LOGINAlina estaba nadando en la piscina, se sentía mucho mejor cada día. El agua, el clima, la tenían encantada. De pronto, alguien mas se lanzó a la pileta, vio como el agua salpicó hacia los costados y rio sabiendo quien era.
—Prima ¿qué te parece darle un pequeño susto a “don seriecito”?— susurró Alma, su prima. Alina rodó los ojos. Se daba cuenta perfectamente que a Alma le encantaba provocar a su guardaespaldas.
—No creo que sea una buena idea. Algún día se le acabará la mecha y me gustaría ver dónde te escondes.
—Sabes que no puede hacerme nada. Me tiene que cuidar solamente— chasqueó la lengua segura de lo que decía.
—Mmm. Si tu lo dices.
Esos dos tenían un gracioso enamoramiento, pero evidentemente ninguno se atrevía a dar el primer paso. Era divertido verlos interactuar.
Alina chapoteó un poco mas y salió. Se dirigió a su habitación y se quedó un momento en el umbral de la puerta, observando a su pequeño milagro dormir como angelito. Su hijo, su pequeño y adorado hijo era lo único y más bonito que tenía.
Alina había despertado hace poco de un coma. Había tenido un accidente y uno de los golpes que recibió, impactó demasiado fuerte en su cabeza. Provocándole pérdida de memoria. Su médico le explicó que tal vez nunca recuperaría los recuerdos. Recordó haber llorado mucho, pero se dio cuenta de algo. Ahora tenía que pensar en alguien mas, que necesitaba de ella y estaba decidida a no fallarle. Su bebé la había despertado al hacerla entrar en trabajo de parto y aunque al principio no entendía nada, recibió ayuda psicológica.
Despertar sin recuerdos, como página en blanco fue duro, pero estaba saliendo adelante de a poco. Aparentemente estuvo cerca de un mes inconsciente y actualmente su pequeño ya tenía cinco meses cumplidos. Lo había puesto de nombre Ángel y el nombre no podía ser mejor recibido. El niño era un verdadero querubín. Era tranquilo, y si bien inicialmente se preocupó ya que apenas lloraba y dormía mucho tiempo; el doctor le revisó y le hizo todos los estudios necesarios.
Cuando ella le preguntó a su abuela quien era el padre de su hijo, ella apenada le había contestado que había muerto en otro accidente mucho antes de que naciera Ángel y que estaban separados. Su abuela le mostró una foto del hombre, pero no sintió nada cuando lo vio. No recuperó ningún recuerdo, ningún flash ni nada.
Ahora era una nueva mujer. O al menos se sentía nueva. Tenía una sensación extraña de que le faltaba algo, pero estaba agradecida de estar viva, con eso era suficiente.
Australia, el país donde vivía, era hermoso, cada día aprendía y conocía un nuevo lugar. La idea era frecuentar todos los espacios por los que estuvo en algún momento esperando reconocer algo. Pero nunca sintió algo diferente recorriendo esos lugares. Aparentemente los recuerdos se habían ido y ya nunca volverían.
Epílogo 1Quince años despuésEran vacaciones de verano, Gina, Nicki, Alina y Alma estaban juntas. A lo largo de los años, Alma se había integrado al trío de amigas y formaban un unido cuarteto. Estaban tomando la merienda y hablando amenamente, contando las aventuras y desventuras de sus hijos. Entre todas tenían diecisiete niños en total. Gina tenía cuatro, Nicki cinco, Alina tres y Alma cinco. Alina, Gina y Nicki; vivían en Italia y Alma en Australia, pero aún así siempre estaban en contacto. Los niños eran muy buenos entre sí y se protegían constantemente.—Al final, yo tenía razón…— dijo de pronto Nicki.—¿Respecto a…? — inquirió Alina. Acomodándose mejor en la tumbona.—Ángel está loquito por mi niña. Cuando crezcan serán una bonita pareja— afirmó ella.—Repite eso frente a Dylan— la molestó Gina.—No estoy tan loca. Si fuera por él nuestras dos hijas serían vírgenes hasta el fin de los tiempos. No no. Paso.—Oigan… no es extraño que los hombres no estén alrededor. ¿Qué estarán
ESCENA EXTRAAlma saludó a su prima y su esposo. Hacían una hermosa pareja. Dio un último beso a su sobrinito y fue en dirección al baño. No había bebido mucho, pero necesitaba escapar un momento del bullicio. En unos días vendría su amiga de Canadá y emprenderían juntas un nuevo proyecto. Le había convencido para que estudiara con ella en la misma universidad. Ella comenzaría a estudiar diseño de interiores en el próximo semestre, y su amiga estaba ya por el segundo año de paisajismo. Juntas, harían un equipo imparable. Tenía muchas ganas e ilusión con la nueva carrera. Era lo que realmente deseaba. Se salpicó un poco de agua en el cuello y salió buscar a su abuela. Ésta última había bromeado respecto al ramo que le había dado Alina. Según la tradición, quien atrapa el ramo que lanza la novia, será la próxima en casarse. Sacudió la cabeza. Su abuela sí que estaba chiflada.Casarse estaba muy lejos de sus planes inmediatos. Aún así, al ramo, lo tenía junto a ella. Ya que su prima se l
