, lo cual Rowan ya esperaba. Sin embargo, no hicieron falta. Los hombres que habían acompañado a Rowan aquella noche prestaron su testimonio sin reservas, confirmando cada det

  • Mi ex se arrepintió, ahora ruega mi perdón    C179: Prometí protegerte y fallé.

    Rowan forcejeaba con los hombres que lo sujetaban y la ira no le permitía pensar con claridad. Gritaba con desesperación, exigiendo que lo soltaran para acabar de una vez con Jared.—¡Suéltenme! —rugió, con los ojos encendidos por la rabia—. ¡Lo voy a matar! ¡Déjenme terminar con él de una vez!En ese instante Luciano se acercó rápidamente y alzó la mano para que los hombres que contenían a Rowan no lo soltaran todavía. Sabía que si lo liberaban, Jared no saldría vivo de allí.—¡Rowan, detente! —exclamó, interponiéndose entre él y el hombre medio desangrado en el suelo—. Escúchame, por favor.El aludido intentó sacudirse, ansioso por continuar la paliza, pero Luciano alzó la voz aún más.—¡Piensa en Nadia! —dijo con firmeza—. ¿De qué sirve que acabes con él ahora? El que tiene que pagar es Jared, no tú. Él debe ir a la cárcel, no tú por asesinarlo. Si pierdes la cabeza y lo matas, ¿quién protegerá a Nadia cuando te encierren?Las palabras hicieron eco en la habitación. Rowan respiraba

  • Mi ex se arrepintió, ahora ruega mi perdón    C178: ¡Voy a destruirte, voy a matarte!

    De repente, un estruendo irrumpió en la quietud de la casa, un ruido potente que parecía venir del vestíbulo, como si algo pesado se hubiera derrumbado. Jared se detuvo en seco, inmóvil durante varios segundos, intentando comprender lo que ocurría.De pronto, unos ecos de pasos apresurados y voces mezcladas llegaban cada vez más claros, y un ceño fruncido marcaba su frente mientras trataba de discernir el origen de aquel alboroto. Murmuró para sí mismo, con un hilo de incredulidad.—¿Qué demonios está pasando? —y permaneció allí, con la mente corriendo a mil por hora.Nadia permanecía sobre la cama, con el cuerpo temblándole y los ojos llenos de lágrimas. El susto la paralizaba, pero al mismo tiempo sentía un alivio tenue: Jared se había detenido. Su corazón aún latía con fuerza y el miedo le recorría cada extremidad, pero había una chispa de esperanza, un hilo que la mantenía consciente de la situación, alerta a cada sonido y movimiento que llegaba desde afuera.Jared finalmente se i

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