ra el día de la boda, había gente por todo el lugar. Al final, Emily había insistido en que la boda se celebrara en su casa. Todo se veía majestuoso. La wedding planner (organizadora de boda) era extremadamente eficiente y había logrado conseguir todo lo que Alina deseaba. Las flores eran hermosas y se encontraban en mesas, sillas y decoraba todo el altar.—Todo se ve maravilloso— comentó Emily a su nieta.—Quedó mejor de lo que imaginé— Alina se dio la vuelta y la miró con una sonrisa.—Alma me llamó cuando bajó del avión. Ya estará por llegar.—Ya quiero verla. Fue extraño estar sin ella estas semanas.—Se escuchaba contenta cuando me habló. Creo que marcharse por unos días la hizo bien— caviló Emily.—Me hubiera gustado que permitiera que la cuidáramos.—Alma nunca fue una persona que se lamiera las heridas en público.Abuela y nieta charlaron un poco más. Al rato vino Dante con el pequeño Ángel que crecía y crecía cada día mas. Ya todos habían llegado para la boda, que se realizar
—Ohh Dante... — llevó su mano a sus labios, emocionada— tu me demostraste siempre cuánto me amabas. Antes y ahora. No necesitas hacer nada extra. Yo también te amo y me encantaría que nos volvamos a casar, a renovar nuestros votos.—¿Entonces si? — le colocó el delicado anillo. Oro blanco engarzado con tres gemas, las señaló y prosiguió— uno por cada hijo que tendremos, hace algunos meses, cuando nos enteramos de tu embarazo, hablamos de un número. El tres era genial entonces. ¿aún vamos por ese número?—Me encantaría llenar nuestra casa con hijos, tener una familia grande. Pero lo que más me gustaría sería… disfrutar y vivir mi embarazo. Con Ángel fue un despertar, miedo, incertidumbre… lo amé apenas lo vi, pero la pasé asustada no sabiendo cómo proceder.—No me separaré de ti. No me perderé otro momento tan maravilloso como es el nacimiento de un hijo.—Lo que sucedió antes… bueno fue un caso aislado. Espero que no aparezca ningún loco, pero si sí, prometo decírtelo inmediatamente.
Una sonrojada Alina miró en dirección a la puerta. Su amado marido revolucionaba sus hormonas y la hacía olvidar dónde se encontraba.Nicki les sonrió con complacida y guiñó un ojo, descarada.—Mira tú, Ángel… papá y mamá ya están planeando un hermanito o hermanita para ti— Le habló al pequeño todo guasa.—Nicki… eres bastante inoportuna cuando lo deseas eh— señaló Dante sin mostrarse ni un poquito avergonzado.—Vine a traer a mi adorable sobrino con ustedes. Pero si quieren… podemos irnos por donde vinimos.—No. Espera. Es broma Nicki. Trae al pequeño hombrecito aquí…— indicó para que lo colocara en la cama. El bebé medio gateo y pidió con las manos a que su madre lo alzara. Alina así lo hizo y le dio sonoros besos. Nicki los miró emocionada. Su amiga había formado una hermosa familia y Ángel era la guinda del pastel. Le dio un poco de añoranza y cada día se convencía que ella también sería buena madre. Además, siempre tendría a sus amigas, a sus tíos, a su marido para guiarla y ayu
Alina subió despacio, ya se sentía bien. Pero no le gustó estar en un hospital, era como estar presa. Así que era mejor ser precavida.Cuando llegó golpeó la puerta y al no recibir contestación giró el pomo, entrando. Su prima estaba sentada en el alfeizar de la ventana con la cabeza entre las piernas.—Alma…—Creí haber cerrado con pestillo— la escuchó murmurar— Alina, de verdad quiero estar sola— su tono era seco y bastante ausente.—No puedo dejarte sola. ¿Qué sucede? estoy preocupada por ti. Aáron… él también. No puedo dejarte sola. No ahora. Apóyate en mi.Alina se sentó junto a ella y le quitó las manos de la cara. Tenía los ojos llorosos.—Todo es mi culpa.—Tú sabes que no es así. Aún no se bien lo que sucedió. Pero tú fuiste tan valiente— le acarició Alina— yo me habría desmoronado en un segundo.—No. En primer lugar… nos secuestraron porque estábamos solas en el baño. Por mi tonta culpa, le exigí a Piero que nos dejara ir. Te llevaron porque estabas junto a mi. Te golpearon







